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Hoy tenemos un cuento sobre deseos.
Había una vez hombre pobre que se encontró a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa.
El pobre sintió que nada era suficiente y se quejo de no tener algo mas grande en oro y el amigo toco la casa donde vivía y todo allí se volvió oro.
Sin embargo el pobre dijo. Nada de esto es suficiente aun
Y el amigo simplemente toco al pobre y siguió su camino.
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Había una vez un joven erudito, arrogante y engreído. Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca. Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia. De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:
-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?
-No, señor -repuso el barquero.
-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.
Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río. El joven preguntó al barquero:
-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?
-No, señor, no sé nada de plantas.
-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.
El barquero seguía remando pacientemente. El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río. Entonces el joven preguntó:
-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?
-No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.
-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.
Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua. No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse. El barquero preguntó al joven:
-Señor, ¿sabes nadar?
-No -repuso el joven.
-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.
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Había una vez un mítico poeta y guerrero galo llamado Ossian, hijo de Fingel , Ossian fue el líder de los fenianos, un grupo de clans organizados para la protección del reino , y según cuenta la leyenda, aparte de ser un poeta que algunos comparan con Homero también fue un heroe, Se dice que Ossian fue uno de los pocos mortales a los que se permitió la entrada a Tir Nan Og, una de las islas habitadas por las hadas.
Un buen día, Ossian salió de cacería acompañado por un grupo de fenianos y para su sorpresa, se encontraron con una mujer de dorados cabellos y una extraordinaria hermosura, montada sobre un caballo. La doncella, cuyo nombre era Niamh Y era además la hija del dios del mar , quedó prendada de Ossian y le invitó a viajar con ella a la legendaria tierra de Tir Nan Og, más allá del mar y los dominios delos mortales.
La isla de tIr Nan Og era conocida como la tierra de la eterna juventud y se decía que quien estuviera allí no envejeceria nunca
Ossian aceptó, y juntos viajaron a lomo de caballo hasta aquel mágico lugar, pasando por los más extraños y fantásticos paisajes. Ante la visión de un palacio que se alzaba sobre el mar, Niamh pidió a Ossian que liberase a una de las damiselas de Danann, quien había sido apresada por el demonio marino Fomor lider de una raza de seres que salieron del mar . Sin pensárselo dos veces, el valeroso Ossian derrotó al demonio y cumplió así el deseo de su compañera, antes de proseguir el viaje.
Una vez que llegaron a Tir Nan Og, Ossian permaneció junto a la hermosa Niamh durante tres siglos, en los que apenas echó de menos a sus parientes y amigos. Pero un día sintió un fuerte deseo de volver a su tierra de origen y estar entre los suyos, así que pidió a Niamh que le permitiese regresar brevemente. La doncella de dorados cabellos le proporcionó un caballo para el viaje, pero le advirtió que bajo ningún concepto sus pies deberían tocar el suelo de los mortales. Tras asegurar a la muchacha que lo recordaría, salió veloz hacia la Irlanda de sus orígenes.
Para su sorpresa y decepción, Ossian contempló como todo había cambiado, y también como sus familiares, amigos, e incluso su pueblo habían pasado a formar parte del pasado. Vio con pesar como San Patricio había convertido al cristianismo a los irlandeses, terminando así con sus tradiciones y leyendas.
Además tuvo la impresión de que los hombres que ahora poblaban aquellas tierras eran más pequeños, y cuando vio a tres de ellos que trataban sin éxito de levantar una enorme roca, se acercó a ayudarles. Pero quiso la desgracia que, al tratar de levantar la roca, se rompiese la cincha de su montura, haciéndole caer al suelo, momento en el que su caballo se esfumó antes sus ojos, y los de los tres atónitos lugareños. En un instante, Ossian envejeció de súbito los 300 años que había pasado en la tierra de las hadas, quedando además ciego.
Existen diferentes versiones del final de la historia de Ossian, aunque la más extendida nos cuenta que el mismo San Patricio encontró al anciano guerrero y le llevó hasta su casa, donde le cuidó durante los últimos días de su vida. El santo trató en vano de convertirle al cristianismo, con objeto de que su alma descansara en el paraíso, pero Ossian no renunció a sus creencias, aludiendo que prefería ir al infierno, donde al menos disfrutaría de la compañía de los fenianos y de su padre, a quienes tanto añoraba.
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Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
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Había una vez un pueblo en la mitad de la nada donde llego un circo. Un circo muy curioso y extraño. Una noche un payaso llamado Goyi se presento en el pueblo y al día siguiente una carpa anunciaba la ultima novedad en circos. Los habitantes de aquel pueblo tendrían la oportunidad de ver en funcion única el mejor espectáculo del mundo en sombras. El circo Goyi de sombras. Los habitantes del pueblo que nunca habían recibido la visita de un circo se arremolinaron a comprar los tiquetes y por la noche el espectáculo estaba por comenzar .
las luces se encendieron las luces y el telon se abrio anunciado la gala por
comenzar, Goyi aparecio dando el inicio a
la funcion, el espectaculo estaba por comenzar, los aplausos
aminoraban dando la pauta al payaso que entretenía a su publico,
era observado por todos los espectadores, pero él no lograba ver a el publico por la luz que caia sobre el. . Bailaba, cantaba y hacia
malabares, él era el estelar, su gran final era la entrega simbólica de
su corazón a su publico, abría su chaleco y sacaba el corazón
escarlata ofreciéndose lo a su publico arrojándolo al azar, aquel trozo
de goma era recibido entre aplausos todas las noches. Cuando Goyi
finalizaba, las luces atenuaban, el telón bajaba, el payaso se quedaba
tras el escenario observando la función de sombras desde las sombras, sin
interactuar, sin opinar, solo observaba y aprenda como ganarse el
aplauso del publico. Las luces se apagaban y el telon se abría,
mostraba solo una enorme pantalla azul de metros y metros de
tamaño, las luces se encendìan nuevamente desde atras de la
pantalla, iluminandola así mostrando el azul intenso... los aplausos
daban paso al silencio... la función de las sombras comenzaba. Goyi
veía a aquellos payasos actuar, se colocaban frente a las luces
proyectando sus sombras sobre la pantalla azul; pero desde su
precaria posición, Goyi no podía ver los payasos, solo sus sombras,
tampoco podía ver al publico, las luces aun le daban de frente y le
cegaban la vision.
Malabaristas, acrobatas, contorsionistas, había toda una variedad de
artistas en aquellas sombras, cada uno con su talento y todos con su
propio don, Goyi se deleitaba viéndolos, pero por muchas y
diferentes razones, nunca podía conocerles, solo lo penso un
momento en esto sin darle mas importancia. Cuando todos habían hecho su
acto, La sombra de una dama aparecía, su silueta esbelta y estética, cabello corto y
ondulado muy al estilo elegantemente clásico. Goyi se quedaba
siempre solo a la espera de este momento, aquella dama, tan extraña
y en cierta manera, tan familiar, ella era quien intrigaba a Goyi, era a
ella a quien siempre quiso conocer personalmente, pero nunca se
atrevió o pudo...
Cuando aquella femenina silueta emergía, indicaba el final del
espectaculo, cantaba en soprano, en triple tono soprano, se
rumoreaba que cuando aquella hermosa dama cantaba, los ángeles
lloraban. Una nota tras otra, una estrofa tas otra Goyi no alejaba sus
ojos de ella, de alguna manera, sentía como aquellas notas hacían
remembranza dentro de su propio ser, parecía que cada palabra le
era dirigida de manera personal llenandolo de vida como nada mas
podía hacerlo.
El do mayor sono finalmente y la función terminó. Las luces se atenuaron y desaparecieron junto con la sombra de la cantante. Las sombras de aquel curioso circo se desvanecían y los payasos, malabaristas, contorsionistas, desaparecían lentamente con las luces. El publico deleitado salía de aquel circo después de una experiencia inolvidable.
A diferencia de otros circos, los integrantes de este no se reunian al final de la funcion. Todos ellos eran
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Habia una vez un niño llamado Nicolas. Nicolas era un niño muy travieso y desde que era chiquito le gustaba salir a explorar solo. Los padres de Nicolas sabían que cuando salían con el niño había que vigilarlo muy bien porque en cualquier momento el niño se les perdia de vista y había que salir a buscarlo. Nico Nico donde estas…. Y Nicolas que se había alejado de sus padres salía diciendo …. Aquí estoy…. Estoy explorando.
Un día Nico como lo llamaban los padres, Salió a caminar con su padre por las colinas vecinas y como Nico era muy, pero muy curioso le pregunto al papa. Papa tu conoces a los duendes…El papa lo miro y le dijo…. Ahí Nico tu si que eres curioso. Quien te hablo de los duendes. Esos no existen.
Un día Nico se salió de su casa solo. Sus padres que pensaban que nico estaba dormido en su cuarto no se dieron cuenta que se había ido a Explorar alrededor de la casa y menos que se había internado en el bosque.
Despues de caminar en el bosque por un buen rato Nico se dio cuenta que estaba perdido, no recordaba por donde había entrado al bosque y no sabia como Salir. Con las horas a Nico le dio sed y de pronto vio que de una piedra salía un chorro de agua limpia y brillante. Nico se acerco y cuando iba a tomar del agua un pequeño ser vestido todo de verde y barba roja se apareció frente a el y le dijo
Heeyy Heyyy Heeyyy que haces
Nico le dijo …. Pues quiero tomar agua…Y quien eres tu
Pues yo soy locky el duende y soy el guardian de el agua del bosque… Y si quieres beber de esta agua tienes que pagarme una moneda de oro.
Una moneda de oro dijo Nico… Si yo soy un niño. Yo nunca he tenido una moneda de oro y en cambio si tengo mucha sed. Así que déjame tomar el agua
Locky salto alrededor de Nico mientras le decía
No no no … Sin moneda de oro no hay agua… No no no
Nico se sintió muy triste y cuando se dio vuelta para irse sintió un sonido extraño y vio como Locky el duende se había caído en el poso de agua mientras saltaba y se había pegado muy duro con la piedra de la que brotaba el agua. Nico se acerco a el y le dijo
Estas bien…. Dime como te puedo ayudar.
Locky efectivamente se había golpeado muy duro y quejándose de dolor le dijo…. Disculpa será que tu me puedes llevar a mi casa. Si lo haces te recompensare
Nico que era muy amable, ayudo al duende a levantarse y tomándolo entre sus brazos lo cargo todo el camino hasta lo alto de una colina donde quedaba la casa de el duende
Al llegar locky le dio las gracias, pero Nico le dijo que el no sabia donde estaba su casa y que sus padres posiblemente estaban muy preocupados.
Locky que era muy inteligente le dijo
Mira yo conozco un secreto que puede servirte pero lo tienes que hacer tu solo , porque como podras ver yo estoy muy adolorido y no puedo hacerlo yo.
Toma este caldero viejo y vete caminando hasta la base de esta colina .. allí vas a encontrar un árbol viejo con una marca en forma de x y si le das tres golpes fuertes sobre la marca el árbol se abrirá. Allí es donde yo guardo mis monedas de oro. Coge algunas monedas de oro y llena el caldero que te he dado. Luego camina hasta donde veas que esta el sol sobre la pradera y pon el caldero lleno de oro donde los rayos de sol le puedan dar y cuando lo rayos de sol toquen el oro grita tu nombre y tus padres te encontraran.
Nico salió colina abajo con el caldero de Locky y al llegar a la base de la colina vio un gran árbol con una marca en forma de X y golpeándolo 3 veces vio como este se abria y allí dentro del tronco del árbol había cientos de monedas de oro. Y cogiendo algunas de el
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Había una vez un medico que médico forense que examinó el cuerpo de Ronald Opus y concluyó que murió de una herida de bala en la cabeza. Era el 23 de marzo de 1984. Esto no pasaría de ser una nota mas en un día mas del medico forense, pero lo extraño era que el Sr. Opus había saltado desde lo alto de un edificio de diez pisos con la intención de suicidarse cuando murió de un disparo en la cabeza. El Sr Dejó una nota antes de lanzarse al vacío, en la que indicaba sus razones. Durante la caída y pasando el noveno piso su vida se vio interrumpida por un disparo de escopeta que pasó a través de una ventana y lo mató instantáneamente.
Lo mas paradójico es que Ni el que disparó, ni el suicida eran conscientes de que una red de seguridad había sido instalada apenas en el piso ocho, solo un piso mas abajo, con el fin de proteger a unos trabajadores de construcción y por lo tanto Ronald Opus no habría completado su suicidio ya que la red lo hubiera protegido de la caída mortal.
Que el Sr. Opus hubiera recibido un disparo camino a un suicidio que probablemente no tendría éxito, hizo que el médico forense dictaminara el caso como un homicidio y no un suicidio. La habitación del noveno piso desde donde se disparó la escopeta había sido ocupada por un hombre mayor y su esposa. Mientras mantenían una fuerte discusión, él la amenazó con la escopeta. El hombre estaba tan disgustado que cuando apretó el gatillo, un montón de pellets atravesaron la ventana y por mera casualidad del destino se alojaron en la cabeza del Sr. Opus mientras este caia en picada desde la terraza del piso 10 del edificio
Los investigadores inicialmente declararon Cuando uno tiene la intención de matar al sujeto A y accidentalmente mata a un sujeto B, uno es responsable por la muerte del sujeto B. Si el anciano trataba de matar a su esposa y accidentalmente mato a alguien que pasaba por la ventana de su apartamento, seguía siendo culpable de asesinato.
Mas tarde, cuando el anciano fue acusado de homicidio, él y su esposa no titubearon. Ambos dijeron que pensaban que la escopeta estaba descargada, que era una vieja costumbre del viejo amenazar a su esposa con su escopeta descargada. No tenía la intención de matarla. Por lo tanto la muerte del Sr. Opus parecía ser un accidente, es decir, el arma había sido cargada accidentalmente.
La investigación posterior reveló, según versiones de un testigo, que el hijo de la pareja había sido visto cargando la escopeta unas semanas antes del fatal accidente. Supuestamente la anciana había quitado el apoyo financiero a su hijo y este, sabiendo de la propensión del viejo a apuntarle a su madre, cargó el arma con la esperanza de que su padre matara a su madre. El asesinato del Sr. Opus ahora era responsabilidad del hijo.
Y aquí viene el toque exquisito de este caso, investigaciones posteriores revelaron que el hijo de la pareja de viejos era, de hecho, Ronald Opus. Este se había deprimido tanto por la situación con sus padres y sus planes de asesinato de su madre que esto lo llevó a lanzarse de la terraza del edificio el 23 de marzo, y en su caída fue alcanzado por un disparo que atravesaba una ventana en el piso nueve. El hijo se había asesinado a si mismo, por lo tanto el forense cerró el caso como suicidio.
“Por lo general,” la investigación concluyo que “una persona que pretende suicidarse y tiene éxito, a pesar de que el mecanismo podría no ser lo que tenía pensado es todavía definido como un suicidio.”
Y el destino llevo a que el Sr Opus muriera de suicidio Por un tiro de escopeta proveniente de uno de padres mientras pasaba casualmente por la ventana de un piso 9
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Había una vez un viejo que salía todos los días a comprar el pan del día por las mañanas. El viejo tenia una rutina muy bien establecida y todos lo conocían. Un día una serie de muchachos lo vieron salir de la casa rumbo a la panadería y comenzaron a gritarle viejo tonto, viejo estúpido. El viejo, un hombre curtido por los años y con la sabiduría que los años proveen paro en su lento caminar y mirando a los muchachos les dijo.
Ustedes muchachos como es posible que no estén haciendo nada de provecho, en vez de estar trabajando para ganarse el dinero que tanto van a necesitar en el futuro. Los muchachos que realmente no les importaba mucho lo que el viejo les decía. Siguieron gritándole
Viejo tonto … viejo estúpido.
El viejo que mucho conocía de la naturaleza humana, sabia que tenia que poner remedio a dicha situación antes de que se saliera de cauce y no se convirtiera en un problema cada que saliera a comprar el pan, El viejo entonces metió la mano en sus pantalones y sacando algunas monedas les dijo a los muchachos
Vengan muchachos…. Yo se lo que me están diciendo pero quiero que lo digan con un propósito.
Si ustedes me siguen gritando de aquí hasta la panadería yo les dare una moneda de 25 centavos a cada uno. Pero solo si me gritan constantemente hasta la panadería.
Los muchachos no podían creer lo que el viejo les decía y para ver si era verdad lo siguieron hasta la panadería gritándole. Viejo tonto… Viejo estúpido… Viejo acabado, y cosas parecidas.
El viejo sonriendo bajo por la calle real y llegando a la panadería saco sendas monedas de 25 y se las dio a los muchachos. Una para cada uno. Los muchachos cogieron las monedas y felices se fueron corriendo a gastar el dinero en la dulcería mientras comentaban lo tonto que era el viejo por pagarles por insultarlo en la calle.
El viejo regreso a su casa con una sonrisa misteriosa.
Al día siguiente a la misma hora el viejo salió de su casa y de nuevo encontró a los muchachos esperándolo. El viejo los miró y mostrándoles la mano con monedas les hizo un ademan de que lo siguieran. Los muchachos de nuevo empezaron a gritarle.
Viejo tonto, viejo estúpido, viejo loco, etc
Y el viejo bajaba por la calle sonriendo mientras los muchachos le gritaban toda clase de insultos.
De nuevo al final del recorrido les pago con las monedas y los muchachos salieron corriendo de nuevo a gastarse su dinero.
Y el viejo regreso a su casa de nuevo con el pan debajo en sus manos.
Al día siguiente sucedió lo mismo y al siguiente lo mismo. Pero al quinto día el viejo salió de su casa y vio a los muchachos allí esperándolo para gritarle, pero el viejo se acerco a ellos y les dijo.
Muchachos, hoy no tengo monedas para pagarles por los gritos, pero como se que ustedes son muy buenas personas se que me fiaran y que me van a gritar de aquí hasta la panadería. Así que sigamos caminando que luego yo les pagare
Uno de los muchachos al oir esto le dijo. Usted cree que nosotros somos bobos y estúpidos.
Si no hay monedas no hay gritos y dándose la vuelta abandonaron el viejo para siempre dejándolo con una sonrisa en su cara.
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Había una vez un capitán del ejercito español que no era reconocido por su inteligencia, sin embargo se había hecho famoso por su capacidad de llevar cercos y tomas de pueblos durante la guerra civil.
Durante el sitio de la poblacion el capitán había recibido un convoy de polvora y municiones traído desde la capital. Como era verano la lluvia era frecuente y con ella los rayos. La polvora había sido depositada en un descampado solamente cubierta por unos toldos de tela.
La tormenta se había ensañado con el pueblo y era de todos sabido que las tormentas en esa área de aragon generalmente llevaba a grandes rayos que caian sobre los poblados incendiando las tierras y las casas del pueblo.
El capitán que veía como la tormenta se acercaba, le preocupaba que un rayo que cayera sobre las tiendas de almacenamiento de polvora pudiera llegar a provocar una explosión de marca mayor
El capital llamo un sargento que era de la región y le pregunto cual era la posibilidad de que un rayo cayera. El sargento le dijo que era muy alto y que estaba preocupado porque hacia unos minutos un rayo había caído en un bosque cercano incendiando algunos arboles. Lo que hacia mas probable que un rayo cayera sobre las polvora y las armas
El capitán que no era reconocido por su inteligencia le pregunto cual sería la consecuencia si un rayo caía inmediatamente sobre las tiendas de pólvora.
El sargento le dijo. Mi capitán cientos de nuestros soldados morirían inmediatamente y otros cientos quedarían seriamente heridos.
El capitán pensó un momento en lo que debía hacer y le dijo al sargento.
Cuenteme cuantos centinelas tenemos cuidando de la polvora
El sargento dijo
Tenemos 6 mi capitán
Pues simplemente doblemos las precauciones. Ponga 12 soldados a cuidar las tiendas y ordeneles que no dejen aproximar ningún rayo a menos de vente metros de distancia.
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Había una vez un pueblo en que el sacerdote se vanagloriaba de su capacidad de entender a sus feligreses.
Un día llego a su confesionario un ladrón que se quería confesar, para que el padre lo perdonara.
El ladrón se acerco lentamente al sacerdote y sin que este se diera cuenta le robo el reloj a el sacerdote y luego le pidió la confesión
El sacerdote le pregunto al pillo de que se quería confesar y este le dijo
Padre me quiero confesar de que he robado un reloj.
Eso hijo mio es una falta muy grande pero no te puedo perdonar sino le devuelves la prenda a quien legítimamente le pertenece.
El ladron le dijo. Padre el problema es que el dueño no la quiere de vuelta y por eso he decidido dársela a usted. El sacerdote le dijo
Nooo. Como se te ocurre yo no puedo recibirte algo robado.
Entonces que hago padre. Yo he tratado de devolvérsela al dueño y el ha sido tajante en que no la quiere
El sacerdote le dijo. Si ese es el caso es posible que no lo necesite y que piense que esta mejor que tu la conserves. Quedate con el reloj ya que el dueño lo desprecio y reza 10 avemarias y estaras perdonado.
El ladron le dio las gracias, se guardo el reloj y se retiro a rezar la penitencia.
Mientras tanto el sacerdote se percato que ya era hora de iniciar la misa y mirando su brazo izquierda se dio cuenta que no tenia su reloj.
Y se dijo a si mismo
En efecto la persona robada no lo ha querido de vuelta. Que buen pillo tenemos en el pueblo
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