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Al Ser Humano le encanta dejar huella de su paso por este mundo. Y qué mejor forma para hacerlo que construyendo obras y estructuras faraónicas, imposibles, épicas… Durante el último Siglo, una de las más socorridas han sido los aeropuertos. Cualquier población con más de 2 vecinos parece contar con el derecho a tener su propio aeropuerto. Así que, ¿por qué no una playa? Desembarcar de Nueva York con la toalla al hombro, tomar un plato de marisco, pasar la tarde bajo el cielo de O Grove y volver a la Gran Manzana antes de que se ponga el sol. Esto fue lo que pensaron algunos políticos de la época. Un proyecto que se mantuvo activo durante diez años y que dejó huella en su entorno, aunque pocos la reconozcan. Esta es la historia de una locura que, afortunadamente, no llegó a ponerse en práctica: El aeropuerto Internacional de A Lanzada.
Un explorador y aventurero gallego, Alfonso Graña, que había emigrado a hacer las “Américas” en 1899, acabó convirtiéndose en el Rey de la tribu amazónica de los Jíbaros, con el nombre de Alfonso I de la Amazonia. Durante su reinado de 12 años, sus dominios comprendieron una extensión equivalente a la mitad de España. Esta es su increíble, pero cierta, historia…
Hace más de 650 años se produjo un episodio en la historia que conmocionó al mundo. Una noble gallega, de nombre Inés de Castro, fue coronada reina después de muerta. Entre la historia y la leyenda se encuentra este relato en el que se mezclan el amor, el poder, la traición, la muerte y el deshonor. Un relato en el que el Rey de Portugal, Pedro I, desenterró a su Reina para que los nobles que le habían traicionado besaran su mano y rindieran pleitesía a su esposa, Inés de Castro, la Reina cadáver. Esta es la historia de un Rey que amó a su Reina más allá de la muerte y que convirtió a una gallega en la única Reina póstuma del mundo.
Hace más de sesenta años se fundaba en Ourense una pequeña ciudad. En ella se promovería la salud y el desarrollo de los niños a través de la defensa de sus derechos y la igualdad. Además, ellos serían los protagonistas absolutos de esta pequeña comunidad y todos serían considerados ciudadanos con idénticos derechos. En una sociedad reprimida por la dictadura franquista, esta revolucionaria nación tenía sus propias elecciones democráticas, su propia moneda, aduana y una escuela de circo, la segunda del mundo tras la de Moscú, que actuaría por toda Europa, América, Asia y Australia en lugares tan emblemáticos como el Grand Palais des Champs-Elysées de París o el Madison Square Garden de Nueva York. Los niños, futuros ciudadanos del mundo, fueron los protagonistas de una utopía que un cura fundó a las afueras de Ourense: La Ciudad de los Muchachos de Benposta.
En el año 2017, el pueblo irlandés de Ringaskiddy, en el condado de Cork, se hizo célebre por una curiosa noticia publicada en medios como The Sunday Times. Su medio millar de habitantes estaba “sufriendo” las consecuencias de los humos y emisiones de una fábrica muy particular. Porque esta fábrica produce Viagra. A pesar de que Pfizer, su propietaria, ha declarado en distintas ocasiones que sus procesos de fabricación siempre han sido altamente sofisticados y están fuertemente regulados, los vecinos no se lo terminan de creer. Afirman que el componente activo del medicamento se está filtrando a la cadena alimentaria o al aire, provocando duraderos estados de excitación que han causado un baby boom en el pueblo desde que se inició allí la fabricación de esta milagrosa pastilla. Y aunque realmente se cree que estas afirmaciones son simplemente un divertido mito, no dejan de ser un ejemplo de la preocupación general por las consecuencias en el medio de la industria química y farmacéutica. Aunque en este caso, los efectos de las supuestas emisiones son “beneficiosos”, lo normal es justamente lo contrario, como lo que ocurrió hace casi 80 años, cuando una industria química comenzó a abandonar residuos en un pequeño pueblo que, a día de hoy, es uno de los lugares con mayor incidencia de cáncer de toda Galicia. Así fue como miles de toneladas del tóxico y cancerígeno Lindano acabaron formando parte de Porriño.
El que fuera CEO de la CNN y director de la revista Time, Walter Isaacson, decía del siglo XX que había sido una de las épocas más sorprendentes, inspiradoras, espantosas y fascinantes de la historia. También fue el siglo de los aventureros, de los pioneros y de los exploradores: Howard Carter descubría la tumba de Tutankamón, Edmund Hillary alcanzaba la cumbre del Everest, Yuri Gagarin se convertía en el primer Ser Humano en llegar al espacio, Roald Amundsen era el primero en alcanzar el Polo Sur, Neil Armstrong se convertía en el primer humano en pisar la Luna y Albert Einstein formulaba su Teoría de la Relatividad. En esta época de hazañas legendarias se coló un gallego, un aviador excepcional que se empeñó en realizar una gesta histórica junto a 5 compañeros: realizar el primer vuelo de larga distancia desde Madrid a Manila, de más de 17.000 kilómetros, en la conocida como Expedición Elcano. Además, este pionero fue el primero en aterrizar un avión en Galicia. Esta es la increíble historia de Joaquín Loriga Taboada, uno de los mayores aviadores españoles de todos los tiempos.
En la década de 1950, las autoridades coloniales británicas expulsaron a la fuerza de sus hogares y tierras a más de 57.000 miembros de la tribu gwembe tonga para despejar la zona en la que se pretendía construir el embalse de Kariba, el más grande del mundo por volumen de agua. Ocho personas fueron asesinadas y al menos treinta y dos resultaron heridas por la policía en una operación de desalojo ilegal y brutal. Medio siglo después de que se construyera la presa, los tonga siguen sumidos en la miseria, ya que los lugares de reasentamiento que se les asignaron reúnen pésimas condiciones para la vida al ser tierras áridas, con escasos recursos hídricos, duras sequías, escasa fertilidad y frecuentes plagas de mosca tsetsé. Las organizaciones tongas no han cesado de exigir compensaciones justas tanto a los gobiernos de Zambia y Zimbabue como al Banco Mundial por más de medio siglo de sufrimiento, sin éxito. Quizá lo peor de toda esta historia es que la presa de Kariba, que fue financiada por el Banco Mundial, no se construyó para la población de la zona, se construyó para suministrar electricidad a las minas de cobre de la actual Zambia y al creciente cinturón industrial que rodea a Harare, la capital de Zimbabue. Los gwembe tonga, cuyos antepasados habían vivido a orillas del río Zambeze durante miles de años, no recibieron siquiera electricidad de las grandes centrales hidroeléctricas de la presa ni agua del enorme embalse. Años más tarde, un dictador gallego decidió que destruir 30 pueblos gallegos y anegar 5.000 hectáreas de terreno fértil era necesario para construir la mayor presa de España y la segunda de Europa: Belesar.
El 30 de junio de 1764 una joven aparecía brutalmente asesinada en una pequeña aldea en Francia. Sería la primera de más de 300 muertes ocurridas por toda la región de Gévaudan en tres años. Para atajarlas, el gobernador de la provincia convocó a varias compañías de dragones, soldados a caballo que eran la élite del ejército francés, quienes comenzaron a batir los bosques de Gévaudan en busca del animal que protagonizaba aquellos ataques. Los dragones no lograron abatir a la bestia y además, su estancia levantó quejas por abusos y saqueos, ya que sembraron el caos y la destrucción a su paso por la región. Los testigos presenciales decían que la bestia era mucho más grande que un lobo, que tenía el pelo rojo, orejas pequeñas y una larga cola con una densa mata de pelo sobre cabeza y lomo. Aseguraban que era inteligente, rápido y fuerte. El rey Luis XV ofreció una suculenta recompensa y ordenó al mejor cazador de lobos de Francia su captura, pero tras abatir a varios, los ataques no cesaron, mientras en Inglaterra se mofaban de la ineptitud de los franceses a la hora de capturar a un simple animal salvaje. Finalmente, en junio de 1767, tres años después, los ataques cesaron repentinamente. Se habían abatido más de 100 lobos en la región, de los que 6 podrían encajar con la idea de un asesino de humanos, pero el caso de la bestia de Gévaudan siguió siendo un misterio y a día de hoy seguimos sin saber realmente qué era lo que acechaba entre los bosques de Gévaudan. Quizá un mítico monstruo, un lobo, un león o incluso una operación de propaganda de la Corte de Luis XV, necesitada de relatos épicos de resistencia a una bestia de tal calibre. Siglos antes, en Galicia, otro monstruo similar, descrito por un obispo armenio durante su peregrinación, sembró el pánico en el Camino de Santiago. Le llamó Vákner: un hombre lobo, un lobishome.
El Reino de Galicia es uno de los primeros reinos de Europa y el más antiguo de toda Europa occidental, un estado creado nada más y nada menos que por un emperador romano. Durante el siglo V, Roma estaba en plena decadencia, lo que permitió a un pueblo germánico, los suevos, su entrada en la Península Ibérica, donde llegaron a la provincia romana de Gallaecia. Habían llegado a Finisterrae, el Fin del Mundo. Ante la caída del imperio y el repliegue de las legiones más alejadas de Roma, al emperador Honorio tan solo le quedaba una opción: pactar con los bárbaros para intentar mantener el orden en sus provincias. Por eso llegó a un acuerdo con los invasores para constituir el Reino Suevo de Galicia y que Hermerico tomase el título de primer rey de este nuevo estado. Con el tiempo, la corona gallega pasó por manos de los visigodos, que se proclamaban reyes de Galicia, Hispania y la Galia, hasta que pasó a depender del reino de León, posteriormente de la corona de Castilla y finalmente de la Monarquía Hispánica. La denominación histórica de Reino de Galicia fue conservada durante siglos hasta ser sustituida oficialmente en 1833, aunque siguió siendo empleada con fines honoríficos y protocolarios. Sería en este legendario reino donde nacería uno de los reyes más prestigiosos, poderosos e influyentes de la historia hispánica: Alfonso VII El Emperador, rey de Galicia, de Castilla y de León.
En el año 1220 el rey Alejandro II de Escocia dio orden de construir, sobre las ruinas de una pequeña fortificación existente en la pequeña isla de Eilean Donan, a orillas del lago Duich, un castillo para defender la región de las incursiones vikingas que intentaban llegar hasta el corazón de Escocia. El lago Duich está enlazado con el océano Atlántico, lo que lo convirtió en el lugar estratégico ideal para levantar esta fortaleza defensiva ante los ataques enemigos. Además, para llegar hasta el Castillo Eilean Donan solo existen dos caminos, o por agua o a través de un puente de piedra, lo que lo hacía teóricamente inexpugnable. Pero en el año 1719, una batalla destruyó la fortaleza hasta sus cimientos, costándole la vida a varios de sus defensores. Tras siglos en ruinas, a principios del siglo XX fue restaurado y convertido en un monumento nacional. Cuentan que un capitán español pereció entre sus muros durante aquella batalla y que por ello su espíritu campa errante por sus estancias. Los cuidadores actuales del castillo afirman que es un fantasma juguetón y que le gusta crear confusión entre los visitantes que se acercan hasta allí, con una excepción: los españoles, a los que les deja disfrutar tranquilamente de la visita. Este capitán formaba parte del Regimiento Galicia, un destacamento enviado por Felipe V de Borbón en el que fue el último intento de España para invadir Reino Unido. Esta es su historia.
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