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El 31 de marzo de 1909, la naviera británica Oceanic Steam Navigation Company, más conocida como la White Star Line, comenzaba a construir en los astilleros Harland & Wolff de Belfast, el mayor barco de pasajeros del mundo, con una capacidad para 885 tripulantes y 2787 pasajeros, uno de los navíos más legendarios de todos los tiempos: el RMS Titanic. La noche del 14 de abril de 1912, durante su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York, se servía el último menú de primera clase que prepararían sus cocinas, ya que a las 23:40 de esa misma noche, la colisión de un iceberg por el lado de estribor acabaría provocando su hundimiento a las 02:20 del 15 de abril. El agua que acompañaba a aquel menú era suministrada por “The Lérez Mineral Water Company”, una empresa gallega que había sido fundada años antes por un pontevedrés a orillas del río Lérez y que sería conocida en su época como una de las mejores aguas del mundo. Unas aguas que eran exportadas a China, Japón, Egipto, Australia o Estados Unidos, el agua oficial de la Casa Real Española y que a punto estuvo también de serlo de la familia real británica. Esta es la historia de un gallego que creó un sueño: Casimiro Gómez Cobas y el Balneario del Lérez.
A principios de la década de 1960, Frieda Rapoport Caplan se dio cuenta de que podía crear un gran negocio vendiendo cosas diferentes en su supermercado. En aquella época, la mayoría de las tiendas estadounidenses tenían una selección muy limitada de comestibles y no solían incluir más de una variedad de manzana, lechuga o cebolla, así que decidió ampliar aquella oferta con frutas y verduras exóticas de las que nadie había oído hablar hasta entonces. Un día, un importador le preguntó si vendía grosellas chinas espinosas, una fruta que este hombre había probado en Nueva Zelanda. Frieda le dijo que sí, aunque era un producto poco atractivo y con un nombre nada comercial, por lo que se vendía muy lentamente. Esta emprendedora notó que esta fruta era parecida al emblema nacional de Nueva Zelanda, el kiwi, así que sugirió a los productores que cambiaran su nombre y alentó a los restaurantes locales a incluir tartas de kiwi en sus menús. La popularidad del kiwi despegó convirtiéndose en la primera fruta totalmente nueva que se introducía en Estados Unidos desde la banana hacía 90 años. Lo que pocos podían imaginar es que, poco tiempo después, uno de los empresarios gallegos más exitosos de todos los tiempos, fundador de Zeltia o Pescanova, convertiría aquella exótica fruta en uno de los cultivos que reinarían en Galicia. José Fernández López y el kiwi.
En el año 1928, Alexander Fleming descubría de forma accidental, como gran parte de los descubrimientos, quizá el mayor logro de la medicina en el siglo XX, la penicilina. Con la penicilina se iniciaba una nueva era, la era de los antibióticos. Esta nueva familia de medicamentos cambió el curso de la historia de la medicina y de la humanidad, salvando millones de vidas, entre todas ellas, la de un joven de A Coruña, que se convertiría en el primer niño al que la penicilina salvaba la vida en España y que acabaría siendo Jefe de Sección de Cirugía Torácica y Vascular en el Hospital Juan Canalejo de A Coruña. Esta es su historia y la del descubrimiento que salvó su vida.
El desvío de un avión a un aeropuerto alternativo suele originar trastornos económicos y logísticos que las aerolíneas intentan evitar a toda costa. Hace décadas, cuando un piloto se encontraba con condiciones meteorológicas adversas y lograba aterrizar en su destino, recibía una carta de reconocimiento por su valía y un premio económico. Pero esa práctica se abandonó hace 47 años, debido a uno de los peores accidentes aéreos en la historia de nuestro país. A las afueras de A Coruña, a tan solo un par de kilómetros del Aeropuerto de Alvedro, un avión se estrellaba, falleciendo todos sus pasajeros, cambiando para siempre las reglas de la seguridad aérea. Esta es la triste historia del vuelo de Aviaco 118 Madrid - La Coruña.
Todos conocemos la historia de Oskar Schindler, un empresario alemán y miembro del Partido Nazi, que salvó la vida de más de mil judíos empleándolos como trabajadores en sus fábricas. Pero pocos conocen la historia de Lola, Amparo y Julia Touza Domínguez, 3 hermanas que, desde el pequeño pueblo gallego de Ribadavia, tejieron una red clandestina para ayudar a los judíos que escapaban del Holocausto nazi. Esta es la historia de la “Lista de Schindler” gallega, una historia olvidada durante más de 60 años protagonizada por las hermanas Touza.
En 1995, el arqueólogo Ivan Turk, de la Academia eslovena de las Ciencias y las Artes, encontró el fémur de un oso de las cavernas de unos 50.000 años en el yacimiento de Divje Babe, un parque arqueológico eslovaco con vistas al río Idrijca. Pero aquel fémur no era como los demás, había algo diferente en él, algo nunca visto hasta ese momento en un descubrimiento tan antiguo: cuatro agujeros que formaban una perfecta línea en una escala musical. Turk interpretó el artefacto como una flauta creada artificialmente por una familia de neandertales, lo que la convirtió en el instrumento musical más antiguo conocido, y al que se bautizó como la flauta de Divje Babe. Pero a pesar de que las pruebas parecen irrefutables, su origen ha sido objeto de un feroz debate, ya que algunas investigaciones sugieren que los agujeros son de origen animal, concretamente creados por dientes de hiena. A pesar de estas hipótesis alternativas, que sugieren que fue creado al azar por la naturaleza, la flauta se exhibe de manera permanente en el Museo Nacional de Eslovenia como una flauta neandertal, el instrumento musical más antiguo conocido del mundo. No tan antigua, pero igual de legendaria, es una gaita, concretamente su puntero, que lleva sonando en Galicia desde hace casi 600 años. Esta es la historia de la gaita más antigua del mundo.
Nerón se convirtió en emperador de Roma en el año 54 después de Cristo. Inicialmente se mostró prudente y deseoso de ser querido por su pueblo promulgando leyes que beneficiaban a los pobres y a los más débiles de la sociedad romana, pero poco a poco empezó a cambiar su postura hacia una mucho más egocéntrica y caprichosa. Cuando había cumplido una década en el trono, ya era muy impopular y una buena parte del pueblo romano lo despreciaba. Un gran incendio estalló la noche del 18 de julio del año 64 en la ciudad de Roma, provocando que Nerón abriese los jardines de su palacio para las víctimas del incendio, mostrándose muy preocupado por la terrible tragedia. Fue tan grave que se prolongó por una semana, destruyendo diez de los barrios de la capital del Imperio, excepto los dos únicos que estaban habitados por judíos y cristianos. Se sospechaba que Nerón podría ser el culpable de la tragedia, planeada para reconstruir Roma como un gran monumento a su persona. Nerón quería alejar toda sospecha sobre él, por lo que culpó a los cristianos, ya que los barrios en los que habitaban no habían ardido, a quienes todos odiaban por sus abominaciones, y los castigó por su odio a la raza humana. Además de matarlos, los emplearon como entretenimiento para el pueblo vistiéndolos con pieles de bestias para que los perros los mataran a dentelladas, otros fueron crucificados, y a otros se les prendió fuego al caer la noche, para que la iluminaran, haciendo que incluso Nerón abriese de nuevo sus jardines para esta exhibición. Esta fue la primera gran persecución a los cristianos, pero no sería la última. Una de ellas sería la que ordenó el daimio de Japón, una masacre en la que un santo gallego sería crucificado: San Francisco Blanco.
En 1630, el rey Felipe IV encargó a los mejores artistas de su época la decoración de un pabellón que se ubicaba a las afueras de Madrid, la Torre de la Parada, un lugar donde el rey, gran aficionado a la caza, había ordenado construir un caserón de descanso para aquellas largas jornadas. Uno de los autores elegidos por el rey fue Peter Paul Rubens quien, entre otras obras, le envió una maravillosa pintura en 1636 que representa el mito sobre el descubrimiento del púrpura de Tiro. Según la historia recogida por el escritor Julio Pólux, en el siglo II, durante un paseo de Hércules con su perro por la playa de la ciudad de Tiro, el animal mordió un caracol marino y su boca se tiñó de color púrpura, descubriendo uno de los pigmentos más apreciados en la antigüedad, el púrpura de Tiro. Aquel producto llegó a ser más valioso que el oro y solo los emperadores de Roma podían vestirlo en sus ropajes convertido en el color de los Césares y en un símbolo de prestigio, estatus y poder. Se sabía que en España existían contadas factorías de púrpura de Tiro en el sur de la península e incluso en las islas Canarias, pero lo que pocos podían imaginar era que, en una esquina del noroeste, en Galicia, también existió un lugar donde se fabricaba el púrpura imperial, el color de los Césares. Porque aquí se encontró el primer taller documentado de este producto en el norte de la Península Ibérica. ¿Y dónde iba a estar, si no? Pues en un paraíso: la isla de Ons.
A las 18:00 del 14 de noviembre de 1922, en el estudio londinense del italiano Guglielmo Marconi, se produjo la primera emisión de una radio legendaria, la BBC, una empresa creada un mes antes por un grupo de fabricantes de aparatos radiofónicos bajo la supervisión del Servicio Postal británico. Sus fundadores eran jóvenes pertenecientes a una generación que se había hecho adulta con la Primera Guerra Mundial y que tras su final, en su desorientación profesional de posguerra, probaron un poco de todo, hasta que llegaron a la radio. John Reith, el ingeniero escocés que fue nombrado su director general admitiría años más tarde que de radio no tenía "ni la más remota idea". Decían que, para ellos, ser pioneros de la era radiofónica les recordaba en cierta forma a aquella peligrosa etapa de sus vidas y afirmaban que entrar al estudio de radio era como volver a volar o como montar una bestia. Lo que seguro que aquellos jóvenes adelantados no sabían ni se imaginaban era que, años más tarde, de sus micrófonos saldrían las primeras emisiones en gallego estables de la historia. Así fue como el gallego sonó en la BBC.
El 15 de mayo de 1916, tropas de los Estados Unidos de América llegaban a las playas de República Dominicana. Los banqueros estadounidenses, preocupados por el creciente endeudamiento del gobierno dominicano, pidieron apoyo al gobierno, que impuso unas condiciones al país humillantes, provocando el levantamiento de los dominicanos y dando la excusa para que el país norteamericano ocupase, durante ocho años, este soberano país del Caribe. Realmente, Estados Unidos quería boicotear los intereses económicos alemanes, garantizar las rutas marítimas de su industria y evitar que la seguridad del canal de Panamá se viera comprometida por los intereses germanos durante la Primera Guerra Mundial. Los militares estadounidenses demonizaron al pueblo dominicano, calificándolo de bandido y salvaje para justificar su intervención y represión, lo que atrajo la atención internacional que acabaría provocando, el fin de la intervención militar, el 12 de julio de 1924. Pero como siempre ocurre tras las ocupaciones estadounidenses, sus consecuencias fueron terribles, con la llegada al poder de un sanguinario, salvaje y cruel monstruo: Rafael Leónidas Trujillo, que instauró un régimen de 31 años de terror, considerado como una de las tiranías más sangrientas de toda Hispanoamérica. En aquella terrorífica época y aquel terrible lugar, un intelectual gallego llegaría a ser su secretario personal y utilizaría todo lo que allí había visto para denunciar al mundo sus atrocidades. Esta es la historia de José Almoina Mateos.
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