El dar es propio de Dios, en millones de siglos el universo entero es objeto de esta inagotable prodigalidad que se expande sin cesar otorgando sus beneficios y de los cuales nosotros podemos dar testimonio.
Podemos preguntarmos:
¿Tengo sentimientos de envidia cuando veo que algunos hermanos (no tan cerca de Dios, según nuestros criterios), son bendecidos por n Dios?
¿Considero que con mi trabajo colaboro con la obra creadora de Dios?
¿Tengo la tendencia de querer poner límite a la Misericordia de Dios?