El Señor en su sabiduría, nos ha dado capacidades y dones distintos que debemos descubrir y trabajar con ellos para dar frutos.
Podemos preguntarnos:
¿Reconozco los dones y capacidades que el Señor me regaló?
O más bien ¿Miro las capacidades de los demás ansiando tenerlas sin trabajar lo que el Señor me regaló?
¿Pongo mis dones y capacidades al servicio de los hermanos?
¿El miedo es la pasión dominante en mi vida y me quita libertad a la hora de elegir?
¿La sospecha es la primera sensación en mi relación con el prójimo?
¿Veo a Dios como padre o solamente como juez?