FOESSA y Cáritas Bizkaia presentan la radiografía social completa de la crisis de la COVID-19 en Euskadi. Las consecuencias socioeconómicas de la pandemia sitúan a 199.000 personas en situación de exclusión severa y profundiza las brechas de desigualdad en Euskadi. Ana Sofi Telletxea, Responsable del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas, señala que "Euskadi socialmente genera integración pero a la vez crece la exclusión severa". Como consecuencia de esta desigualdad la fractura social tiene su origen en cinco grandes brechas: origen, género, ingresos, edad y tecnológica.
CONCLUSIONESSe mantienen las tasas elevadas de integración social pero crecen con fuerza las situaciones de exclusión severa alcanzando a 199.000 personas profundizando la brecha de desigualdad en Euskadi
La COVID-19 sacude el mercado de trabajo: 115. 000 hogares dependen económicamente de una persona que sufre inestabilidad laboral grave
La fractura social tiene su origen en cinco grandes brechas: ingresos, género, origen, edad y tecnológica
La diferencia entre la población con más y menos ingresos ha aumentado más de un 18 por ciento, desde el inicio de la crisis de 2008
La brecha de género se hace especialmente grave en los hogares monoparentales cuya persona al frente es una mujer, grupo en el que la incidencia de exclusión social roza el 32%
Casi 6 de cada 10 hogares encabezados por una persona de origen extranjero se encuentran en situación de exclusión
La Tasa de exclusión de la población menor de 30 años es 1.5 veces superior a la media, y diez veces superior a la de la población mayor de 65 años
El apagón digital supone dificultades especialmente serias para más de 24 mil familias que pierden oportunidades vitales
RETOS Y PROPUESTAS
La crisis de la COVID-19 está dejando una profunda huella en los problemas sociales intensificados por la crisis del 2008 y que no fueron plenamente resueltos en el siguiente periodo de recuperación. Frente a esta situación, el Informe FOESSA y Cáritas Bizkaia consideran necesario abordar los siguientes retos:1. Reimpulsar el modelo de estado de bienestar poniendo en el centro a la persona, favoreciendo el pleno acceso a sus derechos, especialmente en el ámbito de la vivienda, los ingresos mínimos, los cuidados y el empleo digno2. Impulsar la participación ciudadana y política de toda la población especialmente de la que se encuentra en situación de exclusión3. Mejorar la cobertura de la RGI y del Ingreso Mínimo Vital, IMV, para que alcance al máximo de situaciones de pobreza4. Implementar medidas que reduzcan la precariedad laboral, y que acaben con las situaciones de irregularidad5. Abordar y reducir las cinco brechas detectadas en Euskadi: a ingresos, que impacta en la pobreza grave b edad, exclusión y pobreza infantil-juvenilc digital, que afecta al acceso a derechos y serviciosd género, feminizando la pobreza y la exclusión social y vinculada especialmente a la crisis de los cuidadose origen, con acceso desigual a los derechos y al estatus da ciudadanía para personas migrantesAna Sofi recuerda que "las personas que están en exclusión no están paradas sino que están activas". "Están buscando trabajo. Son ciudadanía activa y hay que ponerlo en valor", concluye Ana Sofi.