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Me acaba de suceder algo curioso. Durante los últimos tres días he tenido un dolor intenso en mi talón derecho, quizás causado por una mala pisada. Y hasta el día de ayer estuve cojeando. El día de hoy, que ha sido muy intenso, lleno de actividades y compromisos, me he pasado todo el tiempo sin haber pensado en la molestia que he tenido en el talón. En ningún momento del día sentí dolor, porque estaba muy pendiente a otras cosas. Y no fue hasta que, durante mi última diligencia, alrededor de las 6 de la tarde, vi a un hombre delante de mí que estaba cojeando. Y en ese momento fue que recordé el malestar en mi talón. Y, como por arte de magia, de forma inmediata, me comenzó a doler con la misma intensidad que en los últimos días. Esto me recordó que lo que siento depende de dónde se encuentre mi atención. Si te quieres sentir mejor, simplemente redirecciona tu atención.
¿Cuáles son las áreas de tu vida no negociables? Esas que, no importa lo que suceda, no las vas a descuidar. La mayoría va a responder algo como “sus hijos”, “su pareja”, “su espiritualidad”, “su integridad”, “su conciencia”. Pero piensa otra vez, y respóndeme con brutal honestidad. ¿Con qué tanta frecuencia descuidas esas áreas esenciales para ti? Verás, la mayoría nunca se detiene a pensar en el término “área no negociable”, ni mucho menos a adquirir el real compromiso de no negociarlas. Y, como consecuencia, termina siendo demasiado flexible, y sacrificando lo más valioso por lo más trivial. Sí, quizás en estos días tienes mucho trabajo, y te lamentas por no estar más tiempo con tu familia. ¿Pero qué haces cuando llegas a la casa? ¿Eliges perder más tiempo viendo televisión, o compensar el tiempo con calidad para tu familia? Deja de negociar lo no negociable.
¿Cuál es tu emoción negativa principal? Esa que has programado para que se active hasta por el más mínimo estímulo presente en cualquier circunstancia cotidiana que no cumpla con tus expectativas. Esa emoción que te lleva a reaccionar con agresividad, con nerviosismo, con parálisis, con las palabras inadecuadas... Esa emoción que te lleva a desquitarte, a herir a otros, y a ti mismo; a perder oportunidades, y a arrepentirte una vez haya pasado. Luego de que identifiques cuál es esa emoción, entonces te reto a que durante las próximas 24 horas no te permitas sentirla. Que te mantengas atendiendo tu estado de ánimo durante todo el día, y que cada vez que identifiques alguno de los detonantes que te llevan a sentir esa emoción negativa, de inmediato hagas un reemplazo mental por una emoción positiva de tu elección. Verás lo fácil que es, si realmente tienes la disposición.
Déjame preguntarte ¿Cómo es que debemos tratar a la gente? Pues, como nos gustaría que nos traten a nosotros. ¿Cierto? ¡Falso! Debemos tratarlos como ellos quieren ser tratados. La realidad es que cada persona es diferente y, por consiguiente, a cada una le gustaría ser tratada de forma distinta. Por supuesto que hay ciertos gestos y tratos que son universalmente aceptados y bien recibidos por la gran mayoría de la gente: ser cortés, amable, empático, generoso, sonreír, escuchar activamente… Pero es en las interacciones más profundas en las que, con frecuencia, cometemos el error de mantener un trato estándar, sin habernos fijado en lo que prefiere ese individuo en específico. Tómate el tiempo para fijarte en quién es más directo, quién es más sensible, quién tiene más iniciativa, quién es más retraído, quién es más abierto, y adapta tu interacción con cada uno.
💵⌛ ¿Tienes muchas metas que te gustaría lograr, pero sientes que el tiempo no te alcanza? ¿Cuántas veces has deseado que el día tenga más de 24 horas? Verás, todo lo que quieres lograr en tu vida lo vas a pagar con uno de dos recursos: con dinero o con tiempo. Y, lamentablemente, la mayoría distribuye sus recursos de la manera incorrecta, que le lleva a tardar mucho más para lograr sus objetivos, a la vez que desperdicia el recurso más valioso en su vida: el tiempo. Por eso, a continuación te mostraré cómo puedes calcular cuánto vale tu tiempo, y cómo puedes apalancarte de otros recursos mucho menos costosos en el largo plazo. Y así acercarte más rápido a tus metas, y poder obtener los frutos de tus logros desde más temprano en tu vida, y poderlos disfrutar por muchos más años.
Uno de los peores lugares en los que puedes estar es en lo que yo llamo “la zona gris”. Ese punto intermedio entre estar haciendo una cosa y estar pensando en otra. Y es que en la zona gris es imposible ser realmente feliz, es imposible ser altamente productivo, y es imposible llenar las expectativas de la gente a tu alrededor. Si estás en tu trabajo, enfócate 100% en trabajar. Si estás en una clase, enfócate 100% en aprender. Si estás con tu familia, enfócate 100% en estar presente para ellos. Si enfocas toda tu atención en la actividad que estás realizando ahora mismo, la disfrutarás más, la harás mejor, y superarás las expectativas de quienes te rodean, porque destacarás por encima de la gran mayoría, que se la pasa medio presente en cada situación de su vida. Y si se te hace muy difícil mantener tu atención en una actividad en específico, es tiempo de evaluar reemplazarla.
Déjame preguntarte, cuando exprimes un limón ¿Qué obtienes? Jugo de limón. Y cuando exprimes una naranja ¿Qué obtienes? Jugo de naranja. Ahora te pregunto, si te exprimimos a ti a nivel emocional ¿Qué vamos a obtener? Si presionamos tus botones, si tocamos las teclas indebidas, si ponemos a prueba tu paciencia, ¿Qué es lo que saldrá de ti? ¿Ira, temor, tristeza, frustración, impotencia, estrés, ansiedad, impaciencia, agresividad...? La mayoría cree que sus emociones son producidas y bien justificadas por las cosas que le sucede. Pero la realidad es que no puedes sacar algo desde dentro de ti que no se encuentre dentro de ti primero. Imagínate intentar sacar jugo de naranja desde dentro de un limón, y viceversa. Tus reacciones no son producidas por tu circunstancias, sino por tu ser interior. Así que no intentes mejorar tu ambiente. Enfócate en mejorarte a ti.
¿Sabes qué es lo peor de la ignorancia? Que no sabes lo que no sabes. Y aunque puede sonar gracioso, esta es una realidad muy peligrosa. Imagínate a una persona en la azotea de un edificio, que no conoce la ley de la gravedad. Que no tiene idea de lo que sucedería si saltara. La ignorancia no sólo es atrevida, también puede ser devastadora. Porque, de esta misma forma, todos los días pierdes oportunidades, y eres víctima de ciertas circunstancias, por no saber cómo hacer mejor las cosas. Y, créeme, siempre hay una mejor manera de hacer las cosas. Pero el problema no lo tiene el que sabe que no sabe. El problema lo tiene el que no sabe que no sabe. La ignorancia no es un estado de vacío, es un estado de llenura, de falsas creencias que te impiden seguir aprendiendo. Sé humilde, mantén una actitud de estudiante, y te sorprenderás por todo lo que mejorará en tu vida.
Si has tenido la intención por mucho tiempo de elevar tu productividad personal, lograr más cosas en menos tiempo, y así acercarte más rápido a tus metas, y sientes que estás nadando contra la corriente, que tus avances no corresponden con tus esfuerzos, te invito a que hagas este experimento. Durante las próximas 24 horas, proponte alcanzar tu máximo nivel de productividad. Proponte descubrir tu límite personal. ¿Qué tanto realmente eres capaz de lograr en un día? Te apuesto a que es mucho más que lo que imaginas. Y quizás estás pensando que ya lo has hecho, o que lo haces todos los días. Pero estoy seguro de que, si te fijas, tu día común está lleno de interrupciones y distracciones innecesarias. Por eso, la clave de este experimento es que dediques todo tu enfoque exclusivamente a las actividades más valiosas para tu meta actual más importante. Y déjame saber cómo te va.
¿Te has preguntado por qué todo lo malo te sucede a ti? Es como si por cada espacio de calma en tu vida estás esperando la inevitable tormenta que dañará el momento, y te volverá a quitar la paz. Pues tengo para decirte que se trata menos de tus circunstancias, y más de tu mentalidad. Creo que puedes entender que a todos nos suceden cosas malas, que todos tenemos problemas y preocupaciones. La diferencia está en cómo cada quién maneja sus dificultades. ¿Cuál es la diferencia entre un adolescente que siente que terminar con su pareja es el fin del mundo y una persona de 50 años que maneja la muerte de un ser querido con temple y resiliencia? La diferencia está en la perspectiva ganada por la experiencia. Identifica dónde se encuentra tu atención, y redirígela si es necesario, para que dejes de sentirte víctima de tus circunstancias, y tomes control de tu vida.
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