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💑 Si estás en una relación amorosa, déjame hacerte una pregunta personal. ¿Te has detenido a pensar si estás siendo propulsado o retenido por tu pareja? La mayoría de la gente, especialmente mientras más joven es, tiende a escoger su compañera por las razones menos importantes: belleza física, popularidad, carisma… Y es por eso que, tiempo después, muchos terminan en una relación completamente disfuncional, o inexistente. A continuación te hablaré sobre una de las cualidades más importantes que considero deben tener en común dos personas que desean permanecer felices juntas en el largo plazo.
Se dice que el verdadero nivel de bondad de alguien se conoce cuando observas cómo trata a aquellos que no tiene la necesidad, la obligación, o algún incentivo para tratarla bien. Si ves que siempre es cortés, amable, atento y servicial con gente que no necesita impresionar, como sus familiares, sus empleados, sus subordinados, el camarero, la cajera, o personas aleatorias en la calle, entonces puedes confiar en que tiene un carácter humilde y una personalidad bondadosa. Por el contrario, si ves que, con cierta frecuencia, se comporta de forma altanera, antipática, o indiferente a los sentimientos de las personas que considera inferiores (en cualquier sentido), entonces es una alerta roja, que debe llevarte a tener precaución frente a cualquier tipo de relación que vayas a formar con él. Ten por seguro, que en el momento en el que ya no tenga la necesidad de impresionarte a ti, te tratará de la misma forma.
Si llevas un tiempo esforzándote para cambiar un mal hábito y, luego de una buena racha, de repente tienes una recaída, lo peor que puedes hacer es permitirte sentirte culpable al respecto. Veo tanta gente que se envuelve en la culpa, y toma la recaída como evidencia de que sus esfuerzos son inútiles. Pero esas sensaciones de culpabilidad y de arrepentimiento son las que muchas veces te llevan a buscar consuelo en el placer momentáneo de ese mal hábito, o peor aún, a continuarlo por resignación a tu incapacidad de cambiarlo. Así que la próxima vez que tengas una recaída, mantén la calma, siente compasión por ti, piensa en todo lo que has avanzado hasta ese momento, para que veas que no ha sido tiempo perdido. Analiza el detonante de tu recaída, y agrega mecanismos de prevención para una próxima vez, y simplemente continúa sin darle mucha importancia a ese pequeño tropiezo.
Si le pides a alguien que haga algo que no tiene la necesidad de hacer, es decir, que lo haría para complacerte, y aun habiendo accedido, al final no lo hace, tú no tienes ningún derecho de enfadarte con él. A menos que esté en juego la seguridad de alguien, o algo realmente importante, el único derecho que tienes cuando tu pareja, tus hermanos, tus padres, o tus amigos no cumplen con lo que te dijeron que harían por ti, es a sentirte desilusionado. Pero no tengas la soberbia y la osadía de enfadarte, y mucho menos de reclamarles al respecto. Tú no eres dueño de sus vidas, y ellos tienen sus propias ocupaciones. Y aunque pienses que están “siendo irresponsables”, ese tampoco es asunto tuyo. Si te preocupa tanto que te fallen, no les pidas el favor en primer lugar. Sé flexible. Recuerda que el mundo no gira alrededor de ti.
La falta de energía física es un problema muy común que afecta tu estado de ánimo y tu motivación más de lo que te imaginas, que son ingredientes esenciales para tu progreso. Y hay muchas posibles causas detrás de la baja energía. Una de las que me encuentro con sorprendente frecuencia es el tipo de alimentación. Y no sólo hablo de lo que es obvio, como el exceso de azúcar y de grasa saturada. Sino también de alergias leves, intolerancia y efectos nocivos que tienen ciertos alimentos específicamente en el cuerpo de ciertas personas. Y muchas veces estás tan acostumbrado a sentirte pesado, agotado, o hasta con ciertas molestias estomacales, que ni siquiera te detienes a pensar que es por causa de tu alimentación. Prueba pausando, una por una, la ingesta de lactosa, de gluten y de histamina. Y presta atención a cómo se siente tu cuerpo, y a cómo varían tus niveles de energía.
La dura realidad que debe aceptar la gente psicorrígida es que siempre habrá factores, eventualidades y circunstancias externas que no podrá controlar. Y hay una solución muy sencilla, que justamente se adapta a ese mismo tipo de persona metódica y perfeccionista que tiende a estresarse por la falta de control en ciertas situaciones. Si esto es algo que te sucede con frecuencia, lo que puedes hacer para eliminar la ansiedad por la falta de control frente a imprevistos que pueden afectar tus planes, es tener siempre un plan B. Por ejemplo, si mañana tienes una grabación que puede ser arruinada por la aparición de eventos ruidosos provenientes de los alrededores (construcción, remodelación, cortador de grama, visitas inesperadas), planifica otra actividad igual de importante que puedes hacer si se da cualquiera de esas eventualidades que no puedes controlar. La planificación previa es lo que te permitirá una transición libre de estrés hacia tu actividad de respaldo.
🧘♂️ ¿Alguna vez te has preguntado por qué todo lo malo te sucede a ti? Es como si por cada espacio de calma en tu vida estás esperando la inevitable tormenta que dañará el momento, y te volverá a quitar la paz. A continuación te mostraré por qué te afectan tanto las cosas que te suceden, y cómo puedes ser más estable emocionalmente, sin importar las circunstancias externas.
¿Has escuchado sobre la técnica de la banda elástica? Te puedo decir que, aun siendo tan simple, es más efectiva de lo que muchos imaginan. Piensa en un hábito negativo que te gustaría cambiar. Ahora piensa en el detonante que te lleva a caer en ese hábito una y otra vez. Entre el detonante y el hábito hay una serie de pensamientos y sensaciones que los conectan. Usa una banda elástica en tu muñeca, y cada vez que identifiques uno de esos pensamientos que forman parte de ese proceso, hala ligeramente la banda elástica y suéltala en tu muñeca. No necesita ser un impacto fuerte y doloroso. Con tener una leve sensación incómoda es suficiente. Con esto lograrás dos cosas: interrumpir físicamente el proceso mental que te lleva al hábito negativo, y que tu mente aprenda a relacionar dolor físico con ese hábito negativo, y así tu subconsciente de forma automática intentará evitarlo.
Piensa en lo que más amas en el mundo. Digamos para este ejemplo que son tus hijos. Déjame hacerte esta pregunta: ¿Serías capaz de hacer algo intencionalmente que sabes que lo único que hará es perjudicar a tu hijo? La respuesta para la mayoría de los que son padres es que no, que jamás, que imposible. ¿Y la razón? Porque los aman profundamente e incondicionalmente. Ahora, ¿Quieres conocer la razón de tus hábitos destructivos? Fumar, tomar alcohol en exceso, comer comida chatarra, ver pornografía, criticarte, autosabotearte, estresarte por tonterías, permanecer en relaciones tóxicas, repetir pensamientos negativos una y otra vez, o cualesquiera que sean los tuyos. La razón es falta de amor propio. ¿Qué le dirías a un hijo que tiene estos hábitos destructivos? ¿Qué tanto intentarías ayudarlo? Recuerda, cuando amas algo, lo proteges, no lo destruyes. Trabaja en amarte más a ti mismo para que, como consecuencia, tus hábitos mejoren.
No actúes desde la resignación. Actúa desde la posibilidad. Imagina que has intentado expandir tu cartera de clientes por mucho tiempo, y no has podido. Escuchas una y otra vez las mismas excusas: ya tenemos un proveedor de lo que ofreces, el presupuesto no nos alcanza, nosotros te llamaremos, quizás más adelante... Y si no tienes cuidado, todas esas experiencias terminan condicionándote de tal forma que quizás sigues poniendo acción, pero de manera automática, sin pasión, sin razonamiento, sin creatividad, y teniendo la expectativa de que será otro cliente más que también te declinará. ¿Qué tan efectivo crees que estarías siendo actuando desde la resignación? Te será difícil tomar acción, no verás las oportunidades en frente de ti, y no proyectarás la actitud adecuada. En vez de eso, actúa desde lo que es posible. Si otro está obteniendo los resultados que buscas, es evidencia que te confirma que tú también podrías.
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