(1:34) ¡Oh gente pecadora, hijos corruptos! Dejaron al SEÑOR, provocaron a ira al Santo de Israel (0:47) Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio sobre Judá y Jerusalén, en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
(5:21) LA MALDAD DE JUDÁ (3:52) (6:19)
(1:05) Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla el SEÑOR: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su amo; pero Israel no conoce; mi pueblo no entiende.
(1:34) ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos corruptos! Dejaron al SEÑOR, provocaron a ira al Santo de Israel; se tornaron atrás (1:55) ¿Para qué os castigaré aún? Todavía os rebelaréis (2:25) Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa entera, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no son curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
(2:54) Vuestra tierra es desolada, vuestras ciudades son incendiadas; vuestro suelo es devorado por extraños ante vuestra misma presencia, y es desolado como cuando es destruido por extraños. Y queda la hija de Sion como choza en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
(3:20) Si el SEÑOR de los ejércitos no hubiera hecho que nos quedase un remanente pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra. Oíd la palabra de Jehovah, oh gobernantes de Sodoma. Escucha la ley de nuestro Dios, oh pueblo de Gomorra.
(0:00) ¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios? dirá el SEÑOR. Hastiado estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos (4:20) ¿Quién pide esto de vuestras manos, para que pisoteéis mis atrios? No traigáis más ofrendas vanas. El incienso me es una abominación (5:09) ¡No puedo soportar iniquidad con asamblea festiva! Mi alma aborrece vuestras festividades y lunas nuevas. Me son una carga, cansado estoy de soportarlas.
(5:34) Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos. Aunque multipliquéis las oraciones, yo no escucharé. ¡Vuestras manos están llenas de sangre! Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos (5:52) Dejad de hacer el mal. Aprended a hacer el bien, buscad el derecho, reprended al opresor, defended al huérfano, amparad a la viuda.
(0:19) (6:32) Venid, pues, dice Jehovah; estemos a cuenta y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra. Pero si rehusáis y os rebeláis, seréis consumidos por la espada; porque la boca de Jehovah ha hablado."
(6:46) LA CIUDAD INFIEL (7:10) ¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella habitó la equidad; mas ahora, los homicidas. Tu plata se ha convertido en escoria; tu vino está adulterado con agua. Tus magistrados son rebeldes y compañeros de ladrones; cada uno ama el soborno y va tras las recompensas. No defienden al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
(8:02) Por tanto, dice el Señor DIOS de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias.
(8:35) Luego restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como al comienzo. Y después serás llamada Ciudad de Justicia, Urbe Fiel. Sion con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia. Mas los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados; y los que abandonan al SEÑOR serán consumidos.
(9:16) Entonces os avergonzarán los robles que amasteis, seréis como la encina de hojas secas y el olmo que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. Y el ídolo fuerte será como estopa, y el que lo hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.