Tras la gran victoria Cesariana en Farsalia, el ejército republicano se dispersa por todo el mapa. Pompeyo el grande decidió refugiarse en Egipto mientras pensaba en cómo organizar un nuevo ejército. Por su parte, otros senadores siguen haciéndose fuertes en Cartago y en Hispania. Cesar tendrá que viajar a Egipto, combatir al lado de Cleopatra, derrotar en Utica y en Corduba a las legiones restantes, y disfrutar de un triunfo en Roma. Lo que pocos podrían haber imaginado, es que tras la muerte del dictador de la república, la guerra volvería a resurgir de la mano de otros líderes ambiciosos. El la realidad entre republica e imperio se debatiría de una vez por todas en los campos de batalla.