
Sign up to save your podcasts
Or


Tradicionalmente se definía a la época visigoda como un periodo de crisis y práctica desaparición de la vida urbana en el paisaje peninsular. Sin embargo, la investigación realizada en los últimos treinta años refleja cómo la Hispania visigoda fue un territorio de ciudades.
Muchas de ellas se habían originado en la época romana, pero como resultado del colapso del sistema imperial en el siglo V, experimentaron una metamorfosis que desembocó, en la segunda mitad del siglo VI, en la consolidación de un nuevo modelo de ciudad que caracterizó a la época visigoda. Con este aparecieron y se consolidaron nuevos espacios de poder, eclesiásticos y civiles, impulsados por la Iglesia y el Estado, que determinaron una nueva imagen de la ciudad. Iglesias, basílicas, baptisterios, residencias episcopales, edificios civiles y administrativos, palacios de la monarquía y de la aristocracia, murallas, edificios con espacios comerciales y artesanos, almacenes, puertos, viviendas de diversos tipos, etc. Espacios todos ellos que reflejan la cotidianeidad de campesinos, artesanos, comerciantes, obispos y eclesiásticos, élites y aristócratas. Ciudades vinculadas a sus territorios y a sus actividades productivas, comerciales, políticas y religiosas y que en su totalidad configuraron un urbanismo variado, heterogéneo y desigual, en función del grado de riqueza y poder que ostentaron.
Un modelo de ciudad que, tal y como transmite la investigación, reflejó en su ordenación urbanística el proceso de transformaciones que definieron a la sociedad del periodo visigodo en Hispania.
By Fundación Juan March4.7
1919 ratings
Tradicionalmente se definía a la época visigoda como un periodo de crisis y práctica desaparición de la vida urbana en el paisaje peninsular. Sin embargo, la investigación realizada en los últimos treinta años refleja cómo la Hispania visigoda fue un territorio de ciudades.
Muchas de ellas se habían originado en la época romana, pero como resultado del colapso del sistema imperial en el siglo V, experimentaron una metamorfosis que desembocó, en la segunda mitad del siglo VI, en la consolidación de un nuevo modelo de ciudad que caracterizó a la época visigoda. Con este aparecieron y se consolidaron nuevos espacios de poder, eclesiásticos y civiles, impulsados por la Iglesia y el Estado, que determinaron una nueva imagen de la ciudad. Iglesias, basílicas, baptisterios, residencias episcopales, edificios civiles y administrativos, palacios de la monarquía y de la aristocracia, murallas, edificios con espacios comerciales y artesanos, almacenes, puertos, viviendas de diversos tipos, etc. Espacios todos ellos que reflejan la cotidianeidad de campesinos, artesanos, comerciantes, obispos y eclesiásticos, élites y aristócratas. Ciudades vinculadas a sus territorios y a sus actividades productivas, comerciales, políticas y religiosas y que en su totalidad configuraron un urbanismo variado, heterogéneo y desigual, en función del grado de riqueza y poder que ostentaron.
Un modelo de ciudad que, tal y como transmite la investigación, reflejó en su ordenación urbanística el proceso de transformaciones que definieron a la sociedad del periodo visigodo en Hispania.

66 Listeners

127 Listeners

80 Listeners

117 Listeners

74 Listeners

111 Listeners

44 Listeners

32 Listeners

240 Listeners

178 Listeners

27 Listeners

2 Listeners

1 Listeners

6 Listeners

5 Listeners

3 Listeners

3 Listeners

0 Listeners

11 Listeners

37 Listeners

10 Listeners

1 Listeners

2 Listeners