Para recibir el Bautismo y los dones del Espíritu Santo, hay que renunciar al pecado, orar, ayunar, vigilar y leer la Biblia. Es necesario ser bautizado por el Espíritu Santo, porque esta investidura de poder es una protección suficiente; ante toda influencia demoníaca. Es una promesa de Dios, el que sus hijos estén llenos del Espíritu Santo: para trabajar en su Obra, con poder.