Los que son hijos de Dios, caminan de la mano de Él: no hacen, no aprueban, ni comparten, lo que está en contra de lo que Dios ha establecido; en su Palabra. Dios ha conservado su Palabra, desde hace milenios; para que nos amoneste, enseñe, exhorte y advierta. El cristiano no es amigo del mundo, en cuanto que ofrece, lo que es contrario a lo que Dios ha establecido; que es pecado.