El Apóstol Pablo, el hombre de Dios; fue escogido por Cristo para ser Apóstol, fue arrebatado al Tercer Cielo, estuvo en el Paraíso y batalló mucho, por predicar el Evangelio. A pesar de todo, no cayó en la insensatez de gloriarse. Esto es para aprender: debemos agradecer y dar gloria sólo a Dios, de lo bueno que sucede. Algunos creyentes se exaltan, hasta de lo mucho que ayunan.