No podemos pasar por alto, queridos amigos, un acontecimiento que se viene repitiendo en Colombia con dramática frecuencia. El enfrentamiento entre las que llaman barras bravas de los distintos equipos de fútbol. Y eso, desde luego, es una enfermedad, una enfermedad social, una enfermedad que tiene sus raíces en situaciones de extrema virulencia en la vida social del país. Un muerto en el enfrentamiento entre barras del Unión Magdalena y del Jr. Eso significa muchos heridos. Eso significa una gran tirantez en un espectáculo que debiera ser todo lo contrario de cercanía, de amistad, de profundas reflexiones sobre la parte positiva que tiene un país. El deporte es eso y tiene que ser eso. Cuando el deporte se convierte en un monumento a la violencia, cuando la gente no va a los estadios con su familia por el temor de lo que pueda ocurrir. Cuando registramos una vez y otra tragedias como la que estamos analizando en el partido entre Unión Magdalena y el Junior de Barranquilla, es porque la sociedad está enferma, seriamente enferma y eso no puede pasarse por alto.