Dicen que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Pues nos ha llegado a los colombianos la discusión del acuerdo de escaso que acaba con nuestra soberanía, que pone en entredicho todos los programas de desarrollo agrícola, de desarrollo tecnológico, de desarrollo industrial. Todo queda en tela de juicio y todo lo puede discutir cualquiera al que se le antoje. Que lo que se está haciendo o se pretende hacer es dañino para el medio ambiente. De manera que detrás de la idea de proteger el medio ambiente, lo que se hace es impedir el desarrollo económico, el desarrollo social, el desarrollo industrial, el desarrollo tecnológico del país. Y es que para nuestra mala fortuna, el acuerdo de escasez no solamente dispone que cualquier país se puede imponer a no importa cuál proyecto productivo, sino que puede venir la oposición de cualquier lugar del mundo, de un país que esté en el acuerdo de escaso. El acuerdo de Escazú es contrario a la soberanía nacional. El acuerdo escaso es contrario a los intereses más caros del país para desarrollar la tecnología, para desarrollar la ciencia, para desarrollar la producción agrícola, la producción minera, la producción industrial, todo lo que sea trabajo y que teóricamente pueda controvertir o poner en jaque el medio ambiente en cualquiera de las acepciones que el tenga, puede ser motivo de discusión y de análisis, porque no importa quién proveniente de no importa cuál lugar del mundo.