En cada problema, sea éste un apagón generalizado, retrasos continuados en los trenes, una deplorable situación en el principal escaparate del país, como es la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas, el discurso del Gobierno viene a estar dominado por el señalamiento de un supuesto culpable , más que sobre posibles errores propios de gestión. Pero, si no hay un diagnóstico fiable, si se buscan subterfugios para ahuyentar responsabilidades, ¿cómo puede un Gobierno ejercer su función que es la de gestionar de la mejor manera posible los recursos de un país, en base a qué criterios?.