Entre los profesores universitarios de Pilar Paz estaban Gerardo Diego, Dámaso Alonso y el maestro Joaquín Rodrigo, a cuyas clases asistía como oyente. Son años de tertulias en el café Gijón, frecuentado también por Miguel Delibes, Carmen Laforet y Ana María Matute, entre otros. La casa paterna de la calle Nicasio Gallego se convirtió así en refugio para jóvenes escritores como su buen amigo Fernando Quiñones.
Al calor del fructífero contacto con esas glorias de la literatura, Pilar Paz escribió Mara, su primer libro, publicado en 1951 con un elogioso prólogo de Carmen Conde. Pilar Paz contaba 18 años, y el poemario despertó tanta expectación que los jóvenes vates encontraron en ella nuevos aires para la poesía.