En teoría, nuestras relaciones íntimas deberían ser un refugio seguro, un lugar donde encontramos apoyo y calma. Pero la realidad puede ser muy diferente. A veces, nuestra pareja es quien nos agota psicológicamente.
Aunque dolorosa, esta situación es más común de lo que muchos admiten. Las razones varían: desde la mala comunicación hasta diferencias innegociables o actitudes que dejan mucho que desear, por mencionar algunos ejemplos. ¿Qué hacer frente a este problema? Aquí lo analizamos.