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Hayek diferencia los mandatos de las leyes. Los mandatos están hechos en función de un objetivo final, el objetivo de quien crea esa norma o mandato que, por lo demás, siempre tiene que ser creada por alguien. Las leyes, en cambio, son reglas generales ⸻que pueden ser creadas o no explícitamente⸻, que permiten a cada persona seguir sus fines y son las que, al final, generan los órdenes espontáneos.
Bajada: Hayek define y explica qué entiende él por coacción y por qué ésta niega la dignidad humana y limita el florecimiento del conocimiento. La coacción subordina a una persona ⸻la transforma en un instrumento⸻ en función de un fin puntual. En el artículo Hayek explica cómo el hombre evoluciona hacia la civilización limitando sus instintos abrazando los conceptos de propiedad y familia ⸻cualquiera forma de esta⸻ y al ordenarse en función de reglas generales que permitan el florecimiento de grandes sociedades.
Hayek explica que la pobreza es la condición natural de los humanos y el capitalismo el orden económico que lo sacó de esa condición al permitirle desarrollarse individual y colectivamente. Muestra además que gracias al capitalismo las personas empiezan a trabajar para alguien en vez de «trabajar por cuenta propia» en un estado en pobreza y de apenas supervivencia. En el artículo Hayek describe al individualismo verdadero como el que comprende al individuo dentro de una comunidad, una tradición y diferentes instituciones que surgieron espontáneamente, sin tener una clara explicación racional ni necesariamente comprensible de todo ello. Este individualismo es escéptico de las capacidades ilimitadas de la razón, a diferencia del individualismo falso, que cree que el ser humano puede generar instituciones desde arriba, solo a través de la razón, y que sospecha de todo lo que no tiene una explicación claramente racional.
Para Hayek la democracia es el mejor tipo de gobierno y explicita que éste radica en el mundo de los «medios», al que opone el gobierno autoritario. Luego explica que, a diferencia de la democracia, el liberalismo es algo que es parte del mundo de los «fines», y a éste opone el gobierno totalitario. Analiza a los fanáticos de la democracia y los compara con quienes buscan controlarla con principios básicos, como el derecho a la vida y a la asociación, así como también reflexiona sobre la importancia de la libertad de expresión y el rol de los intelectuales. En el artículo Hayek explica que las reglas nacen espontáneamente y no tienen por qué ser deliberadamente diseñadas y explícitamente conocidas, tal como el lenguaje. El artículo está disponible en la compilación de escritos Estudios de filosofía política y economía, y en Procesos de Mercado, 15 (1): 409-435.
Hayek analiza los conceptos de responsabilidad y libertad catalogándolos como inseparables. Relaciona el odio y las reacciones que existen contra la libertad al temor que ésta inspira. Critica el determinismo y cree en la voluntad. Asimismo, defiende que nadie merece algo por su lugar de nacimiento o talento sino por como use ese talento. Marca una diferencia además entre la igualdad de oportunidades y la idea de ayudar a los necesitados, además de afirmar la necesaria inexistencia del mérito y la mayor relevancia de los resultados en la sociedad.
Hayek explica que la libertad no es un estado natural del ser humano. Dice que es una invención humana, civilizatoria, pero que no se consolida institucionalmente de manera deliberada por una intención humana sino que de manera espontánea, evolutiva socialmente de manera no-teleológica. Si bien es consciente de que las ideas de la libertad parten desde los clásicos, en el libro se enfoca, y esto también lo trata en el artículo, en diferenciar la escuela liberal británica de la francesa. Fija a la inglesa como heredera de la tradición de Hume, de la valoración e importancia de las costumbres ⸻evolucionista⸻ y a la francesa como heredera de las ideas cartesianas que fundarían el constructivismo ⸻ racionalista⸻.
Hayek critica la creencia de que la civilización progresa necesariamente en el tiempo. Dice que la historia no avanza hacia un fin determinado y que menos se pueden conocer las fuerzas que la mueven, ya que simplemente no existen esas «leyes naturales» de la historia. El progreso ocurre, pero no es inevitable, y se logra en procesos de prueba y error y gracisa a la ciencia. El progreso además traería mejoras materiales y espirituales para la vida humana. En el artículo, uno de los más famosos e importantes de Hayek, expone la importancia del funcionamiento del mercado como como proceso de diseminación y creación de conocimiento y critica la planificación central en las sociedades. Artículo disponible en Estudios Públicos, 60: 157-169. www.cepchile.cl
Hayek explica por qué la libertad es importante para la sociedad con argumentos principalmente consecuencialistas relacionados con el conocimiento. Entre las principales razones está la generación de información que puede ser positivamente aprovechada por la sociedad y, además, cómo el individuo se beneficia de esa información que nace fruto del colectivo antes que de la información propia. Es el conocimiento que está ahí, en la sociedad, y cada uno utiliza sin conocerlo explícitamente, lo que tiene mucha relación con el desarrollo y defensa de J.S.Mill sobre la libertad de expresión. En el artículo Hayek argumenta cómo la competencia existe debido a que no tenemos claridad de las consecuencias de los miles de actos propios y del resto, es decir, existe información perfecta, y, así, además, la competencia genera información y conocimiento. Artículo disponible en Estudios Públicos 50:1-11. www.cepchile.cl
Hayek analiza el concepto y el valor de la libertad. Explica las diferentes acepciones del término. En el postscriptum del libro explica por qué no es conservador: dice que el conservadurismo solo es interesante en la medida que busca impedir males pero no sirve de nada para modificar y mejorar la situación presente ya que le tienen miedo al cambio. Por esto mismo, dice Hayek, a los conservadores les molestan los mercados y son incapaces de entenderlos. Explica también por qué, al no tener o transparentar sus objetivos, los conservadores hacen críticas ambiguas que terminan acercándolos más al socialismo.
Raymond Aron establece un paralelo entre la fe propia de las religiones y la fe profesada desde las modernas ideologías como el fascismo o el comunismo. Plantea que el marxismo surge como religión secular cuyos cultores se presumen profetas de un nuevo mundo e ideal en base a una supuesta comprensión científica del devenir histórico, que en realidad no es más que un milenarismo similar al que diversas religiones profesan. Esa presunción los hace creer que el partido es depositario de la salvación al modo de un iglesia. La ideología piensa por el militante que renuncia a su propia razón y discernimiento.
“El comunismo es una ideología que el culto del partido, la escolástica interpretativa, manipulada por el Estado revolucionario, y la educación-adiestramiento, impartida a los militantes, han transformado en un dogmatismo de palabras y acciones.”
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