Homer se hace amigo de Wayne, un reservado guardia de seguridad recientemente contratado en la central nuclear. Acosado por violentos flashbacks de su pasado como agente de la CIA, debe sobreponerse a las pesadillas que le atormentan para salvar a Homer de un terrorista ucraniano.
Bart y Lisa convencen a Homer para que compre una piscina y Bart se rompe una pierna al ir a tirarse a ella desde su casa del árbol. Con la única diversión del telescopio de Lisa, Bart se dedica a espiar a los vecinos,
La policía comienza las investigaciones del crimen mientras Burns se recupera en el hospital. Hay varios sospechosos con motivos para querer vengarse de Burns, pero todos ellos son descartados cuando una prueba de ADN señala que el culpable es un miembro de la familia Simpson.
El bedel del colegio, Willie, encuentra petróleo en la propiedad del colegio, pero Burns construye una torre petrolífera inclinada y lo roba, haciendo que todos los proyectos que se iban a llevar a cabo gracias al petróleo se desvanezcan.
Lisa trae a la asambleísta Maxine Lombard para poner fin a las operaciones de extracción de gas del Sr. Burns, pero se ve sorprendida cuando los dos oponentes políticos se sienten atraídos el uno por el otro.
Desconsolada después de ser plantada en el altar por Otto, Becky se queda a vivir en casa de los Simpson, pero Marge no consigue acostumbrarse a su presencia y empieza a sentir celos de la joven.
Bart se compra una maqueta de un cohete y Homer la monta e intenta lanzarla. Con la ayuda de unos empollones y un hamster llamado Nibbles, al final consiguen lanzar el cohete, pero éste acaba estrellándose y destruyendo la iglesia. Montgomery Burns ofrece su ayuda para reconstruirla, pero sólo si puede convertirla en un negocio.
Después de ser humillado por Bart en la iglesia, Homer finalmente le enseña a su hijo a admirar a su padre, hasta que la visita de un conserje mágico que canta (Hugh Jackman) cambia todo lo que creían saber.