Serluz, al observar las sensaciones y ver su proceder y desaparición, sin apego ni reacción, podemos percibir la paz que otorga la realidad de los fenómenos.
En cada una de nuestras prácticas de meditación, intentamos que nuestra consciencia se fortalezca, a través de la atención, la curiosidad, la observación.
En la vida, tendemos a reaccionar ante lo displacentero e incluso ante lo placentero, queriendo eliminarlo o conservarlo, en esta práctica al hacerla con constancia y regularidad, fortalecemos el arte de la Ecuanimidad.
En esta segunda meditación tradicional Vipassana, intentaremos que la atención de los segmentos corporales nos abra un estado de consciencia fluida, en donde a pesar de cualquier molestia, incomodidad, fatiga, la observación de cada sensación proceda de la ecuanimidad, y no de la reacción en automático.
También fortalecemos el arte del no-hacer, tan difícil en nuestro constante proceder que nos dice que poseemos el control. Somos un río que fluye y venimos a dejarnos guiar.
¡Acompáñame en esta preciosa práctica!