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El pasado 01 de marzo el flamante Presidente del Uruguay Yamandú Orsi, recibe de manos del ya expresidente Luis Lacalle Pou la banda presidencial. Un gesto de gran significación republicana, con el que comienza una nueva etapa política de alternancia democrática. Orsi consolida el regreso electoral de un gobierno de izquierda a la vida democrática uruguaya. Un mandato que trae entre sus objetivos revertir problemas apremiantes no resueltos, pero también fortalecer iniciativas políticas provechosas dejadas por gestiones anteriores. Una contrastante forma de hacer política que queda inmortalizada en su frase “...hoy no comienza un tiempo de refundación, sino uno de nuevas propuestas y de construcción permanente”.
Tras este primer discurso y las primeras medidas de los días siguientes, el Frente Amplio regresa al poder desde una centro izquierda moderada y dialoguista, capaz de agregar respaldos que van desde comunistas y sindicalistas tradicionales, pasando por sectores descontentos de la propia coalición de centro-derecha. Para lo cual ha sido destacable el papel de Carolina Cosse durante la campaña, como acompañante en la fórmula electoral.
En virtud de los desafíos que enfrenta a nivel nacional y regional la República Oriental del Uruguay, en Mirada Semanal quisimos hacer una evaluación de ¿cuáles serán los aspectos centrales que tendrá que enfrentar el nuevo gobierno de Yamandú Orsi? ¿Qué papel jugará la oposición desde la nueva correlación de fuerzas parlamentarias? ¿Cuál será el perfil de la nueva política exterior del Uruguay de cara a sus vecinos del Cono Sur y en especial ante los desafíos globales que enfrentan las democracias en la región?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
El martes de esta semana el presidente de los EE.UU. Donald Trump pronunció el primer discurso del estado de la Unión desde su reelección. Una inusualmente extensa prédica en la que además de dat testimonio de las prioridades de su mandato, hizo gala de su antagonismo y su visión polarizante de la política, tanto a nivel doméstico como internacional. Es importante resaltar que este evento forma parte de las tradiciones institucionales más antiguas de la democracia estadounidense, en la que el Presidente comparece y en cierta manera, rinde cuentas de su gestión ante Poder Legislativo. Sin embargo, la ocasión fue un derroche personalismo, promesas y acusaciones a la administración de Joe Biden.
Una monserga cargada de renovadas promesas, autoelogios y referencias que describieron un futuro promisorio. "Hemos logrado más en 43 días que la mayoría de las administraciones en cuatro u ocho años (...)¡Y acabamos de empezar!" fue una de tantas auto-alabanzas proferidas durante casi dos horas. Todas ellas celebradas por los diputados republicanos, en abierto contraste con el notorio silencio de los diputados demócratas.
Considerando la influencia que sigue teniendo los EEUU para la política mundial y para las democráticas occidentales, la forma e implicaciones inmediatas de este discurso, fue el tema que decidimo examinar en este episodio de Mirada Semanal. En este sentido, nos preguntamos ¿qué elementos discursivos fueron claves en esta comparecencia? y ¿qué impacto pudieran llegar a tener para el corto y mediano plazo de la política nacional e internacional?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
Para el episodio de esta semana y como ha sido ya tradición en Mirada Semanal, realizaremos una evaluación del Democracy Index 2024, haciendo especial énfasis en el desempeño político de los países de la región. Nos referimos al estudio que anualmente publica la Unidad de Inteligencia de la prestigiosa revista británica The Economist y que supone una evaluación de la salud democrática de 165 países, sobre la base de 60 indicadores. Una medición referencial con la que logra una clasificación de gobiernos que van desde democracias plenas, democracias imperfectas, regímenes híbridos, hasta regímenes autoritarios.
Un informe en el que destaca la desmejora continuada de la democracia a nivel global desde el año 2006 (de 5.52 a 5.17 en una escala de 0 a 10) y en el que más de un tercio de la población mundial (39.2%) vive bajo regímenes autoritarios. De igual manera si bien se registra una mejora la participación política desde el 2008, esto no ha reflejado mejoras en cuanto a libertades civiles, procesos electorales y pluralismo en las democracias analizadas.
En este contexto y ante las contingencias geopolíticas de nuestro tiempo ¿cuál ha sido la tendencia general que ha seguido las democracias en la región? ¿qué países han mejorado sus posición en el Democracy Index 2024 y qué otros se alejan de las buenas prácticas democráticas? Todo esto y mucho más, será abordado en este nuevo episodio de Mirada Semanal.
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
Más de 4.000 son los candidatos registrados para que el primer domingo de junio se realicen las primeras elecciones judiciales que tendrá México, tras la controvertida Reforma Judicial iniciada desde mediados del 2024. Desde los juzgados locales hasta la propia Suprema Corte de la Nación serán sometido al escrutinio electoral en lugar de ser designados. Lo cual desde sus inicios, ha mantenido enconadas diferencias en la sociedad mexicana.Para el gobierno el rediseño del sistema judicial es parte central de la llamada "Cuarta Transformación" iniciada por Andrés Manuel López Obrador y que continúa Claudia Sheinbaum. Para lo cual, abrir la selección de jueces al escrutinio popular contribuiría a mitigar el tráfico de influencias, el nepotismo y demás formas de corrupción. Sin embargo, trabajadores del Poder Judicial, académicos, juristas y líderes de la oposición han reiterado que esta elección lo que supondrá en la práctica, politizar la justicia y ponerla al servicio del partido oficial MORENA.En este contexto, cabría preguntarse ¿esta elección popular de jueces preservará la independencia y autonomía de la función judicial? ¿qué antecedentes regionales existen de elecciones judiciales y cuál ha sido su efecto para la salud democrática? Estas y otras preguntas serán abordadas en este episodio de Mirada Semanal.
Analistas:
Edición y Conducción:
Tras celebrarse en Ecuador la primera vuelta electoral el pasado domingo 09 de febrero, los dos candidatos que ocupaban la preeminencia en los estudios de opinión pública, se verán nuevamente para la segunda vuelta a mediados de abril. Por una parte, el actual Presidente en funciones Daniel Noboa, y por la otra Luisa González principal representante de la oposición de izquierda. Una nueva edición de la tradicional polarización electoral entre correísmo y anti-correísmo, inmersa en un clima de mucha crispación y acuciantes problemas no resueltos.
Si bien algunas encuestas pronosticaban una segunda vuelta, no vaticinaban un resultado tan ajustado de tan solo un punto porcentual. Al contrario se anticipaba que Noboa ganara con un margen de diferencia mayor. Todo lo cual deja abierto un balotaje que estará muy competido y en el que ambos candidatos tendrán que exigirse al máximo para conseguir el favor del electorado.
De cara a la segunda vuelta, destaca el papel que pudiera jugar Leonidas Iza, el tercero en cantidad de votos. Un 5% del electorado que dado el ajustado margen entre los candidatos que van a balotaje, pudieran ser decisivos en la contienda. Si bien este líder indígena se encuentra más próximo al ideario de González, ha declarado que no busca el voto nulo y se espera una adhesión política a mediados de marzo. En este contexto cabría preguntarnos ¿además de Iza qué otros factores serán decisivos para el balotaje? ¿tendrá Noboa la capacidad de movilización necesaria para ampliar su base electoral o ya ha alcanzado su máximo? Y en especial ¿la clase política ecuatoriana podrá generar una nueva pauta de relación y convivencia para integrar al país?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
Durante esta semana la política colombiana ha estado marcada, por la decisión del Presidente de transmitir por televisión el Consejo de Ministros, como una estrategia de contener las diferencias internas. Sin embargo, este cálculo resultó en un lamentable contencioso televisado del gabinete de Petro, pues sus ministros no desaprovecharon la ocasión para ventilar sus diferencias. Discrepancias provocadas principalmente por el controversial nombramiento deArmando Benedetti como Jefe del Gabinete.
Figura polémica implicada en casos de corrupción, tráfico de influencia y hasta demandas porviolencia intrafamiliar. Lo cual supuso reacciones y hasta renuncias de varios ministros, como el caso de Jorge Rojas, director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República y el ministro de cultura Juan David Correa. Un nombramiento que el propio Petro defiende, ya que cree que su figura pudiera conseguir consensos con segmentos conservadores en el Congreso. Sin embargo, esta decisión ha erosionado la cohesión del Pacto Histórico
Las seis horas que duró el encuentro, no se mostraron logros sino principalmente las fisuras internas del Poder Ejecutivo colombiano y en buena medida la precaria capacidad de consolidar un equipo de gobierno. Hay que tener presente que en 29 meses de gestión se han dado 42 cambios de ministros, una inocultable anomalía en la historia política colombiana. En este contexto, cabría preguntarse ¿cuál será el alcance de estas fisuras en el Pacto Histórico? ¿cómo podrá Petro justificar que sí tiene capacidad para gobernar en Colombia? y en especial ¿cómo hacer creíble un ambicioso proyecto político con tan notoria falta de resultados?
A pocos días de su toma de posesión como Presidente de los EEUU, Donald Trump ha iniciado las anunciadas deportaciones de inmigrantes indocumentados. Un complejo proceso que en pocas horas se ha convertido en la principal medida de política exterior y el titular de buena parte de la prensa mundial. Para lo cual no se han escatimados esfuerzos comunicacionales, como el de la propia secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt mostrando imágenes de estas deportaciones durante el pasado fin de semana.
Todo lo cual ha venido acompañado de varias órdenes ejecutivas que en su conjunto buscan contener el flujo migratorio hacia los EEUU, uno de los principales reclamos de los votantes republicanos durante la campaña presidencial del 2024. Sin embargo, este costoso despliegue logístico y comunicacional, ha generado apreciaciones divididas en la región latinoamericana. Y es que además de emplear aviones militares y un formato totalmente policial en estos vuelos, se han denunciado tratos degradantes y precarias condiciones en general. Lo cual ha genera consternación y preocupación en la comunidad inmigrante que permanece en los EEUU.
En este sentido, nos preguntamos ¿qué repercusiones tendrá este proceso para la economía estadounidense? ¿Qué efectos tendrá también para la política exterior hacia la región latinoamericana? y en especial ¿hasta qué punto estas deportaciones masivas, podrán resolver el colapso procesal que las autoridades migratorias mantienen en los millones de casos de regularización pendiente que afectan a toda la sociedad estadounidense?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
Este 2025 será el tercer año de gestión de Gustavo Petro al frente del Poder Ejecutivo en Colombia y en el centro de su gestión la estrategia de la Paz Total vive sus horas más aciagas, después de los violentos enfrentamientos armados el pasado 15 de enero, entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC en la zona fronteriza colombo-venezolana del Catatumbo. Un nuevo hecho de sangre que deja a la fecha más de 80 muertos, secuestrados y una creciente cifra de desplazados que supera de 30.000. Lo cual ha producido una nueva suspensión de los diálogos entre el gobierno y la guerrilla en activa más grande del país el ELN.
Ataques que han hecho que el gobierno nacional declarara el estado de conmoción interior y de emergencia económica, para intentar abordar una situación que una vez más pone en entredicho las capacidades gubernamentales y la propia disposición de los grupos irregulares a abandonar las armas. Y es que el propio Petro ha reconocido públicamente que "la situación del Catatumbo es un fracaso de la nación" lo cual para muchos resultaría una capitulación de su gobierno para atender la crisis humanitaria y la trágica permanencia de la violencia que vive aún Colombia.
Paradójicamente hablamos de una región con grandes recursos energéticos y naturales, pero que vive azotada por la violencia guerrillera, el narcotráfico, el tráfico de personas y la precariedad socioeconómica de sus comunidades por años y que con la actual gestión gubernamental no han podido conseguir mejores circunstancias. En este difícil contexto cabría preguntarnos ¿será capaz el gobierno de Petro de controlar la región y forzar a una nueva ronda de diálogos? ¿cuál será la posición de Bogotá con el gobierno de Nicolás Maduro, conociendo que estos grupos armados tienen durante años en el territorio venezolano un santuario para sus actividades ilícitas?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
Edición y Conducción:
María Puerta Riera
Xavier Rodríguez Franco
Los últimos días, tanto dentro como fuera de Venezuela, han sido de tensión e incertidumbre sobre la toma de posesión prevista para el pasado 10 de enero. Un evento que en un contexto democrático convencional no debería trascender del mero protocolo asociado al inicio de un nuevo mandato. Sin embargo, en Venezuela ha sido la consumación de un golpe de Estado, acompañado de un despliegue de seguridad propio de una consolidación dictatorial. Si bien el presidente electo Edmundo González Urrutia ha seguido su gira internacional y ratificado su voluntad de regresar al país para juramentarse en su cargo, la resistencia armada del régimen de Maduro, profundiza aún más la crisis política que azota al país, provocando además un mayor aislamiento internacional de Venezuela.
Una continuidad forzada en el poder, sin ningún respaldo documental y envuelto en un notorio abandono de las democracias de la región. Con lo cual, comienza una etapa mucho más difícil para los venezolanos y quizá el punto más distante a una recuperación de la vida democrática. Todo ello a pesar de la pertinaz resistencia de la mayoría de la ciudadanía venezolana dentro y fuera de las fronteras, así como los distintos esfuerzos por mantener viva la expectativa de lucha, en un contexto cada vez más represivo.
Para examinar el complejo escenario que supondría para Venezuela y la región, la consolidación dictatorial de Nicolás Maduro, dedicamos este episodio monográfico, teniendo en cuenta el escenario geopolítico que caracteriza este 2025. En este sentido, nos preguntamos ¿existe una estrategia de poder por parte de la oposición venezolana? ¿qué escenarios de resistencia política le quedan a los venezolanos?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
Ecuador es la nación que inaugura el calendario electoral latinoamericano del 2025. Más de 13 millones de ciudadanos están convocados a participar en las elecciones generales previstas para el próximo 09 de febrero y que además de elegir asambleístas, determinará la presidencia de la República para el período 2025-2029. Un proceso comicial con el que cierra el período que inició el expresidente Guillermo Lasso, tras invocar la "muerte cruzada" en 2023 por primera vez y adelantar elecciones para el resto del mandato. Elecciones en las que resultaría el actual presidente Daniel Noboa, la principal figura del panorama electoral del 2025.
Un año y medio después de aquella conmoción institucional sin precedentes en la historia reciente, el sistema político ecuatoriano ha seguido inmerso en una profunda crisis de seguridad y descrédito institucional que marca el actual panorama electoral. Tanto el actual presidente Daniel Noboa, como la principal líder de oposición Luisa González y los demás 14 aspirantes, más allá de sus promesas de campaña y los resultados de ambas vueltas, tendrán por delante una difícil tarea para reconstruir la gobernabilidad democrática del país.
Todo lo cual ocurre mientras se agudiza las tensiones entre el Presidente y su vicepresidente Verónica Abad, erosionando su propia base de apoyo electoral tras mantener a la opinión pública en un fuego cruzado de acusaciones y acciones judiciales, con un considerable impacto en la propia dinámica electoral. En este sentido, cabría preguntarse ¿Noboa podrá mantenerse como factor de poder al frente del anti-correísmo? Por su parte, tras su derrota en el 2023 ¿el correísmo podrá tener la capacidad de aglomerar voluntades para recuperar el favor electoral?
Analistas:
Manuel Alcántara Sáez
María Puerta Riera
Edición y Conducción:
Xavier Rodríguez Franco
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