En Verba Volant, con Emilio del Río, hablamos hoy de los besos. En latín existían tres palabras para nombrarlos: osculum, basium y suavium. Osculum significa literalmente “boquita”. Basium, origen de nuestro “beso”, designaba el beso en los labios. De ahí procede el verbo basiare. Y suavium era el beso amoroso, el “beso dulce”. Procede de suavis, que en español da “suave” y en inglés “sweet”.
Tres palabras para un mismo gesto, pero con matices que los romanos distinguían con precisión.
Y ahora, la pregunta concursus de esta semana: ¿Cómo se llama el último rey de Roma? Pueden enviar la respuesta por correo electrónico a [email protected] o a través de las redes sociales de Emilio del Río.
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