No es que Dios no nos quiera hacer caso, sino que, a veces, pedimos cosas que no son buenas o que, siendo buenas, no nos hacen bien. O simplemente que Él tiene otros planes mejores...
A veces, el Señor -lo que nosotros oramos- lo utiliza para sacar adelante otras cosas completamente diferentes de las que nos habíamos propuesto.
Por eso, lo importante de la ora ción no es intentar doblegar la voluntad de Dios a la nues tra, sino la nuestra a la de Dios.