Los primeros cristianos sabían que este amor fuerte, no era simplemente un amor de amistad, era mucho más. Por eso le llamaron ágape.
Esa palabra griega se utilizaba para describir un tipo de amor “incondicional”; no exactamente como el que tiene un enamorado que busca la posesión de la persona. Era más bien un amor “reflexivo”, en el que solo se tiene en cuenta el bien del ser amado. Así era el Amor de Jesús (Jn 3, 16).
Utilizaron esa palabra en griego, pues ese idioma era como el inglés de nuestra época. Es curioso porque ágape, se empleaba entonces, también, para llamar a la comida, pero no la que uno realiza en solitario, sino en común. Este es el uso que conserva en la actualidad: ágape es igual a un banquete