Nadie más que yo ha de reírse
babeándote mi olor sobre la cara,
mascándote los huesos, los labios, los ojos.
Enovillé tu fuerza en la media pulgada
arrúgate ahora, corazón de coca
y lámete los pies hasta la cara…
Con cinco pelos de barba tenías al llegar;
te trajo el no saber de nada
y empezaste a golpear con ojos ciegos
para sacarte arriba la canalla
Y hoy está canando ya tu alma…
Ahora bebe el sabor de copajira
y sacude tu sangre congelada
que te guíe el carburo pestilente
Molienda, gira y regírale el complejo,
escupe Ingenio, ácido hipnótico, humo, agua,
que tiemble la concentradora de sus huesos
hasta que de su llanto surja mi mañana…
Ardan sus sesos en el horno rojo
Arrastra hasta mis muelas a tus hijos,
Frescos como llegaste tú sin saber nada,
Que aún siento hambre de tuberculosis…
de reír tanto como río ahora…
De montaña me has hecho otra montaña
e igual dentro la mina, que en la ciudad que habites
he de aplastarte con esta carcajada.