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Or


El plan es el cuerpo.
Hay a cada momento un diseño.
Hay a cada momento algo
para todos.
El plan es el cuerpo.
La mente está en la cabeza.
Es un momento en el tiempo,
un instante, un segundo.
El ritmo de uno,
y uno, y uno, y uno.
El dos, el tres.
El plan está en el cuerpo.
Retenelo un instante
en la mente: retenelo.
Lo que se dijo lo dijiste
vos. Las dos, las tres,
veces en el cuerpo,
manos, pies, vos te acordás:
yo, yo me acuerdo, yo
lo digo, lo digo.
El plan es el cuerpo.
Veces que no quisiste,
veces que no se te ocurre
que puedas querer, vos.
Yo, yo, acordate, que yo
acá, yo quiere, yo
está pensando en vos.
El plan es el cuerpo.
El plan es el cuerpo.
El cielo es el cielo.
La madre, el padre:
el plan es el cuerpo.
¿Quién lo puede leer?
Un plan es el cuerpo. La mente
es el plan. Yo:
al habla. El recuerdo
se acumula como el recuerdo, un plan,
pensé que me acordaba,
al volver a pensarlo, al pensar.
La mente es el plan de la mente.
El plan es el cuerpo.
El plan es el cuerpo.
El plan es el cuerpo.
El plan es el cuerpo.
Leen, por orden de aparición:
Ana Montes
Olivia Milberg
Catalina Bartolomé
Mariana D´Erasmo
Paula Jiménez España
Paula Schrott
Marina Gersberg
Milagros Pochat
Gabriela Larralde
Lucía Galli
Bárbara Duhau
Diana Bellessi
Pilar Cimadevilla
Manuela Gómez
Violeta Capasso
Cecilia Fanti
Eugenia Pérez Tomas
Maia Gattas
Verónica Yattah
Carla Santángelo
Iara Kremer
Marina Hernández
Producción: Natalia Romero
Traducción: Ezequiel Zaidenwerg
Arte: Ceci Ruppel
La tierra está sonando
Al borde del camino
Abre con gentileza
Atesora en su caudal
El aire vuela
Algo le duele al aire,
Algo le duele
Cómo sopla y aúlla,
Algo le duele al aire
Cuando doliente aún
Amontono las piedras ardientes
entorno de tu imagen
y me quiero apartar, alejarme,
ya no pensar en ti.
Pero quedo atrapada
recordando
el tibio trato tuyo
sol nuevo y más hermoso cada día
y luego tus acciones
de corte delicado y sorpresivo
más allá de medidas
humanas mensurables.
Todavía estoy prendida
al fuerte canto de tu corazón
activo y deslumbrante.
Al cauce cálido que formamos
con tu cuerpo y el mío.
Y levanto mi triste fortaleza
con piedras que se apagan lentamente
sobre tu amor, el real, el de tocarse
y contestar palabras.
Me cerraron la boca de los días
ahora son enormes y callados.
Atropellados como piedras sueltas
entre las patas de los caballos.
Yo lo creí de luz
era de cera.
¡Ah, pero ardía!
Ningún golpe de viento lo apagaba:
para apagarlo sólo el mar
sólo el mar.
Asistí a su esplendor
y me tocaba
de cerca su grandeza.
Hoy Vivo vida extraña
de medio ser
tocada por el aire
en carne viva, recién cortada.
Aún recuerdo luz
mientras vivo la sombra
el ajetreo de espaldas a la vida
a la ventana.
La torre que con tanto tiento
habíamos construido, no sé por dónde
terminarla. Tú me diste
la fuerza, los contornos:
sólo me faltan tus manos
y el aliento.
Yo traspaso los días
como agujeros.
Tragando lágrimas
me alimento
y busco puentes para cruzar ríos
donde se ahogan todas las imágenes.
Las noches me recuerdan otras noches
las cosas se me vuelven enemigas:
la cabecera de la cama
y tu lugar vacío.
Voz: Pablo Yankelevich
Traducción: Florencia Garramuño y Gonzalo Aguilar
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