Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
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Orden de traslado episodes

  • Intensidad y altura (César Vallejo, en la voz de Diana Bellessi)

    Quiero escribir, pero me sale espuma,

    quiero decir muchísimo y me atollo;
    no hay cifra hablada que no sea suma,
    no hay pirámide escrita, sin cogollo.

    Quiero escribir, pero me siento puma;
    quiero laurearme, pero me encebollo.
    No hay tos hablada, que no llegue a bruma
    no hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo.

    Vámonos, pues, por eso, a comer yerba,
    carne de llanto, fruta de gemido,
    nuestra alma melancólica en conserva.

    ¡Vámonos! ¡Vámonos! Estoy herido;
    Vámonos a beber lo ya bebido,
    vámonos, cuervo, a fecundar tu cuerva.

    1 min
  • Para Indiana (Lado A)

    Por orden de lectura:

    1. Eliana Hernández
    2. Hernán Bravo Varela
    3. Flor Montesano
    4. Daniel Lipara
    5. Mariana Spada
    6. Alejandro Méndez
    7. María Mazzinghi
    8. Matías Méndez
    9. Robin Myers
    10. 14 min
    11. Para Indiana (Lado B)

      Por orden de lectura:

      1. Logan February & Adalber Salas
      2. Ceci Ruppel
      3. Pablo Yankelevich
      4. Laura Wittner
      5. Alejandro Crotto
      6. Liliana García Carril
      7. Milagros Porta
      8. Ezequiel Zaidenwerg
      9. Marcos Crotto
      10. 20 min
      11. Poema escrito en 1991 cuando se desintegraba la URSS (Ursula K. Le Guin, por Nancy Piñeiro)

        i.

        La razón por la cual estoy aprendiendo castellano

        leyendo a Neruda palabra por palabra,
        buscando la mayoría en el diccionario,
        y la razón por la cual estoy leyendo
        a Dickinson de a un poema por vez,
        y aún así sigo sin entender
        y sin que me guste demasiado, y la razón
        por la que sigo pensando
        qué podría llegar a ser una historia,
        y la razón por la cual estoy sentada
        acá escribiendo esto, es que estoy tratando
        de hacer algo.
        Me da vergüenza ponerle nombre.
        A mi papá no le gustaba usar palabras como “alma”.
        Se afeitaba con la navaja de Occam.
        ¿Por qué inventarse cosas
        si ya hay suficientes?
        Pero yo hago ficción. Invento.
        Nunca hay suficientes cosas.
        Así que supongo que puedo ponerle el nombre que quiera.
        En cualquier caso, no está hecho aún.
        Estoy tratando de una forma u otra
        a fuerza de palabras. ¿Entonces se hace con palabras, no?
        No. Me parece que en los mejores casos,
        se hace con acciones bondadosas y valientes,
        y es de gente que cuida las cosas
        de todo corazón,
        e incluye el mar a la hora del crepúsculo.
        Ésa es la versión más elevada
        de esta cosa que hago:
        bondad y valentía, crepúsculo y el mar.
        Es seda pura.
        La mía es solamente de rayón. Las palabras no se lavan.
        No aguanta que una se la ponga muchas veces.
        Pero de todos modos no voy a tener tiempo de ponérmela muchas veces.
        A mí edad, debería haberla hecho
        hace mucho, debería estar
        aplaudiendo y cantándole a cada jirón,
        como dijo Guille. Pero el “mortal vestido”,
        amigas, soy yo. Esto no es ninguna ropa.
        Soy yo vuelta jirones.
        Soy yo mortal.
        Esto que estoy haciendo es el ropaje de mi alma.
        Ya quisiera que fuera una armadura inmortal,
        pero no tengo los medios.
        Tengo apenas retazos de rayón.
        Ya sé que voy a terminar desnuda.
        Y entonces, ¿para qué aprender castellano?
        Por la belleza de las palabras de los poetas,
        y si no sé castellano
        no los puedo leer. Porque tal vez
        lo que estoy haciendo sea una alabanza.
        Y cuando quede deshecha,
        me gustaría ser lo que sobró,
        un hilito de tela barata,
        un color en la tierra,
        un susurro en el viento.

        Una palabra, un aliento.

        ii.

        Así que ahora voy a darme vuelta

        y voy a desahogar una conciencia amargada
        a la que le alegraría alegrarse
        de la segunda Revolución en Rusia
        pero no puede, porque está vieja
        y sabia y mezquina y femenina
        y dice: Así que los hombres,
        después de pasar setenta años en el nombre de algo,
        de matar hombres, mujeres y niños,
        de torturar, de levantar campos de trabajos forzados,
        de mentir y enriquecerse,
        ahora decidieron que ese algo no era lo más indicado,
        y entonces van a hacer otra cosa de la misma manera.

        Setenta años para nada.

        Y el sueño que vino antes de la traición,

        la justicia que se vislumbró antes de los asesinatos,
        la verdad que brilló antes de las mentiras,
        todo eso va a parar a la basura.
        De todos modos, no importaba,
        porque lo único que importa
        es quién es el mandamás.

        Alguna vez canté libertad, libertad,

        dulce como un ruiseñor.
        Pero aprendí la Política de la Realidad.
        No hay libertad para nuestros hijos
        en el mundo de los mandamases.
        Sólo queda escuchar.
        El silencio que rodea a los mandamases.
        No dejar de escuchar.
        Así que voy a escuchar
        a las mujeres y a nuestros hijos
        y a los desamparados,
        mi pueblo. Y solamente voy a rendirle honores
        a mi pueblo, a los desamparados.


        Traducción: Ezequiel Zaidenwerg

        5 min
      12. Ars lunga (Ursula K. Le Guin, por Karen Rieve y Santyago Emanuel Casco)

        Estoy acá sentada para siempre inventando gente nueva

        como si no bastase la explosión demográfica
        y no hubiese bastantes problemas y terror,
        como bien sabe Dios, pero yo sé
        también. Ése es el punto. Nunca hay bastante miedo
        que pueda equipararse a los placeres, ni abismo lo bastante
        profundo, ni tampoco basta el tiempo, y algunas
        estrellas siempre faltan.
        No quiero un cielo ni una tierra nueva,
        los viejos nada más.
        Ni tampoco una vida más allá de la tumba,
        que Dios me ayude, o yo me ayudo sola
        y entonces vivo todas estas vidas,
        nueve a la vez o por qué no noventa,
        para que así la muerte pueda encontrarme siempre
        con los flancos expuestos,
        sin fortificaciones ni defensas,
        inexpugnable, vulnerable, viva.


        Lectura en español con improvisación de guitarra de fondo.

        Voz: Karen Rieve 

        Guitarra: Santyago Emanuel Casco

        Sonido: Ángel Abrahnsson

        Traducción: Ezequiel Zaidenwerg

        3 min
      13. A la lluvia (Ursula K. Le Guin, por Alina Mateos Horrisberger y Milena Fernández)

        To the Rain

        Mother rain, manifold, measureless,

        falling on fallow, on field and forest,

        on house-roof, low hovel, high tower,

        downwelling waters all-washing, wider

        than cities, softer than sisterhood, vaster

        than countrysides, calming, recalling:

        return to us, teaching our troubled

        souls in your ceaseless descent

        to fall, to be fellow, to feel to the root,

        to sink in, to heal, to sweeten the sea.


        A la lluvia

        Madre lluvia, multifacética, desmedida,

        que caés sobre campo, selva y cerro,

        sobre casa, rancho y mansión,

        torrente de agua que todo lo limpia, inmensa

        y urbana, sutil y sorora, vasta

        y rural,desbordante de calma y recuerdos:

        regresá, enseñales a nuestras almas

        atormentadas en tu descenso incesante

        a caer, a acompañar, a sentir hasta el hueso,

        a decantar, a sanar, a endulzar el mar.


        Lectura bilingüe a dos voces con un salto misionero de fondo.

        Traducción y voces: Alina Mateos Horrisberger y Milena Fernández.

        2 min
      14. Cómo creo que es (Ursula K. Le Guin, por Camila Dagnino)

        En el inmenso abismo antes del tiempo, el ser

        no es, y el alma es una

        con la neblina, la piedra y la luz. Con el tiempo,

        el alma materializa al nebuloso ser.

        Después el tiempo lento endurece al ser  y lo petrifica

        mientras va alivianando al alma

        hasta que el alma se desprende del ser

        y, ya en libertad, ambos pueden volver

        a la inmensidad y disolverse para convertirse en luz,

        la extensa luz que existe después del tiempo.

        2 min
      15. Poema (María Sabina, por Yessica Lavin)

        Soy la mujer que sólo nací.

        Soy la mujer que sola caí.

        Soy la mujer que espera.

        Soy la mujer que examina.

        Soy la mujer que mira hacia adentro.

        Soy la mujer que mira debajo del agua.

        Soy la nadadora sagrada

        porque puedo nadar en lo grandioso.

        Soy la mujer luna.

        Soy la mujer que vuela.

        Soy la mujer aerolito.

        Soy la mujer constelación huarache.

        Soy la mujer constelación bastón.

        Soy la mujer estrella, Dios

        porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.

        Soy la mujer de la brisa.

        Soy la mujer rocío fresco.

        Soy la mujer del alba.

        Soy la mujer del crepúsculo.

        Soy la mujer que brota.

        Soy la mujer arrancada.

        Soy la mujer que llora.

        Soy la mujer que chifla.

        Soy la mujer que hace sonar.

        Soy la mujer tamborista.

        Soy la mujer trompetista.

        Soy la mujer violinista.

        Soy la mujer que alegra

        porque soy la payasa sagrada.

        Soy la mujer piedra del sol.

        Soy la mujer luz de día.

        Soy la mujer que hace girar.

        Soy la mujer del cielo.

        Soy la mujer de bien.

        Soy la mujer espíritu

        porque puedo entrar y puedo salir

        en el reino de la muerte.

        4 min

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