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Or


Viendo con los ojos del mañana
Cargando mi hacha, subiendo la montaña
Respira el leñador
Buscando madera, medianita y seca
Respira el leñador
Títere en la luz, soy un títere en la luz
Golpea, golpea, descarga verdadera
Respira el leñador
Títere en la luz, soy un títere en la luz
Fosfoiden fosfoiden
Respira el leñador, el leñador
Producción de sonido: Ezequiel Zaidenwerg
Actué sigo actuando
Producción de sonido: Ezequiel Zaidenwerg
Poema: Cecilia Martínez Ruppel
Voz y música: Joe Louis
Poema: Héctor Viel Temperley
Voz y música: María Eugenia Simionato
Producción: Mariana Päraway
Interpretación: Carlos José Pérez Samano
Música: Tragic Oberture, Op 81: Allegro de Johannes Brahms por la Filarmónica de Londres.
Introducción: Hernán Bravo Varela
Voces: Guillermo Saavedra
Canon vocal, producción mágica & instrumentos inventados: Carla Chinski
La hija del diablo se casa. No sabíamos si ir o no ir. En casa resolvieron no ir. Ella paseaba con la trenza brillando como un vidrio al sol. Vestido celeste. Y las pezuñas delicadísimas, cinceladas y de platino. Con los ojos un poco redondos, insondables, se paraba frente a cada uno, como publicitando, invitando, o, consciente e inconscientemente, amenazando. La hija del diablo se casa. Cerraron las puertas de mi casa. Pasado el mediodía resolví huir. Crucé por arriba de los jardines de fresias y junquillos tratando de no trozar ni uno de los ramos amarillos, de los que vivíamos; por ocultas veredas; creo que hice tres veces la misma senda, me perdía, y tuve miedo que, desde la casa, estuviesen espiando mi inútil vuelo.
Cerré los ojos. Creo que cayó un aguacero. Huí arriba de los jardines, de los ramos amarillos; entraba en cada cueva y salía aterrada. Entré en mi casa. Mamá estaba fija en el mismo lugar, haciendo el mismo encaje. Sin levantar los ojos, comentó: -Pero, ¿qué haces? Andas por el jardín con estos aguaceros.
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