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Or


Lenta apoyo en tu mano semibárbara
Breve, casi inmaterial,
Aún estremece mi muñeca exangüe
En tiempos de lo enorme, de lo espectacular,
de producciones cinematográficas de cien millones,
quiero hablar por los pequeños actos invisibles del espíritu humano,
tan sutiles, tan pequeños que mueren apenas se los expone a los reflectores.
Quiero celebrar las pequeñas formas del cine, las formas líricas,
el poema, la acuarela, el estudio, el boceto, la tarjeta postal,
el arabesco, el trío y la bagatela y las pequeñas canciones en 8mm.
En tiempos en los que todos anhelan el éxito y quieren vender,
yo quiero celebrar a aquellos que aceptan el fracaso social cotidiano
para buscar lo invisible, lo personal,
las cosas que no dan ni dinero ni pan
y que no hacen la historia contemporánea,
ni la historia del cine, ni ningún tipo de historia.
Estoy a favor del arte
que hacemos los unos para los otros como amigos
y que hacemos para nosotros mismos.
Estoy parado en medio de la autopista de la información y me río
porque una mariposa sobre una pequeña flor
en algún lugar, en algún lugar, acaba de agitar sus alas
y yo sé que todo el curso de la historia
cambiará drásticamente debido a ese aleteo
una cámara de 8 milímetros acaba de hacer un zumbido
en alguna parte del Lower East Side en Nueva York
y el mundo no volverá a ser el mismo
la verdadera historia del cine es la historia invisible
una historia de amigos juntándose
haciendo aquello que aman
para nosotros el cine recién comienza
con cada nuevo zumbido del proyector
con cada nuevo zumbido de nuestras cámaras
nuestros corazones se alzan
hacia adelante, mis amigos
Es el fin
De una comedia americana
Un jardín
Dos que se aman
Música para violín
Luz de gas
El cielo es tan azul pintado
La ciudad un decorado
Vidrio, cartón y aserrín
Ya sé, dirán, es ilusión
Es como el primer amor
Hollywood está desierto
Tengo que volver al sol
Quién querrá
Tu corazón de marquesina
Tu vejez
Estrella en ruinas
Rubia paseando en Rolls Royce
Es el fin
Del infinito en cinerama
Es el fin
De este programa
Tiempo de meditación
Ya sé, dirán, es ilusión
Es como el primer amor
Hollywood está desierto
Tengo que volver al sol
Adiós
Adiós
París
New York
Ves la tierra en que naciste, sos vos
Tus películas no existen, adiós
Ya sé, dirán, es ilusión
Es como el primer amor
Hollywood está desierto
Tengo que volver al sol
Te esperé ayer desde el alba,
se dieron cuenta de que ya no vendrás.
¿Te acordás qué tiempo tuvimos?
Fue una fiesta. Yo salí sin abrigo.
Llegaste hoy, y nos han preparado
un día singularmente sombrío,
la lluvia y una particular hora tardía.
Y corren las gotas por las ramas heladas
que ni las palabras podrían frenar,
ni secar siquiera un pañuelo.
Me gustaría contarte lo que veo,
hablarte de los hoteles abandonados
apareciendo de la nada en el medio de la carretera,
como castillos solitarios cuyos puentes levadizos
fueron dinamitados hace tiempo. Me gustaría
contarte lo que veo pero es imposible
hallar un dolor que condescienda
a ser narrado. ¿Vale la pena entonces,
emprender tan largo viaje para ir de un extremo
a otro del silencio? También es imposible
callar por completo: sé que terminaré por llamarte,
como se llama a alguien cuando se está a oscuras,
sin el auxilio de la voz, un estremecimiento
semejante al de las luciérnagas
que al chocar contra un parabrisas en la ruta,
se deshacen esparciendo una nube pequeña
de polvo y luz, y esa -quizás- es su idea
de un encuentro.
Madres de Estados Unidos
déjenlos a sus hijos ir al cine
que salgan de la casa y no tengan idea de lo que hacen ustedes
es cierto el aire fresco es bueno para el cuerpo
¿y para el alma
que crece en la penumbra, estampada de imágenes de plata?
y cuando sean viejas como un día serán
ellos no van a odiarlas
no van a criticarlas no se van a dar cuenta
van a estar
en un país cubierto de glamour
que vieron una tarde de domingo o después de ratearse de la escuela
a lo mejor hasta les agradezcan
por su debut sexual
que sólo les costó algunos centavos
y no alteró la calma del hogar
sabrán de dónde vienen esos chocolatines
y todo ese pochoclo innecesario
igual de innecesario que irse de la película antes de que termine
con un desconocido muy simpático cuyo departamento está en el edificio Heaven on Earth
cerca del Puente de Williamsburg
ay madres van a hacer a esos pendejos
tan felices porque si no consiguen un levante en el cine
no les va a preocupar
y si aparece alguno va a ser todo re lindo
y van a divertirse de una manera u otra
en lugar de quedarse boludeando en el jardín
o en sus habitaciones
detestándolas
de forma prematura puesto que no habrán hecho todavía nada horrible
salvo tenerlos lejos del placer que se consuma a oscuras
esto último es imperdonable
así que no me culpen si desoyen mi consejo
y se separa la familia
y sus hijos se ponen viejos y ciegos frente al televisor
mirando
las películas que ustedes les prohibieron cuando eran chicos
ente ilustra luminoso.
Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba,
Y Amor, que mis intentos ayudaba,
Baste ya de rigores, mi bien, baste,
con sombras necias, con indicios vanos:
Detente, sombra de mi bien esquivo
Si al imán de tus gracias atractivo
Mas blasonar no puedes satisfecho
que tu forma fantástica ceñía,
LIRAS
QUE EXPRESAN SENTIMIENTOS DE AUSENTE
Amado dueño mío:
Óyeme con los ojos,
Si del campo te agradas,
Si el arroyo parlero
Si ves que triste llora
Si la flor delicada,
Si ves el ciervo herido
Si la liebre encogida
Si ves el cielo claro,
Así que, Fabio amado,
Mas ¿cuándo (¡ay, gloria mía!)
¿Cuándo tu voz sonora
¿Cuándo tu luz hermosa
¿Cuándo de tu apacible
Ven, pues, mi prenda amada,
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