Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
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Orden de traslado episodes

  • La acacia rosada (William Carlos Williams, en voz de Rosabetty Muñoz)

    Soy persistente, igual que la acacia rosada,

    una vez que la dejan
    entrar en el jardín
    es muy difícil deshacerse de ella.
    Si se la arranca de la tierra,
    y queda una raíz
    por mínima que sea,
    vuelve a brotar.
    Pensarme
    en esos términos resulta
    halagador. Y también es
    risible.
    Es una flor modesta,
    parecida a la arvejilla de olor,
    que no se puede menos
    que admirar,
    hasta que sus costumbres
    se vuelven conocidas.
    ¿No somos todos
    un poquito así? Sería
    demasiado
    si la gente
    se entrometiera en las minucias de
    nuestra vida privada.
    No es
    que tengamos nada que ocultar,
    ¿pero podrían ellos
    soportarlo? Por supuesto,
    le gustaría al mundo
    presenciar
    cómo hacemos el ridículo.
    La pregunta es
    si ellos
    serían generosos con nosotros
    como nosotros hemos sido antes
    con otra gente. Es,
    como venía diciendo,
    una flor
    increíblemente resistente
    cuando se la combate.
    De ignorársela,
    se convierte en un árbol.
    Ojalá yo pudiera pensar eso de mí
    y de lo que después
    ocurrirá conmigo.
    El poeta,
    ¿qué piensa de sí mismo
    cuando se enfrenta con su mundo?
    No basta con decir,
    como acostumbra:
    «Nada importante», puesto que el poema
    se vería con eso traicionado.
    Podría responder
    aquello de “una rosa es una rosa
    es una rosa”, y concluir con eso.
    Es verdad que una rosa es una rosa,
    y el poema se iguala con la rosa,
    si es que está bien hecho.
    El poeta no puede
    hablar mal de sí mismo
    sin hablar a la vez mal
    del poema,
    lo cual sería
    ridículo.
    No hay mayor recompensa
    en esta vida.
    Y así, como esta flor,
    persisto,
    por si acaso obtengo algo con ello.
    Yo no soy,
    ya lo sé,
    en la galaxia de los poetas
    una rosa,
    pero quién me podría
    negar
    mi lugarcito.

    3 min
  • Carta a Heinrich von Kleist (Henriette Vogel, en voz de Luis Pescetti)

    Berlín, noviembre de 1811

    Mi Heinrich, mi dulce melodía, mi lecho de jacintos, mi alba y mi anochecer, mi océano de deleites, mi arpa eolia, mi rocío matutino, mi arcoíris, mi bebé de pecho, mi corazón amado, mi contento y mi pena, mi resurrección, mi libertad, mi esclavitud, mi aquelarre, mi santo grial, mi aire que respiro, mi calor, mis pensamientos, mis deseos más cercanos y remotos, mi pecador adorado, mi consuelo de mis ojos, mi más dulce congoja, mi virtud más amable, mi orgullo y protector, mi conciencia, mi bosque, mi fulgor, mi espada y yelmo, mi generosidad, mi diestra, mi escalera celestial, mi San Juan, mi caballero, mi dulce paje, mi poeta puro, mi cristal, mi fuente de la vida, mi sauce llorón, mi amo y señor, mi esperanza y propósito más firme, mi constelación de ternura, mi caricia delicada, mi bastión, mi fortuna, mi muerte, mi quimera, mi soledad, mi espléndido navío, mi valle, mi recompensa, mi Werther, mi Leteo, mi cuna, mi mirra con incienso, mi voz, mi juez, mi dulce soñador, mi anhelo, mi alma, mi espejo de oro, mi rubí, mi zampoña, mi corona de espinas, mis mil maravillas, mi maestro y alumno, te amo por encima de todo pensamiento. Mi alma es tuya.

    Henriette.

    P.D.: Mi sombra a mediodía,  mi primavera en el desierto, mi querida mamá, mi religión, mi música que suena dentro de mí, mi pobre y enfermo Heinrich, mi cordero pascual blanco y manso, mi puerta al cielo.

    3 min
  • Charla breve sobre la impermeabilización (Anne Carson, en voz de Margo Glantz)

    Franz Kafka era judío. Tenía una hermana, Ottla, judía. Ottla se casó con un jurista, Josef David, no judío. Cuando entraron en vigor las leyes de Nuremberg en 1942, la discreta Ottla le sugirió a Josef David que se divorciaran. Él al principio se negó. Ella habló de las formas en los sueños y de la propiedad y de sus dos hijas y de actuar racionalmente. No dijo nada, porque aún no conocía la palabra, de Auschwitz, donde moriría en agosto de 1943. Luego de ordenar el departamento, llenó una mochila y Josef David les dio una buena lustrada a sus zapatos. Les aplicó una capa de grasa. Ahora son impermeables, dijo.

    2 min
  • La revolución no va a ser televisada (Gil Scott-Heron, en voz de Luis Manuel Otero)

    (Versión de Ibrahim Hernández)


    No vas a poder quedarte en el gao, mi hermano

    No vas a poder copiar el cargue y ponerte a ver series coreanas

    No vas a poder abrir un Planchao con los dientes para olvidarte de todo

    No va a venir en El Paquete ni mucho menos la van a pasar en el vidrio.

    Porque la Revuelta –la de verdad, no la Revolu— no va a ser televisada.

    No va a estar en Tele Rebelde, Cubavisión, ni ninguno de los Educativos

    No hablarán de ella los cheos de Telesur

    o los muchachones de Russia Today con su acento impostado.

    No la van a retransmitir al finalizar el béisbol ni en HD pa los que tengan cajita.

    No le van a dedicar una palabra en la Mesa Redonda o en Razones de Cuba

    Olvídate: Lazarito, Humberto o Randy no se van a dar por enterados,

    y el noticiero va a seguir con la cosecha de papas o la situación en Yibuti,

    mientras a su alrededor todo se incendia y se levantan barricadas.

    Porque la Revolución –que no la Revolu— no va a ser televisada.

    Vas a tener que poner los datos o ir al parque wifi

    Vas a tener que usar VPN y estar atento a mis directas.

    Vas a tener que seguirla por El Estornudo o Rialta

    Porque la próxima Revolución va a empezar en una cola del pollo o

    a la entrada de algún Ministerio. La próxima Revolución va a salir de los que viven

    en el barrio de San Isidro o de los animalistas, las feministas, los gays,

    los estudiantes, los trans, los mismos policías o quién sabe.

    Porque la próxima Revuelta --la que vamos a hacer entre todos—no va a ser televisada.

    La revolución va a crecer indetenible como la espuma de una cerveza

    clara, en lo que ustedes emiten sus programas especiales en cadena nacional

    para explicar cómo nacimos en los laboratorios de potencias extranjeras

    y otras sandeces que nadie creería, en caso de que alguien,

    en realidad, todavía los sintonizara.

    Porque la Revolución –que no la Revolu— no va a ser televisada

    La Revolución de tan viral no vas a dejar sin megas y va a tener

    que llegar una avalancha de recargas para que los de afuera

    no se pierdan la revolución.

    Porque la Revuelta va a ser en streaming,

    Y la vamos a adivinar en el bigote torcido del que lee los comunicados,

    en la risa un poco nerviosa de la que anuncia la cartelera.

    La Revolución va a estar en Twitter, Facebook y todas las redes sociales,

    Y no va a haber batallones de esbirros, ejércitos de ciberclarias que nos paren,

    Porque la Revolución, familia, no va a ser televisada,

    va a ser en vivo, y tú y yo vamos a estar ahí para transmitirla

    4 min
  • Aire (Malena Mörling, en la voz de Cassandra Ciangheroti)

    ¿Y si el aire se endurece

    y nos atrapa?
    Y sólo los que estaban abrazándose
    en ese preciso momento
    van a estar abrazándose.
    Y sólo los que se estaban mirando
    se van a estar mirando.
    Los que acaban de hacer una promesa
    nunca van a faltar a esa promesa.
    El chico que cuenta en voz alta
    detrás de un árbol
    no va a llegar a veinte
    detrás del árbol.
    Y los otros chicos van a estar escondidos,
    cada cual en su propia soledad momentánea.
    El hombre que se tira desde un acantilado
    al mar va estar tirándose.

    1 min
  • Parábola de los dos pájaros (Robert Bringhurst, en voces del autor y de Aníbal Cristobo)

    He visto en las montañas una forma

    como dos pájaros con tres alas

    entre los dos y los he visto

    caer en picado, apoderarse en el río


    del mismo pez y planear allí

    hasta que el ala que compartían

    se abrió. He visto al oscuro hueso deslizarse

    como el filo de una navaja a través de sus plumas.


    En la sombra de sus alas he visto entonces

    que lo mismo sucedía con el pez:

    uno de los pájaros se aferró de pronto a las aletas y a la carne,

    el otro al esqueleto y a la cabeza.


    Amor, el pájaro con las plumas agarró la carne

    del pez y salió flotando hacia el océano.

    El pájaro del ala descarnada subió

    hacia las cumbres, y de sus garras pendía el esqueleto.


    Amor, he sentido cómo el mundo se partía en nuestras manos.

    4 min
  • ¿Alguien alguna vez..? (Alice Notley, en la voz de Valentina Cuneo)

    ¿Alguien alguna vez le preguntó, le preguntó a esta voz, vos qué querés?

    A mí nadie me preguntó –ni a mí tampoco- qué era lo que quería hacer acá,
    en esta tierra o esta mente que compartimos con la gran comunidad que somos.
    El líder nos consulta gritándonos palabras: si también le gritamos es que estamos de acuerdo,
    eso se llama demagogia. Me gustaría que me preguntaran qué quiero hacer acá.
    ¿Qué quiero hacer? Yo quiero saber cosas, quiero amar.
    Quiero que esta estructura económica y política se caiga de una vez.
    Eso nos va a traer mucho dolor. ¿Un dolor como un duelo?
    Quiero saber por qué mis amores tuvieron que morirse. La plata, ¿a quién le importa? Imbéciles,
    inventamos la plata cuando podíamos haber inventado los regalos.
    Quiero andar por ahí con un hibisco en el ojal. No quiero ser una persona decente
    de clase media. No quiero ser próspera:
    no quiero vivir en una casa con un montón de habitaciones y paneles solares.
    No quiero nada. No tengo voluntad. Quiero no trabajar.
    No quiero ver la cara perecedera de él impresa en todas partes y en cualquier superficie.
    Quiero la luz del sol, aire puro y silencio. Quiero cerebro y quiero pensamiento.

    2 min
  • Quemar el año viejo (Naomi Shihab Nye, en la voz de Nicolai Fella)

    Las cartas se tragan a sí mismas en segundos.

    Notitas que los amigos ataron al picaporte,
    papel de un rojo escarlata transparente,
    crepitan como alas de polillas,
    se unen con el aire.

    Tantas cosas de cualquier año son inflamables:

    listas de verduras, pedazos de poemas.
    La llama anaranjada de los días viborea:
    tan pocas cosas son una piedra.

    Donde había algo y de repente no,

    grita una ausencia, festeja, deja un lugar.
    Vuelvo a empezar con los números más chicos.

    Danza rápida, revoltijo de pérdidas y hojas,

    sólo lo que no hice
    sigue chisporroteando cuando se muere el fuego.

    2 min
  • A los patriarcas (Diane di Prima, en la voz de Sibila Sotomayor)

    A LOS PATRIARCAS

    (Para Inez García)

    “Que el cuerpo de un hombre es

    un arma en un sentido en que
    el cuerpo de una mujer
    no”. Comité Libertad a Inez García

    Mi cuerpo es un arma igual que el tuyo

    MIS HIJES SON ARMAS PARA LA ETERNIDAD
    Mis tetas armas contra lo inmaterial

    Mis muslos poderosos

    dejan sin aire la mentira negra
    Mis caderas
    refugio & fuerte
    lugar que me sostiene en pie
    & desde el cual peleo

    Mi guerra se concentra en el ruido

    de mi pelo
    Mis manos son mortales
    para la imprecisión
    Mi concha es una bomba
    que hace explotar su conciencia cristiana

    Mis dientes le arrancan la garganta de un tarascón a su desesperanza

    Mis quijadas arrasan con siglos de computadoras
    Mis brazos / mis rodillas abrazan su serpiente
    su pecado se vuelve mi canción

    La onda expansiva de mi placer

    arrasa con
    toda la mala onda
    toda la mala onda para siempre

    2 min

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