
Sign up to save your podcasts
Or


Soy persistente, igual que la acacia rosada,
Berlín, noviembre de 1811
Mi Heinrich, mi dulce melodía, mi lecho de jacintos, mi alba y mi anochecer, mi océano de deleites, mi arpa eolia, mi rocío matutino, mi arcoíris, mi bebé de pecho, mi corazón amado, mi contento y mi pena, mi resurrección, mi libertad, mi esclavitud, mi aquelarre, mi santo grial, mi aire que respiro, mi calor, mis pensamientos, mis deseos más cercanos y remotos, mi pecador adorado, mi consuelo de mis ojos, mi más dulce congoja, mi virtud más amable, mi orgullo y protector, mi conciencia, mi bosque, mi fulgor, mi espada y yelmo, mi generosidad, mi diestra, mi escalera celestial, mi San Juan, mi caballero, mi dulce paje, mi poeta puro, mi cristal, mi fuente de la vida, mi sauce llorón, mi amo y señor, mi esperanza y propósito más firme, mi constelación de ternura, mi caricia delicada, mi bastión, mi fortuna, mi muerte, mi quimera, mi soledad, mi espléndido navío, mi valle, mi recompensa, mi Werther, mi Leteo, mi cuna, mi mirra con incienso, mi voz, mi juez, mi dulce soñador, mi anhelo, mi alma, mi espejo de oro, mi rubí, mi zampoña, mi corona de espinas, mis mil maravillas, mi maestro y alumno, te amo por encima de todo pensamiento. Mi alma es tuya.
Henriette.
P.D.: Mi sombra a mediodía, mi primavera en el desierto, mi querida mamá, mi religión, mi música que suena dentro de mí, mi pobre y enfermo Heinrich, mi cordero pascual blanco y manso, mi puerta al cielo.
Franz Kafka era judío. Tenía una hermana, Ottla, judía. Ottla se casó con un jurista, Josef David, no judío. Cuando entraron en vigor las leyes de Nuremberg en 1942, la discreta Ottla le sugirió a Josef David que se divorciaran. Él al principio se negó. Ella habló de las formas en los sueños y de la propiedad y de sus dos hijas y de actuar racionalmente. No dijo nada, porque aún no conocía la palabra, de Auschwitz, donde moriría en agosto de 1943. Luego de ordenar el departamento, llenó una mochila y Josef David les dio una buena lustrada a sus zapatos. Les aplicó una capa de grasa. Ahora son impermeables, dijo.
No es repentino el derrumbe
Las telarañas y el polvo
La ruina es cosa formal
(Versión de Ibrahim Hernández)
No vas a poder quedarte en el gao, mi hermano
No vas a poder copiar el cargue y ponerte a ver series coreanas
No vas a poder abrir un Planchao con los dientes para olvidarte de todo
No va a venir en El Paquete ni mucho menos la van a pasar en el vidrio.
Porque la Revuelta –la de verdad, no la Revolu— no va a ser televisada.
No va a estar en Tele Rebelde, Cubavisión, ni ninguno de los Educativos
No hablarán de ella los cheos de Telesur
o los muchachones de Russia Today con su acento impostado.
No la van a retransmitir al finalizar el béisbol ni en HD pa los que tengan cajita.
No le van a dedicar una palabra en la Mesa Redonda o en Razones de Cuba
Olvídate: Lazarito, Humberto o Randy no se van a dar por enterados,
y el noticiero va a seguir con la cosecha de papas o la situación en Yibuti,
mientras a su alrededor todo se incendia y se levantan barricadas.
Porque la Revolución –que no la Revolu— no va a ser televisada.
Vas a tener que poner los datos o ir al parque wifi
Vas a tener que usar VPN y estar atento a mis directas.
Vas a tener que seguirla por El Estornudo o Rialta
Porque la próxima Revolución va a empezar en una cola del pollo o
a la entrada de algún Ministerio. La próxima Revolución va a salir de los que viven
en el barrio de San Isidro o de los animalistas, las feministas, los gays,
los estudiantes, los trans, los mismos policías o quién sabe.
Porque la próxima Revuelta --la que vamos a hacer entre todos—no va a ser televisada.
La revolución va a crecer indetenible como la espuma de una cerveza
clara, en lo que ustedes emiten sus programas especiales en cadena nacional
para explicar cómo nacimos en los laboratorios de potencias extranjeras
y otras sandeces que nadie creería, en caso de que alguien,
en realidad, todavía los sintonizara.
Porque la Revolución –que no la Revolu— no va a ser televisada
La Revolución de tan viral no vas a dejar sin megas y va a tener
que llegar una avalancha de recargas para que los de afuera
no se pierdan la revolución.
Porque la Revuelta va a ser en streaming,
Y la vamos a adivinar en el bigote torcido del que lee los comunicados,
en la risa un poco nerviosa de la que anuncia la cartelera.
La Revolución va a estar en Twitter, Facebook y todas las redes sociales,
Y no va a haber batallones de esbirros, ejércitos de ciberclarias que nos paren,
Porque la Revolución, familia, no va a ser televisada,
va a ser en vivo, y tú y yo vamos a estar ahí para transmitirla
¿Y si el aire se endurece
He visto en las montañas una forma
como dos pájaros con tres alas
entre los dos y los he visto
caer en picado, apoderarse en el río
del mismo pez y planear allí
hasta que el ala que compartían
se abrió. He visto al oscuro hueso deslizarse
como el filo de una navaja a través de sus plumas.
En la sombra de sus alas he visto entonces
que lo mismo sucedía con el pez:
uno de los pájaros se aferró de pronto a las aletas y a la carne,
el otro al esqueleto y a la cabeza.
Amor, el pájaro con las plumas agarró la carne
del pez y salió flotando hacia el océano.
El pájaro del ala descarnada subió
hacia las cumbres, y de sus garras pendía el esqueleto.
Amor, he sentido cómo el mundo se partía en nuestras manos.
¿Alguien alguna vez le preguntó, le preguntó a esta voz, vos qué querés?
Las cartas se tragan a sí mismas en segundos.
Tantas cosas de cualquier año son inflamables:
Donde había algo y de repente no,
Danza rápida, revoltijo de pérdidas y hojas,
A LOS PATRIARCAS
(Para Inez García)
“Que el cuerpo de un hombre es
Mi cuerpo es un arma igual que el tuyo
Mis muslos poderosos
Mi guerra se concentra en el ruido
Mis dientes le arrancan la garganta de un tarascón a su desesperanza
La onda expansiva de mi placer
From the publisher's feed