Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
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Orden de traslado episodes

  • Contrabando (Denise Levertov, en la voz de María Gracia Omegna)

    El árbol del conocimiento era el de la razón.

    Por eso es que probar de él
    nos arrojó del Paraíso. Lo que había que hacer con ese fruto
    era secarlo y molerlo hasta obtener un polvo fino,
    para después usarlo de a una pizca por vez, igual que un condimento.
    Probablemente Dios tendría planeado mencionarnos más tarde
    este nuevo placer.
    Nos lo comimos hasta atragantarnos,
    llenándonos la boca de pero, cómo y si,
    y de pero otra vez, sin saber lo que hacíamos.
    Es tóxico, en grandes cantidades: sobre nuestras cabezas
    y a nuestro alrededor el humo se arremolinaba,
    para formar una compacta nube que se fue endureciendo
    hasta hacerse de acero: un muro entre nosotros
    y Dios, Que era el Paraíso.
    No es que Dios no sea razonable; pasa que la razón
    en tal exceso era una tiranía,
    y nos aprisionó en sus propios límites, un calabozo de metal pulido
    que reflejaba nuestros propios rostros. Dios vive
    al otro lado de ese espejo,
    pero a través de la rendija en donde el cerco
    no llega justo al piso, logra colarse al fin:
    como una luz filtrada, como chispas de fuego,
    como una música que se oye, cesa de pronto
    y, de repente, se hace audible de nuevo.

    2 min
  • Sobre la piel te nace un laberinto (Kechi Nomu, en voces de la autora y de powerpaola)

    CMS

    Así extraviás el camino a casa,

    ojos que aman los vitrales de una iglesia,
    tu cabeza, filamento de una lamparita, que se vuelve fantasía.

    Así sobre la piel te nace un laberinto:

    las profecías y la prosa de tu país

    que primero abre los poros: transpiración,
    después sangre, después amor.

    Y el amor: una especie de cesárea en el pecho.

    Adentro tuyo: una fiera atrapada a la luz de un auto al anochecer,
    que da luz a otra fiera.
    Adentro tuyo: todavía querés a los países por sus nombres
    y a los dioses por su belleza.

    3 min
  • Las cartas de amor de mi abuela (Hart Crane, en la voz de Luis Reynaldo Pérez)

    No hay más estrellas esta noche

    que las de los recuerdos,
    y sin embargo, cuánto espacio queda para el recuerdo
    en el holgado cinturón de la llovizna tenue.

    Incluso queda suficiente espacio

    para las cartas de la madre de mi madre,
    Elizabeth,
    que han estado guardadas tanto tiempo
    en un rincón de la buhardilla
    que están humedecidas y marrones,
    y quizás se podrían derretir como nieve.

    En un espacio de esas dimensiones,

    es necesario dar pasos muy cuidadosos.
    Todo pende de un invisible pelo blanco,
    y tiembla como ramas de abedul que tejieran una red en el aire.

    Y me pregunto:

    “¿Tenés los dedos suficientemente largos

    para pulsar esas antiguas teclas que no son sino ecos?
    ¿Tendrá el silencio suficiente fuerza
    para llevar la música de vuelta hasta su origen
    y otra vez hasta vos
    igual que si estuviese llevándosela a ella?”.

    Y sin embargo yo llevaría a mi abuela de la mano,

    y le haría ver cosas que mayormente no comprendería;
    y por eso tropiezo. La lluvia continúa cayendo sobre el techo
    y suena como a risas de piadosa dulzura.

    2 min
  • Día de los Caídos (Jesse Lee Kercheval, en la voz de Tana Oshima)

    1

    Estoy parada en medio de la playa
    llorando: ¿Quién soy? Si
    llegaras a tiempo acá
    a besarme podríamos
    ponernos la malla & nadar
    & nadar.

    2

    Te amo te amo te amo
    digo, pero me doy vuelta
    & la ventana
    que es por donde entrás vos
    se está cerrando. Las palabras
    la cierran. Los poemas,
    incluso. Como persianas
    que se enrollan, como
    las persianas de hierro
    que hay en los negocios.

    3

    Qué raro, dije. Tengo
    sangre en los labios
    donde nos besamos.

    4

    Si el amor es sexo
    estábamos enamorados.
    & si el amor dura más
    que el cuerpo, entonces
    yo soy vos,
    se podría decir.

    5

    Me quedo acá clavada
    todo el día. El cielo:
    un moretón. La playa:
    cicatriz. Día de los Caídos
    & y estoy acá sentada, medio
    enterrada en la arena.

    2 min
  • Cómo se dice (Samuel Beckett, en la voz de Sergio Rojas)

    locura –

    locura por –
    por –
    cómo se dice –
    locura de esto –
    todo esto –
    locura de todo esto –
    dado –
    locura dado todo esto –
    visto –
    locura visto todo esto –
    esto –
    cómo se dice –
    este esto –
    este esto de acá –
    todo este esto de acá –
    locura dado todo esto –
    visto –
    locura visto todo este esto de acá –
    por –
    cómo se dice –
    ver –
    entrever –
    ver entrever –
    necesitar parecer entrever –
    locura por necesitar parecer entrever –
    qué –
    cómo se dice –
    y dónde –
    locura por necesitar entrever qué dónde –
    dónde –
    cómo se dice –
    ahí –
    allá –
    por allá –
    a lo lejos –
    a lo lejos por allá –
    apenas –
    apenas a lo lejos por allá qué –
    locura por necesitar parecer entrever apenas lejos por allá qué –
    qué –
    cómo se dice –

    cómo se dice

    2 min
  • Gansos salvajes (Mary Oliver, en la voz de Dolores Fonzi)

    No hay por qué ser buenas.

    No hay por qué caminar por el desierto
    de rodillas incontables kilómetros, por arrepentimiento.
    Sólo hay que dejar que el animal suave del cuerpo
    ame aquello que ama.
    Hablame de tus penas, yo te cuento las mías.
    Sigue su marcha el mundo mientras tanto.
    Por el paisaje, mientras tanto, el sol y las piedritas claras de la lluvia,
    se mueven, por los prados y los frondosos árboles
    las montañas y ríos.
    Y los gansos salvajes, mientras tanto, por el limpio aire azul
    volando alto emprenden el regreso.
    Y vos, seas quien seas, sin importar cuán sola te sentís,
    el mundo se le ofrece a tu imaginación,
    te llama como llaman esos gansos salvajes, enérgicos y ásperos,
    anunciándote una y otra vez el lugar que ocupás
    en la familia de las cosas.

    2 min
  • Hijo de la multitud (Gbenga Adesina, en voces del autor y Silvia Goldman)

    (para Siena)

    Hay una antítesis en esta bahía de ojos.

    Me encuentro solo en la vida interior de esta casa
    pero juro que podríamos ser cuatrocientos.
    Una voz dice: vení al agua, hijo de la multitud, vení al agua.
    Estoy tratando de escuchar qué amor podría estar diciéndome mi piel.
    Tengo una ciudad que crece adentro de mi pecho. Quiero que vengas.
    En una fiesta, vi a una mujer cortar el aire como peces en el amor
    del agua, que no es sólido. Pensé en ella. Cómo se mueve y mueve su dolor con ella.
    Después me cuenta del agujero que le regaló su mamá.
    ¿Qué heredan los hijos de los padres sino todas sus heridas?
    Los míos envolvieron sus cicatrices en una chalina y dijeron acá tenés, de todo corazón,
    pero estos parlantes saben un par de cosas sobre pluralidad. Su ciencia oscura.
    ¿Eso no es Coltrane? Hay un tipo que agoniza en su voz esta noche. Ahora
    soy todo suspiros. Señor, ahora soy todo suspiros. ¿Por qué se me mueven las piernas
    como la definición que falta en el libro de sí mismo? Soy mi Padre cuando bailo.

    4 min
  • Madrigal melancólico (Manuel Bandeira, en la voz de Javier Peñalosa)

    Lo que yo adoro en vos

    No es tu belleza.
    La belleza es algo que existe en nosotros.
    La belleza es un concepto.
    Y la belleza es triste.
    No es triste en sí,
    Sino por lo que tiene de fragilidad e incertidumbre.

    Lo que yo adoro en vos

    no es tu inteligencia.
    No es tu espíritu sutil,
    Tan ágil, tan luminoso,
    Pájaro suelto por el cielo matutino de la montaña.
    Ni es tu conocimiento
    Del corazón de los hombres y de las cosas.

    Lo que yo adoro en vos

    No es tu gracia musical,
    Continua y renovada a cada momento,
    Gracia aérea como tu propio pensamiento,
    Gracia que perturba y satisface.

    Lo que yo adoro en vos

    No es la madre que ya perdí,
    No es la hermana que ya perdí,
    Ni mi padre.

    Lo que yo adoro en tu naturaleza

    No es el profundo instinto maternal
    En tu costado abierto como una herida.
    Ni tu pureza. Ni tu impureza.
    Lo que yo adoro en vos me lastima y me consuela.
    Lo que yo adoro en vos es la vida.

    2 min
  • Para una amiga que no siempre tiene ganas de vivir (Robin Myers, en la voz de Gloria Susana Esquivel)

    Las cosas se derriten, se inundan, se escabullen, se pinchan,

    se desvían, se enferman, se fisuran y caen de rodillas
    en la más increíble variedad
    de circunstancias. Creo que tampoco
    somos más que cosas desde una perspectiva
    general, almas trémulas
    garabateadas al pasar
    sobre la cáscara del mundo en su erosión
    de martillos neumáticos. Mirá
    cómo junto letritas en terrones
    de satisfacción aliterativa, rascando
    algo para regalarte.
    No sé mucho de vos
    más allá de las razones por las que nos sentamos
    un ratito juntas en unos bancos bajos de madera,
    hojeando servilletas, la cabeza inclinada
    hacia las palabras de la otra en reverencia
    a la dificultad para encontrarlas. Creo
    que estar así con alguien
    es abrazar el suelo
    con los pies, y ésa es
    la única campaña
    que pienso librar con vos o con cualquiera.

    2 min

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