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Or


Si esta habitación es nuestro mundo,
No conocemos la cabeza donde
y relumbra. Si no, el pecho combado
Si no, no se tendría en pie esta piedra,
ni emanaría de sus propios bordes
Por supuesto que habría frijoles tortillas habaneros y queso
habría un tipo afilando cuchillos en una bicicleta fija
instrumentos de viento y sólo por esta vez ningún mariachi
los narcos estarían formados en fila con grilletes y el pelo al viento
con un vórtice que les saldría del ombligo directo a la perdición
no habría mujeres jóvenes violentadas ni chicos pobres hurgando
en la basura al son del trombón oxidado andaríamos ágiles
como la morena y furtivos hasta quedar borrachos y nos quemaríamos
con un cigarrillo imprudente y recién entonces nuestros horribles dientes
quedarían al descubierto y pararía un taxi amarillo para llevarnos de vuelta
a un hotel equipado con duchas mil y una veces mejores
que la que tenemos acá el agua ni más ni menos
potable los pecados de nuestros antepasados transferibles a perpetuidad
Cuando me pongo a imaginar mi muerte,
El momento en que, después de muchos años
es el mismo momento en que los árboles aflojan
No, susurran. Nada es tuyo.
El ajetreo en la casa
A barrer el corazón;
Ese perro que trata de escribir un poema que explique por qué ladra,
En la plaza, los pájaros hablaban libremente de sus cuitas.
Y yo no dije nada.
me comí
y que
capaz
Perdoname
Lo hice otra vez,
soy una especie de milagro que se levanta y anda,
mi cara una finísima mortaja
Capa a capa arrancá esta servilleta,
¿La nariz, las dos cuencas de los ojos, la intacta dentadura?
Y enseguida, la carne
y yo, de nuevo, una mujer sonriente.
Ahora es la tercera.
qué millón de filamentos.
cómo me van sacando
Damas y caballeros
Por más que ahora sea piel y huesos
La primera vez que me pasó fue a los diez.
no volver.
Tuvieron que llamarme sin parar,
igual que todo lo demás
Tanto, que pareciera que es una maldición.
Es fácil: se lo puede hacer en reclusión.
teatral a plena luz del día
“¡Es un milagro!”
para ver mis cicatrices, hay que pagar
Y hay que pagar, y hay que pagar bien caro
un mechón de mi pelo, un jirón de mi ropa.
Soy tu obra,
que se funde entre aullidos.
Ceniza y más ceniza,
un jabón,
Herr Dios, Herr Lúcifer
Me alzo de las cenizas
Leche negra del alba la bebemos a la tarde
Leche negra del alba te bebemos de noche
Grita hiendan la tierra ustedes más profundo mientras tocan y cantan los demás]
Leche negra del alba te bebemos de noche
Leche negra del alba te bebemos de noche
tu cabello de oro Margarete
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