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Or


Hubo una época en que yo quería ser la mejor de todas,
Fundime y convertime en armadura negra,
Hubo una época en que yo quería ser la mejor de todas,
Marchás penosamente sobre la arena húmeda
Pareciera que todos los días es domingo.
Escondete en la rambla, escribí una postal:
Pareciera que todos los días es domingo.
Caminás de regreso sobre arena y guijarros,
Pareciera que todos los días es domingo.
La comida, de pronto, no tiene gusto a nada.
Parecía, quizás, una modelo,
La gente siempre me decía: ojo,
Y mi mamá me aconsejaba siempre:
Billie Jean no es mi amante,
Cuarenta días y cuarenta noches
Le dijo al pobre chico
La gente siempre me decía: ojo,
Se paró junto a mí, y sentí el olor
Billie Jean no es mi amante,
Podría compararte a un hombre lobo, por cómo me dejaste ahí tirada y me diste por muerta. Admito, sin embargo, que la luna llena la puse yo. Podría compararte a un tiburón, por cómo me arrancaste la cabeza. Admito, sin embargo, que yo iba por ahí haciendo gala de mi herida abierta. Parecías un tipo tan copado hasta el momento en que me oliste. Éramos como un pozo para pedir deseos, y como un rayo de electricidad. Todavía podemos apoyarnos, lo único que hay que hacer es evitarse. No pasa nada grave si la canción termina para abajo. La lava del volcán emergió desde el fondo del océano. Las cosas siempre llevan a otra cosa, y vos me convertiste en una isla. Podría compararte a una sustancia química, por cómo me obligaste a componer un compuesto. Pero yo misma soy una sustancia química, y era algo inevitable que al final nos mezcláramos. Podría compararte con un montón de cosas, pero al final yo siempre entro en razones porque al final de cuentas soy sensata, conozco la ficción de los narcóticos. Parecías un tipo tan copado hasta el momento en que me oliste. Éramos como un pozo para pedir deseos, y como un rayo de electricidad. Todavía podemos apoyarnos, lo único que hay que hacer es evitarse. No pasa nada grave si la canción termina para abajo. No pasa nada grave si la canción termina para abajo.
Dulce muchacha mía, tu sonrisa
cuando contemplo en éxtasis tu rostro
Dulce muchacha mía, son tus ojos
Y tu cabello es un lugar seguro,
Dulce muchacha mía, ¿adónde vamos,
me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo
y quizá hasta me guste el estremecimiento
de vos debajo mío tan tan nueva
en mi cabeza canta el abandono de todo razonamiento un eco
crecido para ver a una cabra hembra que vuelve después
haber llegado imaginate una pared & en la pared un cuadro imaginate
Detengan los relojes, desconecten el teléfono,
Que una avioneta vuele sobre nuestras cabezas
Era mi norte y sur, mi este y oeste,
Perdieron las estrellas su utilidad: apáguenlas,
El arte de perder no es un arte difícil;
Pierdan a diario algo. Acepten la molestia
Practiquen perder, luego, más cosas y más rápido:
Perdí el reloj materno. Y miren, se me ha ido
Dos hermosas ciudades, perdí. Y algunos reinos
Incluso tras perderte (la voz mordaz, un gesto
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