Orden de traslado

Orden de traslado

By Ezequiel ZaidenwergArtsBooks
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Orden de traslado episodes

  • The Greatest (Cat Power, en recitado de Malén Denis)

    Hubo una época en que yo quería ser la mejor de todas,

    y que no hubiera vientos ni cascadas que pudieran detenerme;
    pero entonces llegó la inundación, e hizo polvo las hondas
    estrellas de la noche.

    Fundime y convertime en armadura negra,

    y que no queden rastros de la gracia; solamente en tu honor.
    Forzame a que me vaya al sur culpable.
    Hacelos que me limpien un lugar en el pueblo,
    para poner los fierros y los restos de mi cama,
    porque estuve dormida. Reducime. Sujetame.
    Y prepará el terreno para el desfile que vendrá.

    Hubo una época en que yo quería ser la mejor de todas,

    con dos puños de piedra, y un cerebro que pud

    3 min
  • Everyday Is Like Sunday (Morrissey, en recitado de Leo García)

    Marchás penosamente sobre la arena húmeda

    de vuelta al banco en donde te robaron la ropa:
    es la ciudad costera que olvidaron cerrar
    ¡Que llegue el Día del Juicio, que venga de una vez!

    Pareciera que todos los días es domingo.

    Todos los días son silenciosos y grises.

    Escondete en la rambla, escribí una postal:

    “Cómo me gustaría estar en otra parte”,
    en el balneario que olvidaron bombardear
    ¡Tiren la bomba atómica, tírenla de una vez!

    Pareciera que todos los días es domingo.

    Todos los días son silenciosos y grises.

    Caminás de regreso sobre arena y guijarros,

    y un polvo extraño invade tus manos y tu cara.

    Pareciera que todos los días es domingo.

    “Ganate una bandeja barata de recuerdo”.
    Tomemos, vos y yo, un poco de té rancio.
    Todos los días son silenciosos y grises.

    1 min
  • Ode to Divorce (Regina Spektor, en recitado de Rosario Ortega)

    La comida, de pronto, no tiene gusto a nada.

    Sé que ahora estoy sola. Sé qué gusto tiene eso.
    Así que desarmame en partes microscópicas
    para dejarme ir en dosis reducidas.
    Pero guardate algunas para usar de repuesto,
    a lo mejor alguna al final sirve de algo,
    y a lo mejor podés hacerte unos pesitos.
    Ahora estoy metida adentro de tu boca,
    detrás de las amígdalas. Te miro encaramada
    sobre una muela, oculta, mientras hablás con la otra.
    Acabás de comer algo con gusto a menta,
    y ponés esa cara que a mí tanto me gusta:
    estás a punto de lanzarte a la matanza,
    al beso matador, al beso por el beso.
    Necesito tu plata. Eso me ayudaría.
    Necesito tu auto y necesito tu amor,
    así que por qué no me das una manito:
    ¿no me das una mano?

    2 min
  • Billie Jean (Michael Jackson, en recitado de Francisco Garamona)

    Parecía, quizás, una modelo,

    o una estrella de cine: yo le dije,
    Está bien, pero ¿qué querés decir
    con eso de que yo
    soy tu príncipe azul, el elegido
    para bailar con vos esta canción?
    Dijo que se llamaba Billie Jean,
    causando un gran revuelo,
    y todas las miradas
    se clavaron en ella,
    con ojos que soñaban
    con que los eligieran
    para bailar con ella una canción.

    La gente siempre me decía: ojo,

    andate con cuidado
    no vayas por ahí
    rompiendo corazones.

    Y mi mamá me aconsejaba siempre:

    ojito a quién amás,
    y ojo con lo que hacés,
    que la mentira tiene patas cortas.

    Billie Jean no es mi amante,

    es una pobre chica
    que anda diciendo por ahí que yo
    soy su príncipe azul:
    pero el bebé no es mío.

    Cuarenta días y cuarenta noches

    la ley estuvo firme de su lado,
    ¿y quién resistiría,
    si lo llevara a juicio una mujer,
    sus tácticas y planes,
    sólo porque bailó
    una canción con ella?
    Así que, por favor,
    acepten mi consejo, antes de actuar
    piénsenselo dos veces:
    piénsenlo bien dos veces.

    Le dijo al pobre chico

    que habíamos estado
    bailando hasta las tres de la mañana
    Y luego me miró,
    y me mostró una foto;
    él se puso a llorar, porque sus ojos
    eran muy parecidos a los míos.

    La gente siempre me decía: ojo,

    andate con cuidado,
    no vayas por ahí
    rompiendo corazones.

    Se paró junto a mí, y sentí el olor

    dulzón de su perfume.
    Todo pasó muy rápido
    y me llevó a su cuarto.

    Billie Jean no es mi amante,

    es una pobre chica
    que anda diciendo por ahí que yo
    soy su príncipe azul:
    pero el bebé no es mío.

    2 min
  • Werewolf (Fiona Apple, en recitado de Milagros Pérez Morales)

    Podría compararte a un hombre lobo, por cómo me dejaste ahí tirada y me diste por muerta. Admito, sin embargo, que la luna llena la puse yo. Podría compararte a un tiburón, por cómo me arrancaste la cabeza. Admito, sin embargo, que yo iba por ahí haciendo gala de mi herida abierta. Parecías un tipo tan copado hasta el momento en que me oliste. Éramos como un pozo para pedir deseos, y como un rayo de electricidad. Todavía podemos apoyarnos, lo único que hay que hacer es evitarse. No pasa nada grave si la canción termina para abajo. La lava del volcán emergió desde el fondo del océano. Las cosas siempre llevan a otra cosa, y vos me convertiste en una isla. Podría compararte a una sustancia química, por cómo me obligaste a componer un compuesto. Pero yo misma soy una sustancia química, y era algo inevitable que al final nos mezcláramos. Podría compararte con un montón de cosas, pero al final yo siempre entro en razones porque al final de cuentas soy sensata, conozco la ficción de los narcóticos. Parecías un tipo tan copado hasta el momento en que me oliste. Éramos como un pozo para pedir deseos, y como un rayo de electricidad. Todavía podemos apoyarnos, lo único que hay que hacer es evitarse. No pasa nada grave si la canción termina para abajo. No pasa nada grave si la canción termina para abajo.

    3 min
  • Sweet Child O' Mine (Guns N' Roses, en recitado de Washington Atencio)

    Dulce muchacha mía, tu sonrisa

    me recuerda momentos de la infancia,
    cuando todo era fresco, limpio, puro,
    como el azur del cielo. Algunas veces,

    cuando contemplo en éxtasis tu rostro

    me siento transportado al paraíso;
    pero si me demoro en tu semblante
    se me inunda de lágrimas el iris.

    Dulce muchacha mía, son tus ojos

    del azul más azul del universo;
    mas si lloviera en tu pupila triste,
    ya no quisiera ver el sol de nuevo.

    Y tu cabello es un lugar seguro,

    donde cuando era niño me escondía,
    y le rogaba a Dios por que la lluvia
    y el trueno se alejaran de mi casa.

    Dulce muchacha mía, ¿adónde vamos,

    adónde hemos de ir, muchacha, dime?

    2 min
  • me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo (e.e. cummings, en la voz de Silvina Giaganti)

    me gusta mi cuerpo cuando está con tu cuerpo

    es una cosa tan pero tan nueva
    los músculos mejores y más nervios
    me gusta tu cuerpo. y lo que hace.
    sus cómos. la columna vertebral
    y me gusta sentir todos tus huesos
    y el temblor y la firme suavidad
    que yo habré una y otra y una vez,
    de besar, y me gusta besarte esto y aquello
    me gusta acariciar con lentitud
    y sentir la descarga de tu piel eléctrica
    y lo que sea que viene sobre la carne abierta…
    y ojos como grandes migas enamoradas

    y quizá hasta me guste el estremecimiento

    de vos debajo mío tan tan nueva

    2 min
  • Una afección musical (JK Anowe, en la voz de Fátima Vélez)

    en mi cabeza canta el abandono de todo razonamiento un eco

    una palabra dentro de cada palabra listas para estallar lleno un libro
    con la palabra “recordar” para hacer hincapié en lo mucho que anhelo
    permanecer dentro de los límites de la memoria alguna vez fui
    el chico que creía que los humanos eran los únicos seres
    capaces de recordar ahora vuelvo al asombro de haber

    crecido para ver a una cabra hembra que vuelve después

    de pastar toda la mañana para darle la teta a sus cabritas mi mamá
    que les abre la puerta del corral se olvida de su propio
    esposo sueña despierta que le cierra la puerta en el dedo gordo del pie
    por mucho que yo espere los pies de polvo de papá en el umbral
    cada sueño es una conspiración para volver del cuerpo este lugar
    de inquietud para el que hicimos la valija pero al que no recordamos

    haber llegado imaginate una pared & en la pared un cuadro imaginate

    en el cuadro un campo cualquier campo & en el centro un piano
    de cola con un dedo clavado a su tecla solitaria el hilito de sangre
    la única posibilidad de sonido que queda ahora volvé
    a la pared imaginaria ¿ya estás ahí? ¿no la ves? ¿no será
    ese recuerdo algo enfermante a lo que volvemos por su música?

    2 min
  • Blues funerario (W. H. Auden, en la voz de Frank Báez)

    Detengan los relojes, desconecten el teléfono,

    denle un buen hueso al perro, así no ladra,
    hagan callar el piano, y con tambores sordos
    saquen el ataúd, que entre el cortejo.

    Que una avioneta vuele sobre nuestras cabezas

    escribiendo en el cielo el mensaje: “Él ha muerto”.
    Con cinta oscura al cuello suelten palomas blancas;
    que lleven guantes negros los agentes de tránsito.

    Era mi norte y sur, mi este y oeste,

    mis días laborables, mi descanso del domingo,
    era mi mediodía y medianoche, mi música y mi charla.
    Creía que el amor iba a durar por siempre: Estaba equivocado.

    Perdieron las estrellas su utilidad: apáguenlas,

    empaqueten la luna, desmantelen el sol
    vacíen el océano y arrasen con los bosques;
    que ahora nada bueno puede hacerse de nada.

    2 min
  • Un arte (Elizabeth Bishop, en la voz de Marcia Mendieta Estenssoro)

    El arte de perder no es un arte difícil;

    tantas cosas parecen colmadas de un propósito
    de pérdida que cuando se pierden no es muy trágico.

    Pierdan a diario algo. Acepten la molestia

    de extraviar el llavero, la pérdida de tiempo.
    El arte de perder no es un arte difícil.

    Practiquen perder, luego, más cosas y más rápido:

    lugares, nombres, dónde era que estaban yendo.
    Ninguna de estas cosas es demasiado trágica.

    Perdí el reloj materno. Y miren, se me ha ido

    la última,o penúltima, casa que tanto amaba.
    El arte de perder no es un arte difícil.

    Dos hermosas ciudades, perdí. Y algunos reinos

    que poseía, dos ríos y un continente.
    Y aunque, sí, los extraño, no fue una cosa trágica.

    Incluso tras perderte (la voz mordaz, un gesto

    que amo) no habré dicho una mentira. Es obvio
    que el arte de perder no es cosa muy difícil
    aunque parezca a veces (¡anoten!) algo trágico.

    2 min

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