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Or


Golpeé a la puerta del tiempo perdido, nadie me atendió.
Casa donde no vive nadie, y yo golpeando y llamando
El tiempo perdido ciertamente no existe.
Entre todas las cosas puntiagudas del bosque,
y la curva del pecho terso de su amante. A lo
la humedad como la historia, & saben esconderse como si fuera
la plegaria de su familia al cielo. “Ay, querida, imaginate
& quedarte ahí encerrada”. Pero acá, a cielo abierto,
como miel que se derrama. & lava todo lo demás.
No sé quién te hizo ver
Los chicos que recojan nuestros huesos
y que en otoño, tiempo en que las uvas
Y menos aun sabrán que, con los huesos,
al verlas. Sobre la mansión cerrada
cielo gime una culta desazón.
dijimos se hizo parte de lo que es…
dirán que el que vivió en esa mansión
sucia en un mundo destripado. Andrajos
para Nolan Miller
También para nosotros existía el deseo de apropiarnos
Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentamos y lloramos acordándonos de Sión.
Allí mismo, en los sauces, colgamos nuestros instrumentos.
Porque allí nos pidieron quienes nos tenían cautivos las letras de nuestras canciones, y los que nos habían deportado, himnos: “¡Canten para nosotros las canciones de Sión!”
¿Cómo podríamos cantar un canto del Señor en tierra extraña?
¡Si me olvido de ti, Jerusalem, que mi mano derecha se me olvide!
¡Que mi lengua se pegue a la garganta, si me olvido de ti, si no coloco a Jerusalem en el principio de mi dicha!
Acuérdate, Señor, de los hijos de Edom, el día de Jerusalem, de aquellos que decían: “¡Arrásenla, arrásenla hasta los cimientos!”.
¡Hija de Babilonia, desgraciada, feliz el que te pague con lo que nos pagaste!
¡Feliz quien se apodere de tus niños, y los estrelle contra las piedras!
Cuando acabe la guerra
Sobre el dolor jamás se equivocaban
Fabricame una máscara y un muro que detenga a tus espías
A causa de la superpoblación
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