Una de las paradojas de la vida es que las misma experiencias de crisis o dificultad, a algunas personas las apartan de la fe para siempre y a otras personas, esa misma experiencia, les acerca a Dios por medio de Cristo Jesús. Lo vemos así en la vida de tantos hombres y mujeres. Stephen Hopkins, por ejemplo, el gran científico que había en Cambridge, sabéis que sufría una enfermedad degenerativa. Él participaba antes de encontrarse enfermo en cierta medida de la fe según cuenta su esposa, que vivió toda esa crisis dónde él se empezó a preguntar dónde estaba Dios. Para ella su supervivencia era la prueba evidente de que Dios estaba allí. Luego están claro los argumentos intelectuales, pero el aspecto experimental se mantiene de fondo. Descubrimos una y otra vez como una misma experiencia ha llevado a unos a debilitar su fe y a otros a fortalecerla y es especialmente importante reparar en el hecho de que en el Nuevo Testamento la crisis o la tribulación recibe tanta atención porque es la que, de algún modo, determina la realidad de nuestra fe. La pone a prueba. Porque no nos engañemos: hay muchos tipos de fe. ¿Cuánta gente hay que dice que tiene fe? Pero la cuestión es qué fe es esta.... Podcast de Jose de Segovia sobre Epístola a los Romanos, Cap. 5 3-6