¿Qué cosa hay en el mundo que si nos viésemos desprovistos de ella, dejaríamos también de tener ganas o razón para vivir? A la luz de la palabra de Dios, nuestra respuesta a esta pregunta revela también aquello que servimos al lado de Dios. Esta es la gran tentación una y otra vez de todos aquellos hombres y mujeres a los que Dios se muestra. Conocen la grandeza de Dios, ven su gloria pero también tienen como todos nosotros un corazón dividido. Hay algo en lo cual ponen su corazón y confianza al mismo tiempo que Dios. Así muchos de los que estáis aquí, la mayor parte me atrevo a decir. Si os preguntase dónde está el sentido de vuestra vida, dónde encuentrais vuestra razón de ser, diréis que está en Dios. Pero aparte de Dios hay siempre otra cosa, una actividad, un trabajo, personas, tu propia familia,... Son tan importantes para ti que podrías decir que sin ellas tu vida no tiene sentido. No querrías seguir viviendo. Así ocurre también con la familia de este hombre, Abraham. Si leyéramos las historias anteriores veríamos que era así con todos los miembros de su parentesco. La mujer de Lot, por ejemplo, tenía claramente su corazón en aquella ciudad de la que es sacada por el juicio de Dios. Una y otra vez vemos en cada uno de estos hombres un corazón dividido. Como Lot mismo, buscando la realización en lo que la tierra que tiene delante de sus ojos le puede ofrecer. Pero ¿qué es lo que había en el corazón de Abraham, que competía y entraba en conflicto una y otra vez con la realidad de que Dios fuera todo para él? Fijémonos que es la promesa relacionada con su hijo Isaac, el descendiente que Dios hizo nacer en el capítulo anterior.... Podcast de Jose de Segovia sobre Génesis, Cap. 22 1ss