Guatemala suma más de cien días en una profunda crisis institucional. El pasado 20 de agosto, sus ciudadanos dieron una sorpresa y eligieron como su futuro presidente a un sociólogo y exdiplomático, cuya promesa principal es combatir a las mafias que han saqueado al Estado por décadas.Desde entonces, las élites políticas tradicionales, muchas vinculadas a grandes casos de corrupción, han intentado desconocer y revertir el resultado electoral. Ante esto, muchos ciudadanos guatemaltecos comprometidos con la democracia han reclamado que esto es un intento de golpe de Estado.Para comprender más los alcances y significados de esta crisis, Revista Factum conversó con Edgar Ortiz Romero, abogado y analista político. Él ha interpuesto numerosos recursos para evitar que se consolide este golpe. Esto es lo que nos dijo: