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El poeta nos comparte su sentir al saber que ese amor tan grande volverá por destellos en cualquier momento, en cualquier parte sin pensar o imaginar quien sea en ese momento su acompañante.
El poeta y activista político Jaime Sabines (1926-1999) nos ha dejado un gran legado literario con obras como la que nos ocupa. No es que muera de amor es uno de los poemas de amor más significativos dentro de su poesía, y supone el ejemplo perfecto para entender los temas y el estilo sabineanos.
Sabines se interesó desde pequeño por la literatura gracias a la influencia de su padre, Julio Sabines, cuya muerte conmemoraría con uno de sus más importantes poemas Algo sobre la muerte del Mayor Sabines. Abandonó sus estudios de Medicina para dedicarse a la Literatura y desde muy joven comenzó a publicar en periódicos. Aunque el propio Sabines reconoció haber sido influenciado por otros poetas como puede ser Pablo Neruda, llegó a crear un estilo propio y natural que se caracterizó por la sinceridad y la espontaneidad de sus versos.
El autor defiende ante Dios al objeto de su amor al mismo tiempo que en tono de reclamo le hace ver que es imposible no amarla por lo bien que la creo.
En esta secuela el poeta expresa el amor incondicional y la forma tan pura en que ve a esa mujer objeto de su amor y deseo incondicional pese a Dios y sus mandamientos.
El poeta expresa el sentir de una mujer atrapada entre el amor y deseo de dos hombres que se han apoderado de su alma y su cuerpo expresándole a Dios su sentir de este vaivén de sentimientos.
El poeta desea estar al lado de la amada, pero esto sólo es posible en sueños. Antes de conocerla se burlaba de los que sentían lo que él en estos momentos. Ahora es consciente de lo enamorado que está y que hace lo mismo que aquellos a los que criticaban. Sueña con hacer el amor con ella de la misma forma una y otra vez.
Ella lo conoce y parece que conocieron lugares en común y que, ahora, el sueña recorrer juntos, a su lado. Le gusta todo de ella y la desea más. Ambos, en sus sueños, se desean, se sacian juntos y se aman. Cuando amanece y se despierta se da cuenta que todo es sueño y su cuerpo está agotado de lo vivido en su mente por la noche.
El poeta se sitúa en su momento vital actual y nos describe, a lo largo de los versos del poema, un arrepentimiento de no haber vivido ciertos aspectos de su vida como le hubiera gustado. No es tanto el no haber vivido ese “carpe diem”, como escriben y han escrito otros poetas. Se trata de que el poeta, el autor, es consciente de que en su vida han faltado ciertas vivencias que seguramente le hubieran aportado mucho a su vida actual.
En la primera estrofa del poema se toca el tema principal. Se nos presenta al poeta como una persona a la que le gustaría volver a vivir su vida desde otro punto de vista. Hay como una necesidad de ser más osado, más valiente y con menos arrepentimientos. El poeta quiere tener una sensación de libertad, de poder hacer lo que quiere, lo que le haría sentir más tranquilo. Da la sensación de que su vida siempre ha estado condicionada y que en pocos momentos ha estado relajado.
Edel Juárez es el poeta mexicano que integra la música y la poesía de tal manera que lo espectadores puedan conectar con ellos y los sentimientos comiencen a fluir. Cuando tenía 16 años, Mario Benedetti lo inspiró a querer hacer poesía; a los 21 escribió su primer libro.
Un poeta que habla de un amor del pasado, de alguien que fue importante pero que ya no está. Esta temática ya la conocemos y sabemos que es habitual en muchos otros poetas. Habla de una relación con una mujer que lo marcó y que la relación quedó grabada en su recuerdo por lo que ella le hizo sentir.
Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881 – San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) fue un poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma, la narración lírica Platero y yo.
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