Su obra, que incluye poesía, ensayo y narrativa, es de alto contenido metafísico, fantástico y subjetivo. No es de fácil comprensión para el lector, ya que sus escritos reflejan, según el propio Borges, "su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura". En sus letras, se mezcla la realidad con la fantasía, teniendo como protagonistas principales a soldados, gauchos y figuras históricas. Su poesía, caracterizada por una sobrevaloración de la metáfora se expresa en "Discusión" (1932); "Poemas (1943); "Ficciones" (1944) y "El Aleph" (1949).
En este poema se presentan varios temas característicos del autor, como por ejemplo el espejo, el universo y la eternidad, dios y el laberinto. En "Soy" el tema del espejo se representa mas que nada en la primera estrofa: “Soy el que sabe que no es menos vano que el vano observador que en el espejo del silencio y cristal sigue el reflejo o el cuerpo (da lo mismo) del hermano.” Esto refleja lo infinito del inmenso universo, de la eternidad; y a la vez se puede pensar en el doble y la otredad.