Poemas Peruanos

Poemas Peruanos

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Poemas Peruanos episodes

  • Charles Bukowski - Combat primer
    they called Céline a Nazi
    they called Pound a fascist
    they called Hamsun a Nazi and a fascist
    they put Dostoevsky in front of a firing
    squad
    and they shot Lorca
    gave Hemingway electric shock treatments
    (and you know he shot himself)
    and they ran Villon out of town (Paris)
    and Mayakovsky
    disillusioned with the regime
    and after a lover's quarrel,
    well,
    he shot himself too.
    Chatterton took rat poison
    and it worked.
    and some say Malcom Lowry died
    choking on his own vomit
    while drunk.
    Crane went the way of the boat
    propellor or the sharks.
    Harry Crosby's sun was black.
    Berryman preferred the bridge.
    Plath didn´t light the oven.
    Seneca cut his wrists in the
    bathtub (it's best that way:
    in warm water).
    Thomas and Behan drank themselves
    to death and
    there are many others.
    and you want to be a
    writer?
    it's that kind of war:
    creation kills,
    many go mad,
    some lose their way and
    can't do it
    anymore.
    a few make it to old age.
    a few make money.
    some starve (like Vallejo).
    it's that kind of war:
    casualties everywhere.
    all right, go ahead
    do it
    but when they sandbag you
    from the blind side
    don't come to me with your
    regrets.
    now I'm going to smoke a cigarette
    in the bathtub
    and them I'm going to
    sleep.
    4 min
  • César Calvo - Ciudad de los reyes 1968
    Pero esta noche Clayton es tan solo una carta,
    entre cuyos renglones deambulan tres o cuatro carajos,
    referencias más o menos precisas al porqué y para qué,
    y la sueco rumana descarada que hizo de mi vida
    el paraíso más negro de que tengo memoria.
    Ingenuamente Clayton quema sus naves en la quinta página,
    y habla de la vida que puede terminar en el amor,
    aunque supone que hemos de estar en pie toda la noche
    para alcanzar esa aurora.
    Carta la suya que no leí antes debido me imagino
    a un sorprendente instinto de conservación
    y también, aceptémoslo, a que ignoro el inglés
    Ya que se insiste en ella sobre lo que subyace debajo de los muertos,
    el arte no es el mar sino tan solo lo que sostiene al mar y flota en él,
    y me pregunta Clayton, se pregunta,
    ¿porqué nos es tan duro vivir en este mundo?
    y luego de maldecir la reputación Maidenform de las limeñas
    a fin de cuentas, que sentido tiene, porqué debo morir.
    Entre tanto, es de noche, no hace frío y han pasado tres años.
    Puedo decir que vivo, que he vivido como un condenado,
    que escribí dos poemas aceptables
    y mandé traducir el postergado y largo mensaje del buen Clayton.
    Tres años han pasado, se han pedido refuerzos,
    distintos personajes dicen las mismas cosas,
    la sueco rumana fornica en la platea,
    alguien grita y se arroja desde un palco, llueve en el escenario,
    el público cansado de aplaudir y pifiar
    se entretiene en desvestirse mutuamente, como quien no quiere la cosa
    y yo dale que dale, impenitente, cubierto de basura,
    preguntando porqué debo morir.
    Cosa grave dirás, cuando ya no se busca el famoso sentido de la vida
    y se rastrea en cambio una razón para irse al otro mundo
    de allí que esto no sea sino una piedra para romper semáforos,
    una señal de alarma, nada de soluciones,
    aunque alguna palabra por su cuenta se lance a quitar hierbas del camino puesto que no hay camino, puesto que mi camino son mis pies
    y tus pies son el tuyo.
    Aquí entiendo porque te hablé al comienzo de Clayton y su carta,
    todo este ansioso tiempo que pase sin leerla
    he caminado sobre el mismo sitio,
    como suele decirse, estuve cavando mi propia tumba,
    y la inmovilidad no es precisamente la razón que buscaba.
    Tú podrás explicarme
    como fue que concebimos la peregrina idea de vivir,
    la pendejada del amor eterno, toda esa gran fachada de cartón,
    con destinos reducidos más tarde a tu saliva.
    Séame permitido recordar ya en escena,
    la platea colmada de verdugos oír sus manos rotas aplaudiendo
    la caída del telón sobre nuestras cabezas, la triunfal seda de la Guillotina.
    Séame permitido recordarte antes de ello,
    largo gemido de oro en hoteles cubiertos por la nieve
    y recordarme, verme, zapato desconfiado dibujando tu nombre
    entre las hojas de la Place de Pepluie.
    Creía, entonces, cosas, buscaba una palabra para sobrevivir.
    Era Paris entonces un altillo del Hotel des Nations
    y el amor como un pozo que cavamos a golpes en las noches feroces
    sin saber que la vida requiere de la muerte, muriendo sin morir.
    O es que una sola vez, bajo mi cuerpo
    me viste tras de un vidrio humedecido, ordenaste llorando mis cabellos.
    Si alguien ahora nos preguntara que cosa es un altillo, una moneda, Frank Sinatra cantando por un franco en la Gallerie de L´Odeon
    sonara tu memoria como una casa sola
    y yo envejecería estoy seguro en algún aeropuerto de esta tierra, esperándome.
    Clayton tiene razón,
    las únicas estrellas nos aguardan en el fondo del pozo
    y solo son posibles cuando ya no lo son.
    Nadie durmió jamás en un altillo,
    Paris no existió nunca.
    ¿Que cosa es una noche frente al mar?
    No hay mas ciudad que esta ciudad vacía
    ni más sueño dorado que el insomnio,
    estos papeles húmedos y vanos.
    En las Casas de Cita, a estas alturas del verano
    se insiste mas que nunca, hay buenos tragos.
    Y si no hacemos el amor este año,
    al menos, mirando hacia otro lado, haremos el amor.
    No estaremos en pie toda la noche esperando la aurora
    no por ello, querida, seremos más amargos,
    no por ello seremos menos ágiles,
    acaso así encontremos una buena razón para morir
    y dejemos de ser, como dice Clayton
    el cuerpo solitario en la ribera,
    para ser la ribera, el río mismo,
    dos cuerpos abrazados que al hundirse, se salvan.
    8 min
  • Rodolfo Hinostroza - Gambito de rey
    Y continué P4 AR
    “Jugada peligrosa”, dijo el Maestro, “de la escuela
    romántica. Andersen
    sale así en la Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas”
    Y salieron mis escuadras imprecisas
    transparente mediosueño bajo el canto del pájaro
    campana
    y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en
    románicas. PxP
    aceptó el Negro. Y yo C3AR.
    Y por entonces la Realidad era
    una impetuosa fantasmagoría/ cierto impulso
    en la materia del ánima humana la conduce a negar el
    pasado.
    “¡Eh!”, insistí otra vez “¿Cómo voy a seguir?
    Qué decir de la Historia si es licencia poética
    decir que se repite, que el incesante error
    de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se
    repite”
    Algo hay, yo te diré
    que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto
    equivocado
    para sentir que existes/ porque eres desdichado por
    ejemplo/
    y es inútil el acto, pero no obstante obligado
    de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo
    se abran las puertas de la justicia
    o de la paz.
    Ah ¡Esa repetición spengleriana! / Espanto lúdico
    perdido en sus orígenes.
    Gigantesca esfera de leyes implacables
    Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
    en la repetición histórica es pura necedad. Mira bien:
    ahora el Negro
    llevará el Alfil a 2D, y ésa es
    Defensa Cunningham.
    de largas consecuencias.
    Supuse que volviendo
    agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría,
    aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí
    huyen
    del melancólico como del apestado en el s. XIV
    y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
    con un sonoro nombre griego: NOSTOS
    Extraño
    en
    Ecbatana, como dice
    Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador
    de brillantes
    el regreso no significa nada, la miserable comunión de
    los cielos
    con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
    que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de
    los tuyos
    oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
    destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer
    y te quemaste;
    adiós frutas enanas,, parábola de Anteo, etc. que las
    gentes
    echan tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han
    dado.
    Cuídate del ridículo
    Cuídate del epíteto
    Cuídate de la verdad en boca de los niños.
    “Audacia, más audacia, siempre audacia”, recordé
    haciendo A4AD. El Maestro insistió: “4T está
    desamparada”.
    Y se siguieron una serie de golpes:
    su A5T jaque(+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente
    jaque.
    Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares
    del banquete nupcial sirvieron para el banquete
    de difuntos.
    Hamlet, act I, viceversa,
    y grité: “¿Eh? ¿Quién ha muerto? ¡En esta casa no se
    muere nadie! ¡Es la casa del amor, del olvido, de la
    reconciliación!”
    Eso dije y los pájaros picotearon mis riñones
    y creo que el pórtico de una casa en mi espíritu se
    derrumbó
    crujiendo como el hueso de un ave.
    El Maestro
    salmodiaba en un tablero lejano: “Hablemos de dialéctica
    viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
    hace 8 siglos: una fuerza que se opone a otra fuerza
    actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
    consolídese/ conózcase a sí mismo/ no juegue ningún rol
    sea Ud. todas las piezas del tablero/ sienta la amputación
    de un miembro
    cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
    visible, si no revierte sobre la propia Historia
    es un poder desperdiciado, una pura metáfora hedonista.
    Observe Ud. la armonía
    de la Defensa India del Rey”.
    Pero quieren decirme ¿de qué juego me hablan?
    Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de
    castrati.
    Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
    rápida respuesta D2R, y el Negro
    siguió P7C. Jaque descubierto.
    Y todo fue arriesgado
    y todo fue perdido.
    Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
    quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
    Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad.
    ¡Oh
    descomedidos campesinos! ¡Ah, las brutales manadas de
    los satisfechos
    que imaginan tomar parte en el banquete! Mala peste al
    país
    que abandona a sus héroes, que caen como una estampa
    bíblica
    con la sal en el rostro.
    Y un hombre
    se apoya contra un árbol, disponiéndose a acabar su vida
    con dignidad:
    escucha: K.550 entre el murmullo de las ametralladoras
    el minuet se enfrenta al infinito
    sabiendo de antemano que será derrotado
    y así fue el canto
    de la revolución, amor, amor.
    Así pues
    devoraron bellotas
    haciendo lo que se llama el recuento de muertos.
    Y siguió mi fatal R1D y el PxT coronando
    abrió la persecución implacable
    crucé
    mi D en 1A.
    “¿Sabes lo que jugamos?” preguntó el Negro
    “¿Qué?” dije estúpidamente. “Tu fe. Y tu futuro.”
    Utopía se cae, se cae.
    Los sueños ruedan a las alcantarillas
    ángeles incoloros vagan
    sin ruta y sin objeto entre las agujas de los templos
    ruedas ardientes giran con los descabezados
    ¡Mi escuadra!
    ¡Mi orgullosa escuadra!
    ¡Mi querido Yo Mismo!
    Entre la música de los escupitajos y los murmullos de
    los paterfamiliae.
    D5C (+). Una fangosa eternidad de espera; luego
    el lento movimiento al A2R. Y DTxD
    “¡Mate!” aulló el Negro
    derribando las sillas escarlata. / Act. V. Telón/
    La implacable esfera
    las leyes implacables. 64 escaques
    y el universo se comba sobre sí mismo. No hay afuera,
    no hay
    escape hacia otra dimensión donde todo esto sea
    la historia del reptil, la historia del anfibio, la pura
    prehistoria.
    “Pero vuelva a jugar” dijo el Maestro “una partida
    es sólo una partida. La especie humana
    persiste en el error, hasta que sale
    una incesante aurora
    fuera del círculo mágico”.
    Entonces
    a la partida siguiente
    jugué en 3) A5C.
    “¿Ruy López?” observó el Maestro
    “Usted aprende”.
    9 min
  • José Watanabe - La oruga
    Te he visto ondulando bajo las cucardas, penosamente, trabajosamente,
    pero sé que mañana serás del aire.
    Hace mucho supe que no eras un animal terminado
    y como entonces
    arrodillado y trémulo
    te pregunto:
    ¿sabes que mañana serás del aire?
    ¿te han advertido que esas dos molestias aún invisibles
    serán tus alas?
    ¿te han dicho cuánto duelen al abrirse
    o sólo sentirás de pronto una levedad, una turbación
    y un infinito escalofrío subiéndote desde el culo?
    Tú ignoras el gran prestigio que tienen los seres del aire
    y tal vez mirándote las alas no te reconozcas
    y quieras renunciar,
    pero ya no: debes ir al aire y no con nosotros.
    Mañana miraré sobre las cucardas, o más arriba.
    Haz que te vea,
    quiero saber si es muy doloroso el aligerarse para volar.
    Hazme saber
    si acaso es mejor no despejar nunca la barriga de la tierra.
    2 min
  • Allen Ginsberg - To an Old Poet in Peru
    Because we met at dusk
    Under the shadow of the railroad station
    clock
    While my shade was visiting Lima
    And your ghost was dying in Lima
    old face needing a shave
    And my young beard sprouted
    magnificent as the dead hair
    in the sands of Chancay
    Because I mistakenly thought you were
    melancholy
    Saluting your 60 year old feet
    which smell of the death
    of spiders on the pavement
    And you saluted my eyes
    with your anisetto voice
    Mistakenly thinking I was genial
    for a youth
    (my rock and roll is the motion of an
    angel flying in a modern city)
    (your obscure shuffle is the motion
    of a seraphim that has lost
    its wings)
    I kiss you on your fat cheek (once more tomorrow
    Under the stupendous Desamparados clock)
    Before I go to my death in an airplane crash
    in North America (long ago)
    And you go to your heart-attack on an indifferent
    street in South America
    (Both surrounded by screaming
    communists with flowers
    in their ass)
    —you much sooner than I—
    or on a long night alone in a room
    in the old hotel of the world
    watching a black door
    . . . surrounded by scraps of paper
    ESPAÑOL
    Porque nos encontramos en el atardecer
    Bajo la sombra del reloj de la estación
    Mientras mi sombra estaba muriendo en Lima
    Y tu fantasma estaba muriendo en Lima
    Vieja cara necesitando afeitarse
    Y mi barba joven saltando
    Magnífica como el pelo muerto
    En las arenas del Chancay
    Porque yo pensé erróneamente que estabas melancólico
    Saludando tus 60 años de alto
    que huelen a muerte
    de arañas en el pavimento
    Y saludaste a mis ojos
    con tu voz aflautada
    Erróneamente pensando que yo era genial
    para un joven
    (mi rock and roll es el movimiento de un ángel
    volando en la ciudad moderna)
    (tu agitación Oscura es el movimiento
    de un serafín que ha perdido las alas)
    Beso tu mejilla gorda (una vez mañana
    Bajo el estupendo reloj del Desamparado)
    Antes que yo vaya a mi muerte en un accidente de avión
    en Norte América (mucho tiempo atrás)
    Y tú vayas a tu ataque al Corazón en una indiferente
    calle de Sud América)
    Ambos rodeados por comunistas chillando
    con flores en el culo
    tú mucho antes que yo
    o sólo en una larga noche en un cuarto
    del viejo hotel del mundo
    observando una puerta negra
    rodeada de pajaritas de papel.
    3 min
  • Emilio Adolfo Westphalen - Libre
    En el juego breve como lo infinito
    del amor y de la vida
    del amor y de la muerte
    movimientos caricias voces
    van tejiendo una tela sutil
    red de hilos de fuego
    leve como el calor de la vida
    apretada como el colmenar de los andes
    enclaustrado el preso
    dichoso
    oruga indistinta de su manto impalpable
    2 min
  • Antonio Cisneros - Las ánimas del purgatorio
    La Virgen del Carmelo se bambolea en
    la parte superior del escenario.
    No es gran cosa, tal vez,
    si la comparo con la Virgen de Lourdes,
    tan serena, o con la pompa
    de Nuestra Señora de París.
    Sus ojos compasivos, sin embargo,
    me llenan de consuelo.
    Igual que las hileras de faroles
    cuando el día se acaba
    y la noche no llega.
    Las luces amarillas de los postes
    sobre el acantilado.
    Sólo hay que ver
    el modo en que sostiene al Niño Dios.
    No como las madres primerizas,
    siempre atribuladas, predispuestas
    a dejarlo caer al primer empellón.
    Ese rostro impasible, por el contrario,
    de matrona, más que de madonna,
    nos anuncia que detrás de la muerte,
    donde cesan la gula y el afán,
    hay un manto protector
    para esta pobre almita,
    ya libre de las carnes registradas
    por las tomografías,
    sin tiempo ni memoria y, sin embargo,
    ardiendo como un chancho
    entre el fogón.
    Imposible, es verdad, imaginarse
    todo ese sufrimiento
    sin tener la certeza
    de que la Santa Virgen del Carmelo,
    rechoncha y bonachona,
    va a extendernos sus brazos
    una vez pasados miles de años
    o millones tal vez
    (en el purgatorio, total,
    no existe el tiempo)
    y enjugar nuestro llanto y despojarnos
    de piojos y alimañas
    con paciencia infinita.
    Mientras en las alturas resuenan las trompetas
    y en la tierra
    nos festejan los nietos adorados
    con ramas de algarrobo y un tambor.
    2 min
  • Blanca Varela - Malevitch en su ventana
    1
    ah mon maitre
    me has engañado como el sol a sus criaturas
    prometiéndome un día eterno todos los días
    de lo inexacto me alimento
    y toda el agua de los cielos es incapaz de lavar
    esta ínfima y rebelde herida de tiempo que soy
    polvo rebelde sí
    con los cabellos de polvo desordenado
    para siempre jamás por un peregrino pensamiento
    persigo toda sagrada inexactitud
    suave violencia del sueño
    palabra escrita palabra borrada
    palabra desterrada
    voz arrojada del paraíso
    catástrofe en el cielo de la página
    hinchada de silencios
    aquí el ojo comienza a desteñirse
    a no ser
    y la voz se quiebra inaudita
    ( alguien ha perdido definitivamente su balsa )
    a la deriva sobre el océano
    sopla el viento de la indiferencia
    por la puerta entreabierta llega la aurora
    más silenciosa y pálida que nunca
    es el día sobreviviente con su carreta vacía
    sigue brillando la lámpara penitente
    pero no creo en su luz
    ni compro la muerte con nombre de pez
    ni es cierto que bajo su escama mortecina
    dios nos contempla
    2
    sí señores
    este es otro día inevitable
    en que me alimento de lo inexacto
    de la monstruosa fruta que aletea
    de la huella en el aire
    del recuerdo
    del azogue perdido en alguna alcantarilla
    de lo irrecuperable que se acumula y agiganta
    en afiebrados cristales
    y cruza el aire como una llama
    recién nacida
    flamante cuerpo en pugna con el sol
    la farsa diaria desaparece tras una mano
    que enciende y apaga a voluntad
    su propia luz
    penitente claridad
    arde el oscuro aceite de la conciencia
    sobre esta mesa que es todo el mundo
    al otro lado de la ventana
    alguien ha resuelto el enigma
    para entrar en la vida basta un puerta
    el otro lado sigue igual
    nada que la luz no atraviese y oculte
    nada que no sea la antigua y sagrada inexactitud
    que golpea maderos bate alas
    e incendia gargantas y corazones
    3
    hoy me despierta
    con su delgado resplandor abstracto la esperanza
    la oscuridad del naufragio
    se escapa como un gato por la ventana
    y alguien vuelve
    sí
    alguien vuelve desvelado y sin prisa
    con un pequeño rectángulo de eternidad entre las manos
    3 min
  • Alejandro Romualdo - A otra cosa
    Basta ya de agonía. No me importa
    La soledad, la angustia ni la nada.
    Estoy harto de escombros y de sombras.
    Quiero salir al sol. Verle la cara
    Al mundo. Y a la vida que me toca,
    Quiero salir, al son de una campana
    Que eche a volar olivos y palomas.
    Y ponerme, después, a ver qué pasa
    Con tanto amor. Abrir una alborada
    De paz, en paz con todos los mortales.
    Y penetre el amor en las entrañas
    Del mundo. Y hágase la luz a mares.
    Déjense de sollozos y peleen
    Para que los señores sean hombres.
    Tuérzanle el llanto a la melancolía.
    Llamen siempre a las cosas por sus nombres.
    Avívense la vida. Dense prisa.
    Esta es la realidad. Y esta es la hora
    De acabar de llorar mustios collados,
    Campos de soledad. ¡A otra cosa!
    Basta ya de gemidos. No me importa
    La soledad de nadie. Tengo ganas
    De ir por el sol. Y al aire de este mundo
    Abrir, de paz en paz, una esperanza.
    2 min

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