Poemas Peruanos

Poemas Peruanos

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Poemas Peruanos episodes

  • Jorge Pimentel - Días sin madre
    Ibas a comprar al mercado
    y grandes bolsas caminan
    lloraban
    éramos el lagarto y la osa
    cubiertos de bistecks y alcachofas
    flotando entre zanahorias,
    tal vez un helado,
    o el encuentro famoso con cebollas,
    hacían de nuestras vidas
    grandes apios que los sábados giraban estupendamente.
    Luego nos íbamos en góndolas,
    íbamos otra vez a un televisor en blanco y negro
    a conocer otros supermercados
    y despavoridos cogíamos
    algunas revistas colgadas en anaqueles presuntuosos.
    Los días de mi madre eran barrer con un cepillo
    y lustrar para que no entre el demonio,
    pero el demonio ya había entrado
    y me nacieron estas enormes manos
    estas enormes manos
    que no cesan de escribir.
    1 min
  • Antonio Cisneros - Aniversario de bodas
    Voy a lucir mi camisa azul marino
    (casi negro) que compré
    en un remate de Navidad y mis zapatos
    de lona recién lavados.
    Tu llevarás esa falda de cuero
    que te traje de Chile,
    una blusa de seda
    y los labios pintados de rojo.
    Tenemos que estar orgullosos
    de nuestro matrimonio.
    Como de los cubiertos
    que guardamos en el armario verde
    de la cocina.
    3 cuchillos para comer pescado,
    7 tenedores para carne,
    5 cucharas soperas,
    14 cucharitas de café
    sin contar las de Iberia
    y American Airlines. También podemos
    (ya que estamos en verano)
    considerar al sol
    como una pertenencia. Su luz
    contra los muros
    del patio principal
    y las hojas de vid.
    Aunque sobre todo
    debemos alabar las luces de tu pelo
    amarrado hacia atrás y recogido
    con una cinta azul.
    Ahora el mar se bambolea
    en una ventana de la sala.
    También nos pertenece.
    Esta noche ordenaremos
    nuestra ropa de fiesta
    con sumo cuidado y dignidad.
    Esa falda de cuero
    que yo traje de Chile
    y la blusa de seda
    y mi camisa azul.
    Nos cubriremos apenas
    con unas túnicas de algodón sin cardar
    como los japoneses
    en las noches más rojas del verano.
    2 min
  • Emilio Adolfo Westphalen - Una cabeza humana viene lenta desde el olvido
    Una cabeza humana viene lenta desde el olvido
    Tenso se detiene el aire
    Vienen lentas sus miradas
    Un lirio trae la noche a cuestas
    Cómo pesa el olvido
    La noche es extensa
    El lirio una cabeza humana que sabe el amor
    Más débil no es sino la sombra
    Los ojos no niegan
    El lirio es alto de antigua angustia
    Sonrisa de antigua angustia
    Con dispar siniestro con impar
    Tus labios saben dibujar una estrella sin equívoco
    He vuelto de esa atareada estancia y de una temerosa
    Tú no tienes temor
    Eres alta de varias angustias
    Casi llega al amor tu brazo extendido
    Yo tengo una guitarra con sueño de varios siglos
    Dolor de manos
    Notas truncas que se callaban podían dar al mundo lo que faltaba
    Mi mano se alza más bajo
    Coge la última estrella de tu paso y tu silencio
    Nada igualaba tu presencia como un silencio olvidado en tu cabellera
    Si hablabas nacía otro silencio
    Si callabas el cielo contestaba
    Me he hecho recuerdo de hombre para oírte
    Recuerdo de muchos hombres
    Presencia de fuego para oírte
    Detenida la carrera
    Atravesados los cuerpos y disminuidos
    Pero estás en la gloria de la eterna noche
    La lluvia crecía hasta tus labios
    No me dices en cuál cielo tiene tu morada
    En cuál olvido tu cabeza humana
    En cuál amor mi amor de varios siglos
    Cuento la noche
    Esta vez tus labios se iban con la música
    Otra vez la música olvidó los labios
    Oye si me esperaras detrás de ese tiempo
    Cuando no huyen los lirios
    Ni pesa el cuerpo de una muchacha sobre el relente de las horas
    Ya me duele tu fatiga de no querer volver
    Tú sabías que te iba a ocultar el silencio el temor el tiempo tu cuerpo
    Ya no encuentro tu recuerdo
    Otra noche sube por tu silencio
    Nada para los ojos
    Nada para las manos
    Nada para el dolor
    Nada para el amor
    Por qué te había de ocultar el silencio
    Por qué te habían de perder mis manos y mis ojos
    Por qué te habían de perder mi amor y mi amor
    Otra noche baja por tu silencio
    4 min
  • Blanca Varela - Conversación con Simone Weil
    —los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
    —el hombre es un extraño animal.
    En la mayor parte del mundo
    la mitad de los niños se van a la cama
    hambrientos.
    ¿Renuncia el ángel a sus plumas, al iris,
    a la gravedad y la gracia?
    ¿Se acabo para nosotros la esperanza de
    ser mejores ahora?
    La vida es de otros.
    Ilusiones y yerros
    La palabra fatigada.
    Ya ni te atreves a comerte un durazno.
    Para algo cerré la puerta,
    di la espalda
    y entré la rabia y el sueño olvide
    muchas cosas.
    La mitad de los niños se van a la cama
    hambrientos.
    —los niños, el océano, la vida silvestre Bach.
    —el hombre es un extraño animal.
    Los sabios en quien depositamos nuestra
    confianza
    nos traicionan.
    —los niños se van a la cama hambrientos
    —los viejos se van a la muerte hambrientos.
    El verbo no alimenta. Las cifras no sacian.
    Me acuerdo ¿Me acuerdo?
    Me acuerdo mal, reconozco a tientas. Me equivoco.
    Viene una niña de lejos. Doy la espalda.
    Me olvido de la razón y el tiempo.
    Y todo debe ser mentira
    porque no estoy en el sitio de mi alma.
    No me quejo de la buena manera.
    La poesía me harta.
    Cierro la puerta
    Orino tristemente sobre el mezquino fuego
    de la gracia.
    —los niños se van a la cama hambrientos.
    —los viejos se van a la muerte hambrientos.
    El verbo no alimenta.
    Las cifras no sacian.
    —el hombre es un extraño animal.
    3 min
  • Martín Adán - Cuarto soneto a la rosa
    La que nace, es la rosa inesperada;
    La que muere, es la rosa consentida;
    Sólo al no parecer pasa la vida,
    Porque viento letal es la mirada.
    -- ¡Cuánta segura rosa no es en nada!...
    ¡Si no es sino la rosa presentida!...
    ¡Si Dios sopla a la rosa y a la vida
    Por el ojo del ciego... rosa amada!...
    -- Triste y tierna, la rosa verdadera
    Es el triste y el tierno sin figura,
    Ninguna imagen a la luz primera.
    -- Deseándola deshójase el deseo...
    Y quien la viere olvida, y ella dura...
    ¡Ay, que es así la Rosa, y no la veo!...
    2 min
  • Washington Delgado - Las buenas maneras
    Es peligroso caminar
    con un nombre en los labios.
    No digas nunca
    España, Leningrado, muchacha,
    querida tierra.
    Aprende las buenas maneras de la vida,
    la vida es silenciosa
    y el silencio tiene numerosas palabras:
    buenos dias, ha llegado el verano,
    los precios suben
    si los salarios suben, la patria espera
    vuestro sacrificio, el señor presidente
    deplora lo sucedido, los señores ministros
    confían en el futuro, el feroz asesino
    fue ajusticiado, Dios
    bendiga a nuestro pueblo.
    Viejas palabras dulces,
    inútiles y tiernas
    como almanaques viejos.
    ¿Para qué decir
    España, Leningrado, muchacha,
    tierra querida?
    No camines con un nombre en los labios.
    2 min
  • Emilio Adolfo Westphalen - Te he seguido como nos siguen las noches
    Te he seguido como nos persiguen los días
    Con la seguridad de irlos dejando en el camino
    De algún día repartir sus ramas
    Por una mañana soleada de poros abiertos
    Columpiándose de cuerpo a cuerpo
    Te he seguido como a veces perdemos los pies
    Para que una nueva aurora encienda nuestros labios
    Y ya nada pueda negarse
    Y ya todo sea un mundo pequeño rodando las escalinatas
    Y ya todo sea una flor doblándose sobre la sangre
    Y los remos hundiéndose más en las auras
    Para detener el día y no dejarle pasar
    Te he seguido como se olvidan los años
    Cuando la orilla cambia de parecer a cada golpe de viento
    Y el mar sube más alto que el horizonte
    Para no dejarme pasar
    Te he seguido escondiéndome tras los bosques y las ciudades
    Llevando el corazón secreto y el talismán seguro
    Marchando sobre cada noche con renacidas ramas
    Ofreciéndome a cada ráfaga como la flor se tiende en la onda
    O las cabelleras ablandan sus mareas
    Perdiendo mis pestañas en el sigilo de las alboradas
    Al levantarse los vientos y doblegar los árboles y las torres
    Cayéndome de rumor en rumor
    Como el día soporta nuestros pasos
    Para después levantarme con el báculo del pastor
    Y seguir las riadas que separan siempre
    La vid que ya va a caer sobre nuestros hombros
    Y la llevan cual un junco arrastrado por la corriente
    Te he seguido por una sucesión de ocasos
    Puestos en el muestrario de las tiendas
    Te he seguido ablandándome de muerte
    Para que no oyeras mis pasos
    Te he seguido borrándome la mirada
    Y callándome como el río al acercarse al abrazo
    O la luna poniendo sus pies donde no hay respuesta
    Y me he callado como si las palabras no me fueran a llenar
    la vida
    Y ya no me quedara más que ofrecerte
    Me he callado porque el silencio pone más cerca los labios
    Porque sólo el silencio sabe detener a la muerte en los umbrales
    Porque sólo el silencio sabe darse a la muerte sin reservas
    Y así te sigo porque sé que más allá no has de pasar
    Y en la esfera enrarecida caen los cuerpos por igual
    Porque en mí la misma fe has de encontrar
    Que hace a la noche seguir sin descanso al día
    Ya que alguna vez le ha de coger y no le dejará de los dientes
    Ya que alguna vez le ha de estrechar
    Como la muerte estrecha a la vida
    Te sigo como los fantasmas dejan de serlo
    Con el descanso de verte torre de arena
    Sensible al menor soplo u oscilación de los planetas
    Pero siempre de pie y nunca más lejos
    Que al otro lado de la mano
    5 min
  • César Calvo - Otro recado para Javier Wong
    Nosotros hemos hecho ,
    de dìa en dìa
    el tiempo.
    Todo el tiempo.
    De làgrima
    en làgrima
    y de viento
    en viento:
    los mares
    los planetas.
    De hoja en hoja
    los libros
    y los bosques.
    Nosotros hemos hecho, de nada
    en nada ,
    todo.
    Porque lo hicimos
    juntos , distantes
    pero juntos
    y lejos del olvido.
    No hemos hecho las calles
    de este mundo
    para que el tiempo pase
    sin recuerdos.
    1 min

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