Poemas Peruanos

Poemas Peruanos

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Poemas Peruanos episodes

  • Alejandro Romualdo - Canto Coral a Túpac Amaru
    Lo harán volar con dinamita.
    En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.
    A golpes le llenarán de pólvora la boca,
    lo volarán: ¡Y no podrán matarlo!
    Le pondrán de cabeza.
    Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos.
    Lo patearán a toda furia.
    Luego lo sangrarán.¡Y no podrán matarlo!
    Coronarán con sangre su cabeza;
    sus pómulos, con golpes.
    Y con clavos, sus costillas.
    Le harán morder el polvo.
    Lo golpearán: ¡Y no podrán matarlo!
    Le sacarán los sueños y los ojos.
    Querrán descuartizarlo grito a grito.
    Lo escupirán.
    Y a golpe de matanza lo clavarán:
    ¡y no podrán matarlo!
    Lo pondrán en el centro de la plaza,
    boca arriba, mirando al infinito.
    Le amarrarán los miembros.
    A la mala tirarán:¡Y no podrán matarlo!
    Querrán volarlo y no podrán volarlo.
    Querrán romperlo y no podrán romperlo.
    Querrán matarlo y no podrán matarlo.
    Querrán descuartizarlo, triturarlo,
    mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
    Querrán volarlo y no podrán volarlo.
    Querrán romperlo y no podrán romperlo.
    Querrán matarlo y no podrán matarlo.
    Al tercer día de los sufrimientos
    cuando se crea todo consumado,
    gritando ¡LIBERTAD! sobre la tierra,
    ha de volver.¡Y no podrán matarlo!
    3 min
  • Martín Adán - Escrito a Ciegas
    ¿Quieres tú saber de mi vida?
    Yo sólo sé de mi paso,
    De mi peso,
    De mi tristeza y de mi zapato.
    ¿Por qué preguntas quién soy,
    Adónde voy?... Porque sabes harto
    Lo del Poeta, el duro
    Y sensible volumen de ser mi humano,
    Que es un cuerpo y vocación,
    Sin embargo.
    Si nací, lo recuerda el Año
    Aquel de quien no me acuerdo,
    Porque vivo, porque me mato.
    Mi Ángel no el de la Guarda.
    Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,
    Que me lleva sin término,
    Tropezando, siempre tropezando,
    En esta sombra deslumbrante
    Que es la Vida, y su engaño y su encanto.
    Cuando lo sepas todo...
    Cuando sepas no preguntar...
    Cuando no sepas no saber nada
    Sino roerte la uña de mortal,
    Entonces te diré mi vida,
    Que no es más que una palabra de más...
    La toda tuya vida es como cada ola:
    Saber matar,
    Saber morir,
    Y no saber retener su caudal,
    Y no saber discurrir y volver a su principio,
    Y no saber contenerse en su afán...
    Si quieres saber de mi vida,
    Vete a mirar al Mar.
    ¿Por qué me la pides, Literata?
    ¿Ignoras acaso que en el Mundo,
    Todo de nadas acumuladas,
    De desengrandar infinitudes,
    No sino un trasgo
    Eterno, sombra apenas de apetito de algo?
    La cosa real, si la pretendes
    No es aprehenderla sino imaginarla.
    Lo real no se le coge: se le sigue,
    Y para eso son el sueño y la palabra.
    ¡Cuídate de su atajo!
    ¡Cuídate de su distancia!
    ¡Cuídate de su despeñadero!
    ¡Cuídate de su cabaña!
    ¿Quién soy? Soy mi qué,
    Inefable e innumerable
    Figura y alma de la ira.
    No, eso fue al fin... y era al principio,
    Antes de donde el principio principia.
    Soy un cuerpo de espíritu de furia
    Asentada y de aceda ironía.
    No, no soy el que busca
    El poema, ni siquiera la vida...
    Soy un animal acosado por su ser
    Que es una verdad y una mentira.
    ¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,
    Con punzada en nervio y carne!...
    Yo buscaba otro ser,
    Y ése ha sido mi buscarme.
    Yo no quería ni quiero ya ser yo,
    Sino otro que se salvara o que se salve,
    No el del Instinto, que se pierde,
    Ni el del Entendimiento, que se retrae.
    Mi día es otro día,
    Algún no sé dónde estarme,
    A dónde no sé ir en mi selva
    Entre mis reptiles y mis árboles,
    Libros y cementos
    Y estrellas de neón,
    Y mujeres que se me juntan como la pared y como nadie... o como madre,
    Y el recién nacido que sobre mí llora,
    Y por la calle
    Todas las ruedas
    Reales y originales.
    Así es mi día cabal,
    Hasta la última tarde.
    Y escribí libros para persuadirme
    A que yo era alguien,
    Uno según mi gana
    O según mi nadie.
    El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
    ¿Existe el aire,
    Donde te asfixias y recreas
    Respirando, tu cuerpo inane?
    ¡No, nada es sino la sorpresa
    Eterna de tu mismo reencontrarte
    Siempre tú los mismos entre los mismos muros
    De las distancias y las calles!
    ¡Y de los cielos estos techos
    Que nunca me ultiman porque nunca caen!
    Y no alcancé el furor de lo divino,
    Ni a la simpatía de lo humano
    Lo soy y no lo siento ni así me siento.
    Soy en el Día el Solitario
    Y el absoluto en la Zoología si pienso,
    O como carnívoro feroz si agarro.
    ¿Soy la Creatura o el Creador?
    ¿Soy la Materia o el Milagro?
    ¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!...
    ¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?
    ¡Pero no, el Otro no es!
    ¡Sólo yo en mi terror o en mi orgasmo!
    ¡Y con todos mis sueños resoñados,
    Y con toda la moneda recogida,
    Y con todo mi cuerpo, resurrecto
    Tras cada coito, ciego, vano, sin pupila!...
    ¡Cuando no seas nada más que ser,
    Si llegas a la edad de la agonía!...
    ¡Cuando sepas, verdaderamente,
    Que es inayable ayuntamiento de muerte y vida!...
    ¡Entonces te diré quién soy,
    Seguro sí, que ya sin voz, Amiga!
    Que se curan con hierbas eficaces
    Los puros animales que te hablaban
    Allá, entre piedras inmateriales.
    El mundo real y la ciencia humana
    Donde, con una pelota
    Los muchachos aparentes hediondos gozaban.
    Sí, la vida es un delirio así, y sin embargo,
    En esa vida no estuvo mi nada,
    Ninguna, pero real, y alta pero celeste o volcánica.
    ¡Qué tarde llega el Tiempo
    A su punto de olvido o de sensibilidad!
    Viene arrastrando, como el aluvión,
    De cúmulo, de suelo, de humanidad.
    ¡Cuán a destiempo llega uno a sí mismo!
    ¡Cuán inesperado y desesperado cualquier ya,
    Todo yo que cae con el Tiempo
    Desde nunca siempre y para siempre jamás!
    ¡Qué madrugada eterna no dormida
    Lo del resolverme en el hacer y en el pensar!
    La Soledad es una roca dura
    Contra la que arroja el Aire.
    Está en cada pared de la Ciudad,
    Cómplice, disimulándose.
    Me arrojo o me arrojo, sin cesar
    -Yo soy mi impedimento y mi crearme.-
    La Poesía es, amiga,
    Inagotable, incorregible, ínsita.
    Es el río infinito
    Todo de sangre,
    Todo de meandro, todo de ruina y arrastre de vivido...
    ¿Qué es la Palabra
    Sino vario y vano grito?
    ¿Qué es la imagen de la Poética
    Sino un veloz leño bajo un gato írrito?
    Todo es aluvión. Si no lo fuera,
    Nada sería lo real, lo mismo.
    El Amor no sabía
    Sino tragarse su substancia
    Y así la Creación se renovaba.
    Todo me era de ayer, pero yo vivo,
    Y a veces creo, y la Vez me amamanta.
    No soy ninguno que sabe.
    Soy el uno que ya no cree
    Ni en el hombre,
    Ni en la mujer,
    Ni en la casa de un solo piso,
    Ni en el panque con miel.
    No soy más que una palabra
    Volada de la sien
    Y que procura compadecerse
    Y anidar en algún alto tal vez
    De la primavera lóbrega
    Del Ser
    No me preguntes más,
    Que ya no sé...
    Supe que no era lo que no era, no sé cómo, y todo era
    Hasta la cosa de mi nada.
    Y fui uno no sé cuándo,
    Persiguiendo, por entre numen y maraña
    Dentro de ella, yo, nacido y flaco, ya con todas armas,
    Yo por todo paso que me hacía,
    A ello persiguiendo... a la palabra
    A cualquiera,
    A la de a la madriguera o a la que salta.
    Si mi vida no es esto
    ¿Qué será la vida?... ¿Adivinanza?...
    Que me dé tiempo el Tiempo, a más del suyo,
    Y yo me reharé mi eternidad;
    La que me falta,
    Porque la eché... me estuvo un momento demás.
    ¿Sabes de los puertos encallados
    Del furor y del desembarcar,
    Y del cetáceo con mojadísimo uniforme
    Que no nada y cae ya?
    ¿Sabes de la ciudad tanta,
    Que me parece ciudad,
    Sino un cadáver disgregado,
    Innumerable e infinitesimal?
    Tú no sabes nada;
    Tú no sabes sino preguntar.
    Tú no sabes sino sabiduría.
    Pero sabiduría no es estar
    Sin noción de nada, sino proseguir o seguir
    A pie hacia el ya.
    13 min
  • Blanca Varela - Casa de Cuervos
    porque te alimenté con esta realidad
    mal cocida
    por tantas y tan pobres flores del mal
    por este absurdo vuelo a ras de pantano
    ego te absolvo de mí
    laberinto hijo mío
    no es tuya la culpa
    ni mía
    pobre pequeño mío
    del que hice este impecable retrato
    forzando la oscuridad del día
    párpados de miel
    y la mejilla constelada
    cerrada a cualquier roce
    y la hermosísima distancia
    de tu cuerpo
    tu náusea es mía
    la heredaste como heredan los peces
    la asfixia
    y el color de tus ojos
    es también el color de mi ceguera
    bajo el que sombras tejen
    sombras y tentaciones
    y es mía también la huella
    de tu talón estrecho
    de arcángel
    apenas pasado en la entreabierta ventana
    y nuestra
    para siempre
    la música extranjera
    de los cielos batientes
    ahora leoncillo
    encarnación de mi amor
    juegas con mis huesos
    y te ocultas entre tu belleza
    ciego sordo irredento
    casi saciado y libre
    con tu sangre que ya no deja lugar
    para nada ni nadie
    aquí me tienes como siempre
    dispuesta a la sorpresa
    de tus pasos
    a todas las primaveras que inventas
    y destruyes
    a tenderme nada infinita
    sobre el mundo
    hierba ceniza peste fuego
    a lo que quieras por una mirada tuya
    que ilumine mis restos
    porque así es este amor
    que nada comprende
    y nada puede
    bebes el filtro y te duermes
    en ese abismo lleno de ti
    música que no ves
    colores dichos
    largamente explicados al silencio
    mezclados como se mezclan los sueños
    hasta ese torpe gris
    que es despertar
    en la gran palma de dios
    calva vacía sin extremos
    y allí te encuentras
    sola y perdida en tu alma
    sin más obstáculo que tu cuerpo
    sin más puerta que tu cuerpo
    así este amor
    uno solo y el mismo
    con tantos nombres
    que a ninguno responde
    y tú mirándome
    como si no me conocieras
    marchándote
    como se va la luz del mundo
    sin promesas
    y otra vez este prado
    este prado de negro fuego abandonado
    otra vez esta casa vacía
    que es mi cuerpo
    a donde no has de volver
    3 min
  • Jorge Eduardo Eielson - Cuerpo Multiplicado
    No tengo límites
    Mi piel es una puerta abierta
    Y mi cerebro una casa vacía
    La punta de mis dedos toca fácilmente
    El firmamento y el piso de madera
    No tengo pies ni cabeza
    Mis brazos y mis piernas
    Son los brazos y las piernas
    De un animal que estornuda
    Y que no tiene límites
    Si gozo somos todos que gozamos
    Aunque no todos gocen
    Si lloro somos todos que lloramos
    Aunque no todos lloren
    Si me siento en una silla
    Son millares que se sientan
    En su silla
    Y si fumo un cigarrillo
    El humo llega a las estrellas
    La misma película en colores
    En la misma sala oscura
    Me reúne y me separa de todos
    Soy uno solo como todos y como todos
    Soy uno sólo
    2 min

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