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Con el núcleo del programa financiero ya acordado, el Gobierno deberá avanzar hacia las primeras metas exigibles acordadas con el Fondo Monetario Internacional. La primera parada será apenas dentro de unas semanas, cuando tenga lugar la primera revisión trimestral del calendario. Esa primera evaluación, muy preliminar dado que el consenso técnico acaba de ser alcanzado, tendrá en consideración metas de tipo fiscales, de financiamiento monetario y de reservas en el Banco Central.
Para poner en números: en 2022 el Gobierno deberá, según la hoja de ruta oficializada el viernes, bajar el déficit de cerca del 3% del PBI a 2,5%, es decir un ajuste de 0,5 puntos del Producto. A pesos y tamaño del PBI de hoy, esto implicaría unos $235.000 millones. La cuenta no es lineal ya que la nominalidad en pesos al finalizar este año será distinta a la de la actualidad por el efecto inflacionario. No está claro, por el momento, cómo deberían ser las metas trimestrales para ese 2,5% final que se pretende para este año.
También habrá objetivos exigibles por parte del Fondo Monetario para el tamaño de la asistencia del Banco Central al Tesoro en forma de emisión monetaria. Mientras en 2021 fue del 3,7% del PBI; en 2022 se apunta a que sea del 1%, un recorte pronunciado de partidas. Lo que no se aclaró por el momento -y estará sujeto a la versión final del memorandum entre las partes- es si esa reducción incluirá adelantos transitorios y giros de utilidades en conjunto o solo uno de ellos. Esto no implicará que deje de haber asistencia del BCRA a Economía, sino que dejará de ser “sistemática”, indicó el ministro de Economía Martín Guzmán.
Más allá de que las metas sean plurianuales, este 2022 ya tendrá desafíos macroeconómicos por delante. Además de esos 2,7 puntos del PBI de caída en la asistencia desde el Banco Central, el recorte del rojo en las cuentas públicas debería ser, para algunos analistas, superior a los 0,5 puntos, ya que por ejemplo, este año el Tesoro no contará con el aporte extraordinario de las grandes fortunas. De esa manera, quitando esa variable de la cuenta fiscal, la poda debería ser de 1 punto del Producto Bruto.
NOTA DE CLAUDIO JAQUELIN. COMENTARIO EDITORIAL DE JORGE RUSELER
ENTREVISTA A MARTIN TETAZ: SITUACION FMI- ARGENTINA 2022.
La cuenta regresiva llega a su fin y el Gobierno deberá pagar 713 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional o incumplir con sus obligaciones financieras, lo que podría implicar un impacto en la dura negociación que todavía sostiene con el organismo para reestructurar los USD 45.000 millones del préstamo de 2018.
El desarrollo que tengan las conversaciones en las próximas horas terminarán por definir si la voluntad del gobierno de Alberto Fernández es abonar esa suma al FMI o ingresar en lo que se llama en el organismo financiero “atrasos”, lo que implicaría en un mediano plazo dejar de contar con desembolsos de otras entidades internacionales y que también significarían un impacto en el sector privado. Según , formalmente hay tiempo de pagar hasta mañana a las 14 horas (aunque ese plazo también podría estirarse a última hora).
Las conversaciones se prolongan casi sin interrupciones durante los últimos días, con videoconferencias que se extienden hasta entrada la madrugada y sin descanso los fines de semana. El diálogo por parte del Ejecutivo lo lidera el ministro de Economía Martín Guzmán y, desde Washington, la directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack. Esta noche, incluso, siguieron las conversaciones hasta muy de madrugada.
Algunos sectores comenzaron a blandir la opción de ingresar de forma directa en incumplimiento con el Fondo Monetario al no realizar el pago este viernes y el martes, cuando se vencen poco menos de USD 1.100 millones entre los dos días. Hoy un funcionario cercano a Alberto Fernández como el ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas rechazó esa postura y abogó por llegar a un acuerdo.
De todas formas, la ventana de tiempo para acordar es cada vez más estrecha. El Gobierno se recluyó en la mesa de negociación bajo un hermetismo casi total, aunque algunas de las cuestiones que estén en la discusión se pueden saber. En ese sentido, el esqueleto del tira y afloje con el Fondo sigue siendo la velocidad a la que el Estado argentino deberá bajar su déficit fiscal en los próximos años. Hay algunos puntos de coincidencia respecto a que ese sendero debería terminar en 2026, un lugar intermedio entre lo que pretendían en cada lado de la mesa.
No obstante, las cifras finales que debería recortarse año por año el desequilibrio fiscal del sector público todavía son materia de intercambios entre ambas partes, el Poder Ejecutivo ofrece reducir el déficit desde 3% a un 2,5% este año mientras que el FMI plantea un 2%, es decir un punto porcentual completo de ajuste este año.
OPINIONES DE SENADORA CAROLINA LOSADA Y SENADOR LUIS JUEZ: PANORAMA POLITICO Y PESPECTIVAS 2022-2023
En plena negociación con el Gobierno, el Fondo Monetario Internacional decidió mejorar la proyección de crecimiento para la economía argentina para 2022. En su último informe de expectativas mundiales (World Economic Outlook) dado a conocer este martes, el organismo estimó que el PBI argentino crecería este año un 3%, una mejora de 0,5 puntos en comparación con el 2,5% que esperaba en su última entrega de este reporte, en octubre pasado.
“Estamos trabajando de forma muy cercana con las autoridades argentinas para acordar un programa que ayude a la sociedad argentina a superar los desbalances de su economía. Tenemos que mejorar en esos desequilibrios para que el país pueda superar las dificultades. Entendemos que la situación social es desafiante, por eso estamos adoptando una visión flexible y pragmática (en la negociación) y esperamos progresos en los próximos días”, mencionó en conferencia de prensa la ex economista jefa del organismo y actual vicedirectora gerente Gita Gopinath. Además, reiteró que el país necesita un plan económico “sólido y creíble”.
Si bien no figuró en la primera versión del informe actualizado de este martes, el FMI publicó en un archivo adjunto su estimación sobre la economía argentina. Para 2022 estimó un 3% de crecimiento, es decir 0,5 puntos más que lo que aguardaba en octubre. Para 2023, por su parte, calculó otra expansión de 2,5%, lo que también significa una mejora respecto al 2% que publicó en octubre. Las mejoras en sus proyecciones están relacionadas al recálculo que hizo el FMI sobre el resultado de la economía en 2021, ya que había pronosticado una mejora de 7,5% y terminó por recalibrarlo a 10 por ciento.
Por otra parte, si bien el WEO publicado este martes no incluye estimaciones de inflación y déficit para los países considerados para el informe, esas proyecciones suelen ser omitidas por el Fondo Monetario para la economía argentina, ya que considera que son variables que están en conversación en el marco de las negociaciones para el nuevo programa financiero.
Una estimación de crecimiento global más pesimista por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a arrastrar a fuertes bajas de más de 2% a los índices de Wall Street. Esta tendencia se contagió a los activos argentinos, cuya eventual recuperación de precios continúa a merced de factores externos e internos.
El organismo redujo 0,5 puntos porcentuales su proyección de crecimiento económico global y lo ubicó en 4,4% para 2022, según el informe de expectativas mundiales (World Economic Outlook) dado a conocer este martes.
A las incertidumbres domésticas se suma un inoportuno negativo clima externo, y así es que se profundiza la debilidad en los ADR y en los bonos, toda vez que los operadores en este clima de cautela y volatilidad se inclinan a la reducción de riesgo en las carteras”, comentó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber
EN ESTE ULTIMO EPISODIO DEL 2021 TENEMOS LOS TESTIMONOS DE CLAUDIO ZUCHOVICKI CON MANUEL ADORNI, DE CARLOS MELCONIAN CON MARIA LAURA SANTILLAN, MARIA O DONNELL Y LOS TITULOS DEL DIA, UN ANALISIS DEL TRIUNFO DEL COMUNISMO EN CHILE Y COMO PUEDE INFLUIR EN EL FUTURO DE ARGENTINA Y AMERICA LATINA. MUY FELIZ AÑO NUEVO, NOS VEMOS EN LOS EPISODIOS DEL 2022.
NIVEL DE RESERVAS POR JORGE RUSELER, TESTIMONIOS DE MARIA O DONNELL, JONATHAN VIALE, MARIO NEGRI, MARTIN REDRADO
Cristina Fernández llegó a Olivos cerca de las 18, y se reunió a solas con Alberto Fernández en el quincho de la quinta presidencial. No hubo selfie, ni tuit con los dedos en V. La Vicepresidente sigue de cerca la negociación con el FMI, y el jefe de Estado comentó las novedades que deberían pasar hoy en Washington.
Los dos conocen el informe del Fondo que hará una evaluación crítica del uso que hizo Mauricio Macri de los 44.000 millones de dólares del crédito Stand-By que obtuvo por decisión política de Donald Trump cuando ocupaba la Casa Blanca.
Alberto Fernández aprovechará ese dossier técnico para castigar el programa económico que intento implementar Macri, y CFK adelantó ayer que comparte esa estrategia de comunicación para acotar los márgenes políticos y mediáticos de Juntos por el Cambio.
El jefe de Estado y la vicepresidente coinciden en transformar a Macri en un blanco móvil, pero mantienen sus diferencias respecto al cierre final del acuerdo con el FMI. La definición que tiene Alberto Fernández sobre un eventual programa sustentable para pagar la deuda, es diferente sobre los conceptos que maneja Cristina cuando trata este asunto geopolítico con Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
Estas diferencias macroeconómicas, que CFK aún oculta y que Máximo expone con cierta ironía verbal, causan un sistemático malhumor al Presidente. “Veremos”, dijo el diputado Kirchner cuando le preguntaron si apoyaría el acuerdo que Alberto Fernández y Martín Guzmán negocian con Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.
Esta definición política de Máximo, y su corto discurso que implosionó el acuerdo para aprobar el presupuesto 2022 en Diputados, fueron analizados por el Presidente y Cristina. Alberto Fernández cuestionó el modo y el contenido, mientras que la vicepresidente hizo una defensa política de su hijo mayor.
No se pusieron de acuerdo. Los dos comparten el mismo espacio de poder, pero tienen sueños distintos. Alberto Fernández desea su reelección en 2023, y CFK ya piensa en otro candidato para preservar su dominio en el Frente de Todos. El Presidente quiere terminar con la tutela de Cristina, y al margen de las sonrisas, las fotos y los discursos, este supuesto secreto de estado ya es una de las 20 verdades peronistas.
Tras analizar la negociación con el FMI y el fracaso del Presupuesto, Alberto Fernández y CFK pusieron proa hacia el 2022. Los dos coincidieron en señalar que el año próximo será clave para la recuperación económica y social, y que los índices de desempleo, pobreza y de la balanza comercial van a determinar el destino final del Frente de Todos.
A diferencia de otros cónclaves en Olivos, la Vicepresidente no exigió que rodaran cabezas en el Gobierno. Era un clásico político cuando Santiago Cafiero, Juan Pablo Biondi y Julio Vitobello cuidaban las espaldas del jefe de Estado. CFK ahora está enfocada en asegurar los límites de la negociación con el FMI, apuntalar en público y condicionar en privado a Alberto Fernández, y a preservar su poder interno pese a perder el quórum propio en el Senado.
POR OTRA PARTE JUAN MANZUR CONDICIONO SU PERMANENCIA COMO JEFE DE GABINETE A LA CONCRECION DE UN ACUERDO CON EL FMI.
TESTIMONIOS DE MARTIN TETAZ, FERNANDO IGLESIAS, MARIA O DONNELL, HORACIO ROSATTI, CARLOS PAGNI, HUGO GRIMALDI.
La Argentina se enfrenta a un 2022 en el que la tasa de crecimiento vista este año, resultado del rebote tras la pandemia, va a desacelerarse en forma abrupta. No se ven en el horizonte cercano soluciones significativas para una inflación que marcha en torno al 50% anual sin anclas a la vista y tampoco para el persistente déficit fiscal, mientras que el peso va a necesitar devaluarse y un programa con el FMI difícilmente sea suficiente para torcer el rumbo. Esa visión tan oscura surge del análisis que hizo sobre el país uno de los gigantes de Wall Street.
El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs distribuyó entre sus clientes un análisis de la situación económica de la Argentina y de las perspectivas para 2022 y el futuro inmediato. El reporte, que lleva la firma del economista jefe para América Latina Alberto Ramos, hace un repaso punto por punto por las distintas variables macro para concluir que el escenario está lejos de ser prometedor.
En su análisis citado por Bloomberg En Línea, Ramos asegura que la Argentina continúa siendo “un caso aparte” por sus políticas heterodoxas y su estrategia monetaria permanentemente laxa. El economista espera que la economía local enfrente vientos de frente debido a sus múltiples desequilibrios -inflación muy alta y presiones cambiarias impulsadas en parte por la emisión monetaria para financiar el déficit público-, además de todo tipo de desequilibrios microeconómicos resultado de regulaciones.
El stock de reservas es “peligrosamente bajo” sin que se esperen giros de política económica orientados a mejorarlo. Y sin dar por hecho un acuerdo con el FMI, Ramos tampoco deposita muchas esperanzas en que alcance para un cambio de rumbo.
“Se prevé una fuerte desaceleración del crecimiento en 2022, pero no de la inflación. El ajuste fiscal es urgente, pero no se está buscando. El ajuste del tipo de cambio es una necesidad, pero es una cuestión de difícil gestión dado el entorno de inflación muy elevado, superior al 50%. Las cuentas exteriores están ancladas por controles amplios pero insostenibles. En nuestra línea de base no prevemos grandes reformas fiscales y/o de fomento del crecimiento. Por último, tras los malos resultados de las elecciones de mitad de mandato, el Gobierno entrará en 2022 con un capital político y una representación en el Congreso reducidos”, sentenció.
OPINIONES DE MERCADOS POR JORGE RUSELER, TESTIMONIOS DE MAURICIO MACRI, LUCAS ROMERO, MARIA O DONNELL
Las acciones y los bonos iniciaron la semana con firmes bajas, en momentos en que las cuestiones políticas y económicas encienden luces de cautela luego de que el Presupuesto 2022 no fuera aprobado por el Congreso, con un contexto internacional marcado por una mayor aversión al riesgo
En la plaza bursátil, el índice líder S&P Merval de Bolsas y Mercados Argentinos caía un 1,3%, a 82.123 unidades, encabezado por la baja registrada en acciones energéticas y financieras. La semana pasada, el panel líder perdió un 2,6%.En Nueva York, los ADRs de empresas argentinas marcaban mayoría de descensos, en una jornada en la que Edenor y Ternium lideraban ese lote con retrocesos de 3,9%.El viernes, la Cámara de Diputados rechazó el proyecto de ley de presupuesto 2022, un trámite clave en la negociación que lleva adelante el país con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por una deuda de unos 45.000 millones de dólares."La imposibilidad de convertir en ley el Presupuesto 2022 representa un retroceso en la negociación con el FMI, ya que Argentina estaría dando una imagen política muy pobre", dijo la consultora ACM.
"Se tendrá que esperar hasta el 10 de enero, cuando seguramente se retomen los contactos con el FMI, para evaluar el efecto en el marco de la negociación con éste", agregó."Entendemos que aún no se reflejaron en los mercados las complicaciones que puede acarrear la falta de consenso político", dijo VatNet Research y estimó que "las consecuencias podrían consistir en agravar el desánimo y por tanto las perspectivas bajistas".En la región, los mercados de América Latina caían por una mayor aversión al riesgo debido al acelerado contagio de la variante ómicron del coronavirus.
En renta fija, los bonos soberanos en dólares caen hasta más de 4%. Las bajas son lideradas por el Bonar 2035 (-4,5%) y el Global 2035 (-4,2%).
En consecuencia, el Riesgo País, elaborado por el banco JP Morgan, sube 1,4% alcanza los 1.757 puntos, máximo desde principios de mes.
OPINIONES DE MARIA O DONNELL(ACTUALIDAD), NELSON CASTRO(LA PLAZA, FMI), ENTREVISTA A ORLANDO FERRERES Y JAVIER TIMERMAN
La acumulación de reservas es uno de los objetivos prioritarios que impuso el FMI al gobierno argentino para el 2022. A tal punto que fue un aspecto resaltado por el comunicado del organismo que se conoció el viernes último, luego de las reuniones mantenidas en Washington entre el staff del Fondo y los representantes del ministerio de Economía argentino. Se trata, sin embargo, de una expresión de buena voluntad: nadie hasta ahora explicó de qué manera se logrará fortalecer al Banco Central.
En teoría, los casi USD 42.000 millones de reservas que posee el BCRA serían suficientes para prevenir cualquier tipo de shock externo y reducir la fragilidad económica. Representan el 10% del PBI, un “piso” a la hora de evaluar niveles óptimos para cualquier país. Claro que se trata de una cifra “mentirosa”: incluye unos USD 10.000 millones de encajes de depósitos en dólares (corresponden a los ahorristas) y otros USD 20.000 millones del swap de monedas con China, que es difícilmente aplicable.
Los cálculos coincidentes de las consultoras económicas estiman que quedan sólo unos USD 5.000 millones de reservas netas y el nivel de reservas líquidas está en valores críticos. Es decir, el BCRA ya casi se quedó sin divisas para intervenir en el mercado cambiario, sólo puede hacerlo a cuentagotas.
El acuerdo con el Fondo también apunta a dedicar menos dólares del superávit a reducir los compromisos con organismos multilaterales. Habrá, eso sí, que destinar dólares para el pago de deuda con bonistas privados, aunque los montos no son tan significativos. En enero, por ejemplo, hay vencimientos por casi USD 700 millones que tendrán impacto directo en las reservas, pero luego el volumen se reduce sustancialmente.
Por otra parte, el BCRA seguirá interviniendo para suavizar la suba del tipo de cambio oficial. El objetivo es acelerar el ritmo de depreciación, pero de manera gradual. El propio Guzmán aseguró que la intención es que no haya movimientos bruscos del tipo de cambio en 2022, pero para eso precisará mantener un estricto cepo cambiario y seguir con la intervención oficial para abastecer la oferta de dólares. Por otra parte, las empresas también demandan divisas para hacer frente a los vencimientos de deuda que se presenten, aunque sólo pueden acceder al 40% del total. El resto deberán refinanciarlo, tal como viene sucediendo desde fines de 2020.
La clave para dar vuelta este goteo de reservas a pesar de las restricciones cambiarias pasaría por una recuperación de la confianza, acompañada de una baja del riesgo país. Esto permitiría que las empresas recuperen acceso a los mercados y así ingresarían dólares. Además, también podrían entrar divisas destinadas a inversión. Pero para eso habrá que esperar el acuerdo con el Fondo y mejorar las expectativas a partir de un plan económico, que por ahora sigue sin aparecer.
ENTREVISTAS A ENRIQUE SZEWACH, PATRICIA BULLRICH, EDITORIAL MARIA O DONNELL, DIEGO LEUCO, NELSON CASTRO
La política del Banco Central de mantener tasas de interés fuertemente negativas, es decir muy debajo de la inflación, se va acercando a su límite. La decisión de aumentar el ritmo de ajuste del dólar oficial requerirá tarde o temprano de rendimientos en pesos más altos para no frenar la liquidación de los exportadores. Por otro lado, los elevados niveles de inflación también jaquean la política de bajas tasas reales: un plazo fijo en pesos paga el 37% nominal anual contra una inflación superior al 50%.
El dólar oficial pasó de subir a un ritmo de 1% mensual a una tasa en las primeras jornadas de diciembre más cercana al 2,6%, es decir más del doble de lo que venía aumentando. Fue casi en paralelo con el anuncio que realizó el propio titular del Central ante industriales la semana pasada, cuando sugirió que se acercaba el momento de una revisión del esquema cambiario.
La suba de tasas es una medida que, en realidad, comienzan a tomar los bancos central de casi todos los países en un contexto de repunte inflacionario, provocado por la emisión monetaria para sacar a las economías de la recesión generada por la pandemia.
En Brasil, por ejemplo, la tasa de referencia subió 1,5 puntos porcentuales esta semana y ya se ubica arriba del 9%. La proyección es que podría llegar al 11,5% en los primeros meses del año próximo. Incluso la Reserva Federal norteamericana tiene previsto comenzar a subir las tasas de corto plazo para bajar la inflación, que se ubicó arriba del 6% anual. La excepción fue Turquía, que definió una baja de tasas a pesar del aumento de las presiones inflacionarias y precipitó una devaluación de su moneda ante el aumento de la desconfianza de los mercados.
La política de tasas del Central se mantuvo inalterada durante todo el 2021, a pesar de la caída de las reservas, la suba de la inflación y el aumento de la brecha cambiaria. Ninguno de estos datos fue suficiente como para conmover la política monetaria. La tasa de Leliq se mantuvo en 38% anual, mientras que para plazos fijos el piso de rendimientos se mantuvo en 37%, lo que representa una tasa efectiva de casi el 44% (si se reinvirtieran los intereses de manera mensual a lo lago de todo el año).
Acelerar el ritmo de devaluación sin ofrecer un incentivo de tasas en pesos podría resultar extremadamente peligroso. Fue la política que inicialmente siguió Juan Carlos Fábrega en el Banco Central a fines de 2013. La historia ya es conocida: a fines de enero de 2014 no quedó otro remedio que aceptar una devaluación que llevó el tipo de cambio de $ 6,50 a $ 8. Se trata del escenario menos deseado por el titular del BCRA, Miguel Pesce, que considera que un ajuste de estas características iría directamente a precios sin beneficio alguno para mejorar los niveles de competitividad.
Por otra parte, otra de las incógnitas es hasta qué punto un aumento de tasas puede afectar a las empresas y en general al circuito productivo. Sin dudas tendría un efecto recesivo, aunque al mismo tiempo los bancos están obligados a prestar a tasas subsidiadas para el sector productivo, lo que parcialmente compensaría aquel efecto negativo.
ENTREVISTAS A GERARDO MORALES, MARTIN TETAZ, JORGE ASIS, LA MESA POLITICA DE JOSE DEL RIO Y EDITORIAL DE JORGE RUSELER
Para Nicolás Zeolla, economista de FIDE, el Gobierno debe avanzar sobre un acuerdo que permita llegar a una solución al problema actual que es que Argentina no tiene capacidad de pagar los vencimientos del año 2022 y 2023.
“El acuerdo debería lograr el mayor plazo posible de repago, no debe aceptar ningún tipo de reforma de seguridad social, flexibilización laboral, un salto brusco en el tipo de cambio, la exigencia por el levantamiento de control de cambios, una compresión veloz del déficit fiscal que ponga en riesgo la recuperación, y condiciones sobre el financiamiento del déficit fiscal que implique no usar el financiamiento del Banco Central”, dijo el economista
Y agregó: “Luego la letra chica indicará otros detalles relevantes, en especial, que el nuevo acuerdo no tenga pagos en el corto plazo, ni de interés ni capital. Y que los vencimientos actuales se cancelen, no que se calcen con nuevos desembolsos, porque eso indicaría revisiones periódicas que sacarían capacidad de maniobra a la política económica”.
OTO DE ARCHIVO: El presidente de Argentina, Alberto Fernández, posa junto a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva. El objetivo final del Gobierno es poder sellar un acuerdo con el FMI que sea sustentable antes de marzo de 2022, REUTERS
Respecto a las implicancias sobre la economía argentina de un acuerdo con el Fondo, consideró que despejará la incertidumbre relaciona con “un volumen de vencimientos impagables”.
“Eso debería favorecer la estabilidad financiera externa que hoy en día está muy pesimista, ello traería consigo compresión riesgo país a valores más normales, aunque continúe a niveles muy altos para que sea posible emitir deuda en el corto plazo”, remarcó.
Para Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, un buen acuerdo con el FMI sería aquel que permita encaminar al país y restaurar la confianza externa. “El país necesita repagar su deuda externa. Un buen acuerdo sería aquel que restablezca la confianza en la economía. Para eso es necesario plantear un programa e ir cumpliéndolo. El programa que se plantea hoy no sé si va a permitir restaurar la confianza. Eso lo vamos a ver con lo que pase con la brecha, y con la cotización de los bonos y la tasa de interés en dólares. En dos años hay que poner la tasa de interés en dólares en un valor aceptable para que se abra el mercado”, analizó.
Menescaldi dijo que un buen acuerdo hará subir los precios de los bonos y bajar la tasa de interés, algo que impactará en la brecha cambiaria.
Respecto a las consecuencias de una buena negociación con el organismo multilatetal de crédito, dijo: “Las expectativas hoy están muy desancladas. Un acuerdo con el Fondo sería expansivo para los activos. Después hay que ver cuánto dura. Pasó con el acuerdo con los bonistas en 2020. Al principio ayudó a descomprimir pero después se fue diluyendo el efecto positivo porque no atacó el problema de fondo”.
“Deberían recuperar el precio de los activos, descomprimir los diferenciales de riesgo y también la brecha cambiaria. La inflación va seguir alta un tiempo, porque las cosas que hay que hacer implican más inflación en el corto plazo (por tarifas y normalización cambiaria) y ya hay mucha liquidez con lo que ya se emitió”, remarcó.
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