Olivenza es una localidad extremeña muy singular. Situada en plena Raya, en la frontera, fue portuguesa durante cinco siglos. Un pasado repleto de conquistas y reconquistas que, en herencia, le ha dejado una doble cultura. La mezcla ha calado hondo en la genética y en la cocina. La República de Portugal permite a los habitantes oliventivos obtener la doble nacionalidad. El centro histórico está repleto de azulejos en azul y blanco, con el nombre de las calles en un idioma y otro. Una biculturalidad que también deja huella en la economía. Una de las estatuas más famosas de Olivenza es la de un abuelo que lleva al nieto de la mano. El primero simboliza Portugal; el segundo, España. Una conexión que derriba fronteras.... Un reportaje elaborado por Julia Noriega y Enrique Treviño.