La política de Donald Trump sobre Venezuela está llena de contradicciones, una estrategia que parece ser pan para hoy y hambre para mañana. Lo que en su día se presentó como una victoria con la caída de Maduro, ahora revela sus complejidades. En el programa 'La Linterna' de COPE, el corresponsal en Washington, David Alandete, ha desgranado para Ángel Expósito las claves de este giro, donde Trump promete liberar presos políticos mientras elogia a Delcy Rodríguez y sueña con anexionar el país.
La última provocación de Trump ha sido un meme en redes sociales donde se ve la silueta de Venezuela con la bandera estadounidense y el texto 'estado número 51'. Como ha explicado Alandete en 'El Foco sobre América', esta idea es llamativa porque los republicanos bloquean la posible incorporación de Puerto Rico como estado 51. La diferencia clave, según el corresponsal, es que Venezuela tiene algo que Puerto Rico no: petróleo.
Este recurso natural es el quid de la cuestión. Desde el 3 de enero, Venezuela se ha convertido en el segundo exportador de petróleo a Estados Unidos, solo por detrás de Canadá y superando a México. Aunque Alandete aclara que EEUU es autosuficiente energéticamente y las importaciones responden más a cuestiones logísticas y de refinado, el dato revela un cambio drástico en las relaciones comerciales.
Mientras Trump coquetea con el régimen por su petróleo, promete liberar a todos los presos políticos venezolanos. Sin embargo, según los datos ofrecidos en COPE, todavía quedan unos 500 y sus familias están desesperadas. Es un tema que la Casa Blanca intenta evitar, llegando a vetar a periodistas latinos de eventos con el presidente para mantener una imagen de que 'en Venezuela todo va bien'.
A esta contradicción se suman las declaraciones del propio Trump, quien llegó a afirmar que "los venezolanos están bailando en la calle de felicidad". Esta visión choca con la realidad del país y con el duro discurso del expresidente contra los inmigrantes venezolanos en Estados Unidos. La situación de muchos ciudadanos es tan precaria que las soluciones habitacionales alternativas se vuelven una necesidad, un fenómeno que, aunque por otros motivos, también se explora en reportajes sobre personas que viven en furgonetas camper, en caravanas para ahorrar o que eligen un barco como vivienda.
En este complejo equilibrio, Trump parece inclinarse cada vez más hacia Delcy Rodríguez, a quien elogia públicamente. El objetivo es garantizar una estabilidad que atraiga inversiones de empresas estadounidenses. Esta postura deja en un segundo plano a figuras de la oposición como María Corina Machado, quien continúa su gira internacional en busca de apoyos.
El acercamiento a Delcy Rodríguez ha generado críticas incluso dentro del Partido Republicano. Muchos admiten con los micrófonos apagados que la situación es insostenible. "Esto es insostenible, no podemos tener una dictadura apoyada ahora por la Casa Blanca", confiesan algunos, según Alandete. El exconsejero de seguridad nacional, John Bolton, ha sido aún más directo.
Bolton advierte que, al mantener a Delcy en el poder, Trump se convierte en cómplice de sus acciones. "Cualquier abuso de los derechos humanos, cualquier detención, cualquier tortura que haga Delcy Rodríguez y su régimen, también es responsabilidad de Trump", ha sentenciado. Esta advertencia resuena con más fuerza al recordar que centros de tortura como El Helicoide siguen abiertos.
Mientras tanto, el expresidente Nicolás Maduro sigue en una cárcel de Brooklyn en régimen de aislamiento para prevención de suicidios, a la espera de un juicio que no ha comenzado. En otra de las decisiones controvertidas, Trump autorizó que Maduro pueda recibir dinero del régimen venezolano para costear su defensa.