No existe nadie que no haya sentido ansiedad, esa terrible e incómoda sensación con pensamientos y fantasías negativas y hasta catastróficas, donde hemos estado aprensivos y con síntomas físicos desagradables, como manos sudorosas, latidos exagerados, nerviosismo, respiración irregular, dolor de cabeza, mareos, temblores, y miedo acerca de hechos futuros reales o imaginarios, aunque también, encontramos algunos cuadros de ansiedad que se dan luego de eventos traumáticos, en donde la persona no puede dejar de pensar en lo sucedido, alterando todo su funcionamiento vital, en estos casos hablamos de un trastorno de ansiedad postraumático.