SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

By StarlyComedy
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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • Masaje al pene con la vagina.
    La mayoría de las veces que pensamos en estimular el pene, nos vamos directamente hacia la mano para darle una maravillosa masturbación. Estupendo. Pero a partir de hoy puede hacerlo también con su vagina. ¿Lista para hacer que su pareja, amigo o amante se acurruque en el regazo de la gloria? La vagina no solo es un genital receptor de las embestidas de penes erectos y toqueteos de gráciles manualidades. Nuestras vaginas no son seres inertes, al menos no deberíamos permitir que lo sean. Le animo a que se vanaglorie de las mil y una maniobras que su vagina puede hacer por el pene amado o deseado. Por ejemplo, masajearlo de una manera deliciosa durante la penetración.
    Sí, ha oído bien. No se haga las longuis y prepare pues su vagina para una hazaña sexual muy sencilla pero inusitadamente practicada. Aunque por ahora no puede salvar el mundo, lo que sí puede hacer su vagina es recorrer a base de contracciones el miembro viril. Veamos cómo.
    Todo depende de la fuerza de su suelo pélvico, de toda la musculatura vaginal. Que le quede claro que la falta de actividad vaginal conlleva el advenimiento de signos de atrofia en sus zonas íntimas. Aunque no nos lo enseñaron en la edad de la inocencia, es de imprescindible importancia mantener activa y ‘en forma’ nuestras respectivas vaginas. Denle vida y comiencen a entrenar desde ya. Bastará con que atienda las siguientes indicaciones:
    Contracciones vaginales, apretando a diferentes ritmos y velocidades como si quisiera contener la orina. Vamos, los ejercicios de aquel sabio doctor llamado Kegel para una vagina firme y fuerte.
    6 min
  • Mi primer anal.
    ¿Te imaginas que estás en tu casa y te llega un vídeo de ti misma y no sabes cómo ha podido pasar? ¿Cómo reaccionarías? ¿Y si te gusta? Nuevo relato erótico de la serie de relatos cortos de Azalí Macías.
    Le doy al play con los dedos aun empapados de mi orgasmos, repaso de nuevo aquella escena que me han dejado en el buzón en la que yo soy la protagonista, y vuelvo a excitarme.
    ¿Cómo puede ser si casi siento los temblores de la última corrida?
    Nunca pensé que alguien fuera capaz de captar toda esa sexualidad en mí, sobre todo cuando estoy limpiando la casa. Pero esos planos por debajo de mi falda, esos zoom a los pezones y la boca y el giro final de la cámara hacia la polla erecta del director son simplemente irresistibles.
    Miro la ventana preguntándome desde dónde demonios han podido grabarme.
    12 min
  • Don Jose - Relato erotico.
    Mí marido, Don jose, ya había escrito varios relatos contando el último verano en la playa, en el que me deje llevar y viví nuevas experiencias, hasta ese momento desconocidas para mí.
    Yo, Paula, después de darle muchas vueltas me decidí, valiéndome del anonimato, contar mí primera infidelidad, sentí mucha vergüenza, no en vano escribía sobre algo intimo, mis relaciones sexuales.
    Después llegó una segunda infidelidad y el contárlo tuvo su morbo, me desnudaba delante de vosotros lo que os hacia cómplices de mis experiencias sexuales.
    El escribir de forma anónima me animaba a contar intimidades y esto me excitaba.
    Por tercera vez me dispongo a contar una nueva aventura sexual que no por sorprendente deja de ser real.
    Aprovechando que salí pronto del trabajo decidí pasarme por la escuela de pintura de Lourdes, en ese momento una joven, completamente desnuda, hacia de modelo para un grupo de alumnos que intentaban plasmarla en sus lienzos, la escena atraía mi atención cuando Laura se me acercó "que sorpresa más agradable" ¿a que se debe la visita?
    "Me apetecía verte, había pensado tomar algo por ahí"
    "Que buena idea, me cambio y nos vamos"
    Yo seguía atenta a la modelo, sabía que Paula posaba desnuda algunas veces y le pregunté ¿que sientes cuando posas tú?
    Con una sonrisa maliciosa dijo "te veo muy interesada, anímate un día a probarlo, yo te preparo una sesión"
    La idea de posar desnuda delante de futuros pintores, el ser observada minuciosamente, me provocaba cierto morbo, por otro lado no sería una novedad estar desnuda delante de extraños, ya había estado varias veces en la playa "te tomo la palabra, no lo descarto" le dije.
    Al rato estábamos dando un paseo por la zona del centro, delante de nosotras había una tienda de lencería, le propuse a Laura comprar algún conjunto sexi con el que alegrar a Javier.
    La tienda tenía un aspecto antiguo, en su interior un tresillo de cuero estilo inglés adornaba la estancia, Roberto y Juan se ocupaban del negocio desde niños.
    Nos sorprendió la avanzada edad de los señores, nos miramos dudando si marcharnos "buenas tardes, llegan ustedes a tiempo pues íbamos a cerrar" nos dijo, amablemente, uno de ellos.
    La idea de dos viejecitos vendiendo bragas podía ser cualquier cosa menos seductora "si tienen que cerrar volvemos otro día" les dije.
    "No se preocupen, una vez dentro siempre atendemos, lo que si vamos hacer es cerrar pues es casi la hora"
    La edad de los señores nos dio confianza por lo que decidimos seguir "estamos buscando algún conjunto de ropa interior" les dije.
    Uno de ellos nos atendía mientras el otro ponía el cartel de cerrado, por un momento tuve la sensación de estar en una encerrona, pero el que se había presentado como Juan dijo "este año están de moda los tonos pastel"
    Sus modales educados me tranquilizaron, fuimos al probador, era bastante amplio.
    Laura se probaba una braga brasileña de color beige claro con encajes blancos que resaltaban sobre su piel morena, con las tetas a la vista estaba muy sexi, yo me puse una braga de algodón color lila también adornada con encajes "estás arrebatadora" dijo Laura con una sonrisa en la cara.
    En ese momento se habría la cortina y Juan como si fuese lo más normal del mundo preguntaba ¿que tal les queda?
    Nuestra primera reacción fue taparnos las tetas y probablemente atada por la sorpresa y sin entender que pasaba dije "no estoy segura"
    Esto le dio pie para tocando el elástico de la cintura decir "seguramente una talla menos les quedará mejor" se marchó un momento y apareció con varias cajas que dejó sobre una silla, nos mostró una braga brasileña de color negro muy provocadora.
    Viendo que se quedaba esperando, miré a Laura buscando que hacer, me miró sonriendo al tiempo que se encogió de hombros "Paula, si fuesen mujeres lo veríamos normal" ¿no defendemos la igualdad entre ambos sexos? "pues actuemos en consecuencia, además si son dos viejecitos entrañables" en ese momento retiraba las manos de sus tetas para quitarse las bragas, estaba totalmente desnuda, Roberto y Juan la miraban abiertamente.
    Aunque estaba acostumbrada a verla desnuda, un escalofrío recorría mi cuerpo cada vez que esto pasaba, su piel oscura, el negro de sus pezones, el abundante pelo negro de su pubis, me gustaba.
    Noté que empezaba a excitarme y sin ningún pudor me quité las bragas y dije "deja que me lo pruebe yo"
    Juan retiró por un momento la mano en la que tenía la braga, quería alargar el momento, estábamos completamente desnudas, nos miraban con cara de felicidad "estáis buenísimas" dijo Roberto que había seguido la escena desde el mostrador, Juan nos ofrecía un segundo modelo de color rosa palo igualmente provocador.
    Intentando dar normalidad a lo que estábamos viviendo nos los pusimos tranquilamente, nos miramos al espejo, lucían nuestros redondos culitos "la verdad es que estamos muy apetecibles" dijo Laura.
    Recordé el deseo de Javier de tener nuevas experiencias y me deje llevar ¿os importa hacernos una foto? dije.
    Laura me miró sorprendida "es para enviársela a Javier, le gustan estas cosas, le dije.
    Juan nos hizo un par de fotos que envíe al teléfono de Javier, al instante nos envió un mensaje ¿donde estáis? ¿que hacéis en bragas?
    Decidimos hacer una vídeo llamada para que nos viese, Laura se movía, quizás por su sangre caribeña, con mucha naturalidad, sus movimientos resultaban excitantes "estamos probándonos bragas con estos dos amables señores" dijo Laura.
    Nos cambiábamos de modelo lentamente, alargando el tiempo de nuestro desnudo, savia que Javier lo estaba disfrutando y a nosotras tampoco nos suponía un gran esfuerzo hacerlo.
    Entonces Javier nos sorprendió con hacer realidad una de sus fantasías sexuales "quiero que os dejéis tocar por esos señores"
    Laura incrédula de lo que acababa de oír dijo ¿estás seguro de lo que estás pidiendo?
    Javier se reafirmó en su petición "quiero ver que se siente al ver a tus chicas manoseadas por otros hombres"
    Mire a Laura buscando aceptar el deseo de Javier, en mi interior pensaba que se lo debíamos pues nosotras le habíamos sido infieles.
    Al ver que Laura no se oponía dije "podéis tocarnos"
    Los dos viejecitos se acercaron, de forma delicada empezaron a tocarnos las tetas, sus dedos jugaban con nuestros pezones de forma experta.
    El culo de Laura, a la vista por el tanga que llevaba, era manoseado elegantemente por Juan.
    Roberto metía la mano en mí braga y pasando el dedo por los labios vaginales terminaba introduciéndolo, me pareció que esto no era nuevo para ellos "no se porque creo que no es la primera vez que hacéis esto" dije.
    "Hay muchas clientas que están deseando un poco de fantasía fuera del matrimonio" dijo Roberto, en ese momento nos mostraba su pene, era más grande que el de Javier y sorprendentemente eréctil para su edad. Juan siguió los pasos de su hermano y nos enseñaba el suyo, igualmente eréctil y de parecido tamaño.
    A pesar de no sentirme cómoda por la situación, empezaba a estar excitada, el deseo de alcanzar el orgasmo me empujó a seguir.
    Laura consciente de mi excitación, cogiendo el pene de Juan empezó a hacerle una paja mientras le chupaba suavemente la punta.
    En el móvil vi a Javier masturbarse. Seguramente movido por la excitación, dijo "estoy a cien, tenéis que llegar hasta el final"
    Yo estaba decidida a complacerle, me apoye en el tresillo con el coño dispuesto a ser penetrado, hecho que Roberto aprovechó para empezar a follarme. Sus envestidas eran cada vez más profundas, por momentos sentía que iba a romperme por dentro, el placer me invadió y empecé a gemir, el orgasmo no tardó en llegar.
    Javier respiraba agitadamente, señal de que se estaba corriendo.
    Roberto mirando a su hermano dijo "nunca lo he hecho con una morenita" poniéndose detrás de Laura le introdujo la polla mientras ella seguía chupándosela a Juan.
    El orgasmo de los hermanos inundaba de semen la boca y el coño de Laura que al momento jaleaba la llegada de su orgasmo.
    Después de vestirnos volvimos a casa en silencio, seguramente avergonzadas por lo que acabábamos de hacer. Al llegar a casa Javier eludió hablar de lo sucedido.
    Cuando fuimos a dormir un pensamiento me invadía, esta tarde habíamos atravesado una línea roja muy peligrosa que ponía en peligro nuestra relación.
    Decidí que al día siguiente hablaría con Laura y Javier para que esto no se volviera repetir.
    6 min
  • Sin querer queriendo caí con mi cuñada.
    Nunca pensé que pudiera suceder una cosa así, pero a veces las casualidades, el azar o la suerte tienen estos guiños tan excitantes. Todo sucedió con motivo de la boda de hija y la protagonista de esta historia es Leonor la madre del novio, es una mujer de 62 años muy bien llevados, viuda, conserva bien la figura, unos pechos no muy grandes pero firmes y un culo que llamaba la atención. Unos glúteos firmes, además que sabe realzarlos con ropa bien ajustada, siempre nos hemos llevado bien aunque no nos vemos con frecuencia pues vive en otra ciudad y solo coincidimos cuando viene de visita.
    La cosa comenzó a cambiar a raíz de que nuestros hijos después de un tiempo de convivencia decidieron contraer matrimonio, los viajes se hicieron más frecuentes y la relación entre nosotros cada día aumentaba, tengo que apuntar que yo soy viudo también, así que ella se involucró de lleno en los preparativos de la boda.
    En las primeras visitas se alojaba en el apartamento de la pareja, que era bien pequeño, pero cuando se hizo más continuo y después de hablarlo con ellos le sugerimos que se vinera a mi casa, es amplia tiene varias habitaciones y está relativamente cerca del apartamento de la pareja.
    Al principio puso algunas objeciones, empezando por el temor de ir a vivir con un hombre, que no quería molestar, excusas y más excusas, pero al final de regañadientes aceptó.
    Una vez instalada en mi casa comprobó que sus miedos eran infundados, intenté complacerla en lo que pude y fue entonces cuando me di cuenta lo buena que estaba, lo tenía todo, labios carnosos, unas tetas bien puestas, unos pezones que al cualquier roce se endurecían, y como he descrito antes un culo espectacular.
    La boda se acercaba y Leonor cada día más nerviosa parecía que era ella quien se iba a casar, intentaba tranquilizarla, saliendo a pasear, hablar de ella, de lo hermosa que era, que bien conservaba su figura, y notaba como se sonrojaba y se ponía nerviosa pero que le gustaba, cada día un poquito más osado, y provocándola con miradas, insinuaciones sin notar ningún tipo de rechazo, todo lo contrario.
    El cambio de aptitud en la casa fue más relajado, se vestía de una manera informal, como era verano bajaba con camisetas que dejaban ver sus muslos, marcando sus pezones o el piquito de los buenos días primero en la mejillas y cada vez de los labios y una alegría en su cara que me provocaban unas enormes erecciones. Ya era hora de pasar a la acción.
    Los dos teníamos unas ganas locas de follar pero nos faltaba el último empujón, buscar la excusa, la ocasión llegó cuando nuestros hijos nos invitaron a cenar para probar el menú que iban a servir el día de la boda.
    Leonor apareció con un vestido negro ajustado, que remarcaba todos su encantos, un maquillaje suave que iluminaba su cara, estaba para comérsela entera, cuando la vi tuve que hacer esfuerzos para ocultar la erección que me produjo, ella enseguida se dio cuenta que algo me ocurría porque me pregunto si me pasaba algo mientras se movía lascivamente.
    La cena transcurrió entre unos platos excelentes, mejores vinos y una calentura que tuve que remediar en el baño con una paja monumental. Al terminar la cena, le propuse a Leonor ir a tomar unas copas antes de retirarnos a casa, cosa que no quiso advirtiéndome que estaba un poco mareada con los vinos de la cena. Al salir a la calle comprobamos que la temperatura había bajado y estaba tiritando de frio asi que le puse por encima mi americana y la puede abrazar para hacerla entrar en calor lo que agradeció dejándose que pudiera apreciar la dureza de sus pechos y el primer gemido salió de su boca, seguido de un suave beso de agradecimiento, continuamos caminando cada vez más agarraditos y los besos fueron aumentando y nuestras lenguas se encontraron por primera vez, los dos teníamos ganas de más asi que pillamos un taxi para llegar lo antes posible a casa, durante el trayecto pude comprobar los húmeda que estaba pues discretamente, nos metimos mano yo a su cuca y ella también pudo sentir la dureza de mi polla.
    Nada más entrar a casa nos desnudamos rápidamente como dos jovencitos sedientos de sexo, enseguida noté como su boca buscaba mii polla, la cual se tragó como si no hubiera un mañana, la lleve hacia el sofá y comencé a lamer su chocho, que estaba completamente mojado, sus labios vaginales rosados y un clítoris abultado que ricos que estaban, Leonor seguía lamiendo mi polla y mis huevos de una forma majestuosa en un 69 de categoría, después de un rato de lamidas mutuas ya estábamos a punto de corrernos cuando me pidió que le pusiera mi polla entre sus tetas que quería que me corriera ahí, alternaba la paja entre sus tetas con chupadas del capullo hasta que me viene, la inunde de lechita, y me limpió toda mi verga, ahora me tocaba a mi satisfacerla como correspondía, desde de comerme sus tetas y jugar con sus pezones duros como piedras, fui bajando hasta su cuca, primero le metí un par de dedos que entraron con suma facilidad, y después fue mi lengua la que alternaba sus labios con su botoncito, los gemidos cada vez eran más fuertes y seguidos, noté como se arqueaba y enseguida los fluidos comenzaron a brotar atrapando mi cabeza entre sus piernas mientras mis dedos apretaban sus pezones. Casi sin respiración nos quedamos tendidos en el sofá. Nuestra noche acababa de empezar, nos fuimos a la ducha y el agua tibia nos hizo recuperar de nuevos la ricas sensaciones nos secamos mutuamente y nos fuimos a la cama, con suavidad comenzamos de nuevo a acariciarnos, comencé a comerles sus orejas, recorrí su cuellos y noté como sus pezones se endurecían mientras nuestras lenguas se volvían a encontrar, mientras sus manos pajean mi polla que de nuevo comenzaba a endurecerse, de nuevos los suspiros y gemidos comenzaron a sonar, ataque sus tetas y sus pezones y mi pija se ponía cada vez más dura, con mis dedos comencé a acaricias su chocho y metiendo un dedo por su ojete, no sé si por la excitación o porque le gustaba no hizo ningún signo de rechazo todo lo contrario, estábamos bien calientes, asi que después de comerme sus pezones hasta la saciedad bajé hacia su cuca y su ano, iba alternando su panocha y culito no sabría decir cual estaba más apetecible, los gemidos eran cada vez más fuertes, mientras sus fluidos salían
    - Me corro, me corro, gritaba como una posesa
    Me tumbó en la cama y se tragó mi polla, lamia mi polla mis huevos, y sus manos acariciaban mis tetillas hambrientas de sexo.
    - Quiero que me la metas hasta el fondo, pero comienza por mi culo.
    Se bajó de la cama y se puso a cuatro patas, metiéndose un dedo por el ojete
    - Por aquí quiero tu polla, lléname con tu leche mis entrañas
    Se la metí por su concha para empaparme de sus fluidos, y le llené el ojete con mi saliva y comencé a meterle primer un dedo que entraba bien, le di a chupar dos dedos y cuando estaban bien mojados se los metí con su ano sin grandes problemas cuando note que entraban con facilidad fue el turno para mi capullo, al principio le costó entrar un poco pero con unos movimientos pélvicos enseguida encontró el camino, no era la primera polla que entra por ese agujero-
    - Así, cabron hasta el fondo
    Mis huevos chocaban en sus nalgas y se la metía hasta las entrañas mientras se masturbaba, gemía cada vez más fuerte
    - Más, mas, quiero que me partas el culo, no pares.
    Cada vez más rápido estaba a punto de correrme dentro de ese culo maravilloso.
    - Me corro, dame tu leche calentita en mis entrañas
    Mientras jadeaba y movía su culo para que mi polla entrara y saliera y no se escapara nada, no aguanté más y le llené con mi leche, la dejé dentro mientras Leonor aplastaba sus tetas en la cama derrumbada y respirando profundamente, poco a poco mi polla fue perdiendo fuelle, se la saque te culo y me tumbé en la cama para también descansar, se volvió y tomando mi polla la comenzó a limpiar con suaves lengüetadas.
    Nos habíamos quitado de encima todas las ganas y nuestros deseos los habíamos hecho realidad, dormimos abrazados llenos el uno del otro.
    11 min
  • Con el esposo de mi amiga.
    Jose, madrileño de pura cepa, cambió su nombre a Joe desde que estudiara High School en un instituto en Pittsburgh, concretamente en el Carrick High School, en el 125 de Parkfield Street. Sus padres lo enviaron allí para que tuviera un buen nivel de inglés antes de empezar la carrera de Bioingeniería a su regreso a Madrid.
    Joe, además de buen estudiante, tenía muy desarrollada su habilidad para la narrativa, en el cole desde pequeño destacó en los concursos de escritura de cuentos, relatos de navidad y otros.
    En su estancia en Pittsburgh, además de los estudios, destacó también por su éxito con las chicas. Y es que Joe era realmente encantador, alto, delgado, moreno, de pelo ondulado y ojos de color avellana. Uniendo ambas cosas, sus artes amatorias y narrativas, se aficionó por la escritura de relatos eróticos, afición que iba cultivando con el paso de los años. Ahora Joe tiene 43 años y trabaja en un grupo investigador de biomedicina, en Madrid. Publica con frecuencia relatos eróticos en diversas plataformas en internet. En una de estas plataformas entró en contacto con Lory, pues ella previamente había publicado un relato incestuoso que le gustó y le resultó muy excitante, y le escribió para felicitarla y enviarle algunas sugerencias. Se cruzaron varios emails, se cayeron muy bien, y pronto surgió la idea excitante de conocerse personalmente para cambiar impresiones.
    Lory era más joven que Joe, tenía 29 años, rubia natural, de estatura media, y unos preciosos ojos verdes, muy expresivos. Un cuerpo atractivo, sensual, y una personalidad extrovertida. Lory era originaria de Perth, en Australia. Su padre era un acaudalado empresario, que se había casado con una española, a la que conoció en un viaje de negocios en Madrid. En los últimos años, el padre de Lory desarrolló fuertemente sus negocios, abriendo sedes en varias partes del mundo, entre ellas España.
    Lory no era solo una chica sexi, también era muy disciplinada y muy exitosa en los estudios. Destacó en el Bachillerato y en su Grado de Economía en Harvard, y después dirección de empresas en UCLA, donde representante de los alumnos y premio extraordinario de postgrado. Esta era una de las cualidades de Lory: cuando le gustaba algo, siempre quería ser la mejor. La mejor estudiante, la mejor profesional, la mejor seductora, y esto último vaya si lo era. Pero, no, realmente no era una chica fácil que cayera rendida ante cualquier chico. Más bien lo contrario, Lory era selectiva y los candidatos a sexo con ella debían cumplir exigentes requisitos. Vamos, que no follaba con cualquiera. Además, su atractivo sexual, jugaba a su favor, para poder elegir entre los muchos machos candidatos.
    Con todo su bagaje formativo, Lory pronto fue un fuerte apoyo para la expansión internacional de los negocios de su padre, y con motivo de eso, viajaba por todo el mundo, y de manera particular a Madrid, en España, donde seguía viviendo Joe.
    Retomando el inicio del contacto entre Lory y Joe, tras varios emails, donde desafiaban su capacidad narrativa, con excitantes microcuentos eróticos, finalmente, en uno de los viajes de Lory, quedaron para tomar café en un Starbucks por el centro de Madrid. No se conocían físicamente y tuvieron la idea de no describirse previamente, para ver si adivinaban dentro del Starbucks quién era quién. Una idea excitante, sin duda.
    Joe llevaba su clásica vestimenta casual de marca, con un plumas azul. Era invierno, casi Navidad, y hacía bastante frío por la calle. Lory llevaba una cortísima minifalda negra, pegadísima al cuerpo, pero no se notaba, porque iba cubierta con un anorak oscuro bastante largo. Cuando ella llegó al Starbucks, donde la temperatura era muy agradable, abrió su anorak, dejando ver unas preciosas piernas largas enfundadas en unas medias también negras. Joe, que ya estaba dentro, rápidamente imaginó que era ella, porque iba vestida igual que un personaje de uno de sus relatos eróticos… La verdad es que Joe sintió una excitación súbita, y le incomodó algo no dominar la situación, pero se rehízo de ello y se dirigió al encuentro con Lory.
    - La señorita Jonhson, supongo?, dijo en tono divertido y galán, mientras esbozaba su mejor sonrisa.
    - Oh, sí, claro, tú eres Joe. Por fin nos conocemos!!!. Me alegro.
    - Eres más o menos como imaginaba: una mujer preciosa. Yo también me alegro de conocerte, Lory.
    Lory abrazó a Joe, diciendo que tenía muchas ganas de estar con él. Joe tuvo que emplearse a fondo en su autocontrol porque ese largo abrazo, le llenó de sangre su androgeneidad, y no quería causar una mala primera impresión a Lory. Varios cafés, algunas cookies, mucha conversación, y pronto se trataban como si se conocieran físicamente de hace muchos años. La verdad es que los emails previos y el intercambio de relatos eróticos entre los dos, favoreció mucho esta buena química.
    Lory había llegado a Madrid hacía dos días desde Nueva York, y todavía tenía un poco de jet-lag. También sentía que sus hormonas necesitaban calmarse con un buen polvo, y que Joe era sin duda en ese momento el mejor de los candidatos.
    Tras un par de horas en el Starbucks, Lory preguntó a Joe si le apetecía dar un paseo hasta su hotel, que estaba a una media hora caminando. Joe, aceptó de buen grado la idea, intuyendo las verdaderas intenciones de Lory.
    - Gracias, Joe. Te agradezco que me acompañes. Estoy algo cansada y me vendrá bien un poco de descanso en mi hotel (realmente en su pensamiento, Lory deseaba su compañía y echar un buen polvazo con él en el hotel).
    Con amenas conversaciones caminaron por calles famosas de Madrid, como la Gran Vía y La Castellana. En esas conversaciones hablaron también de sus respectivos proyectos de nuevos relatos eróticos, lo que sin duda excitó a ambos. Tras una buena caminata, llegaron a donde Lory estaba alojada: en el cinco estrellas Rosewood Villa Magna, donde ella tenía reservada una preciosa suite, en una de las plantas superiores.
    Eran ya casi las dos de la tarde, y ella sintió un fuerte cansancio y sueño. En ese momento pidió a Joe que la acompañara hasta su habitación.
    - Joe, cielo, estoy tan cansada que me gustaría que me acompañaras para no dormirme en el ascensor del hotel.
    - Claro, Lory, será un placer acompañarte, preciosa. Y si te duermes en mis brazos, mejor, jajajaja.
    Joe se dio cuenta de que era una clienta habitual del hotel por el modo preferente en que la trataron en la recepción.
    - Necesito hacer algo para no quedarme dormida ya, Joe.
    Y diciéndole esto se abrazó a él dentro del ascensor, sus cuerpos se fundieron como si fueran uno y así estuvieron hasta la planta 10, donde estaba la suite de Lory. A esas alturas la erección de Joe era ya absolutamente indisimulable.
    Abrieron la puerta de la suite, y Lory le dijo a Joe:
    - Siento contigo una cercanía y una confianza como si te conociera de toda la vida. Ojalá tú sientas lo mismo. Voy a dormir un rato, si quieres puedes hacerlo tú también conmigo, a mi lado. Suelo hacerlo desnuda, y me gustaría que hoy también fuera así. Para mí la desnudez es confianza y naturalidad, Joe.
    - Por mi parte perfecto, y además te acompaño en lo que a desnudos se refiere. También es algo que suelo hacer con frecuencia. Me encanta dormir desnudo, y me encanta también practicar el nudismo. Lo hago siempre que puedo.
    Lory estaba de espaldas a Joe. Se quitó el anorak, los zapatos, las medias, la minifalda, la blusa y el sujetador, quedando tan solo con su tanga de encajes negros. Joe se moría de ganas por verla de frente…. y verle también las tetas y follarla. ¿Cómo serán sus tetas, se preguntaba?. Ella se giró levemente y se metió en la cama, contorsionó sus caderas para quitarse la braguita y, ya totalmente desnuda, dijo a Joe:
    - Te has quedado muy parado. Vamos, anímate tontorrón y duerme un rato conmigo. ¿No quieres saber cómo es el tacto de mi piel? Te aseguro que es deliciosa. ¿A qué esperas? Vamos, hombre!
    - Oh, sí, claro, perdona, Lory. Es que no tenía muy claro qué hacer.
    - Vamos, quítate ya esa ropita de pijito madrileño, y dame un poco de calor. Este día frío me ha dejado el cuerpo destemplado. Necesito tu calor, uhmmmmmm!
    - Lo único que, además de calor, quizás vas a sentir también algo duro ahí abajo. Le dijo, pícaramente, Joe.
    - Mejor entonces para mi… y para ti, no te parece, Joe?
    Joe, tenía en ese momento una mezcla de sensaciones. Por su puesto, que estaba en la gloria de estar justo en esta situación, pero no tenía muy claro cómo actuar. El cansancio de ella lo dejó un poco aturdido.
    - Déjate llevar por ella, Joe. Pensó que eso sería lo mejor.
    Se desvistió entonces totalmente, y con una bestial erección se metió en la cama junto a Lory.
    - Vamos, acércate más, tengo frío…. Y tengo ganas de ti. Dijo ella.
    Sus cuerpos ahora no podían tener más puntos en contacto. Él la abrazó de espaldas y se encajaron a la perfección. La polla de Joe estaba, sin penetrarla, justo en la entrada de la vagina de Lory, por detrás.
    - Qué gustirrinín, Joe. Uhmmmmmmmmm…..Te pido que no te muevas ahora mucho porque quiero dormir. Siento tu tranca perfectamente, pero déjala ahora quietecita porque, aunque me muero de ganar por follar contigo, será mejor hacerlo dentro de un ratito, cuando descansemos. No te parece buena idea?
    - Oh, sí cielo, mi problema, como dices será contenerme para no moverme demasiado. Me has puesto muy muy burro. Será todo un reto todo este tiempo de espera.
    La punta de la polla de Joe estaba en la entrada de la gruta de Lory. Evitó moverse inicialmente y, poco tiempo después, Lory se quedó profundamente dormida por el cansancio. Como todavía no le había visto los pechos, aprovechó el momento para sobarlos y calibrar su tamaño.
    - Fácil una talla 100, pensó. Y pezones grandes y bien duritos, como a mí me gustan. Madre mía, que bien pinta esto. Y su piel es como la mejor de las telas de seda, aaahhhhhhhh!
    Obviamente Joe no tenía jetlag y no podía y no quería dormir, menos en esa caliente situación. Entonces se le ocurrió la idea de follarla muy suavemente mientras Lory dormía. Comprobó que ella ya estaba en una fase de sueño profundo, se separó un poco de ella sin perder totalmente el contacto de su piel, se masturbó para volver a tener bien erecta su polla, y se volvió a pegar totalmente a su espalda, pero ahora buscó entrar un poquito en ella, mientras le acariciaba y pellizcaba suavemente los pezones. Lory todavía tenía la vagina bien húmeda por su anterior excitación, y no le costó a Joe introducirse levemente en ella. Así se mantuvieron un buen rato, Joe quería ir conquistando cada vez más el territorio de Lory, y muy poco a poco se la iba metiendo cada vez un poco más. En algo más de media hora había conseguido tenerla totalmente entera dentro de ella. En esta postura se movía muy lentamente. Lory seguía totalmente dormida pero emitía leves gruñiditos de placer de vez en cuando, y, por supuesto, seguía totalmente mojada, cada vez más. Así pasaron algo más de horas, y Joe se había mantenido sin eyacularla, con un coito tántrico muy placentero. Una técnica que él dominaba a la perfección.
    Lory se giró levemente, saliendo la polla de Joe de dentro de ella. Se estaba empezando a despertar de su sueño. Unos minutos más tarde ya estaba totalmente despierta.
    - No sé que ha pasado, Joe, pero me he despertado con unas ganas locas de follarte. ¿Qué me has hecho para calentarme tanto? ¿Me has dado algún afrodisíaco? Tú no te irás ya de aquí hasta que me dejes el coño pelado y dolorido por un sexo loco entre nosotros.
    - Si te soy sincero, ya llevamos casi tres horas follando. Por eso estás tan cachonda.
    - Ahora entiendo, entonces, cómo puedo estar tan encharcada, jajajaja. Es como si me hubiera meado, jajajaja.
    - Entonces te has aprovechado de mí, mientras dormía, eh? Ahora, entonces, me las vas a pagar, porque pienso follarte hasta reventarte.
    - Dame unos minutos y verás de lo que soy capaz, añadió Lory.
    Los dos seguían desnudos en la cama. Tenían un poco de hambre porque no habían comido nada y Lory llamó al servicio de habitaciones para que subieran algo para tomar. En 20 minutos llamaron a la puerta para servirlo, y Lory, totalmente desnuda, abrió de par en par la puerta al chico que lo llevaba. El pobre se quedó con la boca abierta de par en par, y casi se le cayó la bandeja. Lory se la recogió de las manos y le obsequió con un besazo en los labios.
    - Si te portas bien, mañana tendrás tu buena propina. Ahora a mantener la boquita cerrada. Has comprendido?
    Las ganas de follarse de los dos eran ya descomunales, irreprimibles, y por eso tomaron rápidamente la comida. Las fresas del postre fueron a parar por distintas partes de sus cuerpos y comenzaron un juego para devorarse entre sí con sabor a fresa. La última, en la vagina de Lory, sirvió para que Joe iniciara una comida épica de su chocho. Así estuvo un buen rato, hasta arrancó de Lory su primer orgasmo.
    - Hostias, Joe, que lengua tienes, cielo, ya me ha venido el primero. Pero no te preocupes porque soy multiorgásmica, y voy a necesitar muchos más para que se me pasen la ganas. Esto no ha hecho más que empezar.
    Dicho lo cual se metió la polla de Joe en su boca y empezó a comérsela como si le fuera la vida en ello. La cantidad de saliva de Lory era impresionante, y pronto le arrancó la primera lechada a su galán madrileño. Salivas y mucho semen se mezclaron, provocando arcadas en Lory, y otro orgasmo más en ella, porque Joe la había estado masturbando mientras lo comía la polla.
    - Ahora quiero sentirte muy dentro de mí, Joe. Ven y fóllame, por favor, me muero de ganas. Pero hazlo como cuando estaba dormida, tú no te muevas. Yo llevaré el ritmo de la penetración.
    Lory se puso a cuatro patas en la cama y Joe entró de nuevo en ella, metiendo la puntita en la cueva de Lory, perfectamente lubricada.
    - Te has equivocado de camino, amor, quiero que entres por el otro agujero, un poquito más atrás.
    Ella sacó un frasquito de lubricante del cajón de la mesilla, y Joe se lo fue poniendo en su agujero anal, con calma, hasta que vio en ella una buena dilatación.
    - Métemela ya, por favor, no puedo más. Me muero de ganas. Uffffffff, cómo me pones! Entra yaaaaaa!, por favor. Fóllame yaaaaaaa, cabronazo! A qué cojones estás esperando?
    Joe entró con suma facilidad, pero los dos querían ir muy poco a poco con movimientos muy lentos. Sin embargo, no pudieron contenerse y empezaron a acelerar el ritmo.
    - Fóllame, cabrón, no pares, no pares, sigue. Así, así, agggggghhhh!, dale, dale. Siiiiiigueeeee, más, más, más.
    Lory se corrió abundantemente con una buena carga de squirt y él le echó dentro unas nuevas descargas de lefa. Se tumbaron para recuperarse durante unos minutos, mientras hablaban de asuntos más banales, sus negocios, sus relatos, sus folladas, sus cosas de la vida. Pero tenían tanta sed el uno del otro, que en poco tiempo ya estaban de nuevo excitados y con ganas de seguir follando.
    - Ahora sí que va a ser por delante, y muy poco a poco. Quiero disfrutar de esa maravillosa polla, sin prisa. Hasta mañana por la mañana no tengo nada que hacer. Y espero que tú tampoco.
    Durante toda la tarde y parte de la noche recorrieron todo el catálogo de posturas del kamasutra (misionero, perrito, cucharitas, tijeras, mariposa, etc.).
    - Verdaderamente eres insaciable, Lory. No he conocido una mujer más multiorgásmica que tú. Y créeme si te digo que tengo un buen puñado de experiencias, desde la época en Pittsburgh hasta ahora. Creo que llevamos casi siete horas de sexo. Ha sido fantástico, a veces, pausado, a veces salvaje, por delante, por detrás, por los lados. Por mí basta ya por hoy. Tengo la polla más pelada que una calva reluciente.
    - ¿Quieres que nos suban algo de cena y te quedas a dormir conmigo? Dormir, eh? Dijo Lory.
    Así lo hicieron, ordenaron que les subieran, ahora no algo rápido, sino bien elaborado, y en la suite, de noche, con vistas fabulosas al Paseo de La Castellana, en Madrid, disfrutaron de una magnífica cena y conversación. Lory seguía con su jet-lag y a medianoche se disculpó de Joe, porque necesitaba imperiosamente volver a descansar.
    - Vale, Lory, con la condición de que haya una sesión más y de que me dejes a mi tomar la iniciativa, dijo Joe. Me gustará que te duermas abrazada a mí, mientras te hago el amor muy lentamente.
    - Pues, a tu entera disposición, caballero.
    De nuevo Joe acopló perfectamente la parte delantera de su cuerpo con la parte trasera de Lory. Esperó a que se durmiera, pero esta vez sí que acabó derramando toda su simiente en el interior de ella.
    FIN DEL PRIMER CAPITULO.
    11 min
  • Un trío inesperado.
    Para aquellos que no haya leído los anteriores relatos, les pondré en situación:
    Alina es una chica de 38 años, bajita, regordeta, con 90c de pecho y anchas caderas, de media melena rizada y ojos castaños; muy risueña, alegre, cariñosa y muy muy viciosa. Tiene novio, Manuel, muy liberal y más cerdo que ella y una hija, y viven juntos y felices en Barcelona. Había acudido dos días a un congreso en Madrid con unos compañeros, con su jefe Severino, un hombre de 48 años, también bajito, fortachón y de barriga cervecera; y el informático de la empresa, Santiago, de 18 años, alto, deportista y con el pelo recogido en un moño.
    La noche anterior su jefe se la folló con su enorme polla en la habitación, y a la mañana siguiente desvirgó a Santiago en los lavabos, y después su jefe volvió a follarla.
    Severino les había regalado a todos una noche más de hotel y al día siguiente, lunes, libraban en el trabajo ya que el ave salía a las 8 y poco de Madrid a Barcelona. Eso más o menos era lo que decía en una circular su jefe por mail a todos los invitados. Por supuesto, los que no fueron tenían que pencar como cabrones.
    Eso le daba a Alina una noche más de, digámoslo así, tranquilidad. Sin novio, sin hija. Iba a aprovecharla.
    Seguía sentada al lado de Sebastián, el informático que acababa de estrenar, en la mesa del salón comedor.
    - Esta noche, si quieres.....podemos jugar un ratito- Le dijo.- Yo ahora me voy a dar una ducha y saldré a dar una vuelta. Tú mismo- Lo dejó con la palabra en la boca y se levantó.
    No le faltaban motivos para darse una buena ducha; le escocía el coño del semen que aún derramaba y se le estaba secando en los labios de la vulva. Subió a la habitación y se remojó entera quedándose como nueva, se vistió y salió a dar un paseo por la transitada ciudad.
    No pasaron dos horas que volvió al hotel, no había nada que la llamara la atención fuera. Sudada del paseo, se volvió a duchar; total, ella no pagaba le agua.
    Cayó de bruces en la cama vestida sólo con el albornoz recio de mil lavados del hotel y apestando a gel de ducha barato, pero limpia al fin y al cabo, y con las primeras bragas que pudo coger de reserva de la maleta, suerte que trajo ropa de más. Cogió el teléfono y empezó a escribir WhatsApp, primero a Manuel preguntándole cómo había ido el día, como estaba su hija e informándole de la buena nueva que ahora era jefa de departamento, omitiendo los escabrosos detalles de su ascenso no por miedo, sino porque quería contárselo mientras montaba la polla de su novio. A la par escribía a Santiago, primero normal, después más pícara insinuándose. Él le comentaba las sensaciones que había tenido, los placeres que había descubierto en aquel lavabo. Ella se calentaba pensando en darle una buena noche pasional, esta vez en la comodidad de la cama. “El pobre se ha estrenado de malas maneras por mis ganas....habrá que compensarle”. Le dijo que si quería subir ahí estaba, y él contestó que no tardaría, que estaba de copas con algunos compañeros pero que iba lo más rápido posible.
    Ni diez minutos de Candy Crush Saga tuvo que oyó golpes en la puerta. Bajó el móvil y alzando la voz informó que la puerta estaba abierta y que pasara. Se sorprendió al ver a Severino entrando.
    - ¿Molesto?- Preguntó ya habiendo entrado
    - No, pasa tranquilo. – Su coño se había encendido sólo de pensar en aquella polla y lo demostraba aleteando en el aire sus piernas sin levantarse de la cama.
    - Venía a robarle un par de botellines a mi jefa de departamento...- Insinuó acercándose al mini bar y saqueándolo. Alina siguió echando la partida pero pendiente a todos los movimientos de su jefe.
    Se giró bebiendo a morro del botellín y se encontró con el gran culo de Alina y sus bragas blancas al borde de la cama, con las piernas levantadas. Alargó la mano esquivando las pataditas para sobarle el trasero.
    - ¿Qué haces?-preguntó acariciando la tela hasta la piel
    - Jugar un poco para matar el rato.
    Estuvo bebiendo y acariciándole el culo unos minutos llegando a su entrepierna. Alina seguía con el móvil disfrutando de las caricias y poniendo el culo respingón para que pudiera tocarle por encima del coño. Él, al llegar a esa zona, notó su calor y lo abierto y húmedo que lo tenía; como no ofrecía resistencia, es más, abrió bien las piernas para darle acceso, no dudó en meter la cabeza entre los muslos y lamerle las bragas. Después las apartó a un lado y su lengua jugueteaba con los labios, metiéndose un poquito y llenándola de saliva. Ella le oía acariciar la tela de su pantalón, y el bajarse la bragueta.
    Notó peso de más en la cama y cómo le abría las piernas para colocarse en medio, el calor de su enorme polla por encima de la tela de su culo y el tacto de sus manos en la espalda. Cogió una almohada y la hizo levantar un poco el trasero para ponerla debajo.
    - Estas juventudes y los móviles, os van a freír el cerebro.- Le decía incorporándose y colocándose bien encima de la cama. Alina notó sus dedos hurgando entre las piernas apartando las bragas a un lado de nuevo.
    Se cogió la polla, colocó la punta en la entrada y la empezó a meter. Alina soltó el teléfono que seguía parpadeando colorines para gemir.
    Alina no estaba del todo preparada y le costaba meterla. Como todas las veces que su jefe la había follado, se sentía muy llena y justo le acariciaba la espalda por donde corrientes de placer se expandían hasta su nuca. Ninguno de los dos hablaba, ella se dedicaba a disfrutar y él a follarla sólo con la mitad de su polla dentro. Cuando ya hubo dilatado y lubricado lo suficiente se puso de rodillas para que pudiera penetrarla más profundamente; Severino sonrió, le dio un cachetazo adelantando las piernas y se la clavó hasta el fondo. Le oía respirar profundamente, desbotonarse la camisa y hablar consigo mismo muy flojo “Qué coño tienes jodida”. Alina sólo podía contener la respiración con los ojos muy abiertos recibiendo la polla hasta los cojones, que le golpeaban el clítoris a cada entrada oyendo la piel frotarse con sus flujos y teniendo un orgasmo continuo acentuado cada vez que la punta le tocaba el fondo de su interior.
    Ni diez minutos estuvo jodiéndola que notó su cuerpo tenso y le oyó susurrar “Toma leche...toma”. Se quedó muy quieto para sacarla poco a poco. A Alina le palpitaba el coño, desde atrás pudo verlo bien abierto contrayéndose. Le dio un beso en el culo, tapó con la braga su coño del cual empezaba a salir el espeso líquido y se fue metiéndose la polla en los pantalones y abotonándose la camisa, sin decir nada ninguno.
    Aquello le daba un morbo tremendo; venía, la jodía y se iba. No hubiera aceptado aquel pacto tácito de no ser la única polla que le daba tanto placer como para correrse sin tocarle el clítoris. Sus oídos comenzaban a destaponarse cuando oyó la puerta cerrarse tras él. “Dios, qué folladas da ese hombre”. Al sentarse un goterón de semen le cayó mojándole toda la braga. “Será cerdo” pensó cerrando lo que pudo el coño y con un andar de todo menos digno en dirección al lavabo, donde se desvistió y tuvo que ducharse de nuevo.
    No tenía ganas ni de cenar, se tumbó de nuevo en la cama desnuda, viendo la tele y bebiendo mojitos asquerosos. Acabó de ver una película interesante, miró el móvil y ya eran pasadas las doce. Justo le entraba un WhatsApp de Santiago. “¿Sigue en pie lo de esta noche?”
    - ¿Tú cómo lo ves peludín?- Se dijo tocándose el coño sonriendo- ¿Quieres más juerga?- Dos dedos se metieron en su interior y salieron llenos de flujo, y no pudo evitar la tentación de acariciarse el clítoris- ¡Qué puta eres Alina! ¡Sólo quieres follar y follar!
    Se metió dentro de las sábanas y poniéndose de lado con las tetas fuera se hizo un selfie con su cara más zorra, enviándosela con una nota de “No tardes”
    Pasó un buen rato hasta que golpearon la puerta, gritando que pasara. Santiago entraba algo bebido y contento, con cara de vicio pero temeroso. Alina le dijo que se acercase.
    - Ven, desnúdate y métete en la cama.- Le ordenó apagando las luces principales dejando sólo la de la mesita.
    Él se desvistió con cierta vergüenza metiéndose rápidamente entre las sábanas. Ella se giró y le acarició la cara, fría y de piel tersa. Quedaron ambos mirándose.
    Santiago acarició suavemente sus pechos que ya tenían los pezones de punta y ella bajó la mano por el torso hasta dar con la punta de la polla ya dura sin haber hecho nada aún, sonriendo. Se la agarró y comenzó a subir y bajar la piel
    - ¿Ya te has recuperado de esta mañana eh? ¿Te gustó?- Él asintió. – No quería que tu primera vez fuera...así...pero me pillaste de calentón....
    - No, si a mí me encantó
    Santiago la intentó besar, ella se dejó. Se comieron la boca y manosearon largos minutos calentando el ambiente y las sábanas. Él bajó su mano por el costado llegando a las caderas, tocándole el culo para pasar adelante. Ella estaba muy caliente y se dejaba hacer, acomodándose cara al techo para que la tocase a su antojo. Notó sus dedos inexpertos hurgar por la zona, entre los pelos encontró la entrada húmeda y caliente y le metió un dedo, haciendo que abriese más y más las piernas. Ella aceleró los movimientos de su mano en la polla.
    - ¿Te gusta que te pajee?- Le preguntó cogiéndole la mano para que le acariciase el clítoris, moviéndole ella los dedos en círculos.- Así, tócame el coño.
    Más que la paja o el dedo el hablar lo estaba excitando, se le veía en la cara que estaba a punto de correrse. A ella aún le quedaba un poco. Giró la cara para besarle y cogiéndole del mentón le hizo fuerza para que bajase la cabeza, relamiéndose los labios y sacando la lengua por si quedaba dudas de lo que quería. Él pareció entenderlo, levantó las sábanas con la mano y se metió entre ellas comiéndole las tetas primero y luego bajando hasta su coño. Lamía como un perrillo pero esta vez más acertado; pasaba la lengua por todo el coño y centraba sus lametones en el clítoris.
    - Mmmm...así...qué bien lo comes. Dale lengua a mamá....dale más...mmm...dedo, mete un dedo....así...fóllame y chúpamelo...- Había ganado puntos en una sola sesión, de seguir así podría hacer de él un buen objeto sexual.
    Seguía haciéndole una paja, él se puso de rodillas para hacerle mejor el oral, quedando la polla enhiesta apuntando a la cama cerca de la cara de Alina. Dio un par de botecitos para ponerse debajo de ella y le dio dos lengüetazos al capullo, para después metérselo en la boca y sorber. Empezaron así un rico 69, ella le chupaba la polla con deleite y él le estaba comiendo el coño con ganas. Ambos gemían y suspiraban y a medida que se aproximaba al orgasmo ella aceleró la mamada metiéndosela hasta el fondo y acariciándole los huevos. Al hacerle eso él lleno de placer le sorbió el clítoris haciendo que le llegase de golpe un delicioso orgasmo que le aplastó con los muslos la cabeza. Se sacó la polla de la boca
    - Mmmm...sí...mmmm....que rico...cómemelo....- Se la volvió a meter y a sacar varias veces aprisionando la carne con sus labios, notando como se le había puesto en extremo dura y el primer sabor salado. Santiago dejó de chupárselo para coger aire y gemir descargando su leche en la boca, tragándoselo ella un poco a disgusto.
    Salió de entre las sábanas mirándola, y se sonrieron. Él seguía con la mano en el coño metiéndole el dedo y tocándole el clítoris.
    - Deja, ahora no lo toques que está muy sensible- Le pidió Alina.
    - Ah, perdona, no sabía...-Retiró la mano y se iba a salir de la cama algo apenado
    - ¿Dónde vas?- Preguntó ella
    - Creía...que...no sé... ¿Quieres que me quede un rato contigo?
    Alina echó a reír sonoramente. “Pobrecillo, se cree que ya hemos acabado, qué manso es”. Él intrigado no sabía cómo reaccionar hasta que le cogió la polla para comprobar cómo la tenía. “¡Joder con los jovencitos! Esto sigue duro”
    - Sólo te decía que no lo tocases que molesta, pero...mamá quiere polla...si quieres claro está.
    Santiago no dudó en echarse encima de ella entre sus piernas y comerle las tetas. Intentaba metérsela sin acertar, bajó la mano y se la colocó en la entrada ella misma para que de un caderazo se la metiera. Comparada con la de Severino era poca cosa pero le daba bastante placer, más que nada el morbo que alguien veinte años menor la estuviera follando era lo que la calentaba.
    - Así, dame...fóllame...mmm...que rica polla.- Le decía para calentarlo. Él cada vez la metía más y más rápido, la cama repiqueteaba contra la pared.
    Ella le arañaba la espalda y él le mordía el cuello sin piedad a cada penetración. Alina estaba disfrutando más del morbo del jovenzuelo que de la follada, por lo que pensó divertirse un rato con él. Lo empujó a un lado y se colocó ella encima metiéndosela entera, echando la mano atrás para acariciarle los huevos y moviendo las caderas para follárselo
    Santiago se mordía los labios y gemía de placer con la cabalgada que le estaba dando. Le agarró a las tetas que bamboleaban apuntándole con los pezones y las estrujó.
    - Uff... qué bueno- decía él apretando más y más las tetas. Alina sonreía. – Si sigues así....
    - ¿Quieres correrte en mi coñito?- Le susurró. Quitó las manos de sus tetas para llevarlas al trasero y acompañar los movimientos de cadera y le puso las tetas en la cara para que se las comiera
    Cuando notó que se movía muy suelto y sin miramientos se volvió a incorporar irguiéndose lo más que pudo para que disfrutase de la vista de una mujer desnuda cabalgándolo. Volvió a agarrarle las tetas y dejó de moverse al compás de los caderazos de Alina. Ella se movió más y más rápido metiéndola y sacándola hasta que gimió fuerte cerrando los ojos. Ella sonreía al verlo disfrutar de un buen orgasmo, notando cómo su coño rezumaba flujos de ambos
    - Así...lléname el coño...mmmm...dame lechita....córrete dentro de mami...
    Justo empezaba a relajarse y ella a notar cómo se le empequeñecía la polla tanto que si se movía mucho se le saldría oyó un ruido a su lado sobresaltándolos a ambos y por instinto Alina se echó encima de Santiago y se cubrió las vergüenzas con la sábana.
    - Chaval, ¿No te enseñaron tus padres a ser un poco cortés? Primero las damas hombre....que se ha quedado con las ganas- Dijo Severino cerrando el mini bar, cogiendo un botellín y bebiéndoselo sentado en la cama
    - ¡Qué susto joder!- Chilló Alina- ¿Qué haces aquí?
    - Mi mujer me ha largado de la habitación, piensa que ando zorreando por ahí....-Se reía.- No, si tonta no es, y si no fuera por las tarjetas de crédito me apuesto el brazo a que ya se habría divorciado.
    - Repito, ¿Qué haces aquí?- Remarcó cada palabra. Santiago se había cortado tanto que se salió de ella y se la quitó de encima tumbándose y tapándose al lado, buscando sólo con el brazo fuera de las sábanas su ropa para largarse de ahí
    - Pues venía a darte otro poco de polla.- Se bajó la bragueta y se la sacó. Aún flácida tenía un palmo de polla y tres dedos de ancha. Alina salivó al verla, y del calentón que llevaba sólo pensaba en que la jodiera bien aquel instrumento- Pero veo que ya andas servida.- Su mano se había colado por la sábana hasta el culo acariciándolo y llegando al coño. Metió dos dedos, los sacó para olerlos con una cara muy cerda y se los volvió a meter esta vez destapándola- ¿Cuántas corridas llevas ya dentro hoy?- Preguntó con tono burlesco
    - Pues...creo...que....cuatro- Alina se había movido de tal forma que se puso de rodillas dándole el culo de nuevo a Severino, que la follaba con los dedos ya sin compasión al verla destapada.
    - Mírala, desnudita y todo- Abrió el coño con la mano viendo salir el semen- Oye chaval, te has dejado algo aquí...
    Sebastián logró coger alguna prenda y se tapó los genitales levantándose para coger el resto
    - Yo...mejor me voy...-Dijo
    - ¿Ya te has cansado? Ella parece que quiere más.- Contestó Severino. Alina le miró lo más viciosa posible.- Quédate y así ves cómo se folla a una mujer
    Severino se colocó detrás, apuntaló la polla a la que le había dado un par de meneos para ponérsela dura y empezó a meterla. Alina se moría de placer y no dudaba en anunciarlo
    - Mmmm sí, ¡Joder! ¡Qué polla! ¡Párteme el coño!- Chillaba. Él la metía y sacaba lentamente en su totalidad
    - Anda, se bueno y dale algo para cerrar la boca
    Sebastián dudó, pero se había puesto muy cachondo al ver la cara de puta de Alina siendo ensartada y quién es el guapo que desaprovecha una oportunidad así. Se subió a la cama de nuevo de rodillas y acercó su polla a la cara de Alina.
    Ella estaba disfrutando de lo lindo la lenta follada que le estaba dando Severino, no pensaba en otra cosa que disfrutar. Al ver la de Sebastián cerca la agarró, agitó y se la metió en la boca. No fue su mejor mamada porque veía las estrellas cada vez que la tenía entera dentro, pero al menos lo intentó, dándole unas cuantas chupadas cuando sentía vaciarse su interior y podía respirar. Notaba como Severino se la metía cada vez más rápido, notaba ese extraño orgasmo continuo por todo el cuerpo. Severino escupía en el trasero para irla lubricando. Estaba cogido a sus caderas y la follaba a buen ritmo.
    - Me estás matando...afloja....por favor...- Suplicaba entre embestidas. Él se salió unos segundos dejándola respirar y Alina oyó cómo caía ropa al suelo. De nuevo volvió a sentir la polla y de una estocada la ensartó justo cuando estaba metiéndose la de Sebastián hasta el fondo, haciendo que se atragantase y tosiera.- ¡Dios!
    Seguía escupiéndole en el trasero. Cogió parte de la saliva que había caído muy arriba y le lubricó el ano para después meterle un dedo y girarlo. Alina gimió cuando le metió un segundo dedo y al compás de la follada se los metía y sacaba. No protestó, estaba disfrutando de lo lindo y en aquel momento nada le importaba. Él decía cosas muy cerdas. “¡Qué culo tienes mamita! “ “¡Qué pena no poder follártelo, porque se nota que te lo han roto bien!”
    Tenía el coño dolorido. No podía vérselo pero de bien seguro estaba rojo como un tomate de tantas veces que la habían follado en un día. A cambio de ese escozor sentía un gran placer en su interior tan lleno, se sentía como una adicta a ese continuo placer y no quería que acabase nunca. Severino no aflojaba el ritmo, al contrario cada vez la penetraba más y más rápido. La cama golpeaba con furia la pared y oyeron golpes al otro lado y un chillido atenuado por los muros que rezaba “¡Parad ya coño que hay gente que quiere dormir!”
    Severino paró, creyendo ella que estaba haciendo caso a la voz o que ya se había corrido, pero no notó ningún síntoma del orgasmo propio de los hombres y por ello se extrañó. Él la apartó sin miramientos y se echó boca arriba mientras ella pajeaba a Santiago.
    - Estoy cansado, si quieres polla sigue tú
    Alina dejó de comérsela y pajear a Santiago para encaramarse a Severino. Cogió su larga polla y se la preparó, dejándose caer de rodillas poco a poco disfrutando de cada centímetro. Pudo respirar cuando su trasero contactó con los muslos.
    - Uff...uf...joder...uff...joder...-No sabía decir otra cosa. Él le cogió las tetas amasándolas con furia.
    Empezó entonces a mover las caderas como había hecho antes con Santiago, pero el placer era indescriptible y no necesitaba ni acariciarse el clítoris. Se sentía muy llena y al poder llevar ella el compás se movía a su antojo en función de lo profundo que quería penetrarse. Alternaba rápidos movimientos de cadera sólo con una parte dentro con profundas penetraciones lentas.
    Santiago la miraba embelesado, veía cómo esa mujer desnuda estaba cabalgando a su jefe sin atender a razones. Intuitivamente se tocaba la polla. Alina se tumbó encima y como no podía tocarle las tetas llevó ambas manos al trasero. Él recogía flujo cada vez que se la sacaba y le mojaba de nuevo el ano metiendo lo que podía el dedo. Alina se cogió una nalga abriéndola más para que pudiera meterlo unos milímetros más adentro pero en aquella postura poco podía.
    - Niño, ¿a qué esperas? ¿Invitación? ¡Jódele el culo que lo está deseando!- Dijo Severino a Santiago
    Santiago dudó, se colocó detrás viendo cómo entraba y salía la polla, le cogió las nalgas pero no sabía qué hacer en aquel agujero tan pequeño y rosado. Alina paró de moverse con la polla bien adentro, echada en el pecho de Severino aplastándose las tetas contra él al cogerse ambas nalgas y abrírselas.
    - Lámelo y ve metiendo dedos bien mojados- Le dijo- Sin miedo, está limpio
    - ¡Coño! ¿Es que no has follado nunca un culete chaval?- Se rio Severino
    - Se está estrenando conmigo, sé bueno- Susurró Alina
    Alina movía muy poco las caderas manteniendo el placer. Sintió la cálida lengua de Santiago en su ano lamer y meterse un poco, después un dedo que entró con facilidad.
    - Echa saliva.- Le ordenó cuando metió el segundo.- Y muévelos
    Sintió un buen salivazo y cómo lo introducía con los dedos lubricando bien la zona. Con dos dentro hasta el fondo y la polla de Severino encastada se sentía en la gloria, empezando a moverse más y más sin querer.
    - Mmmmm...qué rico....más....mete otro....- Metió un tercero con cierta dificultad, pero al volver a escupir entraron y salieron bien varias veces. Sacó los dedos para darle con la lengua dejando mucha saliva en la entrada y volver a meterlos. Lo estaba haciendo muy bien para ser su primera vez, y aunque a Alina no le gustaba el anal estaba muy cachonda y quería que fuese el primer culo que se follaba su juguetito.
    Se metió la polla de Severino hasta el fondo y se tumbó lo más que pudo para dejarle el culo bien puesto. Notó la polla de Santiago en las nalgas.
    Estaba aprendiendo sobre la marcha muy bien para ser un jovenzuelo; frotaba la polla entre los cachetes, escupía para mojarla y restregarlo. Se cogió el miembro lubricando bien la punta con la mano, cogió saliva con dos dedos y la dejó en el ano ya bien dilatado. Le colocó la punta y empezó a empujar consiguiendo meter el capullo. Alina dio un respingo.
    Se movía poco a poco metiendo cada vez unos milímetros más, y a la quinta entrada se cogió a los hombros y se la metió entera haciéndola ver las estrellas. Por suerte la polla de Severino le estaba dando un placer inmenso y no le importaba el ardor en el culo. Las sacudidas de placer y la sensación en el culo la hacían apretarlo sin poder cerrarlo.
    - ¡Joder! ¡Qué bueno! – Dijo Santiago con la polla clavada hasta el fondo. La sacó y volvió a meter de una estocada más rápido.
    Alina sólo se movía lo que las embestidas de Santiago la empujaban, volviendo atrás para meterse la de Severino a cada salida. El chico se estaba emocionando y dejando llevar, follándola cada vez más y más rápido, consiguiendo que ella a la par cabalgase a Severino. Tenía los ojos cerrados, gemía y chillaba al oído de su jefe.
    - ¡Ah! ¡Dios! ¡Rómpeme el culo!- Se sentía llena por todos lados, puso las manos en el pecho de Severino para erguirse y Santiago la cogió de las tetas mientras se la clavaba.
    Llevaba rato con esa sensación en todo el cuerpo y estaba agotada. Sudaba, le caían goterones de la frente y los pechos le resbalaban. No podía concentrarse en sólo un agujero y tenía que dejarse hacer, follada por todos los lados se sentía muy puta, y le encantaba que la usasen así.
    Santiago le estrujó con fuerza las tetas y le mordió el hombro, metiéndosela lo que pudo y quedándose muy quieto, temblando de placer. “No podía aguantar más” le susurró sacándola poco a poco y notando ella cómo le salía del culo el poco semen que habría generado en esa escasa media hora. Él se quedó sentado en la cama viendo la escena.
    Alina pudo dedicarse a cabalgar la polla de Severino, pero estaba extenuada y sus movimientos no eran del agrado de su jefe, que la agarró y tumbó de lado en la cama, cogió su pierna llevándosela al hombro y de costado como estaba siguió follándosela. Ella sintió alivio al no tener que moverse y sólo dedicarse a recibir polla.
    - Córrete ya Seve, que no puedo más, me duele todo.- Tenía las piernas dormidas por la postura anterior, le dolía el culo horrores y temblaba de escalofríos por el sudor y el orgasmo que le daba cuando la tenía hasta el fondo, notándose ya incomoda por tanto rato así.
    Severino la tenía a su merced, casi inmóvil de cansancio. Empezó a follarla con rapidez, volvieron a oír a los vecinos de habitación quejarse por los golpes escandalosos en la pared. Alina ya no podía ni gemir ni chillar, se dejaba hacer. “¿Quieres leche? Pues toma” Le dijo metiéndosela hasta el fondo varias veces y notando cómo se lubricaba la zona en exceso.
    Él se quitó la pierna del hombro y sacó la polla, dejando que Alina se repusiera. Ella, aliviada de tanto placer quedó rendida en la cama desnuda sin poder ni moverse pero con una sonrisa en la cara. Abrió los ojos y vio a los dos machos de rodillas en la cama; Santiago volvía a tenerla dura de lo que había visto y se la meneaba con rapidez
    - Oye, aprovecha ahora antes de que se enfríe.- Le sugirió su jefe.
    Ella intentó negarse, no podía más y sólo quería descansar y morirse pero no salían palabras de su boca. Santiago se había envalentonado en su primer día; cogiéndola de la pierna la tumbó boca arriba, abriendo sus muslos y tumbándose encima de ella. Le comía las tetas y buscaba con la mano apuntalar la polla, cosa que no le costó mucho por lo cedido que lo tenía, y sin miramientos se la metió de golpe y la empezó a follar como un animal, parecía disfrutar que ella ni reaccionara tan dócil como estaba. Alina sólo deseaba que acabase de una vez y se largaran. Estuvo largos minutos jodiéndola así; El morbo de que la usase como una muñeca y la cantidad de flujo y semen que tenía en su interior la mantuvo lubricada por suerte. Él se levantó con los brazos para verla casi inconsciente mientras le daba polla. Severino se había puesto a un lado de la almohada y con la mano le ofrecía su rabo.
    - Chúpamela un poco, que quede limpita anda.- Dijo a Alina
    Intentó como buenamente pudo chuparle la polla pero era imposible, estaba rendida y sólo pudo meterse el capullo en la boca. Lo poco que podía hacer era sorber y darle vueltas con la lengua. Estaba flácida pero pocos minutos después se le puso como una roca. Sin que se la sacase de la boca cogió otro botellín del minibar y se lo bebió de un sorbo. Miró a Alina y al ver que no disfrutaba, en su experiencia, llevó una mano al coño tocándole el clítoris, que hacía rato estaba bien hinchado y listo por lo poco que se lo habían tocado.
    - ¡No Seve!- Imploró notando el placer del manoseo en su zona más sensible.- ¡no quiero correrme más!- Su vagina se dilataba y contraía con las fricciones suaves y delicadas de los dedos y las penetraciones
    Estuvieron unos minutos manoseándola y follándola, su placer iba in crescendo y en todo el cansancio acumulado se notó de nuevo algo vivaracha, pudiendo incluso abrir la boca y gemir, chupando con más ansia la polla de Severino que no dejaba de reír sabiendo que sus manos obraban maravillas como su polla; Sabía cuándo aminorar, cuándo apretar y cuándo acelerar las friegas dependiendo de los gestos del cuerpo de la mujer. Santiago mantenía el ritmo y ella notó cómo le palpitaba el interior por las oleadas de placer que le iban llegando, corriéndose con un dulce orgasmo que produjo tanto flujo que no sabía si se había orinado. Su jefe dejó de tocarla pero el chico seguía con las penetraciones sin cansarse.
    - Vaya, se me ha vuelto a poner a tono.- Dijo mirándose la polla- Te doy un último meneo y a la cama- Apartó a Santiago que seguía follándola a discreción. Como si estuviera en el trabajo, obedeció sin rechistar echándose a un lado, y Severino ocupó su lugar.
    - No por favor, ya no puedo más, otro no.- Suplicó casi llorando, pero sin embargo su jefe se la metió casi entera- ¡Cabrón! ¡Para ya!- Alina alzó la voz viendo que no le hacía caso y la metía y sacaba. Se inundó de placer pero estaba muy cansada para otro orgasmo.
    - Venga no te quejes, que es nuestra última noche...
    Severino la jodía sin miramientos. Alina intentaba con las manos separarlo para que no le entrase todo ese monstruo de polla pero él era bastante más fuerte y pesado. Cada vez que la metía a fondo y le rozaba la entrada del útero le daba escalofríos y punzadas en todo el cuerpo.
    - Mmmm...uff....joder....mmm....para....para ya...ufff...-Gemía e imploraba. Él la follaba sin contemplaciones y a toda velocidad de rodillas cogiendo sus piernas y disfrutando de la vista de sus tetas bamboleando y del coño abierto por su polla.
    Alina ni notaba las penetraciones ni los movimientos, sólo la sensación de placer que la tenía en el limbo. Casi no podía respirar.
    - Venga mami, que hace un ratito estabas gozando como una puta de dos pollas. Seguro que tu novio no te jode así nunca...un poco más y te vas con otro regalito en el cuerpo.- La follaba con furia para correrse, ella sólo sentía placer y dolor. En sus oídos taponados de la presión resonaban los susurros de Severino, que se había echado encima de ella metiéndola muy adentro y corriéndose casi en el útero- Eso te pasa por calientapollas.- Alina no pudo evitar derramar unas lágrimas. Le dio un dulce besito en la mejilla y se salió de su interior notando el vacío de aquella polla.
    Estaba casi inconsciente, medio dormida con la boca abierta para respirar profunda y agitadamente, notando de nuevo cómo le separaban las piernas y el peso de un cuerpo encima. Algo le entraba de nuevo algo en su interior. Tuvo sentimientos encontrados; Enfado por cómo la estaban usando aun cuando ella ya se había negado y más después de todas las cosas que habían hecho, que no eran pocas como para tener queja...y cierta satisfacción, no sabía de dónde le venía pero en parte quería sonreír de felicidad.
    Santiago le besaba el cuello y la follaba. Se sentía violada, sin ya placer y siendo usada, sólo quería que acabara para poder dormir. No sentía gran cosa de espalda para abajo, solo el movimiento y los golpes de los huevos en su trasero. Mordía su cuello, cara y labios sin ella responder. Tenía tanto semen y flujo dentro y estaba tan cedida que el chico la follaba y follaba sin correrse.
    - Acaba ya Santiago.- Le pidió dulcemente besándolo después de abrir los ojos. Él lo intentaba pero no llegaba al punto de correrse
    - Tiene el coño reventado.- Dijo Severino vistiéndose y rebuscando entre los botellines hasta que dio con uno de su agrado- Normal, después de todas las veces que se lo he jodido hoy.- Bebió.-Déjala ya pobrecilla...o fóllale el culo si te queda poco y que descanse
    Se horrorizó ante tal proposición, y más cuando Santiago con los ojos como platos se salió de ella y giró su cuerpo inmóvil poniéndola boca abajo. No podía hablar y cualquier movimiento era inútil debido a su delicado estado. Él le abrió los cachetes de su culo gordo y de anchas caderas, tenía aún el agujero abierto y rojo. Untó dos dedos con saliva y se los metió sin dificultad. Alina reunió fuerzas para hablar
    - ¡Para! ¡Ni se te ocu...!- La presión de la polla apuntalada y entrándole le cortó la frase, haciendo que se agarrase con las pocas fuerzas que tenía a la almohada, cerrar los ojos y morderse el labio
    - ¡Hostia! ¡Aquí sí!- Dijo Santiago metiéndola bien al fondo. Comenzó a meterla y sacarla como antes en el coño pero visiblemente más eufórico por la sensación de un orificio estrecho
    Estuvo unos minutos partiéndole el culo, causándole mucho ardor. Se tumbó encima de su sudada espalda y le mordió la oreja, dejándola muy adentro y sólo moviéndose unos centímetros rápidamente; notaba cómo el chico se iba a correr
    - Esta me la vais a pagar.- Logró decir sin abrir siquiera los ojos
    - Lo que quieras pago yo por ese coñito- Dijo Severino abotonándose la camisa y peinándose en el espejo del armario antes de irse, mirando a ambos lados del pasillo al abrir la puerta por si alguien le veía.
    No había acabado de cerrarse la puerta que notó presión en su ano, la polla hasta el fondo y los huevos encastados en sus cachetes. Santiago le gimió en la oreja.
    Se salió del culo y algunos goterones de semen salían de él cada vez que palpitaba. Veía cómo se cerraba muy lentamente. Alina estaba tumbada boca abajo respirando agitadamente y él sintió lástima, le acarició la espalda y le susurró una disculpa pues debía estar enfadada. Y así era, estaba muy enfadada, pero oír la dulce voz suave y melodiosa de aquel chico la serenó. Él pedía perdón, con la excusa de que estaba muy caliente por lo sucedido, que no quería hacerle daño ni que se enfadara. Alina recogió fuerzas para girarse y aunque quería mirarlo con odio no pudo; en el fondo, había gozado como nunca.
    - No pasa nada, me ha gustado mucho.- Dijo.- Pero tápame que tengo frío, y quédate a dormir.
    Como un niño de cuna la obedeció, tapándola como si se fuera a romper y acurrucándose a su lado, ambos desnudos, dándole su calor. No notó siquiera el brazo encima de su pecho; cayó dormida al instante. O inconsciente. O muerta. Bueno, muerta no, sus ronquidos la delataban.
    7 min
  • Cogiéndome por el culo.
    Te cuento así un poco cómo recuerdo el sueño de esta noche..Tengo bastantes detalles aunque como en todo sueño hay cosas difusas que al despertar ya no terminas de recordar claramente.
    No recuerdo muy bien cómo empieza todo, solo sé que estábamos en un restaurante (no conozco el sitio, no hemos estado yo creo, será imaginado) y nos habíamos arreglado mucho, íbamos muy elegantes. Llevabas un vestidito negro corto ajustadito, a mitad de muslo más o menos. Lo recuerdo porque estabas en plan juguetona con esa cara de pícara que me pones y mientras sobre la mesa parecías comportarte tan sofisticada, por un lado del mantel me enseñabas una pierna y me mostrabas subiéndote la falda suavemente con la mano, el inicio de tus medias que acababan un poco más arriba de tu falda y que se sujetaban por la silicona del interior de la media y por una pinza que se veía asomar de debajo de tu vestido (eso va a ser por lo que te pregunté el otro día que si habías usado liguero..) Seguimos cenando pero ya estábamos terminando cuando empezaba el sueño. Bebíamos vino rosado (no entiendo..nosotros nunca pedimos vino!) y se acercó el camarero a tomar nota del postre. No sé lo que pedimos, algo para compartir supongo. En cuanto se fue el camarero me dijiste que ibas al aseo y te levantaste. Veía cómo te alejabas porque te miraba contonear el culo, destacas de negro sobre el fondo blanco, pero cuando miraba alrededor no distinguía a nadie. Nuestra mesa era para dos y estábamos sentados uno frente al otro junto a una cristalera. El techo estaba muy alto. Fuera estaba de noche y sólo se veían las luces de una piscina que había un poco más abajo que el suelo donde estábamos nosotros. El resto de comensales parecía que estuvieran de celebración, porque estaban en círculo en mesas grandes. De pronto ya estabas al lado de la mesa y te sentabas sonriéndome. Al momento llegaba el camarero (no recuerdo mirar el plato, por eso no sé lo que pedimos). Terminamos de cenar y nos íbamos. No recuerdo llegar al coche, sólo de levantarnos y salir detrás de ti (no era ni mi coche ni el tuyo, solo que ya estábamos dentro, no sé qué modelo era). Conducía y tú estabas como apoyada en el lado derecho de tu asiento, casi contra la puerta, mirándome conducir. Entonces cuando noté que me mirabas me giré y estabas con una cara de enamorada…te pregunté que por qué me mirabas y me decías nada, que te gustaba mirarme lo guapo que iba (hasta en sueños me dices que soy guapo aun sabiendo que todo es fruto de tu amor que distorsiona la realidad). Aparcaba el coche en un garaje (tampoco sé de qué ciudad, para nosotros era lo más normal del mundo en el sueño pero a mí no me suena de nada) y salíamos. No sé si sería nuestra casa pero al momento ya estábamos en una habitación con una gran cama y todo era negro brillante y blanco. Había un cuadro sobre la cama que también era solo negro, blanco y rojo (me gustaba el cuadro, pero no recuerdo ahora como era). La habitación estaba caliente y la luz era tenue, no deslumbraba pero se veía toda la habitación (no recuerdo nada más de la habitación, ni dónde estaba el armario, ni la ventana ni cómo era la lámpara o si había mesilla, solo la cama, el cuadro y los colores).
    Te iba agarrando de la cintura detrás de ti y te daba besitos en el cuello. Tú cerrabas los ojos e inclinabas la cabeza hacia un lado para ponérmelo fácil y suspirabas. Te dabas la vuelta y nos besábamos mientras te acariciaba la espalda con la punta de los dedos de arriba a debajo de tu espalda que dejaba descubierta el vestido. Te ponía la piel de gallina. Una de las veces, en lugar de volver a subir para volver a acariciar tu espalda, bajaba por tus caderas y te traía hacia mí para rozarme contigo. Pasaba las manos por detrás y te apretaba el culo y te empecé a subir la falda poco a poco mientras te besaba el cuello por debajo de la barbilla. Al volver a poner las manos en tu culo noté como un encaje, pero pensé que serían las braguitas. Entonces de un empujoncito me separabas de ti lo suficiente como para poder verte entera. Me mirabas con una cara de controlar la situación que me excitaba. Entonces me di cuenta, al bajar la mirada, de que llevabas un liguero que te cogía las medias y que quedaba por encima de tus braguitas . Me excitó bastante verte con el vestidito subido por la cintura, enseñando el liguero y las medias con los brazos en jarra y tu expresión con esa boquita medio abierta, la cabeza de lado y mirándome en plan sexy. Entonces me señalaste un sillón que había en los pies de la cama y que estaba orientado hacia ella y me hiciste un gesto como ordenándome que me sentara en él (no recuerdo si era un sofá, o una silla, solo sé que era algo para sentarse mirando a la cama). Te pusiste delante de mí, entre la cama y yo y empezaste a hacerme una especie de striptease para provocarme mientras yo simplemente te miraba desde mi asiento. Te ponías de espaldas y me miradas por encima del hombro, te agachabas para dejarme ver tu culo con esas braguitas, el liguero y esas medias, te subías de rodillas y gateabas de espaldas a mi por la cama…Luego te pusiste de pie y te quitaste el vestido dejándolo caer por tu cuerpo hasta los pies y de una patadita lo tirabas al suelo. Ahí estabas en plan femme fatale sobre la cama, desnuda, con tu liguero y moviéndote provocativa para excitarme. Me levanté para ir a por ti pero me dijiste que dónde iba, que todavía no me tocaba a mí y me volví a sentar. Entonces te quitabas el sujetador…te soltabas el liguero de las medias y te quitabas muy despacito las braguitas. Ahora solo llevabas el liguero atado a la cintura, con los tirantes colgando y las medias. Te sentabas en el filo de la cama con las piernas dobladas y abiertas frente a mí y te empezabas a tocar mirándome fijamente. Se escuchaba cómo sonaba al pasar tus dedos por tu coñito húmedo. Te había excitado tu propio numerito que me habías montado para ponerme cachondo. Enseguida dejaste de poder mirarme porque cerrabas los ojos e inclinabas la cabeza hacia atrás al tiempo que empezabas a soltar unos gemiditos que me volvían loco. Hacías circulitos muy despacio, subiendo y bajando por tu rajita. Metías un dedo y lo humedecías para luego frotarlo contra tu clítoris y gemir de placer. Me estabas poniendo muy nervioso de ver esa escena y yo ahí sentado frente a ti sin tocarte. Pero volviste a abrir los ojos y me hiciste un gesto para que me acercara. Me levanté y me quité la camisa y los zapatos. Solo me quedé con los pantalones frente a ti. Alargué la mano y comencé a tocarte sustituyendo a tu mano, que me agarraba indicándome dónde querías que te tocara y a qué velocidad. Te excitaba usar mi mano para tocarte y a mí me había producido una gran erección desde que habías empezado a desnudarte. Mientras te seguía acariciando, soltaste mi mano y te incorporabas un poco para con las dos manos terminar de desnudarme. Me bajabas los pantalones y los calzoncillos. Iba totalmente rasurado y tú también, no llevábamos ni un pelito. Me cogías la polla con una mano me empezabas a masturbar al mismo tiempo que yo te lo hacía a ti. Empezabas a gemir más fuerte por la excitación de estar dando y recibiendo placer a la vez. En un momento dado tiraste hacia mí y empezaste a chuparme el pene mientras seguías masturbándome (yo creo que la erección la estaba teniendo realmente y los calzoncillos los he mojado seguro). Te recogía el pelo con una mano y te agarraba por detrás de la cabeza hacia mí. Cuando estaba a punto de correrme, la saqué de tu boca empapada en tu saliva y te tumbé sobre la cama. No costó nada hacer que entrara porque a estas alturas mi pene estaba bien duro y lubricado al igual que tu coñito. Comenzaba a hacértelo despacito mientras te mordisqueaba los pezones, los lamía y los estrujaba entre mis manos. Estaba a punto de correrme pero quería que durara más y te di la vuelta para penetrarte bocabajo. Cuando ya estabas tumbada, me puse de rodillas detrás de ti y con las manos te abrí el culo para dejar visible y bien abierto tu coñito y al tiempo que me inclinaba hacia ti, mi pene duro te penetraba. Y así estuve sacándolo y metiéndolo lentamente hasta el fondo y con cada embestida gemías como una loca y apretabas fuerte las sábanas con las manos como si quisieras arrancarlas y mordías la almohada. Te metí una mano por debajo de tu cuerpo y te empezaba a frotar el clítoris mientras te seguía penetrando, ahora ya tumbado sobre ti, con mi barriga apoyada en tu culo que se contraía cada vez que te penetraba. No parabas de chillar, te encantaba que te lo hiciera así y al notar que te llegaba el orgasmo aceleré un poco el ritmo. Me costaba mantener el pene dentro porque movías tanto la cadera de los espasmos que cada vez que lo sacaba volvía entrar en una y otra dirección frotando todos los rinconcitos internos de tu coñito. Al final te acabaste corriendo y como viste que yo no había terminado, a penas te habías recuperado del orgasmo cuando te diste la vuelta, me tumbaste bocarriba y te sentaste sobre mí, agarrando mi pene erecto e introduciéndolo poco a poco. Todavía se te notaba muy excitada y comenzaste a moverte en círculos y a frotar tu clítoris contra mí. Yo te cogía las tetas mientras tú te apoyabas las manos en mis muslos y me follabas con muchas ganas. Humedecí un pulgar con mi saliva y comencé a frotar tu clítoris aprovechando cada uno de tus vaivenes lo que hizo que volviera a aumentar tu excitación y empezaste a moverte más y más rápido, con movimientos cada vez más enérgicos y gimiendo muy muy fuerte hasta que te corriste de nuevo escuchando tus gemidos. Yo seguía sin correrme pero tus piernas no podían sostenerte más después de tanto esfuerzo y dos orgasmos. Así que te tumbé bocarriba y empecé a besarte para que recuperaras el aliento. Te besaba las mejillas, la frente, los labios, las orejas, el cuello…e iba bajando por tus pechos, tu barriga y me paré para saborear tus jugos. Comencé a besarte con suavidad y poco a poco fui dando pequeñas lamidas a lo que tu cuerpo reaccionaba con pequeños respingos y tu respiración se entrecortaba. Entonces puse los labios en forma de O y me metí todo tu coñito en la boca al tiempo que mi lengua lo recorría de arriba abajo y de abajo a arriba. Cada vez hacía más fuerza con mi lengua y poco a poco fui penetrándote con la puntita más y más hasta donde me alcanzaba. Daba largas y fuertes lamidas y chupaba cada pliegue de tus labios. Me chupé la punta de un dedo y lo empapé bien con tus fluidos antes de comenzar a meterlo un poquito dentro de tu coñito al tiempo que seguía lamiéndote. El dedo entraba sin problemas porque volvías a estar excitada y tu coñito volvía a abrirse así que te di la vuelta y te puse de rodillas en el filo de la cama. Restregué mi pene por tu coñito para humedecerlo bien y puse la puntita en el agujero. Cuando la notaste ahí te retorcías de placer y comenzaste a moverte hacia atrás, empujando la cadera hacia mí para penetrarte. Poco a poco te la fuiste metiendo hasta que la tenías completamente dentro y mis huevos chocaban contra tu clítoris. Te cogí del culo con ambas manos y te lo abrí para ver cómo entraba y salía mi pene de dentro de ti. Lo sacaba entero hasta asomar la punta y lo volvía a meter lentamente. Así hasta que ya no pude más y aceleré el ritmo notando que me venía el orgasmo y chillando de gusto. Cuando noté que me iba a correr la saqué rápido, te di la vuelta y me corrí sobre tu barriga, llenándote de mi semen calentito. Me tumbaba sobre la cama junto a ti, acariciándote, extasiado y….ha sonado la alarma de las 10 y me he llevado un susto..!!
    8 min
  • Bella latina contándonos sus orgasmos.
    Entonces dime puta, lo hace por dinero o por sólo placer.
    - Por placer, pero ya como extra, recibo a veces algo de dinero. Otras veces me invitan a un evento, o a un lugar como dama de compañía, y me pagan.
    - Dame un ejemplo.
    - Recuerdas ¿cuando fui a Veracruz que te dije era un curso de capacitación allá?
    - Sí.
    - Pues fue el cumpleaños de un supervisor de la zona, y se armó una fiesta pero no fue en Veracruz, fue en Querétaro, en el Hotel Jurica. También ¿quieres que te cuente?
    - Sí. Te voy a confesar perra. Estoy bien caliente de verte parada frente a mí, con tus pienras, como con los nervios te meub0ves, separas las pineras, las juntas.
    - Hay amor. Y me acerqué a él para agarrarle su verga, mi intención era mamársela o que me cogiera para calmarse.
    - NO puta, me dijo. Platícame lo de Jurica, quiero imaginarme eso con placer, no cualquiera tiene, una pinche perra puta como tú. Sentí bonito que dijera eso, como que me dio esperanzas. Así que le conté con todos los detalles que recordaba, a fin que tenía como un año eso.
    Pues teníamos como 3 meses de casados, y me pidieron que los acompañara, Rubén me explico que era el cumpleaños del profe Alfonso. Me subí con Rubén, solo él y yo, a la camioneta, era de esas van de 15 pasajeros. Me dijo que pasaríamos a la Plaza Galerías Pachuca (sí vivo en Pachuca, soy Hidalguense)
    - ¿Cómo ibas vestida?
    - Con una minifalda roja, como plisada, sin fondo, algo se me transparentaba, zapatillas rojas y una blusa blanca abotonada nada más hasta el segundo para que se me abriera y se viera mis pechos.
    - ¿Ya sabías a que ibas?
    - Sí.
    - Sigue contándome.
    - Pues ya en el camino, Rubén, como siempre. Bueno, todos los amigos cada vez que pueden me agarran mis piernas, les gusta mucho acariciarme.
    - Y a ti también pinche puta.
    - Sí. Para que negarlo amor. Me pediste fuera sincera y si en mi decir, te suena muy natural lo que digo, es que estoy acostumbrada a hablar así, pero es que tienes una puta buena y bien comible. Sonreí, pero como que a él no le hizo mucha gracia.
    Bueno. Llegamos a Galerías y ya estaban todos esperando. Camino a Ixmiquilpan, pasamos por Laura y más adelante, en una gasolinería, se bajaron a comprar unas cervezas y botellas de brandy, Wiski y tequila, pues éramos 9 e íbamos por tres días.
    Que saca de una maleta Rubén dos bolsitas de plástico, con ropa adentro. Anden chavos bájense para que las chicas se pongan la ropa. No, les dije, ya nos conocen desnudas, pues vean como nos vestimos. Laura en la fila de atrás se cambió, pero, lógicamente, parada, es un poco más alta que yo, pero cabe bien. Ella mide como 1.60. Yo dije. Listos. Síiii dijeron.
    Me quité la ropa y así desnuda, sin pantaletas sin bracier, me puse el short y la otra blusa, que va amarrada sólo arriba de la cintura, casi pegada con la parte baja de mis pechos. Se podía ver mis pechos en todo su esplendor y mi rajadita, pues se metía la costura del short entre mis labios vaginales. Todos me empezaron a chulear, a decirme que qué rica me veía, y empezó uno a besarme y después otros, pero en la boca, mientras me agarraban las piernas y bueno.
    Ya ellos le dijeron a Laura que hiciera lo mismo, y también, aunque se cambió sin que la vieran, esta vez, lo hizo delante de todos. Se quitó el short, se quitó las pantaletas y se volvió a poner el short. Eduardo agarró las pantaletas y la guardó. Le dijo, no te la doy, me la voy a llevar de recuerdo. Ándale dijo otro, danos la tuya putita. Pero como creen, ¿les gusta así? Guácala.
    No. Es que cuando andas bien caliente se emociona uno. Pues se las di. Estaban limpias. Ya en el camino nos fueron manoseando y besando a veces empinada me chupaban mi panocha a veces me la metían.
    El chiste que ya llegamos al hotel bien cogidas.
    El profe del cumpleaños dijo. A ver cabrones. Esta pinche vieja puta es mía… No chingue profe, también queremos nosotros con ella. Pero el profe me abrazó y no me soltó. Me la pasé como 4 horas con él, como de las 5 que llegamos, hasta las 9 o 10, ya después me dieron todos, igual que a Laura. Así fue los dos días. Pasaron cositas pero es de coger, mamar, chuparnos las nalgas y la panocha. En fin de todo. Ya cuando llegamos el domingo, el cumpleañero me dio un sobre. Tenía 7 mil pesos. A Laura le dieron 5,000.00
    - ¿Y eso fue todo?
    - Pues a grandes rasgos, sí.
    - ¿Y te han llevado al hotel seguido?
    - No muy seguido. Muy de vez en cuando. Por lo regular es el departamento que rentan o en la oficina de la escuela, ahí pues sí es más seguido.
    - No se Lucero, tengo un conflicto muy fuerte. Estoy sin saber que decir o hacer.
    Con lo que me dijo, aproveché el momento que esperaba y que le digo.
    - Mira mi verga chula, le dije mientras intenté agárrale su cosa, sobre el pantalón, y me sentí feliz pues no me dijo nada, se dejó que lo agarrara. Dame la oportunidad de mostrarte lo bueno que sería siguiéramos juntos, no quiero que nos divorciemos, te amo, sé que me amas. No podemos echar a perder nuestra relación. Mira. Para que no discutamos eso de lo que pasó y de mi comportamiento. Dame 10 días, si en ese tiempo sigues con la idea de divorciarnos, te daré sin pedirte ni exigirte nada. Es más, que sean 6 días. Pero te pido con todo mi amor. Apóyame estos días, no te niegues a lo que te pida, acepta lo que te pido, es importante para que me puedas comprender.
    - Bueno. Así lo haré.
    - Quieres cogerme amor, anda, no te quedes con las ganas. Sí. Me cogió, tres veces sin sacarla. Me hizo sentir que le gustó escuchar todo, que lo excitó y también le gustó. Me hizo tener esperanzas de que si me apoyaría y me seguiría mando siempre. Pero…
    Esa tarde seguimos platicando, mejor dicho, le seguí platicando detalles que me pasaron de chica, de adolescente.
    Al día siguiente, estaba aún acostado cuando le pedí de favor me ayudara. Llevaba lo necesario para asearme mi hoyito.
    Lo sentí que se excitó cuando yo estaba de perrito en el piso, sobre una almohada y él metía la cánula, la sacaba. En fin… Ya les platicaré con forme se vaya presentando la oportunidad ese detalle con el médico.
    Con el médico, empezó a explicarle lo que yo padecía, que era algo de naturaleza, que había heredado de mi mamá, que yo no escogí, pero que lo compensaba con el amor que yo le tengo.
    Así es Benjamín. Lucero es un tesoro, vale mucho, es que la apoyes. No quiero que me lo tomes a mal, es algo que yo lo veo desde fuera de la relación. Piénsalo, valóralo. Pero es importante que veas como es una ninfómana, no precisamente Lucero en lo particular.
    Haber Lucerito. Ponte la bata, déjate tus zapatillas para que te veas más buena. Sonrió.
    Que sale, la bata abierta, no hice nada por taparme, era un gusto que me vieran. En pocas palabras. Me agarró y me cargó, me acostó en la mesa y empezó a acariciar, más que revisarme.
    Mira Benjamín ven. Que me abre las piernas, y siento sus dedos que me tocan mi vagina y lso mete. Supe que eran tres. Se me fue el aire de lo delicioso que sentí. Ahora tú escuché. Mi marido que lo hace.
    - ¿Ves Benjamín como está mojada?
    - Sí.
    - Así de fácil se calienta.
    Siento como mete su dedo en mi culo, anda Lucero, disfruta. Me empecé a mover rico y cada vez fue aumentando. Que me gira el Dr. con la vista a al pared, me agarra la cadera y siento una verga que va abierto mis nalgas y mi hoyito y va entrando, recuerdo que apreté las sabanas de la mesita de exploración, y mis gemidos, Queeee rico sentía, por eso, pero más porque mi marido estaba viéndome.
    Así pasaron dos veces más. El medio se agasajó conmigo y claro, yo también.
    Mis papás.
    Al día siguiente me fui a trabajar y como a las 8 le llamó mi papá para decirle que quería platicar con él.
    Esto fue lo que ocurrió según me platicó mi marido y después mi papá. Coincidía mucho.
    Llega mi papá y mi mamá, pasan a la sala pero mi mamá se desvía al baño.
    Mira Benjamín. Lo que ha pasado con mi hija, estoy completamente de acuerdo contigo que es muy difícil. Ya nosotros sabíamos que podía presentarse ese problema si no te decía, pero ella nos dijo que le daba miedo que después no la quisieras y te separaras. Pero hay algo que necesitas saber antes que nada.
    - Lucero heredó la ninfomanía de su mamá, es decir, tu suegra, mi esposa.
    - ¿Cómo?
    - Sí. Yo lo supe desde un inicio y siempre apoye a Alejandra, por eso queríamos que Lucero te platicara desde un inicio.
    Dejo en palabras de mi esposo como sucedió.
    Pues que sale mi suegra del baño, me fui de espaldas, caí sentado en el sofá. Una blusa casi transparente, dibujaba hermosamente sus pechos redondos, no muy grandes, con su pezón bien durito. Una minifalda azul cielo plisada, apenas unos 10 cm por debajo de su entrepierna. Me dice mi suegro. Mira hijo. Si Lucero te hubiera dicho que es ninfómana, tú podrías haber conocido a tu suegra desde hace tiempo.
    - Pero…pero… este…
    - Sí, ella como ninfómana, le gusta coger muy seguido y yo la he apoyado desde que empezamos a andar como novios. Así ahorita, ella decidió ofrecerse, darte sus nalgas, su cuerpo, para compensar el apoyo que tú le des a Lucero, ella podrá estar contigo las veces que quieras y como quieras.
    Que me dice mi suegra.
    - Si amor. ¿Qué podría hacer para ese hombre que apoye a mi hija? También ofrecerle mi cuerpo, mi atención y complacerlo en lo que desee, sobre todo, sexualmente. Es más Benja. Si algún día requieres complacer a algún cliente o jefe de tu trabajo o… no sé, como sea. Yo estaré a tu disposición para satisfacer tus necesidades, o también, si tú quieres, puedo presentarte a una que otra amiga, claro, no tan viejita como yo, para que pases un rato rico con ella, además, como lo hice con tu suegro, a él también le he dado la libertad de cuando quiera, poder tener relación con alguna amiga mía, o de él, como sea, yo lo apoyo y le ayudo. La relación de pareja es de dos para ayudarse y apoyarse.
    - ¿Les puedo decir algo y no se enojan?
    - No. No nos enojamos, dinos.
    - Qué desde siempre, desde que la conocí, se me ha hecho una mujer muy bonita. Para nada mayor, se ve ud muy bien. Tú mamá, Lucero, se sonrió y que e dice.
    - Mira mi vida, ya casi cumplo 40, ya soy mayorcita, pero creo estar muy bien todavía y seguiré cuidándome, te aseguro, que Lucero estará de mi edad, y mucho más grande, como… digamos… Maribel Guardia, y seguirá viéndose y estando muy bien, y yo, siempre a tu gusto. O sea, tienes dos mujeres para muchos años.
    En lo que mi suegra platicaba me llamó mucho la atención algo que definitivamente cambió mi enfoque. Él dijo… para compensar el apoyo que le des… y ella después, lo que subrayé.
    O sea, que en caso que yo la dejara, Lucero podría tener a otro hombre y él, a mi Lucero, a mi suegra y a las viejas que quiera…. ¡UPS!
    Siguió un poco más la plática y de repente se para mi suegro, carga a mi suegra, y me la pone sobre mis piernas, toma mi mano y la pone sobre el muslo de mi suegra. Ándale Benjamín, es tuya. Se sentó en el sofá y empezó a vernos como me besaba ella y me agarraba, después ponía mi mano y la puso en su pecho, lo deslizo por debajo de la blusa y mis deditos santos, tocaron esos pechos que en algunas ocasiones había visto con un escote muy amplio.
    Se puso de pie, se agachó y me bajó el cierre, me saco la verga y me la empezó a chupar bien rico, no aguanté me vine en su boca muy pronto. Ella sonriendo me dijo, no te preocupes, suele pasar, con lo excitado que estás. Habrá tiempo. Lo importante es que sepas que no solo tendrás el amor de mi Lucero, también el apoyo de tu suegro y mi cuerpo. No te digo que mi cariño porque ese es de Ricardo, pero mi cuerpo, será también todooooo tuyo.
    Así con lo que me pasó con el médico, de ver como se cogió a mi mujer, después como su amigo la manoseó en el metro y con lo de mi suegra. Además ese famoso 33%. No tenía dudas de que tenía que seguir con mi mujer, por muy puta que fuera, me convenía más, sobre todo porque el amor que le he tenido, no se ha terminado, y sí, la parte sexual, ha incrementado, por lo que no hay duda de que debo apoyarla.
    Pero lo quise hacer de emoción, en parte para que ella sufriera un poquito, lo que pasó por no ser honesta conmigo, claro, le entiendo su razón, pero el amor es fuerte, ha sido fuerte entre ella y yo, al dudarlo, es cuando falla la relación, cualquiera que sea.
    Habían pasado 4 días. El primero que me desaparecí y platiqué con Efraín y que en la tarde, platicamos ella y yo, el segundo, que platicamos, al tercero con el médico y al cuarto con mis suegros. Al 5to día a medio día le mandé mensaje.
    Señorita Lucero, necesito platicar con ud de nuestra relación para terminar con todos este conflicto que nos ha llevado a una situación muy difícil. Llegaré como a las 2 a la casa.
    Yo en clases
    Así recibí ese mensaje, me sentí muy mal. Presentí lo peor. Estaba muy nerviosa, ya eran las 12 y se me hacía eterno el tiempo.
    Fui a hablar con mi jefe. Con Rubén.
    Mira Lucerito, me dijo Rubén. Voy a hacer algo que creo te puede calmar. No te preocupes, solo va a ser eso. Calmarte.
    Se acerca a mí, y yo pensando que me daría un masaje, que me carga, me sienta sobre el escritorio, y tomándome de la espalda con una mano, la otra la pone sobre mi pecho y me empuja suave hacia atrás. Me dejé llevar y quedo recostada con mis piernas, de la rodilla a los zapatos, colgando. Me empieza a frotar el estómago, tranquila amor, tranquila, yo me relajo y cierro los ojos. Que siento su boca sobre mis pierna, uuuff. Traté de no brincar y dejar que él siguiera haciéndome lo que él quería. Ya sabía para donde iba, quería excitarme y provocarme un enrome orgasmo, o dos, para que con eso bajara mi nerviosismo y así estar más tranquila. LO LOGRÓ.
    Él se agacha, me empieza a besar la piernas, no dije nada, lo dejé, pero nada más iba subiendo en cuestión de segundos estaba muy motivada, me chupó mi vagina, su mano sobre mi pecho acariciándome y apretando mi pezón, la otra mano, acariciándome mi vagina mientras su boca chupaba y sus dientes jalaban suave mi clítoris que en pocos minutos sentí dos orgasmos ricos, estuvo así como 10 minutos, chupándome mi vagina, metiendo los dedos, y chupando mis pechos, me besaba en la boca, yo le correspondía. Terminó me abrazó yo aún recostada en el escritorio, él casi subido en mí. Tranquila amor, ¿ya?
    Sí la verdad es que me hizo sentir me calmo los nervios. No podía dejarlo así y que me agacho, se la mamé y se vino en mi boca. Ya no se quedó caliente. Le dije que no podía dejarme que me cogiera, pues era llegar a ver a mi marido con olor a sexo y que tal vez no me daría tiempo a darme un baño. No te preocupes mi putita. Ahora lo que me importa es que soluciones tu relación.
    Más tranquila me fui y llegue a la casa. Aún no llegaba. Ya no hice lo que la vez anterior, que me arreglé para él y no me quiso así.
    Llegó, me vio y me saludo algo frío. Sentí feo pero tenía que aguantar.
    - Mire señora Lucero, me dijo. Sentí muy feo.
    - Dime mi amor. Sólo atiné a decirle así.
    - No sé si estés consciente de lo que para mí fue el verte coger. La verdad, como platicamos de recién casados por cómo te vestías. Estaba acostumbrado a verte vestida así, por lo que me gustaste mucho y tu forma de tratarme era muy especial que entre todo eso, me hiciste que me enamorara de ti y así también traté de corresponder a tus atenciones y amor, de la misma forma.
    Al aceptar que siguieras vistiéndote así, yo mismo me convencí de aceptarte pues una cosa era que te vistieras así y yo mismo me dije, otra sería que la viera coger con otro. Ahí sí, no podría aceptarlo.
    Cuando lo escuché decir eso, mi corazón latió rápidamente. Pensé. Me imaginé. Casi aseguré. Se va a levantar me va a decir que quiere el divorcio y se va a ir. No podré hacer nada, pues yo misma le dije. Que si en 6 días no lo convencía, le daría el divorcio sin pedirle nada. Siguió diciéndome.
    - ¿Te imaginas Lucero que fue eso para mí?
    Verte ese día empinada y cómo Rubén te giro de la cintura, acomodó sobre el cofre, tu obediente te empinaste, él recorrió con sus manos tus piernas hasta llegar a tus nalgas, ¿¿¿cómo te cogía y ver tu cara como tú lo disfrutabas???
    - Sí amor, trato de encontrar palabras para hacerte sentir menos dolor o decepción de mí. No sabes cómo me he arrepentido de no haber tenido el valor para decirte la verdad desde un principio.
    - Me tomó de los hombros… y de repente dijo.
    - NOOOO… no puedo más amor, no puedo.
    Yo sentí que dentro de todo lo que sentía por mí, al decir eso, era que no podía más con el sufrimiento de haberme visto coger con otro y que quería el divorcio. No pude evitarlo y se me rodaron las lágrimas.
    PERO PASÓ ALGO QUE NO ME ESPERABAAAA…
    Sí amor. No puedo más. Es que… He pensado mucho de cómo te vi coger, y lo que me has platicado, la verdad, me excitas mucho de imaginarte como te ves cogiendo, algo así como me dijo tu papá que siente al ver coger a tu mamá.
    Creo que dentro de todo, tú no tienes la culpa de ser ninfómana, aunque sí de no haberme tenido confianza y también en ti misma, si hubieras estado segura de mi amor y del tuyo por mí, sabrías que nada podría romperlo. Pero eso que te sirva de experiencia para jamás perder la confianza en nuestro amor y nunca más en el futuro, volverme a ocultar nada.
    Sí, sí, Síiiii… si te perdono todo lo que ha pasado y también te pido perdón por lo que yo te haya lastimado. Te voy a apoyar mucho, nada más es cuestión de platicarlo y hacer planes para que yo pueda disfrutarte como te cogen. Así como Fermín me dijo, todo se trata de planearlo como si fuera una película, lo podremos disfrutar mejor. También planear el encuentro de vez en cuando para hacerlo de película.
    Mira Lucerito. Creo también es el momento de decirte esto. Para que puedas tenerlo en cuenta de cómo te amo, pues no es de hace 4 días que te vi. Fue de unos días antes de casarnos.
    - ¿Cómo?, no te entiendo.
    - Recuerdas que unos 4 días antes de casarnos me llamaste y me dijiste que tenías que ir con Laura a checar unos pendientes que tenías?
    - Sí… este… sí.
    - Yo también fui a checar esos pendientes.
    - ¿Cómo? Hay amor…este …
    - No digas nada. En su momento, el primeo de Laura me encontró “accidentalmente” en la calle, me platicó de ti y como eras. Yo lo tomé como envidia, como celos, en fin, varias cosas a la vez y la verdad le grité y le eché bronca. Él me dijo que me calmara, que fuera un poco más analítico. Que eras una mujer muy especial, que si me enfocara, podríamos tener mucho más de lo que esperaba. Qué él mismo, daría todo porqué tú lo quisieras un 10% de lo que me quieres a mí.
    Con el tiempo que estuve fuera de la casa después de verte coger con Rubén. Estuve analizando eso y otras cosas. Recuerdas Lucero que te viste con él en el cine unos días antes de casarnos? Yo estuve a tras de ustedes. Él me dijo que para probarme fuera. Los vi. Vi como lo acariciabas como le chupabas la verga, como sentías esa verga dentro de tu boca, cuando tú estabas empinada mamándosela, él volteaba a verme. Tuis gemidos suaves los escuchaba. Bueno. Ya que se acabó la película yo me agaché casi al piso para que no me vieras. Al otro día nos vimos y platicamos sobre eso. Me contó algo de tu infancia y como él te enseño ciertas cosas. PERO LO MÁS IMPORTANTE FUE.
    Mira Benjamín. Te lo voy a decir simple. Si te casas con Lucero, serás el hombre más dichoso de la tierra porque a ella te ama. Pero también tendrás que aguantarle que ella le gusta coger. Yo te aconsejo y créeme, es lo que más te conviene. Apóyala y tendrás mucho de ella, y no digo amor nada más. Podría ser algo más económico. Cuando una vieja se da cuenta que con sus nalgas puede tener beneficios para su familia, o sea, que se da cuenta que el ser puta le traerá mejoras. Lo hará con todo, ahora imagínate Lucero como es… Pues con mayor razón.
    - Con lo que vi ese día, con lo que el primo de Laura me dijo. Con la forma de cómo te vistes, mi mente empezó a volar. A imaginarme cosas, es decir, como te pondrías para que te cogieran, como te verías. Ya de casados verte como te cojo, y como te excitas, más redondeó mi fantasía. Creo que inconscientemente, Ya te aceptaba así. Por eso mi pinche perra putita Lucerito. Dime como te apoyo, dime cómo vamos a hacer para que disfrutes lo más que puedas del sexo. Sé que tú sabrás compensarme por eso, como tu mamá lo hizo con tu papá.
    Sentí tanta felicidad cuando me dijo que me apoyaría, pero que debería yo, poner mucho de mi parte para que funcionara todo bien, ya que la que estaría con los hombres sería yo y en su lugar estaría como pendejo, prestando a su mujer. Lo abracé y con muchos besos le prometí que no se iba a arrepentir de la decisión de apoyarme.
    14 min
  • Una sexy brujita quiere tu semen.
    Después de aquel encuentro no tan casual, porque deduje que cuando vino a verme si o si íbamos a acabar follando deliciosamente, como lo fue, sin pensarlo nos volvimos amantes de turno, una real "vergadicta", donde mamármela era el inicio o fin de nuestras ardiente citas.
    Comenzado la semana en el trabajo eremos muy discretos, nos saludábamos como siempre, pero al acabar el día quedábamos en encontrarnos en un centro comercial que estaba cerca, íbamos a cenar al restaurante rustica, pedíamos la mesa más discreta y entre beso y beso nos íbamos poniendo calientes, que nos escapábamos a mi departamento para follar, o cuando ya era muy tarde, la llevaba a su casa y subiendo al departamento de ella me lo mamaba rápidamente y claro que me deslechaba al toque con lo caliente que andaba.
    Así hasta que, para la fecha cerca a san Valentín, conversamos de ambos en mi departamento, de que pasaba entre nosotros o es que solo sería solo sexo, haciéndome la típica pregunta donde uno no escapa a responder.
    C: ¿Y qué somos?... digo, quisiera que me aclares eso… no suelo hacer estas cosas, no sé qué me pasa contigo… debe ser que me gustas mucho, pero quiero saber lo que piensas
    D: Bueno… ya estamos lo suficientemente grandes, como para decir que somos, o ponernos títulos, tú también me gustas, me encantas… pero quisiera que no llevamos las cosas con presiones – tenía el temor de meter la pata y que dijera algo que no sea de su agrado
    C: ¿Presiones?... nada que ver, solo te preguntaba… bueno no sé, entonces en cualquier momento también podrías decirme que ya no sigamos o que te desaparezcas – con voz algo mortificada
    D: ¿Porque dices eso?, Claro, que no lo haría
    C: ¿Entonces que somos?
    D: Somos…
    Inmediatamente mi mente morbosa empezó a maquinar y le propuse un juego de roles muy excitante
    C: Si… te escucho, ¡que somos?
    D: Somos, el jefe y tu mi Contadora… y vamos a hacer un rol, de que vienes a mi casa a dejarme las facturas y que yo te seduzco…
    Mientras me acercaba a ella y la besaba tiernamente tocaba sus piernas y sus pechos, a lo cual ella accedió, quizá era por la calentura de ese instante, ya llevábamos buen rato sin meternos mano
    C: Bien entonces juguemos a los roles
    Poniéndose de pie y preguntándome muy seria
    C: Buenas tardes jefe, aquí le traigo las facturas de las compras, los ingresos y egresos de este mes, tiene que decirme a que proveedor se le cancelará y está pendiente el cobro de las facturas de las empresas retail.
    A: Ok, ok, que eficiente trabajo señorita, pero tome asiento relájese un rato conmigo… ¡cuénteme es soltera, casada? ¿Hijos?
    C: Eh, soltera… pero porque lo dice… me pone nerviosa señor
    D: Para nada, al contrario Ud. Es muy guapa, Ud. Me pone… me pone nervioso a mi señorita
    Mientras le servía una copa de vino, para brindar
    C: No, señor, no bebo… además estamos en hora de trabajo
    D: pero ya es casi hora de salida, y además no me despreciar una copa, brindemos por Ud.
    C: ¿Por mí?
    D: Si por Ud. Por ser una excelente profesional a mis servicios
    Mientras cariñosamente la tomaba de los hombros a su costado de pie junto a ella
    C: Bueno, ¡salud!
    D: ¡Salud!, preciosa
    Deje la copa de vino y mientras ella lo puso en mi mesa, rápidamente la levante hacia mi
    C: Si, pasa algo señor…
    D: Si pasa que me tienes excitado a mil preciosa, tu figura, tus cabellos, tu piel… tu olor me vuelven loco
    C: Señor no debería decirme eso… me compromete… mejor me voy
    D: ¡Mejor aún, mejor hacemos el amor aquí!
    C: No, ¡no… ah no por favor pare señor, que dice!
    Éramos los actores de una escena donde imaginamos todo que nos atreveríamos a hacer, ella toda sumisa dejándose quitar la ropa, haciendo el disfuerzo que no quería y yo todo salvaje, quitándome la ropa, y la suya, empezando a besarla desenfrenadamente, Vaya que en ese momento volvimos a hacer los salvajes del sexo como solíamos serlo, con las frases de nuestros respectivos roles ente nuestras caricias y ardientes besos
    C: No, ¡no... ohm… que rico… pero no lo haga por favor!… Ud. Es mi jefe, tiene que haber un respeto
    Pero a su vez me presionaba de la cabeza entre sus voluptuosas tetas, lamía y mordía tan ricos pezones, mientras toqueteaba sus tetas y su apetecible culo
    D: ¡Ok, Respéteme señorita!, respéteme y mámeme la verga, muestre ese respeto a su jefe y a mi verga
    C: Ujum… ok
    Sonreía de lo ocurrente que era, mientras bajaba a mamármela como solo ella sabía hacerlo
    D: Ohh!, que delicia señorita, siga así, muy bien, ¡qué buena profesional en todo sentido!
    C: Glup, glup… ujum así señor, le gusta glup, glup…
    D: ¡Si... muy bien señorita!, no se olvide de mis bolas, chúpelas, muéstrele respeto a mi verga, que goce de esa deliciosa lengüita.
    Vaya que en ese momento empezó a liberarse, y empezó a darme una monumental mamada, de rodillas ante mí, paraba para golpetear mi verga en su lengua y entre sus tetas para luego rozarlas con sus pezones
    D: Wao!, bien muy bien señorita, ¡y que más tiene para mostrarle a su jefe!
    C: ¡Siéntese en su sofá señor y se lo demostraré!… eso sí, si veo que lo goza, me dará un buen aumento, sino penosamente tendré que presentar mi carta de renuncia.
    Con la verga a mil, rozaba su raja del culo con mi verga, excitándome a mas no poder
    D: haber… veremos
    Como disfrutaba de esa imagen, ver su culo sobarse en mi verga, mojando toda esa raja, mientras sus cabellos sueltos caían sobre mi pecho sudoroso, fuera de roles volvíamos hacer salvajemente ardientes, giraba hacia mí para besarnos y yo sobaba con mis dedos tan rica y húmeda conchita.
    Sudorosos y ardientes, empecé a follármela, puse uno de sus brazos tras mi cuello, y fue la perfecta pose, para así poder chupar y morder unas de sus riquísimas tetas, mientras ahí abajo su conchita mojada mostraba el mejor de los respetos a mi verga, clavadas duras e incesantes para el gozo de ambos.
    Luego en un momento, se sujetó en mi sillón en la misma postura con los con las manos apoyadas, cabalgando por si sola, en un riquísimo sube y baja, empezó a clavarse ella misma, mientras los sonidos de sus nalgas al chocar con mi pelvis me hacían volar de excitación.
    C: Ahh, ahh… - con respiración excitada
    D: ¡Bien muy bien! ¡Tiene su aumento señorita!, tiene su aumento!, ahora deme el culo...
    Mientras descansaba, bajo para seguir clavándose a dos patas, sujetándose de mis rodillas… y girando hacia mí para decirme muy sarcástica
    C: ¿Quiere mi culito, jefe?... uhmmm, pero dígame antes… ¡que somos?!
    Dejándome algo frio, pero con lo arrecho que estaba, la jale hacia mí, besándola ardientemente y diciéndole
    D: ¡Muéstreme respeto señorita!, si no me quiere dar su culo ni modo… pero me dar una buena mamada, ¡y sabe qué?… se va tragar mi leche, sino… no le daré ningún aumento… vamos chúpemelo, chúpemelo ya!
    Volviendo al rol de dominación, bajando ella a sobar sus voluptuosas tetas en mi verga, como le gustaba sobar sus pezones en mi glande, para luego empezarme a dar las riquísimas mamadas de siempre, succionando mi verga, pajeándome desesperadamente para sacarme la leche, mientras chupaba mis huevos y los lengüeteaba lo mamona de ella ya no era un rol, era su naturaleza, me hacía gozar y disfrutaba de cada centímetro de mi verga, había encontrado a mi mujer ideal, a mi hembra salvaje, a mi “vergadicta”, sedienta de mi leche a placer de ella, basta decir que recibió toda mi leche en su boquita y disfruto de ella, cada gota de semen fue aprovechada por su sedienta boquita.
    C: Bueno jefe, ya me tengo que ir… espero lo haya disfrutado, y descuide no presentaré mi carta de renuncia… y si en algún momento quiere mi culito ya sabe…solo dígame que somos y lo tendrá a su disposición si es que lo desea. – con voz provocativa y sensual
    Luego recogió su ropa y fue a lavarse y cambiarse a al baño
    Quede pensativo, y aunque me bastaba con lo que gozaba, no voy a negar que por gozar un buen culo como el de ella, hasta le pedía que sea mi novia y “la dueña de la empresa” en la fantasía de roles.
    Ya más tarde cuando iba a dejarla a su casa, me confeso que dejaría el trabajo, tenía otros proyectos personales, como el del negocio propio, y que ya estaba lista para ser independiente. Sus padres le dejarían el departamento, pues se estaban mudando, pues estaba lista para dar ese siguiente paso, entendí que a sus casi 38 años, pensaba ya en sentar cabeza, es ahí que entendí que quizás el saber si la tomaba en serio o solo sería sexo pasajero.
    Quedamos en desparecernos el día de San Valentín en algún, para disfrutar de más tiempo juntos, quizás una cena, una amena charla y después porque no ir a algún lugar para disfrutar de nuestra lujuria… y ese destino fue una reserva en el “Hollywood suite”, hotel con habitaciones temáticas muchos espejos, tubo de pool dance y jacuzzis y fue en ese lugar donde se encendió la verdadera llama de nuestro amor, porque la pasión y el fuego lo llevábamos ya en la sangre.
    En el siguiente relato, narraré como fue aquel día…donde finalmente me entrego el culo y muchas más sorpresas de por medio.
    Continuará...
    Pueden conocer el primer relato dentro de mi perfil titulado: "Encuentro con la contadora y compañera sexual.
    7 min
  • Un fantasma usa mi cuerpo para su placer.
    Intentar elaborar un plan para recuperar su antigua personalidad en este punto se hubiera sentido como una victoria ‘a lo Pirro’ porque se estaría arriesgando a perder la relación con Trev por la que siempre había soñado. Claro, era demasiado pronto para asegurar que las cosas seguirían bien a largo plazo, pero los resultados hasta ahora habían sido prometedores.
    —Te amo, —dijo mirando con adoración a Trev.
    —Yo también te amo, —le contestó él.
    Trev se inclinó para besarla y ella se fundió en sus brazos mientras deseaba que el momento durara para siempre. Pero luego se dio cuenta que solo quería que el momento durara tanto como Trev quisiera. Una buena novia intentaría satisfacer todas sus necesidades. Una buena novia lo haría todo por él. Una buena novia sería completamente devota a él y se inclinaría ante su voluntad.
    —Vamos, —dijo Trev—. Si perdemos este tren tendremos que esperar horas hasta el siguiente.
    —Cómo prefieras, bebé, —suspiró Lucy mientras dejaba que él la envolviese con su brazo y continuaban caminando.
    En cierta forma pudo notar como su antiguo yo se desvanecía y tuvo la sensación de que pronto no quedaría nada de quién era ella. En su lugar su cuerpo sería habitado únicamente por ese constructo mental de cómo pensaba que una buena novia debía ser.
    Esa idea la puso nerviosa, pero solo brevemente, después de todo, una buena novia no se preocuparía por esa clase de cosas. Una buena novia siempre se esforzaría por ser mejor, a cualquier costo.
    Mientras se acercaban a la entrada del vagón Lucy se sometió a esa idea sabiendo que era inútil tratar de resistirla. Lentamente, sintió como los cambios la consumían.
    11 min

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