SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales

By StarlyComedy
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SOLO PARA ADULTOS X - Voces reales episodes

  • Sexo y cuernos en el hotel.
    He puesto los cuernos a mi marido. Y se los he puesto porque tuve motivos y la oportunidad. Estoy buena, me cuido, tengo buenas tetas, buen culo y me gusta el sexo. Algo que a mi marido no parece importarle mucho o mejor, no le importa nada. Confieso que soy coqueta pero eso no tiene porque significar nada. No soy un zorrón pero lo hice y lo volveré a hacer.
    Estábamos de vacaciones en un remoto y exótico país. Magnifico tiempo, espectaculares playas y poquísimos turistas. Nos habíamos alojado en un muy buen hotel, con magnificas instalaciones y un personal atento y eficiente. Yo me había planteado pasar dos semanas en el paraíso con mi pareja. Románticos paseos por la playa, a la luz de la luna o del sol, no me importaba. Lo que si me importaba era poder disponer del tiempo y la tranquilidad suficiente para practicar el sexo con toda la frecuencia e intensidad de que fuéramos capaces para resarcirnos del año gris que habíamos tenido. Llevábamos un año de sequía sexual y yo tenia ganas de follar. Pero no, mi marido decidió apuntarse, él solo, a un curso de buceo. Así que acabé sola en la playa, largas sesiones de baños de sol y de mar en una playa prácticamente desierta. Yo era prácticamente la única persona que la visitaba.
    Un día, aposentada en una tumbona de playa, ataviada con mi monísimo y reducido bikini negro que tan bien le sienta a mi figura, y visto que estaba sola, me liberé del sujetador y expuse mis tetas a los rayos del sol, los únicos que los habían acariciado hasta entonces. Apenas había cerrado los ojos cuando una mano sacudió con urgencia mi hombro. Asustada vi al chico de las tumbonas que con voz apremiosa mientras giraba su cuello mirando hacia su espalda me decía: ― Señora, señora, tápese, tápese, que están prohibidas las tetas ― Debí poner cara de estar muy asombrada que el chico aclaró: ― No se puede tomar el sol con los pechos desnudos ―
    Asombrada me puse el pequeño trozo de tela que tapaba mis tetas mientras me disculpaba con el joven empleado del hotel que se mantuvo a mi lado ocultándome de la vista del próximo edificio del hotel. El también se disculpó de una norma que le ponía en aprietos como me indicó. La policía aparecía para multar a la mujer y a él por no obligarlas a ocultar las tetas.
    Antes de volver a acomodarme, le pregunté donde podría tomar el sol en topless. Me indicó una playa próxima, no satisfecha y con un cosquilleo en el estómago le pregunté ―¿Y desnuda? ― El chico se sorprendió y tartamudeando se atoró en la respuesta. Yo me quité las gafas para mirarle mejor y vi el asombroso bulto que se mostraba en su pantalón. De forma irreflexiva y llevada por el incipiente deseo, con un rápido movimiento me quité otra vez la parte superior del bikini. La reacción del chico fue asombrosa, puso las manos sobre mis tetas tapeándolas mientras me pedía que me las tapara. Pero no solo las ocultaba, me las magreaba. A mi me encantó y le miraba a los ojos pero pensando en el pollón que debía ocultar bajo el pantaloncito que vestía. Relajó la presión de sus manos que empezaron directamente a acariciarme los pezones totalmente endurecidos. En tono delicado y casi vergonzoso me pidió que me vistiera, que esperara unos minutos y que fuera hasta la cabañita de bambú donde se recoge el mobiliario de la playa.
    Abrí la puertecita con sigilo y entré. La luz se colaba por las rendijas que dejaban entre si los troncos de bambú que formaban las paredes. El suelo era la misma arena de la playa y el único mobiliario era una mesita y un taburete imposible. El chico cerró la puerta tras de mi y yo tampoco perdí el tiempo, me desnudé con más prisa que arte. Apoyada con una mano sobre la mesa, mientras levantaba un píe para sacarme las bragas. El chico se aproximó por detrás cogiéndome las tetas y apretándose contra mi. Noté el duro pene contra mis nalgas y eso me provocó un ansia sexual imposible en mi, una chica tan modosita. Acabé apoyando ambas manos sobre la mesa y separando las piernas le ofrecí la grupa para que me follara.
    Sentí su polla entrando entre mis muslos, separando los labios de mi vulva, atravesando mi vagina, saliendo, y volviendo a entrar. Una y otra vez haciéndome gozar en un frenesí que acabó con mi coño chorreando con mis propios fluidos y la majestuosa corrida que el chico había dejando en mi vagina. Hacía mucho tiempo que no echaba un polvo y aquel, pese a su simpleza, había resultado lo suficientemente satisfactorio como para querer repetir. Y se lo dije ―Cariño, tu y yo vamos a follar mucho estos días ― Antes de irme, concertamos la cita para el día siguiente.
    Aquella noche mi marido ni me tocó y eso que lo intenté, me desnude frente a él, me acaricie las tetas y me pajeé delante del tonto de mi marido que no me echó ni un mal polvo. Solo pensaba en la jornada de pesca del siguiente día. El tonto de fue a dormir y yo a la ducha a meterme los dedos coño arriba. Me hice una de las pajas más largas que recuerdo.
    Nada más el tonto de mi marido se hubo ido, me vestí, por decirlo así, y salí de la habitación camino de la cabañita. Mi chico me esperaba pollón en ristre. Follamos como salvajes. Lo hicimos de pié, cabalgando sobre su cadera y ensartada en aquella poderosa y negra polla que tan loca me volvía. Una vez follada me aseé y puesto el bikini me dirigí a la tumbona donde estuve un rato. Lo suficiente como para volver a tener ganas de follar. Volví a la cabañita y al acercarme me quité el sujetador y con el trapito en la mano entré en la cabañita, me desnudé, me tumbé de espaldas sobre la mesa y levanté las piernas separándolas para ofrecer mi coño ansioso al pollón que volvió en entrar y salir de aquella parte de mi cuerpo que tanto placer me proporcionaba. Grite de forma incontenible y salvaje, disfruté de aquel polvo. Me gustó ser follada en aquel lugar por aquel chico. Lo hicimos todas las veces que pudimos a lo largo de aquella semana larga. Incuso con huéspedes del hotel en tumbonas próximas.
    El último día de estancia en aquel lugar, era también el de descanso de mi improvisado amante y le acompañé a una teórica jornada de pesca en una pequeña embarcación a motor. Nos fuimos a una desierta y apartada playa donde pude tomar el sol desnuda, el también estaba desnudo, tomamos el sol, follamos sobre la arena, nos bañamos, follamos en el agua, bebimos cerveza, follamos, volvimos a tomar el sol y volvimos a follar. Así todo el día. No se cuantas veces hicimos el amor. No se cuantas veces me metió la polla por el coño, ni cuantas veces me comió las tetas, ni siquiera cuantas veces le chupé aquella polla grande y deliciosa. Regresamos ya tarde, con el sol poniéndose. Follamos en la misma orilla, mecidos por las olas, al lado de la barquita que nos ocultaba del hotel. Me entregué deseosa a aquella hermosa follada. Me gusta este chico. Me gusta su polla. Me gusta como sus manos me acarician las tetas. Aunque más que acariciarlas lo que hace es exprimirles el zumo del goce. Me encanta cuando me mete su polla y me aprieta las tetas jugando con los dedos en mis pezones que se ponen durísimos. Me gusta cuando me mete el dedo en el culo cuando me folla. Además es incansable y tiene una vitalidad sombrosa.
    Vestida con el minúsculo bikini negro, y la blusa que me regaló el chico crucé el hall del hotel sintiendo la mirada de los huéspedes, pero no en mi espalda, notaba las miradas en el culo y en las tetas. Me imaginé por un instante que me habían visto follar. Y creí notar también que cualquiera de ellos podía estar pensando en follarme. Me volví al entrar en el ascensor y noté alguna mirada que no era de curiosidad precisamente. Noté lascivia y deseo en la mirada de algunos huéspedes. Me excité y volví a desear ser follada.
    Mi marido me esperaba en la habitación y me comunicó rimbombante y afectado que iríamos a cenar con sus compañeros de buceo, que fuera elegante. Y me vestí elegante, y sexy. Solo me puse el vestido de fiesta que había llevado. Un largo y ajustado vestido negro que se me ajustaba bastante al cuerpo. Solo el vestido, nada debajo. No negaré que me gustó ser la sensación de la cena, de sentir miradas en mi escote buscando la escapada de algún pezón rebelde. Dos agradables chicos jóvenes y atentos me flanqueaban en la mesa, enfrente tenía a mi marido, demasiado ocupado hablando de peces y buceo. Mis vecinos de mesa me cuidaron y mimaron casi en exceso. Me hacían confidencias al oído, dejaban que sus manos se posaran en mis muslos. Tras la cena, se produjo un hecho que aún pareciendo insólito me encantó, los hombres se fueron a un salón y las mujeres a otro. Por lo visto es una costumbre de ese país.
    Me había pasado el día follando pero tenía unas ganas inmensas de seguir haciéndolo y pensé en mis dos jóvenes comensales. Mis pezones marcaban unos bultitos, excitantes hasta para mí, en el vestido. Me acerqué a la puerta y los vi conversando, les hice un gesto discreto que ambos captaron. Con la excusa de ir al baño me fui y tomé la dirección de la playa. Estaba de pie, frente al mar, sintiendo la brisa atravesar la fina tela del vestido y acariciándome la piel cuando una voz dijo ―Te apetece un baño―
    ― No me he traído el bañador­ Respondí.
    ― Puedo ofrecerte uno­
    ― No lo necesito ― Y me saqué por la cabeza el vestido, quedando desnuda a la luz de la luna, grande, llena y tropical.
    Corrí al agua y me zambullí dando unas pocas brazadas mar adentro antes de volverme. Lo dos chicos me siguieron. Nos besamos y acariciamos en la playa pero la presencia de más huéspedes nos hizo salir y sigilosamente acudir a la habitación de uno de los chicos. Nos duchamos rápidamente los tres juntos, nos besamos con fruición, me deje sobar, acariciar, chupar, que me cogieran la tetas, el culo, el coño. Estaba presa de una excitación imposible. Me arrodille para chuparles las pollas, alternativamente, uno y otro, intenté chupar las dos al tiempo. Me excitaba cada vez más. Me levanté, me tumbé boca arriba en la cama, levante las piernas y las separé. Me comieron el coño, los dos, uno detrás de otro. Y me corrí de puro placer.
    El más joven se tumbó sobre la cama y me coloqué sobre el , le cogí la polla y me la metí por el coño,. Cuando comenzaba a moverme, el otro chico me detuvo, me inclinó hacia delante, levantándome el culo y haciendo que mis tetas quedaran sobre la cara del otro que comenzó a mordisquearme los pezones con gran placer por mi parte. Con cuidado me la metió por el culo y empezaron los dos a moverse, con cuidado y despacio al principio pero decididamente cuando lograron acoplar sus movimientos y sus embestidas. Nunca lo había echo así. Me corrí y grité de puro placer. Fui intencionadamente expresiva y escandalosa. Me sentí tocar el cielo. Fue un polvo largo e intenso. Los dos se corrieron en mi interior y me gustó. Nos quedamos los tres en la misma posición en la que follamos. Estuvimos un buen ratos jadeando de cansancio, sudorosos y satisfechos. Nos intercambiamos números de teléfono, direcciones e-mail, perfiles de redes sociales y me fui sin duchar.
    Mi marido no estaba en la habitación y lamenté no haberme quedado un poco más con los chicos. Me desnudé y me metí entre las sábanas desnuda, todavía sudorosa y saliéndome semen por el coño y por el culo. Me dormí rápidamente, si llegar a masturbarme, solo noté la sustancia pegajosa que bañaba la parte exterior de mi vagina.
    Cuando me desperté, mi marido ya estaba duchado y salí desnuda de la cama en dirección al baño. Esta vez no hice lo que solía hacerle, de ofrecerle el culo para un cachecito en las nalgas. Tampoco pareció importarle, solo hablaba y hablaba sin parar de sus experiencias e buceo. Mientras me duchaba acaricie mi cuerpo recordando mis aventuras sexuales. Pensé que mi marido es un buen tío pero bastante tonto y que me tenía bastante abandonada. Cuando me propuso volver al año siguiente al mismo sitio le dije que si. Pensé para mi que tenía buenos cuernos y que si quería conservarlos yo le complacería gustosa.
    11 min
  • Comprando Auto Los Mecánicos Me La Metieron Muy... Rico!
    Hola de nueva cuenta, esta ocasión quiero contarles mi primer encuentro con un madurito (luego siguió Alfonso, mi padrastro). Advertirles que la primera parte del relato es algo cruda, y con tintes de algo que muchos veran como violación, pero luego se suaviza para volverse un sometimiento voluntario. Para más referencias de la época, pueden leer el relato “Mi primo y sus amigos estrenaron mi culito” aunque no es obligatorio hacerlo. Igual disculpen las faltas de puntuación y acentos, que siguen siendo mi coco en este tipo de escritos.
    Para los que es la primera vez que me leen, les contaré que soy una chica delgada, piel morena clara y cabello lacio hasta los hombros, soy de estatura promedio (1.60), desde niña he sido flaca, aunque desde temprana edad cuento con unos pechos normales (talla 85) y caderas anchas, mi cola, sin ser abundante, la tengo bien formada y hace juego con mi breve cintura. Nunca he hecho ejercicio intensivo por lo que aunque tengo una buena figura, no tengo un cuerpo espectacular
    Esta historia que les cuento se sitúa cuando yo estudiaba la prepa, donde estudiaba para una carrera técnica, la cual al ser privada (aunque no muy reconocida) tenía la política de seguir usando uniforme. Vivíamos en casa de unos tíos con mi madre, ya que mi padre se fue cuando yo era niña y mi primer encuentro sexual fue con mi primo, que también vivía allí y era un par de años mayor que yo, siempre aprovechábamos cuando nos quedábamos a solas y cogíamos sin más, aunque yo estaba enamorada y soñaba con casarnos, pasaron varias cosas que nos fueron alejando, por lo que al final, y ya que disfrutaba el sexo con él, fui dejándolo solo como un desahogo.
    Pues bien, mi mejor amiga de esa época, una alegre chica llamada Tania, que me acompañaba a todas partes, era más bajita que yo, de rasgos más morenos y algo llenita, venía de una familia humilde que vivía a unos 20 minutos de la escuela, por lo que siempre nos juntábamos para hacer tareas.
    En una ocasión, quiso la suerte que tuviéramos que hacer un trabajo de investigación para exponer en equipo, la profesora repartió los temas para exponer y mi amiga se ofreció a sacarle copias para luego estudiar los temas por lo que, aunque no lo convenimos, debíamos reunirnos en su casa como habíamos hecho otras 40 veces antes para estudiar juntas, pero coincidió con que esos días un chico estuviera coqueteando con ella, por lo que de repente se desaparecía para ir a flirtear con él. La última clase ella no entró, por lo que supuse estaría con él en el patio de atrás. Pero al final de la clase estuve buscando por los lugares más conocidos y no pude hallarla. Ya había pasado suficiente tiempo hasta que todos salieron y me quedé sola en la escuela y sin saber qué hacer. Ya hasta la maestra que nos dio los temas se había ido.
    Preocupada porque teníamos que exponer al día siguiente y yo ni enterada de que tema me tocaba, fui a buscarla a su casa, pero nadie abrió la puerta, estuve como 20 minutos y nada. Empecé a pensar a si volvía a la escuela o me quedaba allí a esperar más tiempo.
    Recordé que tenían un taller que quedaba a unas 8 cuadras, y pensé que podía haber ido para allá, pues a veces iba a dejarle comida a su papá o algo que había dejado olvidado en casa.
    El taller era un negocio de reparación de autos, que era atendido por el padre de mi amiga, un hombre de 40-45 años, con piel morena quemada por el sol, con una panza prominente que siempre estaba jugando cartas o dominó con los amigos. Tenía un bigote y barba descuidadas con algunas canas aquí y allá, y el cabello siempre desarreglado con unas entradas en el cabello que le dejaban ver una frente amplia y grasosa, a través de su peto de trabajo siempre se le veía un velludo y sudado pecho que me causaba repulsión.
    El taller lucía vacío, y solo un par de autos estaban estacionados al frente. El Señor estaba charlando en la calle con un cliente, y tenían la capota del auto abierto
    Tímidamente me acerqué y le pregunte si había visto a mi amiga por allí, ya que era importante que la viera para un trabajo escolar. Sonriendo alegremente me dijo que la había mandado a comprar algo hace no más de 10 minutos, pero que pasara al taller y que podía esperarla dentro, que pronto volvería
    Apenas había cruzado un par de palabras educadas con el señor y siempre en presencia de mi amiga, pero ahora, luego de agradecerle y pasar junto a ellos, sentí el peso de su mirada sobre mis piernas.
    Sin sospechar nada, me senté dentro del taller, ese fue mi primer error. Por todos lados había piezas de autos usadas, y algunas herramientas, sobre el mostrador lucían algunas hojas sucias y notas de varias piezas compradas. Estaba yo sentada en un banquito cuando el papá de mi amiga se despidió del cliente y se fue adentro en dirección a donde estaba yo.
    Sonriendo y tratando de ser amable, empezamos a platicar de cosas triviales, como que tal iba la escuela, que tal el clima, si hacía calor, donde vivía. Yo respondía lo más educadamente posible, y miraba su sonrisa que no dejaba de mirar de reojo mis piernas y mi pecho.
    Luego de un rato de silencio, se tomó valor para empezar a hacerme preguntas un poco más íntimas, como si tenía novio, a lo que negué con la cabeza mientra me ponía roja de pena. “como? No tienes? Porque no si eres muy bonita?, claro, no iba a explicarle que tenía a mi primo y que un par de chicos estaban haciendo sus intentos de conquista.
    Como empezaba a sentirme incomoda y miraba continuamente hacia la entrada, le dije que ya había tardado Tania y que iría a ver a su casa si ya había llegado su hija.
    - Para que la necesitas? – me respondió.
    - Necesito que me entregue unas copias para una tarea.
    - Ah, me hubieras dicho antes, las dejó aquí atrás, ven, pasa y te las doy. Las dejé acá en el cuarto porque aquí se iban a ensuciar.
    Abrió una puertita de madera que estaba al fondo, y se visualizaba un cuartucho pequeño donde solo había un camastro, una mesa con restos de comida y algunas cajas en el piso.
    Sé que mi decisión de pasar suena estúpida así como se lee, pero estaba en una edad donde le das confianza a la gente por creer que estas con alguien conocido, nunca imaginé las intenciones, además pensaba que era el padre de mi amiga y yo era una chica de la edad de su hija. Dejé mi mochila ahí, y asomándome, pase primero que él que detenía la puerta, mi segundo error.
    En solo un segundo sentí la presión de sus manos sobre mi espalda y como me empujaba hacia adentro, cerrando la puerta tras de si. Inmediatamente pude sentir sus manos tocando y oprimiéndome por la cadera mientras intentaba levantar mi falda. Presa del miedo y aturdida por la sorpresa, intente forcejear, defenderme, pero su fuerza fue mayor que la mía, y en la semioscuridad de ese cuarto, apenas y comenzaba a ubicarme. Sentí un fuerte tirón en la blusa hasta que escuché que se rasgaba. Empecé a gritar y a llorar, mientras intentaba golpearlo como podía. Superándome en fuerza y tamaño, de un movimiento brusco, me lanzó hacia el camastro. Caí de mala manera, golpeándome con la pared, lo que me dejó quieta unos segundos, lo que el aprovecho para doblarme el brazo causándome dolor e inmovilizándome. Tomó un trapo sucio que estaba en el suelo y me lo intento meter en la boca.
    Noooo, movía y sacudía la cabeza intentando defenderme, sus movimientos se hicieron más bruscos. Ya tenía una buena parte del trapo metido en la boca y los jalones que me dio en el cabello hicieron que dejara de sacudir la cabeza, me pasaba la otra mano por mis pechos, me subía la falda y jalaba mi ropa interior, intentando quitármela. Yo, con la mano que me quedaba libre, continuaba impidiendo hasta donde me permitían mis fuerzas que continuara con su avance a mancillar mi cuerpo.
    En algún momento, el viejo se hartó de mis manoteos y tomando unas cuerdas gruesas y rasposas que tenía por un rincón, me dio la vuelta para atarme por la espalda. Al sentir la presión sobre mis manos entre en pánico. Su peso me oprimia y sentía que me asfixiaba y me desvanecía; alterada por esa horrible sensación de ahogo, escupí como pude el trapo de la boca y desesperada por lo que sabía que vendría le supliqué:
    No, no, por favor, por favor, no me amarre, por favor. Haré lo que me pida,
    Estas palabras lo detuvieron en seco, y la presión sobre la cuerda y mi cuerpo se detuvo momentáneamente.
    Lo que te pida? Preguntó el asqueroso viejo.
    Si, si, lo que quiera, pero no me amarre por favor, dije entre sollozos, recuperando un poco el aliento.
    Se retiró un poco, como valorando mi reaccion y pensando en que hacer, yo no hice el intento de cubrirme ni nada, solo me quedé quietecita.
    Me lanzó una mirada dominante mientras me decía “Eso lo veremos, quedate quietecita”
    Salió y escuché como cerraba la cortina del local, cortando mi esperanza de escapar. Mi mente trataba de asimilar lo que había dicho y las consecuencias que seguirían. Me recriminaba y creía que era un error lo que le dije, pero mis opciones siguientes eran el ser amarrada y abusada violentamente. Logré sacar una de mis manos cuando el viejo apareció en la puerta, con una mirada de mucha lujuria.
    - Muy bien bonita vamos a ver si es cierto que eres buena para obedecer, si no, ya sabes, voy a tener que amarrarte y hacerlo yo mismo entendido? Yo solo moví la cabeza
    - Empieza por quitarte la blusa
    Sentada en la cama me tome los jirones que quedaban de mi blusa y la fui retirando, el resultado final no iba a cambiar, el padre de mi amiga iba a abusar de mi cuerpo, pero había una clara diferencia entre hacerlo de forma pausada o violentamente.
    El viejo se impacientaba. “Vamos nena, quiero ver esas tetitas”
    - Por favor, déjeme ir, supliqué apelando a su lástima, pero solo veía deseo en su mirada, seguido de molestia.
    - Creí que dijiste que harías lo que quisiera, pero no se ve que seas muy obediente, si no, ya sabes, aquí tengo la cuerda.
    Desarmada, no pude decir nada más, me quite el pequeño sostén que tenía y quedaron mis senos al aire
    Ahora sigue con todo los zapatos y las calcetas, dame tus pantis, sin quitarte la falda y pásamelas.
    Se las pase y el las tomo y las olió. Yo sentí una arcada en el estómago. Me quede esperando su siguiente orden, oía mi corazón latir sin control. Estaba asustada
    Dime bonita, te has comido una verga?
    La forma tan directa de referirse a esa acción me dejo impactada. Solo moví la cabeza negativamente, aunque había hecho intentos con mi primo siempre habían sido solo acercamientos e intentos mal concebidos, aunque sabía bien a que se refería por las porno que había descubierto de mi primo
    Él se quedó recargado en la mesa, bajando el cierre de su uniforme y desabrochó su pantalón, y pude ver el bulto de su excitado miembro
    Acércate, bonita
    Me acerqué y me quedé frente a él, me jaló hacia abajo, hasta hacerme hincar Se quedó con el pene debajo de su trusa, esperando a que yo tomara la iniciativa. Yo lo único que hacía era temblar.
    Vamos bonita, ven por el
    Lo toqué por encima y sentí como crecía un poco más, mi inexperiencia empezaba a desesperar al viejo que tuvo que repetir con voz mas gruesa.
    Acércate y chúpalo
    El cuadro era asqueroso, el hombre apestaba a sudor, estaba sucio de grasa y con mucho vello en la parte baja. Su gran barriga sobresaliendo por encima y cuando saqué su miembro aun algo flácido, el olor se hizó mas fuerte. Acerqué la cara y empecé a besarlo con la boca cerrada, torpemente. Debí hacerlo mal pues sentí ambas manos como se posaban sobre mi pelo y me hacían mirar hacia arriba. Pude ver sus ojos inquisidores y a punto de perder la paciencia.
    - Abre la boca
    Sin poderme negar y con la cabeza inmovilizada, hice lo que me pidió mecánicamente mientras veía acercarse su asqueroso miembro a mi boca. Pude sentir el calor de su pene y como rozaba mi lengua cuando metió casi las ¾ partes dentro de mí.
    - Ahora cierra los labios y chupa como si fuera un dulce, y no te detengas
    El olor era asqueroso pero el sabor era peor, reprimiendo mis ganas de vomitar, empecé a lamer aquel miembro de un sabor totalmente agrio e hice un gesto de desagrado imposible de disimular, pero creo que él estaba tan inundado de placer que ni cuenta se dio. Dirigió mi cabeza de arriba hacia atrás, sin dejar salir su cada vez más firme y grande falo, ajustando la velocidad y profundidad a su antojo. Cuando alcanzó su máxima extensión, no pude evitar sofocarme varias veces, pues en varios embistes, llegó a tocar el fondo de mi garganta. Luego de un tiempo que pudieron ser segundos o siglos, me soltó la cabeza a la vez que me decía:
    Bien, ahora tu solita
    Ahora podía moverme más relajadamente, ajustando la velocidad, y ya que mi saliva había eliminado casi todo el sabor, empezar a sentir lo que es tener un falo insertado en la boca por vez primera. Solo de vez en cuando sentía como me tomaba de la nuca, jalándome hacia su pene ya totalmente erecto y me retenía algunos segundos, con mi frente rozando su voluminosa panza, mientras se entretenía manoseando mis tetitas y pellizcándolas a su antojo, lo cual lejos de excitarme, me causaba incomodidad. Luego de varios minutos, me tomó de los hombros, y se retiró suavemente.
    - Bueno bonita, ahora acuéstate en la cama y separa las piernas.
    Me ayudó a quitarme la falda que aún tenía puesta, por lo que quedé frente a él totalmente desnuda. Me acosté en el sucio catre, tratando de relajarme y separando las piernas lo mas que pude, observé con indiferencia y algo de miedo como el panzón se ponía de rodillas y poniéndose a la altura encima de mí, apunto su pene hacia mi entrada. Entró con algo de esfuerzo al segundo intento, pero no fue tan doloroso como pensé. Seguro los nervios y la poca lubricación que tenía no eran suficientes para que lo disfrutara. Ya había dejado de llorar. Me incomodó durante las primeras embestidas, pero después me deje llevar, olvidándome del repulsivo cuerpo que estaba sobre mí, sabía que no podía escaparme, así que empecé a decirme que ya que solo mi primo había sido mi pareja sexual (sin contar aquella vez con sus amigos) esto era lo que se sentía estar con otro hombre, aunque fuera un viejo asqueroso y panzón que podía ser mi padre. Poco a poco empecé a relajar el cuerpo y dejar que empezara a sentir el erecto y desconocido pene que no dejaba de bombear dentro de mí.
    De pronto me tomó de ambas piernas y subiéndolas en los hombros, siguió dándome con lo que su miembro llegaba más profundo; cuando aceleró las embestidas, no pude evitar empezar a resoplar y gemir despacito, abriendo un poco mi boca para respirar mejor, cosa que el viejo aprovechó para darme un beso asqueroso, su boca sabia a cigarro y cerveza, y sin embargo, fue tan sucio e inesperado y me estaba poniendo caliente que incluso correspondí como hacía con mi primo y dejé que su lengua entrara.
    No aguanto mucho en esta posición. Se sacudió a los pocos minutos, intentó incorporarse un poco pero apenas le dio tiempo de sacarla y me llenó de leche mi estómago y tetitas y restregó su verga brillante de mi excitación en mi mata de vellos del pubis
    Se apartó un poco recuperando el aliento, con lo que pude bajar mis piernas y empezar a buscar que vestir, mi blusa aunque rota todavía tapaba una parte de mi piel, mi sostén tenia manchas de grasa así como mi piel, las huellas de sus manos grasientas se veían sobre mis tetas, piernas y cintura. Mi ropa interior no la encontré. Vestí las calcetas y zapatos y lo vi recargado en la mesa. Cuando traté de salir, el viejo titubeó, parecía algo arrepentido, sin embargo, creo que el temor de que lo delatara pudo más, y mientras me tomaba de la barbilla me dijo.
    - Ya sabes bonita, nada de comentar algo de esto, si no, te puede ir muy mal, en todo caso, diré que tu estuviste de acuerdo. Yo solo moví la cabeza, en parte era cierto, con los ojos abiertos del susto, por supuesto que no pensaba en hacerlo, al menos en ese momento.
    - Y ya sabes, si algún día andas caliente, no dudes en darte tu vuelta, ya sabes dónde encontrarme. Aprovechó para darme un buen apretón de nalgas. Hice un gesto disimulando sonreír, lo único que quería era salir de ahí. Ni siquiera recordé recoger mi mochila, en cuanto abrió la cortina me escapé y salí del taller sin voltear atrás.
    Caminando rumbo a casa me sentía en shock, sin embargo, raramente, no lloré ni me sentí abusada, creo que podía mas la culpa de sentirme excitada por la situación, y lo mucho que disfruté al final.
    Aun sentía como su semen se enfriaba en mi estómago, las manchas secas se notaban pegadas en mi piel morena. Mi blusa rota, las manchas de grasa sobre mi piel, mi sexo desnudo debajo de mi falda. Entré a casa como autómata y me fui a mi cuarto, donde me quité la ropa. Al quitarme la blusa, el olor a orina y sexo me llegó a la cara y extrañamente me sentí caliente de nuevo
    Me bañé y me fui a dormir
    Llegó la mañana, yo intentaba evitar recordar lo que pasó el día anterior, y al llegar a la escuela mi amiga se disculpó por haberse ido con el chico, que qué había hecho con las copias, que ya era novia del chico de ayer, y otro montón de cosas irrelevantes que poco me importaban, yo apenas la escuchaba, pensé que traería mi mochila, pero supongo que su papá no sabría cómo justificar que él la tenía, y yo tampoco podía decir nada porque como iba a decirle que la deje en el taller de su papa luego de follármelo? Tampoco me fue muy bien en la exposición, pero ni siquiera me importó. Estaba como ida.
    Así pasaron los días y refugié mis deseos y pensamientos que se repetían y daban vueltas en mi cabeza con mi primo, donde algo curioso me pasaba siempre: cada que teníamos sexo por instantes recordaba aquel cuartucho de mecánico, y el papá de mi amiga aplastándome contra el camastro y yo luchando primero por escapar y luego por no gemir.
    Supongo que nunca habría vuelto a tocar el tema, habría superado ese encuentro y habría quedado como un recuerdo de una experiencia vivida si no hubiese pasado lo que a continuación les cuento.
    Pasó lo que tarde o temprano iba a pasar. Ya que cada vez eramos menos cuidadosos en casa, terminaron por descubrirnos, fue uno de mis tíos que casualmente iba a preguntarle algo a mi primo y me encontró desnuda sobre él. De inmediato se enteraron mi madre y tía (mamá de mi primo) y nos sentaron para platicar largo y tendido sobre el asunto. Nos preguntaron también que tan en serio iba todo esto, y yo estaba dispuesta a declarar que estaba enamorada, que no me importaba que fuéramos familia y que aceptaría vivir con mi amor y recibir todo lo que viniera con él, pero la realidad me estrelló contra el piso: mi primo, tan seguro de si mismo, dijo, que él tenía su novia formal y una vida prometedora como para pensar en casarse conmigo y formar una familia. Cuando le preguntaron qué pasaría si salía embarazada, el solo se encogió de hombros, y comentó que el problema iba a ser para mi, que al final solo era una distracción para el aburrimiento. Traté de salir, de golpearlo y de llorar. Eso me dolió, pero no hice nada. Aceptamos el regaño y recibimos el ultimátum de si volvían a encontrarnos juntos, nos iban a correr de la casa
    Así, el sexo con mi primo se acabó de golpe. Además de la amenaza que parecía iba en serio, ciertamente estaba resentida por lo que él había dicho por lo cual aunque después hubo algunas pocas oportunidades a solas (notaba como nos vigilaban más) ni siquiera hice el intento por volverme a acercar. Me había rebajado de la mujer con la que le regalé mi virginidad a un mero juguete del que podía aburrirse cualquier día.
    Sin embargo, el calor de mi cuerpo me reclamaba sexo, entre la escuela, los resentimientos y que casi ni hablaba con mi primo estuve 3 semanas sin probar sexo ni siquiera a solas. Poco a poco se iba acumulando en mi cuerpo una tensión que me ponía de malas y distraída todo el tiempo.
    En esos días coincidió que en la escuela un chico comenzó a pretenderme. No era tan lindo como el chico que en verdad me gustaba pero dado que estaba en una época donde necesitaba cariño, tampoco me hice la difícil por mucho. Como toda relación, nos dábamos una escapada para besarnos y darnos caricias inocentes. Pero luego que ya había probado lo delicioso que puede ser el sexo, no hacía más que incentivar mi calentura. Luego de cada sesión de besos mi vagina terminaba muy húmeda y mi chico ni cuenta se daba. Estaba tan caliente en la cuarta semana que no pude aguantar más y luego de que iba a dejarme a mi casa, me le insinué en porque no íbamos a un hotel
    El me miró extrañado por mi propuesta, pero luego de reponerse y asegurarse que no era ninguna broma sonrió y me pidió un par de días para el Viernes y conseguir el dinero, estaba tan ansiosa que llegué a pensar en pagarlo de mis ahorros, pero no lo dije por pena, que iba a pensar? Que era una putita deseosa de verga? (jajaja, aunque eso es lo que precisamente era en ese momento)
    Por la noche, me entró la emoción de lo que iba a pasar el Viernes, y me masturbé pensando en mi chico, sin embargo, dentro de mi masturbación, antes de llegar al orgasmo, nuevamente aparecía la figura del papá de mi amiga, tan asqueroso y sucio como era, y me imaginaba otra vez en ese cuarto sucio gozando como perra. Y lo peor es que mi cuerpo se calentaba más al pensar en eso, mi vagina se mojaba más y mi velocidad se aceleraba terminando más rápido mi deliciosa labor. El Sr. Mecánico seguía apareciendo en mi subconsciente.
    El viernes llegó y estaba emocionada como niña previa a la Navidad, casi no me concentré en la escuela y esperé inquieta a la salida para irnos a coger, tenía planeado estar con mi chico al menos 2 horas, antes de volver a casa. Entramos al hotel y yo nerviosa como una virgen en su día de bodas.
    Sin embargo, a la hora de quedarnos a solas, a mi chico le entraron los nervios, y no funcionó el asunto, estaba demasiado nervioso. Me lo tomé con calma y amorosamente, nos besamos tiernamente, y hasta me puse de pie y trate de hacerle un baile para seducirlo, lo acaricié delicadamente e incluso le hice una felación, con los mejores consejos que había aprendido de la cogida con el Sr. Mecánico. Todo fue en vano, NADA pasó, aunque logré que eyaculara, apenas tuvo una erección lo suficientemente intensa para penetrarme por menos de dos minutos antes de rendirme y mirar su miembro flácido y repleto de mis fluidos, que clamaban por una buena cogida. Luego de media hora nos vestimos. Me pidió disculpas y yo fingí aceptarlas, pero estaba furiosa (y caliente) por dentro.
    Estuve una semana más, insinuándome con mi novio, buscando algún momento espontaneo y que pudiera cogerme por un rato, pero siempre terminaba sin conseguir nada, y me frustraba más todavía; ya ni con mi primo había ocasión de calmar mis ansias, porque aunque estaba dispuesta a correr el riesgo de ser descubiertos y tragarme mi orgullo herido, en esos días no hubo oportunidad.
    Me estimulaba por la noche, pero solo era un desahogo, solo quedaba satisfecha por un rato. Necesitaba sexo, y sexo del bueno, no con un estudiante estúpido que no sabía ni tocar a una mujer, necesitaba una verga de hombre, que supiera como usarla, un hombre maduro y experimentado. Luego de una pelea por una vez más, no conseguir nada, terminamos, él me llamó vieja insatisfecha y yo lo llamé impotente. Imposible reconciliarnos después de eso. Sin quererlo ni desearlo, el recuerdo de aquella cogida forzada se iba haciendo más fuerte, y me excitaba más al recordarlo
    Algunos días, casi inconscientemente pasaba por el taller, miraba de reojo del otro lado de la calle u oculta desde una esquina, viendo la silueta de ese viejo que me hizo gozar, y cuando sentía que volteaba a verme corría a esconderme rogando porque no me hubiera visto, un escalofrío recorría mi cuerpo, y mi vagina se humedecía. Mi mente empezaba una lucha interna donde me sentía con la enorme necesidad de entrar y repetir lo del otro día, pero ¿¿¿cómo decirle que iba a que me cogiera??? Así estuve al menos 8 o 10 intentos, donde siempre me arrepentía y me faltaba valor. Ya llevaba casi dos meses sin probar una verga.
    Un día, volví a mi rutina de los últimos días, al salir de la escuela me fui caminando hasta donde estaba el taller y mirando de reojo por un rincón, para mi desilusión, el negocio estaba cerrado, me doy la vuelta para volver cuando veo al papá de mi amiga caminar una cuadra más a lo lejos con algunas piezas para alguna reparación supongo y observándome desde quien sabe cuánto tiempo. Debí correr, o disimular que solo iba pasando por alli, pero estaba segura que él me había visto espiar por la esquina, al final no atine a hacer nada hasta que me tuvo a su alcance y me dijo:
    - Hola bonita, buscabas a alguien?
    - No, no, yo solo, este pues, buscaba a Tania
    - Bueno, creo que esta por la casa….
    - Si, es que, bueno, discúlpeme, es que el otro día que…….vine, (mi cara se puso roja de la pena al recordar ese día), creo que olvidé mi mochila
    - Ah, si, creo que la tengo por ahí, si vienes AHORITA, TE LA DOY YA MISMO…al decir esto sentí su mirada lujuriosa sobre mi cuerpo.
    Capte el doble sentido de las palabras, titubeé sobre si salir corriendo, murmuré un “no, gracias”, pero él me tomó de la cintura y casi sin esfuerzo me llevó a aquel sitio donde me había hecho suya hacía ya casi 3 meses.
    Imagino que también él me estaba probando, o si desconfiaba si era una trampa, esa indiferencia que me mostraba como lo hacía antes de la cogida, me hizo dudar un poco más mientras veía como abría solo la mitad de la cortina de acceso. Tal vez estaba arrepentido y no quería volver a hacerlo, sin embargo, quite toda sospecha cuando me dijo:
    Pásate al cuarto de atrás y busca tu “mochila” en lo que arreglo estas cosas por aquí, y si no encuentras lo que buscas, ahora voy contigo a ayudarte
    Murmure un “no mejor otro día paso”, pero su mirada, autoritaria, hicieron sonar mi voz como balbuceos. Resignada, fui al fondo del cuarto, total, ya estaba ahí, y no me iban a dejar ir tan fácil.
    Estuve por un instante que se me hizo eterno en el cuarto repasando todos los muebles y objetos, recordando lo que había pasado, Temblé cuando escuché como cerraba la cortina de metal; ya no había vuelta atrás, estaba súper nerviosa.
    De repente la puerta se abrió. Fingí buscar algo entre los rincones.
    - Hola bonita, ya te extrañaba, que milagro que te apareces ¿Encontraste lo que buscabas? Yo solo me quedé quieta de espaldas a él.
    Me tomó de la cintura, metió sus manos por debajo de mi ropa, sentía su cuerpo sucio pegado contra mí, me tomó de la barbilla y haciéndome girar la cabeza me susurró al oído.
    - ¿¿¿O será que lo que quieres está aquí? Me jaló sintiendo su bulto crecer pegado a mi cuerpo y punteando entre mis nalgas.
    No respondí, pero me quede quieta y esperando lo que vendría, estaba tan dispuesta a todo que poco faltó para que le gritara y suplicara que me tumbara en la cama y me follara con violencia, eso apagaría mi calentura..
    El metió su mano debajo de mi falda, hizo a un lado mi panti y jugó con mi sexo con sus dedos sucios, gruesos y rasposos. Estuve gimiendo sin inhibirme y sin contenerme, venía a eso y quería que no le quedara duda de porque estaba allí.
    - Bien bonita, voy a darte gusto, pero a cambio tendrás que hacer algo por mi ¿de acuerdo?
    Yo solo moví la cabeza afirmativamente, con los ojos cerrados.
    - Quiero que te des la vuelta y te quites toda la ropa, despacito, y te quedes sin nada, y así encueradita, te quedes viendo hacia esa pared, ¿entendido? Nuevamente, solo moví la cabeza, procurando cumplir todo lo que me pidiera.
    Me quedé quieta y sentí como se alejaba sin salir de la habitación. Él se fue hacia la esquina opuesta, recargado en la mesa y yo me apuré a cumplir sus órdenes, fui quitándome la blusa y la falda, después el brassier y las pantis, el sólo me iba guiando, ordenándome que lo hiciera más despacito o incluso que me quedara quieta un momento
    Me quede totalmente desnuda mirando hacia el muro, hacia un poster de una chica semidesnuda sosteniendo piezas de auto. La poca ropa que adornaba a la modelo me recordó que yo en ese momento me encontraba más desnuda todavía y me parecía difícil de creer lo que estaba por pasar a continuación, y todo lo había provocado yo. Me quedé quieta escuchando como caminaba hacia mí, temblaba, pero esta vez no era miedo, sino excitación.
    - Ahora, sin doblar las piernas, ve bajando la cabeza lentamente hasta poner las manos sobre la cama.
    Me fui inclinando, dejando mi culo expuesto, podía sentir como se acercaba, sabía que estaba detrás de mí, cada vez más cerca, incluso me falsearon las piernas y mi vagina goteó de húmeda que estaba, estaba vuelta una completa perra
    El Sr Mecánico se acercó por detrás y me sujetó de los pechos. Me los masajeó con violencia, pellizcándolos, mientras sentía su bulto apoyarse en mi trasero, yo solo gemía, y mis gemidos eran cada vez más fuertes.
    - Vaya bonita, ¿así que no tuviste suficiente con la última vez eh?
    Me mordía los hombros dejando un rastro de viscosa saliva en mi piel, mientras veía como sus dedos dejaban marcas de grasa donde habían estado hacía un momento, en mis pechos, bajando por mi cintura, en mi vagina e imagino que en mis nalgas y piernas también, así agachada solo sentía como me restregaba su verga, debajo de sus pantalones, y yo que ganas de darme la vuelta y metérmela entera. Metió dos dedos en mi vagina con mucha facilidad, sentí la textura gruesa y rasposa de sus dedos y como mi vagina los abrazaba gustosa.
    - Mira nada más que mojada estás, estás caliente, dime putita, ¿te has dedeado pensando en mí? Yo no respondía, gozaba cada momento con los ojos cerrados
    - Contéstame, dijo dejándome ir dos dedos hasta el fondo
    - Aja, gemí a media voz. Si señor
    - Vaya con la niña, que putita tan escondida teníamos enfrente. Sus dedos empezaban a salir y entrar y yo me derretía, las piernas se me doblaban y solo los brazos que se sostenían del camastro evitaban que cayera.
    Me jaló de uno de mis hombros dándome la vuelta y me plantó un beso cachondísimo, metiendo toda su lengua en mi boca y yo respondí lo mejor que pude, estaba súper caliente. De frente me mordió las tetas hasta dejarles marca. Ya no aguantaba más, tanta violencia, ese trato tan rudo, no hacía sino incrementar mi calentura, eso era lo que necesitaba en estos meses sin sexo, eso era lo que venía a buscar.
    - Cójame señor, métamela ya…….estaba casi suplicando. Él me sonrió con malicia y sin soltar el pecho del que me tenía sujeta me dijo:
    - No bonita, aquí vienes a aprender a coger. Si quieres que te dé placer, primero debes tenerme contento y hacer todo lo que yo te diga.
    - ¿Qué quiere que haga?
    - Quiero que me la chupes, vamos a ver si has aprendido de la última vez. Dicho esto, me empujó hacia abajo, haciéndome hincar y con la cara a la altura de su entrepierna mientras desabrochaba su cinturón y dejaba mostrar un pene ya erecto y listo para lo que venía. El olor a orina y sudor era fuerte pero no me importó. Lo empapé de saliva y me lo fui metiendo en la boca, como había visto en las porno de mi primo, saboreándolo de la base a la punta, mientras con mi mano libre le acariciaba los testículos. No sé si fue producto de la calentura, pero el sabor en ningún punto me asqueó, al contrario, incluso lo encontré delicioso y masculino.
    Hasta ese día, no disfruté una felación como esa, el señor se encargaba de guiarme con sus manos sobre mi cabeza para decirme si debía moverme hacia adelante, atrás, mantener su verga dentro, chuparla como si fuera una paleta, o solamente quedarme quieta y dejar que el me bombeara a su antojo.
    Estuvimos como 5 minutos así hasta que finalmente llegó el momento, me jaló del brazo con dirección a la mesita, hizo espacio tirando varias cosas al piso y me pidió que me tumbara boca abajo. Así, con mi culo totalmente expuesto y las piernas bien separadas, no tuvo problemas en colocarse detrás, apuntar su pene a la entrada de mi vagina y ufff, lo dejó ir de golpe. No pude evitar gritar de la impresión
    Me bombeó con furia, de una forma brutal y sin preocuparse si yo la pasaba bien. No me importó, al fin tenía lo que había buscado los últimos meses, y a los pocos minutos de ese ritmo acelerado, no tardé en volver a sentir ese orgasmo demoledor, esta vez, podía gritar a mi antojo, sin importarme ya si el viejo sabía si me gustaba o no. Ahí estaba yo, desnuda con un viejo de la edad de mi padre, el cual me cogía como le viniera en gana de forma brusca, viéndome como una zorra adolescente que había ido buscando sexo, y eso era precisamente lo que estaba buscando hacía meses y que a partir de ahí seria suya cuando quisiera, yo estaba gozando como para preocuparme ahora por eso.
    Después de que empezaba a regresar a la realidad luego de aquel intenso orgasmo, noté que las embestidas comenzaban a hacerse más pausadas, y al voltear a verlo se veía notoriamente agotado y con gotas de sudor en la frente. Se retiró de detrás mio y fue a sentarse a la cama, llamándome para que lo siguiera.
    Yo, habiendo perdido el pudor de estar desnuda frente a ese hombre viejo al que se le marcaba el abultado abdomen encima de su falo, me acerqué, y pasando los brazos por su cuello, me monté sobre él y dejé que se apropiara de mis nalgas, mis pechos y mi cuello, tomándome con fuerza, y succionando mis pezones con furia mientras yo tomaba ese falo brillante de mis fluidos y dirigiéndolo a mi enrojecida vagina me lo clavé lo más adentro que pude.
    Cerrando los ojos y dejándome llevar, empecé a subir y bajar a un ritmo cada vez mas creciente, cabalgando en aquel viejo morboso que me estaba dando la cogida de mi vida y provocándome un segundo orgasmo. No pasó mucho tiempo para que él también empezara a tener los espasmos de estar por eyacular. No hizo el menor intento por retirarse. Terminó dentro de mi a la vez que me apretaba la cabeza contra el dándome un beso violento y me mordió el labio hasta hacerme sangrar.
    Nos quedamos así un rato, disfrutando los últimos restos de la pasión que empezaba a enfriarse mientras sus manos no cesaban de tocarme por todo el cuerpo.
    La conciencia empezaba a reclamar lo incómodo de estar allí desnuda y con mis entrañas llenas de esperma, rompí el abrazo y comencé a buscar mi ropa que había quedado desperdigada por la cama, mientras el viejo comenzaba a acomodarse el pantalón, ni siquiera había tenido necesidad de desvestirse.
    Estaba ya vestida de vuelta y lista para abrir la puerta y escapar de allí, en parte culpable pero muy satisfecha. El viejo se acercó, me jaló de un brazo y se plantó frente a mí, quería estar seguro que no fuera a escapar como la vez anterior, o esto solo hubiera sido la emoción del momento y no volviera a pasar, quería asegurarse que yo le pertenecía
    - Mira bonita, no quiero que salgas de aquí pensando que has cometido un error. Querías sexo y yo te lo he dado, no debes sentir culpa de nada, tu eres una mujer y yo un hombre y ambos la hemos pasado bien.
    Comenzó a decirme otras cosas como que si yo aceptaba él se encargaría de enseñarme a coger mejor, y mostrarme las mejores formas de complacer a mi hombre. A cambio me ofrecía que nunca me iba a faltar una buena cogida.
    - Pero para eso, debes ser obediente y hacer siempre lo que yo quiera, quiero que aprendas a disfrutar cada nueva experiencia y no te niegues a probar algo por miedo.
    Conforme hablaba, mi calentura se había ido y ya pensaba más racionalmente, viendo la realidad tan fea como era: había ido a que me cogiera un tipo viejo y gordo, y además padre de mi mejor amiga, pero no podía negarme que la había gozado como nunca antes, ni con mi primo había disfrutado así, sumado a que era una época donde no tenía a nadie más. Mi interior se encontraba en una difícil lucha.
    La mirada del viejo se endureció
    - Pero no va a ser fácil y tendrás que ser buena, cuando estés aquí conmigo harás lo que yo te pida, y aprenderás a disfrutarlo, vas a venir siempre que puedas. Si quieres que te de verga, tendrás que pedírmela, suplicarme porque te folle, y puedes apostar a que lo haré, bonita, te voy a dar una cogida que vas a recordar hasta la siguiente vez que vuelvas. Entonces ¿quieres que sigamos cogiendo como lo hicimos hoy?
    Esa mirada dura y desafiante, me hacía someterme y era imposible que le dijera que no, no por miedo, sino por una fé ciega hacia algo de lo que yo no tenía conocimiento de que era bueno para mi, y debía confiar en que él si. Sin permitirme más tiempo para pensarlo mucho, moví la cabeza y dije un “si, si quiero”. La sonrisa de aprobación del viejo nunca la voy a olvidar.
    - Bueno, vamos a ponerte a prueba, antes de irte quiero que vuelvas a chupármela,
    Yo dejé caer mis cosas al suelo, como hipnotizada y lista para cumplir toda orden que recibiera, sin sacarme las ropas me arrodillé, le saqué la verga con los fluidos míos y de él aun frescos, y sin pensármelo mucho la volví a mamar como había aprendido. Un cumulo de sabores se mezcló en mi boca, y no hice ningún gesto de asco, me adapté al fuerte sabor y lo ensalivé rato a rato hasta que solo pude percibir el calor que emanaba de su creciente miembro. Lo metía y sacaba entera y luego la volvía a ensalivar. Cuando a los pocos minutos volvió a tenerla dura acariciando mi cabello me dijo:
    - Ahora bonita, pídeme que te la meta. Intenté mirar hacia abajo, apenada por lo que me estaba pidiendo, pero el me levantó el mentón, haciendo que lo mirara fijamente. Ante esos ojos mis dudas se disiparon.
    - Por favor señor métamela…
    - Más fuerte puta. Quiero que me supliques que te coja.
    Era la primera vez que me llamaba puta directamente, o la primera vez que acepté la palabra como lo que realmente era en ese momento. Me levanté la falda, puse una mano sobre mi vagina y la otra sin dejar de sostener su miembro y le dije en voz alta, lo más segura que pude,
    - Señor cójame, por favor. Soy una puta y quiero sentir su verga dentro.
    Así como estaba y ya que se había quedado con mis interiores, solo tuvo que jalarme hacia la cama y volverme a coger, con movimientos rápidos y penetrándome hasta lo más profundo de mis entrañas, a las pocas embestidas sentí el calor como me subía al cuerpo y subía y subía hasta culminar en otro orgasmo. todaviodavía el viejo estuvo varios minutos penetrándome, jugando con mis senos, apretándome las nalgas, hasta que se vació dentro de mí. Solo entonces me dejó arreglarme un poco e irme a mi casa.
    Camino a casa y ya que no tenía ropa interior, su semen todavía caliente resbalaba sobre mis piernas hasta mojar mi falda, lo cual me hacía calentarme solo de recordarlo. Sin que nadie me viera, me introduje un par de dedos, extraje los restos del viejo y lo olí, disfrutando el olor a macho que me había poseído hacía unos minutos. Al llegar a casa terminé masturbándome y dormí como hacía meses no lo hacía.
    Así con lo que les cuento, pasaron 4 meses, en donde todos los viernes sin falta, y a veces entre semana iba a su taller para dejarme coger en el cuarto de atrás. Siempre que llegaba y estaba alguien preguntaba por mi amiga, y siempre la respuesta era, espérala ahí, no tarda en llegar, y ponte cómoda…yo ya sabía lo que quería decir con eso. Al paso de los días me iba enseñando posiciones, variantes, nuevas formas de seducir a un hombre y a mejorar mis habilidades como amante, e incluso por dos días donde no estuvo su esposa e hija me fui a quedar con el. Mi visión del mundo y sobre tdoo del sexo cambió radicalmente e incluso pude hacer de algo de reputación en la escuela. Yo estaba feliz. . . . y complacida.
    Quizás después les cuente lo que me hizo esa noche en su casa… y lo que pasó despues más a detalle…
    11 min
  • Calificando Corridas.
    Todo muy normal, compartimos la ducha, pero nada de toques innecesarios, cuando Papá me estaba secando, le dije:
    ¿Voy a volver a ver lo que vi en el camino?
    Papá me dijo, haciendo una seña de silencio:
    Sí, y hasta más, pero ahorita, no. ¿Te gustó lo que viste y sentiste papi? ¿Ah? ¿Te despertó curiosidad hacer cosas?
    Yo me puse rojo de la pena... Y él me abrazó... Tranquilo, no tienes por qué apenarte.
    Salimos a la cocina, que estaba en una casa detrás de la casa de los dormitorios.
    Nono le dijo a Papá que montara un café para acompañar unos panes con chorizo.
    Después me miró y me dijo: ¿Comes de esto? Señalando el plato con unos chorizos enormes, y bastante gruesos, casi que parecían unos salami.
    Yo le dije que sí.
    ¡Así me gusta! Que se coman todo... La comida no es para despreciarla, mucho menos en estos montes, donde no sabemos qué podemos encontrar y cómo saciaremos el hambre. Dijo Nono sonriendo mientras me guiñaba un ojo.
    Así pasamos el rato, Nono contando cosas de la finca, yo estaba aburrido de sus conversaciones de adultos, de a ratos me venía a la memoria el recuerdo de lo que habíamos hecho Papá y yo en el baño de la estación de servicio, y eso me animaba, pero como que se dieron cuenta, porque Papá me dijo que fuera a dormir, que él iba a hablar con su Papá.
    Me despedí de los dos, dándoles abrazos y besos, y me fui solito a la habitación. De lejos se oían sus voces, se olía el aroma de la leña del fogón quemándose en la cocina, el olor de los cigarrillos y el tabaco de Papá y Nono, el olor del café… puede que me guste estar aquí, pensé.
    Todo eso me distrajo, de tal manera, que se me fue el sueño, y estuve esperando despierto hasta que llegó Papá a dormir. Él me dijo:
    Te hacía en el quinto sueño ya... ¿Por qué no te dormiste?
    Porque no puedo apagar la luz, no sé dónde se hace eso.
    Él se sonrió y me dijo: Cierto, no te había enseñado… Mira, se apaga aquí afuera.
    El interruptor estaba fuera del cuarto como a una cuarta del borde superior de la puerta y lo formaban unos cables pelados, los cuales hacían como ganchos en las puntas para poder sujetarse, ni loco iba a ser yo quien manipulara eso.
    Papá apagó la luz y entró al cuarto, empezando a desvestirse a un lado de la cama, dejando la ropa sobre una poltrona vieja.
    Como había luna llena, la habitación se veía medio iluminada todavía.
    Él se quedó en bóxer, y se metió a la cama, se dio cuenta que yo estaba igual, y se rio, dijo:
    A la vista está que la manzana no cae lejos del árbol, ¿verdad campeón?
    Yo no sabía qué decir y él me dijo:
    Estamos listos para dormir, y tanto tú como yo tenemos puesto lo mismo… ¿Ves? De tal palo, tal astilla… me abrazó y me dio un beso de buenas noches.
    Nos quedamos dormidos, y al rato siento su verga durísima rozando mi pierna. Yo lo toqué, y él se dejó, bajé su bóxer, y él permanecía quieto, yo empecé a acariciar ese pollón grande, duro, grueso, venoso, y cabezón, lo pelaba y lo volvía a cubrir.
    Él seguía como dormido... Yo quité las cobijas, porque quise ver con detalle lo que agarraba. Él me dijo:
    ¿Ves lo que estoy botando hijo? ¿Eso que parece una baba que me sale por la punta?
    Si papi, botas muchísimo, igual que cuando estábamos en la gasolinera, ¿te estás orinando otra vez?
    No mi amor, ese es el pre-seminal, la baba, si le quieres decir así, es para lubricar, para que todo sea más placentero… ¿Ves que se derrama? Eso indica que lo estás haciendo bien, y que lo estoy disfrutando mucho amor. ¿Por qué no lo pruebas? ¿De pronto te gusta?
    ¿Cómo hago?
    No sé, pasa el dedo, recoges y lames, o lames directamente, como si fuera un palo de melcocha, de abajo hacia arriba.
    Yo opté por lamer directamente, bajé hasta sus bolas, que estaban empapadas de esa baba, viscosa, fui pasando poco a poco mi lengua por todo el tronco de su polla, lentamente, a ratos saboreaba, tragaba, y me iba gustando, sus venas, su vergón daba brincos a mi contacto, pegué el labio inferior, porque así recogía mejor, cuando llegué a la punta, lamía y lamía como si fuera una paleta, lentamente… y él lanzó un gemido suave tras de otro...
    Así mismo hijo... ¿Qué tal te parece?
    ¡Me encanta!
    Yo sabía que te iba a encantar, eres todo un putico… Ahora, juguemos a algo más rico… ¿Sí?
    ¿A qué?
    Vale, te va a gustar… Y a mí también… Cierra los ojitos, y pasa la lengua por la cabeza de mi verga, así… rico… sigue… vamos poco a poco, ahora mete la cabezaaaa aaaasí… en tu boquita, tranquilo, poco a poco, chupa despacio, baja, y sube, lentamente... Así... Uffff… Que rico te comes ese capullo nené… Ve metiendo más en tu boca, vamos a ver cuánto cabe en esa boquita rica que tienes. ¿Te gusta? ¿Te gusta comerte el pollón de tu papi?
    Humjum...
    Uffff... Saca todo, y vuelve a meter, intenta un poco más hijo… ¡Uffff mi vida! Que rico lo mamas... Sigue, vamos a ver cuánto cabe en esa boquita mi amor, ya casi llegas a la mitad, que tragón eres amor... Ahhhhhhh… que ricura... Aprieta mis bolas con tus manos... Así... Esoooo, sube y baja la cabeza, así mi amor, así... Ve metiendo más en tu boca... Ya tienes la mitad dentro, intenta un poco más... Anda, hazlo por papi, ¿sí? ¡Uffff que rico!
    Cuando ya él sentía que iba a acabar, me dijo: Ya casi voy a botar la leche hijo, ya vas a saber a qué sabe la leche de tu papi... Sigue mamando así, así... Así mismo... Prepara la boca para que traaaaaaagues... Uff que rico, no dejes de mamar, aprieta mis bolas, hálalas, más duro, con fuerza coño… anda... Ahhhh así… Ahí voy... Ahí voooy... Bebé, bebe todo, eso... Así... Aún queda... Ahhhhhhh... Uffff… Mierda, que ricura… Jajaja eres un maldito puto, que delicia…Ahora, lame bien, que quede limpio, ahhhhhhh así... Diosssss... Reverencia esa verga que te hizo… ahhhhhh… Buuufffff…
    Su leche se rebosaba por las comisuras de mis labios, era demasiada cantidad, Papá recogió lo que se había derramado con sus dedos y me lo metió en la boca, y me dijo:
    Tenía ganas de que me hicieras eso desde hace tiempo, cuando tu madre andaba de viaje y me pillaste masturbándome con aquella porno… Uffff… Que rico hubiera sido que te acercaras, capaz y no derramaba mi leche sobre mi cuerpo… sino que te la daba en la boca, como si tomaras tu biberón… Recuerda lo que dijo tu Nono, uno debe alimentarse bien: “La comida no es para despreciarla, mucho menos en estos montes, donde no sabemos qué podemos encontrar y cómo saciaremos el hambre…”. Estuvo muy rico amor, ¿te gustó la leche de tu papi?
    Mucho papi, ¡me encantó! ¿Podemos hacerlo otra vez?
    Cuando quieras hijo, pero ahorita no, estoy que me caigo de sueño, aunque hay algo que quiero probar antes de dormir… ¿Te lavaste bien el culito al bañarte?
    Si papi, tú mismo me lo lavaste y lo estrujaste bien…
    No recuerdo, ¿me dejas que revise?
    Claro papi.
    Así me gusta…
    Me dijo que me pusiera a cuatro patas, él me bajó el bóxer hasta las rodillas, me abrió las nalgas y veía mi culo, besaba mis nalgas e introducía su nariz oliendo. Uffff que rico huele tu culito hijo… ¿A qué sabrá? Voy a ver a qué sabe…
    De pronto, sentí su lengua, entrando en mi culito, se sentía caliente, húmeda, resbalaba por toda mi raja, hasta conseguir la entrada… y la fue forzando para que entrara… cada vez más profundo, hasta donde podía, yo empecé a gemir, y Papá me dijo que si quería más…
    Yo le dije que sí, siguió comiéndome el culo, cada vez con más ganas… de pronto, sentí una presión diferente, pero no me molestó, era que me estaba metiendo un dedo, poco a poco, después de tener el dedo dentro, me pidió que me acostara boca arriba, que quería verme la cara… Soltó un lapo dirigiéndolo hacia mi ojete para lubricar mejor… y metió otro dedo…
    Yo gemía suavemente, no quería que Nono supiera lo que pasaba, cuando me doy cuenta, tenía dos dedos dentro, y Papá no daba crédito a lo que veían sus ojos, esos ojos color ámbar verdosos, que con la luz de la luna se veían amarillos…
    ¿Aguantas otro dedo príncipe?
    Si papi…
    Uffff que rico… ¡Que rico dilatas tu culo joder! Tienes el culo perfecto…Decía Papá mientras maniobraba mi culito con sus dedos hábilmente…Nené, si no estuviera tan cansado, te cogía ahorita mismo, pero no se me está poniendo dura como para eso amor… Quiero ser el primer hombre que entre en tu culito. Mira como gozas, tienes la verga dura, y babosa, igual como se me pone a mí, no podemos negar la sangre hijo, todos los hombres de la familia somos así, todos botamos bastante baba, incluso los niños… Que rico, quiero mamarte esa verga.
    Mámala papi… anda…
    Se la metió de un jalón en la boca, en plena erección, para ese entonces, ya medía unos quince centímetros, yo estaba en el Cielo, que delicia… Esa boca… Ufff… Yo no paraba de bufar y de gemir a la vez que él iba comiendo mi verga, lamiendo mis bolas y jugando con mi culo. De pronto, sentí como corriente, unos espasmos, algo que me estaba volviendo loco… y sólo pude agarrar la cabeza de Papá y halarla hacia mi pelvis.
    Aaaaaahhhhhh…. Ahhhhhhh… Yo no dejaba de jadear, como loco, Papá me tapó la boca con su mano, se tragó toda mi corrida, mi primera corrida, se la tragó toda, lamió mi verga, completa, limpió bien mi cipote, mi capullo, y sacó lentamente sus dedos de mi culo, los lamió, y metió la lengua bien adentro…
    Dios, no sabes la falta que me hacía eso, tener una leche de macho en la boca. Gracias amor, me encantó. ¿Cómo te pareció?
    Me encantó también, quiero más.
    Jajajaja… Entiendo, pero debemos dormir, ya son las 3h00, y no hemos dormido por estar jugando. Ven, acomódate sobre mi pecho.
    ¿Y si nos ve Nono en la mañana?
    ¿Con lo que tú te mueves al dormir? Ni va a imaginarse nada. Capaz amaneces en el suelo. Vamos, a dormir, que mañana es un día largo.
    Papá…
    Dime…
    ¿Qué era eso que estabas metiendo y sacando de tu culo esa oportunidad cuando te vi que estabas jalándotela en la cama?
    Jajajaja… Ese es un consolador amor, ese es el mío, tu mamá tiene el suyo, incluso, en ocasiones, tu madre me lo mete y eso me pone a tope, y la cojo y disfrutamos de una manera más intensa, a mí me encanta sentir una verga en mi culo de vez en cuando, pero por el trabajo no nos atrevemos a hacerlo con alguien que no sea de confianza, y ninguno en el trabajo nos da la confianza como para hacerlo, por cierto, lo traje, pero eso te lo muestro después.
    Apoyado sobre el pecho de Papá comencé a jugar con su pelambre y acariciar su tetilla izquierda…
    Papá… Le pregunté, cuando sea grande, ¿tendré tantos pelos como tú?
    Yo espero que más, mi amor, ¿por qué? ¿Te gusta el pelero de papi? ¿Te gustan mis pelos? ¿Quieres chupar las tetas peludas de papi para quedarte dormido? Anda, sé que andas curioso y cachondo, anda, que eso me gusta, que me mamen las tetas…
    No esperé, y me pegué literalmente a mamar de esas tetas de macho, Papá no paraba de gemir de gusto, pero el cansancio lo pudo.
    Hijo, hagamos algo, mañana hacemos todo lo que te dé la gana, pero déjame dormiiiir… anda, no seas malo…
    Ambos reímos por la forma que Papá hacía la solicitud.
    Me abrazó, me dio un beso, y nos dormimos... Profundos.
    7 min
  • Consentida y Cogida Por Dos En El Vapor.
    Chelass2610: Meche preciosa culona sube el video original para apreciar bien cómo disfrutas ser cogida.
    Meche Candela: Sería padrísimo amor pero no fue planeado, así que de esta manera les cuento esa rica tarde:kissing_closed_eye Ya lo escuchaste?
    Gorditobisw: En que vapor fue
    Pitolocov: Que rica voz, me puso la macana bien tiesa
    Meche Candela: que rico amor!
    Pepecogelon: Hola Meche, que necesito hacer para que pueda salir en uno de tus videos. Aunque sea dejame ser el camarografo
    Meche Candela: gracias mi amor, no dejes de seguirme haremos muchas cosas en la Ciudad pasando la pandemía, te deseo que estés super bien y me veas a diario... besos cariño:kiss::kissing_hea
    Ganoso74: Wow que ricoooo, solo de escuchar como lo narras se me puso dura la verga te dieron por el ano, que ricooo
    Meche Candela: gracias mi amor :kissing_closed_eyes::kiss:
    Ganoso74: Me encantas mujer, eres mi fantasía espero pronto se me haga realidad!
    Geminibastard: Sube el vídeo, para ver como te dan por el culo, como te encanta!
    Meche Candela: Me encantaría bb pero no fue planeado, Ya lo escuchaste?
    Geminibastard: Solamente de escucharlo me excita!
    Espero puedas subir vídeos mas seguidos y cogiendo, bb!
    Odioso7822: Que bien que estés de vuelta preciosa ojalá pronto subas un vídeo donde podamos ver ese hermoso culo en accion
    Meche Candela: habrá de todo amor:kissing_heart:
    Odioso7822: :heart_eyes:
    Josencruz: Que rico mi amor me encantan tus videos super cachondos
    Meche Candela: gracias cariño:kiss::kissing_hea
    Juarensedenacimiento: GRACIAS POR HABER REGRESADO , ERES LA CHICA QUE NOS FALTABA ,FELICIDADES Y SALUDOS DESDE LA PRIMER FRONTERA DE MEXICO, LA UNICA E INCOMPARABLE CIUDAD JUAREZ.
    Meche Candela: gracias a ti bb por seguirme, te mando hasta allá besotessss:kiss::kiss::k
    Betobeto69: Diosssss que voz mas sensual tienes, me vine pero fuerte escuchandote
    Meche Candela: Espero lo hagas a diario amor:kiss::kissing_heart
    Drako29:
    2 min
  • Relato candente....
    Me llamo Diana y tengo 29 años de edad, comenzaré explicando esta historia de cuando tenía 20 años y conocí a Miguel, un chico apuesto y sobre todo conservador en el ámbito Sexual, a la edad de 15 años perdí mi virginidad en el baño con un chico de 18, fue la primera vez que chupe una verga y se sintió tan bien para ser la primera vez que lo hacía, siempre veía videos de como hacerlo hasta que se lo hice, se la mame tanto que se vino en mi boca, aquel tipo estaba gimiendo tanto de la leche que derramaba en mi garganta.
    Bueno, conocí a Miguel, llevamos 2 años de novios y me había propuesto matrimonio, a lo cual yo acepté porque realmente estaba enamorada de él, no solo porque me trababa bien si no porque me entendía y me apoyaba en todo en mi vida, es aquí cuando conocí a Rene, un chico que estaba en mi misma universidad y que se acababa de mudar en la ciudad desde Colombia, muy atractivo por cierto ya que tenía la tez morena y los músculos ni que se diga, cada vez que lo veía, sentía un cosquilleo en mi vagina y en mi culo.
    Esto surgió de una relación de amistad que se fue intensificando en algo más, la primera vez que engañe a miguel fue besando a René atrás de la cancha de básquetbol, René metía su lengua y me besaba con mucha desesperación, casi lo olvido, yo me distingo más por el enorme culo que tengo y unas piernotas de ensueño, claro que mis tetas no eran ni grandes pero tampoco pequeñas, estaban normales por lo que René metía su mano hacia mi vagina que ya estaba húmeda de tanto cachondeo, para eso tiempo solía serle infiel a miguel que se encontraba trabajando y estudiando a la vez y no se como paso de unos besos hasta cojerme y destaparme vulgarmente el drenaje.
    De tantos besos nunca le había tocado la verga porque me sentía mal aún pero como aquella vez estábamos en su coche a oscuras fui a tomarle la verga que estaba muy grande y gruesa por lo que empeze a masturbarlo mientras me lamia una de mis tetas
    Rene: que ricas tetas tienes diana, si te ordeño aquí mismo mamita.
    Yo: si mi amor sacame todo el jugo bebé, quiero chupar esa verga que palpita en mi mano.
    Le saqué la verga y se la empecé a mamar que el comenzo a gemir tanto, rene aprovechó y metió su mano por debajo de mi pantalón y metió un dedo por mi ano, eso me éxito a lo que trataba de meter toda esa verga en mi boca, hasta había momentos que me atragantan pero sabía tan rica que esta chupe sus huevos enormes y llenos de pelo, olía a macho., en eso comienza a sonar su celular a lo que lo toma y alcanzo a ver que es el numero de mi novio a lo que el lo apaga. En ese momento me quedé helada y confundida, acaso miguel conocía a René? No había manera pero dejé de chupar aquel trozo de carne y me dispuse a abrocharme mi blusa a lo que René me decia que no me vaya, pero le inventé una excusa para que me deje ir y le dije que tenía que recoger unas carpetas para mi hermanito menor. El ingenuo lo creyó a lo que me bajé del carro y todo el camino estuve pensando porque miguel conocía a René, a lo que me dispuse de averiguar aquel secreto que pondría mi vida en una encrucijada.
    5 min
  • Fui la amante de otro y mi marido ni en cuenta...
    Después de mi visita de madrugada me acosté a dormir y me desperté tarde, era sábado. Sabía que Rose Mary los sábados trabajaba de noche y me preparé para recibirla cuando regresara de trabajar. Ella salió de su departamento a las 14:00 aproximadamente, pasó por donde yo tengo mi casilla de guardia sin mirar para mi lado. Dejé que se vaya tranquila, ya iba a desquitarme a la noche.
    Esa tarde y noche hubo pocas cosas que solucionar en mi trabajo, así que me la pasé encerrado en mi casilla del estacionamiento mirando una y otra vez los videos que había grabado hasta el momento. Fueron más de ocho horas de verme coger a esa rubia preciosa de 21 años mientras me masturbaba una y otra vez, siempre llegando al borde del orgasmo pero nunca eyaculando. Quería juntar todo el semen que pudieran acumular mis huevos para descargarlo en Rose Mary.
    A las 12:30 de la noche paró un taxi en la puerta del cual se bajó Rose Mary y se acercó caminando hacia las escaleras, para lo cual indefectiblemente debía pasar frente a mi casilla. Yo estaba adentro esperándola dese hacía mucho tiempo. Cuando llegó a donde estaba yo salí al cruce:
    -Hola Rose Mary, te gustó mi visita de anoche? Yo estoy con muchas ganas y quiero ir contigo a tu departamento ahora.
    -No, por favor. Yo no soy así, por favor dejáme en paz. Ya no quiero que me hagas más nada – dijo entre lágrimas.
    Justo en el momento que ella decía esto aparecía el auto del Sr. Estigarribia que estacionó y empezó a dirigirse hacia mi casilla.
    -Bueno Rose Mary, como quieras pero te advierto de esto – apreté el botón de play y empezó a reproducirse el video de nuestra cogida del día anterior. – Me imagino que no te importará que el Sr. Estigarribia vea nuestros videos no?
    -No, por favor apagá eso. No quiero que lo vea nadie, me da vergüenza – me decía en voz baja para que no se la escuche.
    Le susurré al oído:
    -Vas a hacer lo que yo quiera o no?
    -Si – respondió ella al borde de un ataque nervioso.
    Puse Stop en el momento que el Sr. Estigarribia aparecía frente nuestro.
    -Buenas noches Peralta, podrías estacionar atrás mi auto?
    -Si Sr. Estigarribia, ya mismo.
    -Buenas noches, gracias.
    Se fue por las escaleras y la miré fijo a Rose Mary que estaba más aliviada.
    -Ahora te digo lo que quiero que hagas. Vas a subir a tu departamento, vas a entrar a tu habitación y con las luces encendidas para verlo por video te vas a sacar toda la ropa, te vas a acostar desnuda en tu cama y con la mano izquierda vas a acariciarte los pezones, con la derecha te vas a empezar a masturbar y más te vale que para cuando yo vaya estés bien mojadita y excitada.
    Asintió con la cabeza y se fue por las escaleras resignada. Puse el control de cámaras de su departamento y empecé a ver sus movimientos. Entró a su habitación y tal como le había ordenado se sacó toda la ropa dejando su hermoso cuerpo desnudo. Se acostó en la cama con la cabeza en la almohada y siguiendo mis instrucciones empezó tímidamente su tarea.
    Dejé un rato mi casilla y fui a hacer lo que me había pedido Estigarribia, tardé unos 3 minutos. Al regresar las imágenes del video eran distintas, la timidez se había ido y ya se la veía masturbándose con ganas. El saber que yo iba a jugar con ella sexualmente la excitaba, eso era un hecho, aunque quisiera disimularlo.
    Yo ya no aguantaba más, creo que nunca estuve tan caliente en toda mi vida. Subí por las escaleras, entré a su departamento y llegué a su habitación. Yo había llevado mi cámara de fotos y otra filmadora portátil. Cuando entré ella estaba con los ojos cerrados en plena tarea, paró en cuanto se dio cuenta que yo entraba.
    -No pares por mi Rose Mary, yo sé que te gusta. Seguí que lo estás haciendo muy bien, pero abrí los ojos y mírame mientras me desnudo.
    Ella se masturbaba más lentamente mientras me miraba fijamente, yo aproveché para sacarle unas fotos.
    -Mirá a la cámara, quiero tener esto de recuerdo
    Clic, clic, clic. Le saqué 3 fotos, una de cuerpo entero, otra con un primer plano de su concha y más atrás su cara, y la tercera primer plano de su cara y sus tetas.
    Acerqué una silla a los pies de la cama y acomodé la cámara de video en la posición justa para que quede grabada toda la acción, puse REC y empezó a grabar.
    Me saqué toda la ropa y me acosté junto a ella. Le aparté la mano izquierda de sus pezones y la acerqué a mi pija, la cual empezó a acariciarla sin que yo le diga nada. Empecé a chuparle las tetas mientras se masturbaba, eso la hizo excitar más. Se le notaba por cómo había aumentado el ritmo y tensionaba sus músculos que estaba cerca de llegar al orgasmo, yo le hablaba al oído:
    -Eso Rose Mary, seguí así que vas muy bien. Si te viera tu mamá ahora se daría cuenta de lo puta que es su hija. Te gusta? Contestame, te gusta?
    -Si – dijo tímidamente.
    Su ritmo con mi pene también había aumentado, pero no quería terminar tan pronto, tenía otros planes.
    Cuando ya estaba a punto de llegar a su orgasmo le agarré la mano derecha y se la aparté de su concha, tengo que decir que tuve que hacer fuerza porque no quería parar.
    -Todavía no Rose Mary. Tomá, chupate los dedos para que sientas lo que es el sabor a puta – le dije acercándole el dedo índice lleno de jugos vaginales a los labios. Se lo chupó hasta dejarlo limpio.
    La hice incorporarse frente a la cámara en posición cuatro patas:
    -La cabeza en el colchón mirando hacia la cámara – al ponerse en posición hizo que su culo esté bien levantadito y a la altura justa.
    Apunté hacia sus labios vaginales y se la metí en un solo movimiento hasta el fondo, la lubricación era muy abundante. Empecé a moverme detrás de ella con rapidez y ella empezó a acompañar los movimientos buscando ese pene que tanto placer le estaba dando. Una vez más me sorprendió Rose Mary, mientras tenía la cabeza apoyada en la cama metió su mano por debajo de su cuerpo hasta llegar a mis huevos y me los empezó a acariciar. Yo no lo podía creer, eso era la gloria. Le hablaba para humillarla:
    -Ahhh Rose Mary, come me gusta cogerte… que puta que sos… acariciame los huevos… te voy a llenar de semen puta… te la meto hasta el fondo… la tenés toda adentro… ahhh
    Ella ni se inmutaba, seguía recibiendo pija y ahora en vez de acariciarme los huevos me los había empezado a retorcer. Entonces llegó a su orgasmo haciendo fuerza hacia atrás para recibir más pija, y en cuanto terminó cayó rendida acostada en la cama, lo que provocó que mi pija se salga de adentro tuyo.
    Rápido metí mi brazo por debajo de su panza y la volví a poner en posición:
    -No seas egoísta, ahora vas a ver lo que es recibir leche calentita – y se la volví a meter.
    Mientras me la cogía, le abría las nalgas para mirarle el ano. Me encantaba ver ese agujero todavía virgen mientras se lo acariciaba con uno de mis dedos. Estuve tentado de metérsela por ahí pero me contuve y la dejé para otra ocasión más especial.
    Al cabo de un par de minutos ya no me pude aguantar más y se la saqué para eyacular:
    -Agghhh que puta Rose Mary… ah como me gusta cogerte… que buen video estamos filmando...
    El primer chorro fue largo y llegó al cuello, y los siguientes fueron llenándole la espalda hasta que fui apuntando al destino final que eran sus nalgas. Nunca en mi vida había descargado tanto semen, cuando se fue la última gota toda su espalda y su culo estaban chorreando. La solté y se dejó caer en la cama boca abajo. Agarré la cámara de video y filmé primeros planos de su cara y bajando por su espalda hasta su culo mostrando los ríos de semen:
    -Este es el cuerpo de Rose Mary después de coger como una perrita. – decía mientras la filmaba.
    Después agarré la cámara de fotos y saqué instantáneas desde todos los ángulos posibles, gasté el rollo entero. Me vestí mirando esa imagen maravillosa de Rose Mary desnuda cubierta con mi semen.
    -Te dejo Rose Mary para que descanses, cada día sos más puta, chau – y le di un beso en la cabeza de despedida.
    Me fui a revelar las fotos y ver los videos. Como estaba disfrutando…
    9 min
  • Buscona desesperada xxx
    Un porno un poco diferente pero muy sensual al poder echar a volar la imaginación con una historia narrada por sensual voz femenina. También la puedes encontrar en xvideos con varios audios super calientes, disfrutar de este maravilloso y excitante audio donde la imaginación sexual es fundamental.
    9 min
  • Mi primer anal.
    No dejaba pasar noche sin recordar lo que había pasado entre uno de los mejores amigos de mi esposo y yo. Me asombraba al pensar lo diferente que era él a mi esposo no solo físicamente y sin embargo sentía que me atraía profundamente con su magnetismo sexual y a la vez mental pues éramos afines intelectualmente. Estaba en todas estas divagaciones acostada en mi cama mientras al lado dormía mi esposo, el se volteo en la cama en ese momento y yo sentí un estremecimiento al volver a la realidad.
    Al día siguiente me encontraba yo trabajando en mi oficina con mi mente en otro lado cuando sonó el teléfono, era mi amante; me puse algo nerviosa pero él me habló como si entre nosotros no hubiera pasado nada, preguntándome cosas sin importancia acerca del trabajo que ambos estábamos coordinando en su ciudad. Me sentí un poco más tranquila por el hecho de que el no hubiera mencionado nada sobre nuestro último apasionado encuentro y durante los días que pasaron antes de volver a su ciudad poco pensé en él.
    Llegó el momento de volver a verlo y toda una oleada de sensaciones eróticas recorrieron mi cuerpo. Nos sentamos en su oficina a revisar unas estadísticas de un proyecto y no sé que más cosas pues realmente no pude concentrarme, evitaba su mirada y no podía coordinar ni lo que decía. Pensé –me estoy comportando como una adolescente enamorada- pero la idea no me desagradaba; ¿por qué no sentir esas cosas bonitas que se sienten cuando se está con alguien por primera vez?. De alguna manera estaba un poquillo enamorada de el, lo suficiente como para estar en ese estado de imbecilidad transitorio y pensar únicamente en encontrarme a solas con el y en volver a hacer el amor.
    Esa noche estaba yo en el hotel cuando fue a buscarme para ir a tomar unos tragos. Me sirvieron mucho porque me relajaron, me hicieron sentir más tranquila y al menos pude hablar con él sin decir incoherencias. Me pidió luego que lo acompañara a casa de uno de sus amigos por unos documentos y al salir me dijo que en realidad quería raptarme de aquel lugar. Pensé con risa ¿raptarme de quien?, pero me agradó la idea de que me hubiera engañado para llevarme de allí a otro lugar para poder al fin estar solos como ansiábamos.
    Me llevó a un motelito sencillo; yo por el sereno y los tragos estaba un poco mareada y mis sentidos algo embotados, pero mi piel estaba mas que lista para recibir sus caricias. Nos arrojamos en la cama, con las piernas colgando, el sobre mi, sentí la presión de su pene sobre mi ropa pero no nos apresuramos a quitárnosla pues no teníamos afán y si toda la noche por delante para que nuestros cuerpos se conocieran mejor.
    Me desabrochó la camisa mientras iba besando cada parte que quedaba al descubierto haciendo circulitos con su lengua y arrojando su aliento cálido. El contraste del calor y el frío me hacía estremecer. Yo mientras tanto lo abracé con mis piernas subiéndolas y bajándolas acariciándolo con mis rodillas. Bajó luego mis pantalones y mis panties y comenzó a hacer lo mismo entre mis muslos ignorando mis zonas más candentes desde el principio haciendo que yo deseara que acabará de una vez por todas que no me hiciera sufrir así. Se dirigió luego a los labios de mi vagina y los acarició suavemente con su lengua, le dije que parara pues sentí algo de pena pero me dijo que le gustaba realmente saborear mi chochito por primera vez. Haló con sus labios los labios de mi vagina y luego se concentró en mi clítoris, no era común que yo tuviera un orgasmo con sexo oral pero como me había dejado en suspenso tanto rato, calentándome con el suave movimiento de su habilidosa lengua me corrí en ese mismo instante. Mi espalda se arqueo y pequeñas gotas de sudor bajaron por ella. Mis mejillas se ruborizaron y suaves gemidos que no pude contener inundaron toda la habitación. Yo seguía a un lado de la cama con las piernas colgando así que me deslizó de manera que mi vagina quedara convenientemente en el borde de la cama se arrodilló ante mí y me penetró.
    Aún estábamos semi-vestidos y el roce de nuestras ropas hacía aún más excitante el momento. Las paredes de mi vagina aun se estaban contrayendo por el anterior orgasmo y apretaban su pene mientras se movía dentro de mi frenéticamente empujándome contra la cama.
    Me agarró de las caderas y empujó rítmicamente hacia delante y atrás y también en circulo, alternando los momentos en los cuales se movía rápidamente, con pasión, con otros en los cuales se movía despacio y sensualmente. Hicimos un maravilloso "bordecama", una posición muy rica en la cual me frotó con su pene una y otra vez haciéndome sentir cosas impensadas.
    Me colocó bocabajo apoyada en las almohadas, colocando unas especialmente bajo mi estómago para levantar mi trasero. Mojo con mis fluidos vaginales mi ano y empezó a penetrarme por ahí; yo gritaba como loca, pues era mi primera vez por ese pequeño orificio y me dolía.
    Empezó entonces a empujar mas fuerte mientras yo seguía dando pequeños gemidos. Nunca había podido tener sexo anal pues el pene de mi esposo es demasiado largo y grueso y yo había evitado incluso que me metiera mas de un dedo pues me molestaba. Mas mi amante, sin tenerlo pequeño si lo tenía de menor tamaño en largo y grosor. Sin embargo sentía que me estaba partiendo en dos, pero gracias al alcohol que tenía en el cuerpo pude relajarme un poco y al fin disfrutar un poco con la fricción mientras me agarraba de las sábanas como podía para sostenerme.
    Al fin logré zafarme de tan incómoda situación y colocándome sobre él empecé a cabalgar levantándome hasta casi sacarlo de mí y luego volviendo a bajar para aumentar sus sensaciones, me moví en círculos, acariciando su pene con mi vagina mientras me apoyaba en las rodillas y empezaba a masturbarme sin dejar de moverme.
    Me dijo que era muy excitante que me masturbara así, que le parecía muy sensual ver a una mujer masturbarse, dejándolo así penetrar en mi más profunda intimidad.
    Sentí luego su pene palpitar al llegar al clímax e inundarme con su semen caliente. Me acosté a su lado sin dejar de masajear mi clítoris.
    Empezó entonces a mover en círculos su lengua alrededor de mis pezones para que yo disfrutara también y así con su ayuda tuve mi segundo orgasmo de la noche. Nos dimos unos piquitos y descansamos un rato uno al lado del otro, acariciándonos un poco. Le pedí entonces que me llevara al hotel pues no quería yo pasar la noche en ese lugar, además había quedado de llamar a mi esposo y en todo el día no lo había hecho. Al salir le dije que me había quitado la única virginidad que me quedaba: la del culo, y que lo había pasado bien. Me sonrió con picardía y yo le devolví una sonrisa nerviosa mientras bajaba la mirada, no pudiendo sostener la suya.
    Lo que más me exitaba cuando estaba con él era que se me acercaba al oído y me decía cosas como ¿te gusta así?, ¿mas fuerte?, rico si, de una manera muy sensual y acariciándome con su aliento, cuando me hablaba mientras se movía dentro de mí sentía que se me ponía la piel de gallina.
    El orificio de mi culito me dolía horrores así que lo puse un rato bajo el chorro de agua caliente al llegar al hotel. Me sonreí a mi misma feliz de todas maneras por haber estado nuevamente con el y por todo lo que pasó. El timbre del celular me hizo reaccionar y salí de la ducha apresuradamente. Era mi esposo llamándome preocupado pues en todo el día no me había reportado. Le dije que no se preocupara, que estaba en muy buenas manos, si, en las ricas manos de su amigo que se había convertido en mi amante de turno.
    4 min

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